Las librerías en Euskadi en comparación con otros agentes culturales

Me hice eco en este blog, recientemente, del Estudio sobre Industrias Culturales en Euskadi.

Quiero aprovechar, ya que no es habitual, el poder poner en comparación a las librerías con otros agentes culturales, por lo menos en la realidad de Euskadi.

Creo que las tablas que a continuación presento son bastante claras y, en mi opinión, sugerentes.

  1. Las librerías son el colectivo con mayor número de agentes y mayor volumen de facturación.

2. Son quienes tienen el nivel más bajo de concentración sectorial lo que redunda en la pluralidad, porosidad y riqueza del colectivo.

3. Son quienes menos ayudas públicas reciben

4. Aunque no son los más rentables si se tienen en cuenta las ayudas públicas que reciben otros sectores. En el caso del subsector del libro, las ayudas provocan que las editoriales acaben teniendo un beneficio superior a las librerías.

5. Es el subsector que más empleo genera y sus gastos de personal se sitúan con los 26.000 euros en la franja media-baja salarial. Señalar, simplemente como dato que cuando planteé en fechas recientes en la ‘cuenta de la vieja de la librería‘ los costes salariales, los situaba en torno a los 24.240 euros. No muy alejados, por lo tanto, de la cifra media.

Quizás habría que seguir repensando los criterios de subvención. Sobre todo cuando indirectamente acaban teniendo incidencia, se quiera o no, en el salario y, por lo tanto, en la calidad de vida de los agentes culturales.

Con todo, me ratifico en el interés de los estudios que nos posibilitan ampliar la mirada.

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Sobre los datos, su forma de obtención y su uso. No todo vale

Seré breve, porque el asunto no da para más, salvo el señalar la falta de seriedad y profesionalidad al titular así:

El 50% de los editores ya utiliza los servicios de impresión y distribución bajo demanda

Un estudio basado sólo en 83 respuestas.

No sé quién falta a la seriedad y a la profesionalidad. Si es Podiprint o Dosdoce que como responsable del estudio debería explicitar con claridad, cosa que no aparece en el estudio, el universo, el tamaño de la muestra, las características de la misma y el error muestral.

Ya parece que en el sector algunos quieren hacernos avanzar por la senda fácil del titular de conveniencia.

Fácil sacar conclusiones ¿no?

Os dejo aquí enlace al estudio.

Y dónde he visto la noticia.

En el último número de Texturas, el 32, algunos profesionales del ámbito de la cultura han reflexionado sobre los datos y su utilización.

En la introducción a los cuatro artículos, los editores escribíamos:

Parecemos tener datos a medida que sustentan cualquier política o actuación posible o que den certificación de los «buenos resultados conseguidos».

A menudo, es frecuente que los datos que se nos presentan o bien no
recojan toda la realidad o, en ocasiones, se contradigan entre sí para buscar y ofrecer razones de parte o datos que justifiquen, aparentemente, determinadas líneas de actuación.

Indicadores de confianza empresarial de las artes e industrias culturales en Euskadi

Proyectos que alegra ver cómo van naciendo. Irán tomando cuerpo.

Todo esto es como el yin y el yan. Buenas y malas noticias. Líneas de trabajo que continúan otras que se paran. Esta, por ejemplo es de las que continua y me alegro. El plan de lectura, por ejemplo, es de las que para y me entristece más cuando sobre proyectos relacionados con el mismo se va perdiendo la tensión informacional y se van incumpliendo todos los plazos y todas las promesas. Pero hoy eso no toca.

La idea base que en su tiempo manejábamos y sobre la que hablábamos era que por un lado ante la dificultad que suponía muchas veces la recogida exhaustiva de datos y con la constatación de movernos con un colectivo de empresas no excesivamente grande quizás podría ser de interés el montar un panel de empresas referentes por sectores que sirviesen de termómetro más constante de las grandes tendencias y se pudiera, al mismo tiempo, analizar las diferencias entre unos sectores y otros.

El primer estudio realizado por el Observatorio Vasco de la Cultura con datos del segundo semestre del 2014 y perspectiva del primer trimestre de 2015 ha salido a la luz.

Interesante la diferencia de los distintos sectores en relación al indicador de confianza. El sector del libro en el punto medio que no idnica necesariamente la virtud en este caso.

confianza_empresarialAcceder al informe completo

 

Y qué es eso de la Cultumetría. ¡Ojo al dato!

Detrás de este ‘palabro’ Cultumetría se esconde una jornada celebrada este viernes pasado en Bilbao en la que se quería reflexionar sobre lo cuantitativo, el dator, el número y su posible valor para las políticas culturales y derivados.

ojo-al-dato(tomada del blog de Rafa Olalde)

Pau Raussel, David Ruiz, Álvaro Fierro y Andoni Garaizar, organidazores estos dos del evento, y Mercedes González de Celis fueron desgranando desde distintos puntos de vista reflexiones y aportaciones sobre el asunto.

Debate interesante, rico, variado.

Os dejo de modo telegráfico y casi a modo de titulares algunas notas que tomé.

– La economía no entiende la cultura, pero sí sirve para trasformarla.

– Las políticas culturales son de las más ineficaces.

– Cuando medimos, muchas veces encontramos obviedades.

– Mayor oferta cultural, mayor consumo cultural.

– Contar no sirve para sustituir el debate social sino para nutrirlo y enriquecerlo.

– La función de la estadística es nutrir de argumentos para la toma de decisiones.

– A veces lo más fácil de contar no es lo más importante que hay que contar.

Leer más “Y qué es eso de la Cultumetría. ¡Ojo al dato!”

La información necesaria para la gestión y toma de decisiones

En fechas recientes Manuel Gil hacía una reflexión sobre la necesidad de tener información actualizada para la toma de decisiones por parte, en este caso, de las librerías.

Ahora que van a venir tiempos de penuria subvencional creo que se puede abrir un gran abismo entre lo conveniente, lo necesario y lo deseable.

En estos últimos años en los que he estado trabajando en relación con más sectores de la cultura y muy pegadito a la actividad del Observatorio Vasco de la Cultura me he encontrado con una situación en muchas ocasiones de despreocupación por parte de empresas sobre el valor de la información que se puede generar.

En otros sectores a menudo el conseguir y tener al día dicha información no depende de los dineros públicos, como en general ocurre en el mundo de la cultura, sino del propio compromiso del sector y del reconocimiento de poseer dicha información para una toma de decisiones más adecuada.

Dicho de otra manera: ¿pagarían de su bolsillo las empresas, en este caso, del sector del libro por disponer de una buena información sectorial?

Un segundo elemento que quiero resaltar, también desde la experiencia. En este tema en general creo que el tamaño importa. Lo digo en relación a que generalmente las empresas más grandes son más trasparentes a la hora de facilitar información. Bien por que la tienen más organizada o bien porque la consideran más útil.

En este sentido y para dejarlo caer para reflexiones posteriores, Juan Pastor en su intervención señalaba la conveniencia de un determinado tamaño de las empresas culturales. Concretamente él ponía el límite inferior en los 10 trabajadores. Algo que la mayoría de empresas del sector del libro no cumplen.

Recientemente en una conversación con una empresa tecológica que trabaja para el sector de la cultura en muchos de sus proyectos me señalaban que su tamaño, son 18 personas, les estaba permitiendo navegar mejor en estos tiempos de crisis.

Vuelvo en cualquier caso al inicio.

No sé cuál es el camino para hacer ver a las empresas culturales la importancia y la necesidad de una buena informaciçon para la toma de decisiones, pero sin ella, su futuro será más dudoso.

Veo todavía más complicado el que de una manera colectiva asuman, si es necesario, la inversión para disponer de la misma.

Y señalo dos reflexiones finales:

1. Conviene distinguir la información cuantitativa de la cualitativa. Quizás parte de lo ‘cuanti’ si se considera además que el sector cultural es tractor debería asumirse desde los distintos departamentos de estadística de las administraciones para que de esta manera no fuera una información de parte, sino que se pudiera objetivar y comparar.

2. La cualitativa quizás debería hacerse desde otros ámbitos y por la experiencia de los últimos años ésta se convierte men mucho más sugerente cuando se puede contrastar con otros sectores y cuando, al mismo tiempo, aporta información contrastada con la situación de nuestros iguales.

El ocultamiento no es un buen camino

Hoy a la mañana he leído en El País que las discográficas parecen negarse a dar sus cifras de ventas.

Están en su perfecto derecho.

¡Faltaría más!

Pero me llama la atención el hecho. cuando uno mira las estadísticas de hábitos de lectura, de ventas en las propias Ferias del Libro. Si tira de hemeroteca siempre, por lo menos en lo que yo soy capaz de recordar, los datos aparentan y se vende como mejores que el año anterior.

Da la sensación de que existiese un cierto miedo a reconocer que un año, o porque ha habido menos ventas o menos lectores, ha sido peor que el anterior.

Este año acaba convirtiendo al propio sector en ‘sospechoso de mejora continua’ como pensando que siempre el ‘mas es mejor’. Hasta que llega un momento en que nos topamos con la cruda realidad y entonces, como ha ocurrido ahora con los discos ya no sabemos que decir y nos tenemos que ir con la música a otra parte.