La compra en la tienda física o en la librería: la ventaja de lo táctil y de la experiencia

Son ya bastantes los estudios y las informaciones que parecen señalar que el soporte preferido de los lectores es el papel, sean estos lectores grandes o pequeños.

Otro asunto, distinto, es el coste y la posibilidad de acceso que a veces se pueda tener al mismo.

La mediación física y la posibilidad de que cada contenido, visto como un todo, tenga un soporte diferencial de tal manera que podamos distinguir los contenidos también por los soportes que los contienen parece que tiene su valor para el usuario.

Quizás porque posibilitan de esa manera con más claridad, somos al fin y al cabo animales simbólicos, dar mayor significado a una experiencia lectora.

Viene todo esto a cuento de una reciente encuesta de la que el Observatorio Cetelem se hace eco sobre la valoración de los usuarios sobre la ‘naturaleza táctil de las compras offline‘ , o, lo que es lo mismo, en tiendas físicas.

Valentina Candeloro, Marketing Director International de Mood Media, señala un par de posibles razones que creo son válidas para las librerías:

  •  “la naturaleza tangible y táctil de la tienda física todavía se percibe como una gran ventaja, puesto que satisface el deseo de una gratificación instantánea.
  • “los consumidores, en especial, los jóvenes, no están solo comprando un producto en la tienda; están comprando una experiencia. Y sus expectativas de cara a obtener una experiencia que conecte con ellos a nivel emocional son altas.

Volver a pensar y a repensar los espacios en función de las personas y de la experiencia que se puede generar en los mismos sigue siendo clave.

Sigo pensando en el sentido que puede tener, por lo menos como propuesta teórica y de reflexión pasar de librerías a lectorerías, del objeto al sujeto, del producto a la persona…

Consultar más datos del estudio.

Clubs de lectura en librerías y más…

informe_2017A continuación… una cita sobre las librerías, la lectura y los clubs recogida de Jesús Arana Palacios en el capítulo Clubes de lectura en La lectura en España. Informe 2017.

Palabras sugerentes: apuesta, rompedores, originales, reconversión, espacios híbridos, cuidados, acogedores… Líneas que sin ser las únicas merecen la pena ser transitadas siempre y cuando tenga sentido en un proyecto global e integrador.

Si las bibliotecas públicas son las instituciones que primero acogieron los clubes de lectura y que más han hecho por extenderlos hasta el último rincón del país, en los últimos años las librerías han apostado decididamente por ellos. A menudo con planteamientos más rompedores y más originales. Se trata de un aspecto más de la tremenda reconversión que han experimentado las librerías y que las ha llevado a convertirse en espacios híbridos donde no es solo habitual que dispongan de cafetería y restaurante sino que en ocasiones los clientes pueden encontrar entre los libros expositores con botellas de vino, productos ecológicos, juguetes eróticos o, en el otro extremo, repostería elaborada por monjas de clausura. Lo que está claro es que los espacios están cada vez más cuidados y son más acogedores, y que entrar en una librería es en sí mismo toda una experiencia. Por supuesto se presentan libros por parte de los autores, como se ha hecho siempre, pero también se organizan conciertos, conferencias, exposiciones, degustaciones, y en ese contexto, los clubes de lectura encuentran un caldo de cultivo idóneo. (144)

Siempre quedan las vivencias…

Escapada casi sin planificar. Conveniente para romper el ritmo y poner un poco de distancia.

En todas las vidas, en el fondo de todas las vidas, existe una persona, una situación, un recuerdo que se refleja en las experiencias posteriores de la vida y la conciencia: los padres, los amigos de infancia, el ambiente de la ciudad natal siguen siendo nuestros compañeros de viaje aunque el camino de nuestra vida discurra por el ancho mundo. (Sándor Márai; Lo que no quise decir; pag. 74)

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Nada es solamente lo que parece…

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Los recientes encuentros familiares, la conversación, los recuerdos, sacaron a la luz un trozo de la historia familiar.

Muchas de las personas que veáis la foto pensaréis que son sencillamente unas tijeras.

Para vosotros así será; pero para mí no.

Esas tijeras tienen su historia. Cuando las volví a ver enseguida fui consciente que no eran unas tijeras, sino las tijeras.

Si os fijáis en sus puntas redondas veréis que no son unas tijeras para cualquier uso. En mi familia se usaron para el comercio textil. Pasaron por las manos de mi padre y de mi hermana. Siempre, en el caso de mi padre, iban acomodadas en el bolsillo superior de su chaqueta.

Con el paso generacional trasmitieron también gran parte del conocimiento del cortar y palpar las telas que permitían a las manos expertas la cata a ciegas de las mismas.

Con ellas no se jugaba. Eran una elegantes tijeras profesionales que a cada corte, a cada inicio de señal para rasgar iban acumulando sabiduría y conocimiento y guiaban a las manos que las manejaban.

Llevaban con ellas otro tipo de conocimiento acumulado que se suma al que hoy hace referencia Antonio Rodríguez de las Heras en bezdiario.

Hoy, ya hace años, descansan.

Pero basta que aparezcan un momento para traernos de nuevo historias y vivencias que al fin y al cabo son como ‘la caja negra’ de nuestras vidas.

Nada es por lo tanto sólo lo que parece ser. Todo tiene sus contextos y su historia que nunca debemos dejar de lado.

Lectura y liberación

… aprender a leer y ejercitar ese saber es una forma extraordinaria de liberación. Y de socialización y democratización del conocimiento. Crear condiciones para la palabra de todos y de cada uno, de todas y de cada una, dejar hablar, no es una tarea de permisividad sino de reconocimiento. La lectura convoca a la apropiación, pero no a la posesión, ni a la patrimonialización de los textos. Por eso, aprender a leer es aprender a difundir, expandir y entregar lo leído, a transmitir y a compartir la palabra, sin exclusiones ni marginaciones. Pero no se trata de entregar sin más lo ya leído, es cuestión de ofrecer el texto a la lectura para que cada quien haga su propia experiencia, su propia travesía. No se puede pensar en vez de otro, ni vivir su vida, ni decir su palabra, ni leer en su lugar, si por tal se entiende que no será necesario que despliegue su acción. (Ángel Gabilondo; Darse a la lectura; pag. 173-174)

Calma aparente

Hoy a la mañana, mientras hacía un poco de tiempo para una reunión, me he quedado de repente embelesado ante la aparente quietud y calma de la ría a su paso por El Arenal.

En la distancia todo parecía quietud, pero al ir acercándome se iba notando ya el suave movimiento que la marea, como el ir y venir de la vida, produce.

La corriente constante y a menudo imperceptible que nos mueve, que hace que también nosotros y nuestros círculos se vayan moviendo y ajustando.

Personas que llegaron a nosotros o nosotros a ellas y de repente o poco a poco desaparecieron de nuestra existencia y nosotros de la de ellas.

Personas también que se acercan. Una llamada hoy me ha producido esa dulce sensacion de que la marea me acercaba algo; al igual que algunos largos silencios me hacen intuir que se producen alejamientos que quizás la marea no vuelva a traer, a llevar, a acercar de nuevo.

Todo fluye, en apariencia casi sin moverse, como el agua en la ría, pero todo, al mismo tiempo, va cambiando.

Nuestra vida son los ríos……

En ella nos vamos moviendo con dulces mareas y mareas vivas.

Hay una erudición del conocimiento, que es lo que propiamente se llama erudición, y hay una erudición del entendimiento, que es lo que se llama cultura. Pero hay también una erudición de la sensibilidad.

La erudición de la sensibilidad nada tiene que ver con la experiencia de la vida. La experiencia de la vida nada enseña, del mismo modo que la historia de nada nos informa. La verdadera experiencia consiste en restringir el contacto con la realidad y aumentar el análisis de ese contacto. Así la sensibilidad se amplía y se hace más profunda, porque en nosotros está todo; basta con que lo busquemos y con que lo sepamos buscar. (Fernando Pessoa; Libro del desasosiego; pag. 152)

Carrera de fondo

A veces las tareas cotidianas como la de ir manteniendo, actualizando, categorizando y etiquetando entradas de este blog que en sus distintas variantes cumplirá en poco tiempo, un par de meses, ocho años hace que me re-encuentre con entradas que mantienen toda su validez.

Algo de esto me ha pasado con esta cita de Jordi y Paco recogida hace ya casi cinco años:

Las cosas esenciales tienen mucho en común con las carreras de fondo. (Jordi Nadal y Paco García, Libros o velocidad ; Fondo de Cultura Económica, pag. 142)

Ando ahora en carrera de fondo personal, en medio, al mismo tiempo de las prisas, falsas en ocasiones, que algunos políticos tienen para que algunas cosas queden aparentemente lucidas.

Me sigue interesando el fondo, no los sprints explosivos.

Recuerdo que cuando nadaba me iban mejor las largas distancias, el tiempo mantenido, el ritmo regular. En el agua, además había suficiente tiempo para pensar y darle una vuelta a la vida.

Ahora, casi y gracias a esta vuelta atrás en el blog, parece que me encuentro en lo mismo.

Es una especie de relectura vital mirando al mismo tiempo hacia un futuro sostenido que en un tiempo no fijado, no se sabe dónde está la meta exacta, terminará para alguien querido. Acompañarle en esta carrera de fondo, que es también la mía por decisión propia, es, como todo lo que merece la pena una profunda experiencia vital.

Releer es volver a aquello que fuimos y aceptarnos o desilusionarnos de nosotros mismos. En este sentido, somos lo que leemos. Estamos hechos del tejido (es decir, del texto) de los libros. Un libro, leído en una época determinada, nos dice mucho de lo que pensábamos y hacíamos, de lo que soñábamos e imaginábamos. Releerlo siempre será revelador e ilustrativo. (Juan Domingo Argüelles en Quehacer editorial 6; pag. 92-93)

El libro como objeto simbólico en un nuevo tiempo de liderazgo

Ayer se celebro el acto de toma de posesión del nuevo Lehendakari.

En uno de los momentos del acto Patxi López promete su cargo sobre un ejemplar del Estatuto de Gernika. En este caso sobre un libro en soporte papel y con un diseño completo.

Los ‘puristas digitales’ podrían reivindicar y señalar que lo podría quizás haber realizado sobre un e-book o libro-e que contuviera el texto o sobre un ‘pen’ que pudiera llevar después en el bolsillo ya que, se diría, lo que importa es el contenido.

Al leer en el blog de ‘mi librívoro‘  la intención que José Ibarrola ha querido dar a ese ejemplar realizado en un modelo de soporte y con un formato concreto me doy cuenta de que todavía hay un plus simbólico, que también es contenido si aceptamos el elemento experiencial que siempre esconde, en soportes concretos.

“La portada, hecha en chapa de acero -de la que se utiliza para fabricar coches- troquelada y fresada, utiliza la imagen de las letras como valor de compromiso escrito. Los troqueles de la E, de Estatuto y Euskadi, la P y la V de País Vasco, dejan ver al final del hueco el título: Estatuto de Autonomía del País Vasco, 1979. La chapa, como material industrial, y el de lino y algodón hecho artesanalmente, dan cuerpo al articulado del Estatuto. El lomo del libro con la costura vista quiere recordar la posibilidad -siempre abierta- de transformación y cambio. Nada está definitivamente atado, nada es inmutable. El diseño no es una réplica ni un remedo historicista, es un libro para un Estatuto de nuestro siglo”.

Ojalá el Lehendakari y su gobierno sean de este nuevo siglo: palpables, políricos, con sentipensamientos que son parte de las actitudes que pueden hacer convertir el contenido en experiencia, la única forma humana de liderar un país.

El testigo se vuelve creíble si está implicado en lo que narra.

Es su vida la que está contando aunque cuente la vida de otros. Quiero decir, hay una tradición de la cual él es testimonio. La palabra testículo tiene el mismo origen que testimonio. Dicen que en la antigüedad el hombre ponía su mano sobre sus testículos en prueba de su palabra. ¡Qué bárbaro!.

El maestro, el testigo, el sabio, hablan de su experiencia.

Los otros, los científicos, los filósofos hablan desde el conocimiento. A ellos no se les exige que su vida lleve impresas, tatuadas, las marcas de aquello que expresan.

La experiencia no nos permite solucionar problemas, pero sí encararlos hasta padecerlos también nosotros. Porque la experiencia, paradójicamente, no se hace, se padece.

No es lo vivido por nosotros, sino más bien en nosotros, en nuestro propio corazón.

La experiencia nos transforma. No sé si a todos por igual…Siempre es subjetiva, no puede probarse, su valor es únicamente testimonial, porque sólo la información se constata, no la experiencia. (Ernesto Sabato; España en los diarios de mi vejez; pag. 110-111)

¿Aprendemos lo importante?

El Correo trae hoy una entrevista a Rosa María Calaf que se abre con el título de «Llevo treinta años contando las mismas cosas y nada cambia, no aprendemos».

La explosión reciente de algunos conflictos parece ser señal clara de cumplimiento del refrán que nos sitúa a los humanos como el único animal capaz de tropezar en la misma piedra una tras otra. No está claro, por lo tanto que en materia de conflictos hayamos avanzado en gestión de conocimiento experiencial.

Dura en su crítica de fondo al modelo de reestructuración de TVE y se puede pensar que de cualquier empresa que apueste básicamente en su modelo por el criterio edad ya que “Es una malversación de fondos públicos, porque se prescinde de la memoria y la experiencia“.

Quizás haya que pensar que toda aquella innovación o proceso que tenga como consecuencia bien por su velocidad, por su tecnología o por su modelo de implantación apartar a determinads franjas de edad, mayores, o a determinados colectivos es no un proceso de innovación, sino de segregación y marginación social.

Los más desposeídos, los más carenciados, son quizás quienes han perdido la lucha simbólica por ser reconocidos, por ser aceptados como parte de una entidad social reconocible, en una palabra, como parte de la humanidad. (Pierre Bourdieu citado en Vida de consumo, pag. 11)

¿Qué procesos de marginación estarán generando los nuevos modelos de redes sociales y el cambio tecnológico?

Cultura, ocio, temporalidad y experiencia-2

Hay días que ya de mañana, por el ambiente y el tiempo, soleado, por la actitud con el que uno los toma, por las expectativas se presentan como más redondos.

Se consigue hasta ver de manera distinta realidades cotidianas de un Bilbao céntrico y enfrentarse a la segunda jornada,última a la que he podido asistir de Ociogune.

Parece, además, que el oído y la capacidad de escucha están más despiertas, con la ventaja incluida de no tener que estar pendiente del discurso continuo sino que uno se puede dejar llevar por lo escuchado que se conviertea menudo en sugerencia.

Así ya en la propia presentación de Roberto voy tomando algunas notas-sugerencias:

– Ocio digital: la virtualidad desde el tacto. Sin tocar, siquiera tenemos experiencia estética. La experiencia estética visual es menos táctil y quizás más digital.

– Foro: Lugar de encuentro. Espacio vacío en el centro (en la propia estructura de la sala). Lo vacío es el espacio común. Recuerdos del libro Polvo de Eta de Zulaika .

Nos arrancamos con Anton Álvarez Sousa profesor de la Universidad de A Coruña y Patricia Gabaldón del Instituto de Empresa, de quien leí este diciembre su tesis “El ocio en los hogares españoles: un análisis económico aplicado”.

Más notas

– Tendemos a reconocernos ya no tanto por el trabajo sino por elementos de ocio experiencial.

– Constatación de que se siguen midiendo, en general sólo las prácticas, pienso en el leer, pero no, aunque se realicen, si gustan o no.

– Existe un aumento claro del “no hacer nada”. ¡Qué maravilla! El sistema tiembla porque no le beneficia. El sistema quiere personas ocupadas en el ocio. Seguimos viviendo en la sociedad del deber.

– Se practican más actividades de las que gustan.

– El mayor nec-otium es el otium

– Hay muy pocas prácticas que gustarían a más gente que a las que ya la practican. Vuelvo a pensar en la lectura.

– En el ocio “somos vendedores de ilusiones”.

– El ocio consume tiempo. El tiempo es irreproducible, pero el tiempo para el ocio puede variar en función de otros factores.

– Se nos pretende vender continuamente el concepto de experiencia con un cierto matiz positivo unido al ocio. Hay experiencias en muchos otros ámbitos.

– Lo único que no se puede experienciar es la muerte propia porque ya no hay ni tiempo ni vida.

Descanso, en el que constato que todavía hay en la universidad problemas de “motricidad fina” y el “pope” actual de los estudios sobre juventud, Javier Elzo del que me quedo con sus tres afirmaciones de inicio:

– Contextualización: sólo las experiencias compartidas dan lugar a generaciones.

– Complejidad: No hay juventud, hay jóvenes, ergo, no hat lectura, hay lectores.

– Socialización: Es fundamental saber cuáles son los agentes que en cada momento ´tienen más fuerza de legitimación. Justo de lo que hacía un momento, en el descanso hablaba, en el marco del tiempo libre, con José Alberto.

– La gran revolución de la juventud es la revolución de lo cotidiano.

Me escapo sin poder escuchar a Jose Clerton de Oliveira que abre su exposición.

El día sigue espléndido. Así que vamos a comer. Habíamos quedado ya hace tiempo para coemntar en comandita los resultados electorales. Así que pese a quien le  pese no variamos nuestra hoja de ruta.

Ya por la tarde ocasión de conocer a Susana y disfrutar en compañía de tres estupendas mujeres un buen rato de conversación.

 

Hoy viernes ha sido ya otro día.

Cultura, ocio, temporalidad y experiencia

 

Estoy asistiendo a las jornadas de Ociogune que se están celebrando en la Universidad de Deusto y en las que se reflexiona sobre la experiencia de Ocio.

Ayer, de hecho, la experiencia, palabra subejtiva en su aplicación práctica en función de las variables psicosocioambientales que inciden en la misma, fue el eje central.

Alguna de las reflexiones más sugerentes las aportó, en mi opinión, Oriol Sallent de la Universidad de Vic que, en relación al turismo constató la evolución de las preguntas que se hacen. Antes preguntábamos ¿dónde has ido?, posteriormente ¿qué has hecho? y últimamente ¿qué has vivido? Detrás de esta posible vivencia puede haber factores personales que buscan el descubrimiento, las sensaciones fuertes, la socialización o el desarrollo personal, señalando cómo alrededor de estos factores se deben y pueden plantear las actividades de turismo.

Curiosa también una de las conclusiones del estudio “La actitud de los ciudadanos hacia la oferta cultural en Catalunya” que presentó Rubén Gutiérrez, coordinador del área de estudios de la Fundación Autor  en el que se constata que, independientemente de la demanda personal, los sujetos consideran que la oferta cultural debe existir situando así a la cultura como un “bien de mérito” simbólico con aparente valor en sí mismo.

La intervención de Jaime Cuenca sobre “el  ocio líquido” siguiendo la línea de reflexión de Bauman me deja en el aire la pregunta de si en el ocio y en la vida, en las lecturas que hacemos hay realmente cambios de paradigmas o lo que ha cambiado es el lugar social desde donde se hace el discurso y, como  consecuencia el paradigma . Visión quizás lógica cuando ponemos el acento en la experiencia que supone vivencia y nos sitúa en una posición donde analizamos dos realidades en las que el punto de partida no es el mismo ya que una de ellas la estamos “experimentando” o quizás mejor experienciando.

La experiencia y el tiempo también tiene reflejo, por ejemplo, en la visión del libro y la lectura como nos recuerda este texto brasileiro