Clubs de lectura en librerías y más…

informe_2017A continuación… una cita sobre las librerías, la lectura y los clubs recogida de Jesús Arana Palacios en el capítulo Clubes de lectura en La lectura en España. Informe 2017.

Palabras sugerentes: apuesta, rompedores, originales, reconversión, espacios híbridos, cuidados, acogedores… Líneas que sin ser las únicas merecen la pena ser transitadas siempre y cuando tenga sentido en un proyecto global e integrador.

Si las bibliotecas públicas son las instituciones que primero acogieron los clubes de lectura y que más han hecho por extenderlos hasta el último rincón del país, en los últimos años las librerías han apostado decididamente por ellos. A menudo con planteamientos más rompedores y más originales. Se trata de un aspecto más de la tremenda reconversión que han experimentado las librerías y que las ha llevado a convertirse en espacios híbridos donde no es solo habitual que dispongan de cafetería y restaurante sino que en ocasiones los clientes pueden encontrar entre los libros expositores con botellas de vino, productos ecológicos, juguetes eróticos o, en el otro extremo, repostería elaborada por monjas de clausura. Lo que está claro es que los espacios están cada vez más cuidados y son más acogedores, y que entrar en una librería es en sí mismo toda una experiencia. Por supuesto se presentan libros por parte de los autores, como se ha hecho siempre, pero también se organizan conciertos, conferencias, exposiciones, degustaciones, y en ese contexto, los clubes de lectura encuentran un caldo de cultivo idóneo. (144)

Siempre quedan las vivencias…

Escapada casi sin planificar. Conveniente para romper el ritmo y poner un poco de distancia.

En todas las vidas, en el fondo de todas las vidas, existe una persona, una situación, un recuerdo que se refleja en las experiencias posteriores de la vida y la conciencia: los padres, los amigos de infancia, el ambiente de la ciudad natal siguen siendo nuestros compañeros de viaje aunque el camino de nuestra vida discurra por el ancho mundo. (Sándor Márai; Lo que no quise decir; pag. 74)

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Nada es solamente lo que parece…

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Los recientes encuentros familiares, la conversación, los recuerdos, sacaron a la luz un trozo de la historia familiar.

Muchas de las personas que veáis la foto pensaréis que son sencillamente unas tijeras.

Para vosotros así será; pero para mí no.

Esas tijeras tienen su historia. Cuando las volví a ver enseguida fui consciente que no eran unas tijeras, sino las tijeras.

Si os fijáis en sus puntas redondas veréis que no son unas tijeras para cualquier uso. En mi familia se usaron para el comercio textil. Pasaron por las manos de mi padre y de mi hermana. Siempre, en el caso de mi padre, iban acomodadas en el bolsillo superior de su chaqueta.

Con el paso generacional trasmitieron también gran parte del conocimiento del cortar y palpar las telas que permitían a las manos expertas la cata a ciegas de las mismas.

Con ellas no se jugaba. Eran una elegantes tijeras profesionales que a cada corte, a cada inicio de señal para rasgar iban acumulando sabiduría y conocimiento y guiaban a las manos que las manejaban.

Llevaban con ellas otro tipo de conocimiento acumulado que se suma al que hoy hace referencia Antonio Rodríguez de las Heras en bezdiario.

Hoy, ya hace años, descansan.

Pero basta que aparezcan un momento para traernos de nuevo historias y vivencias que al fin y al cabo son como ‘la caja negra’ de nuestras vidas.

Nada es por lo tanto sólo lo que parece ser. Todo tiene sus contextos y su historia que nunca debemos dejar de lado.

¿Cómo experimentamos la vida?

Experimentamos la vida como un continuo y sólo una vez que declina, una vez que se vuelve pasado, vemos las discontinuidades. El pasado, si existe, es sobre todo espacio vacío, grandes extensiones de nada en las cuales flotan personas y acontecimientos significativos. (Teju Cole; Ciudad abierta; Acantilado; pag. 180)

Lectura y liberación

… aprender a leer y ejercitar ese saber es una forma extraordinaria de liberación. Y de socialización y democratización del conocimiento. Crear condiciones para la palabra de todos y de cada uno, de todas y de cada una, dejar hablar, no es una tarea de permisividad sino de reconocimiento. La lectura convoca a la apropiación, pero no a la posesión, ni a la patrimonialización de los textos. Por eso, aprender a leer es aprender a difundir, expandir y entregar lo leído, a transmitir y a compartir la palabra, sin exclusiones ni marginaciones. Pero no se trata de entregar sin más lo ya leído, es cuestión de ofrecer el texto a la lectura para que cada quien haga su propia experiencia, su propia travesía. No se puede pensar en vez de otro, ni vivir su vida, ni decir su palabra, ni leer en su lugar, si por tal se entiende que no será necesario que despliegue su acción. (Ángel Gabilondo; Darse a la lectura; pag. 173-174)

La experiencia de la vida

Era consciente de que la vida es la única consejera auténtica, y de que una sabiduría que no hubiera pasado por el filtro de la experiencia personal directa jamás serviría para tejer las redes morales de nadie. (Edith Warton; Santuario; Impedimenta; pag. 121-122)

Calma aparente

Hoy a la mañana, mientras hacía un poco de tiempo para una reunión, me he quedado de repente embelesado ante la aparente quietud y calma de la ría a su paso por El Arenal.

En la distancia todo parecía quietud, pero al ir acercándome se iba notando ya el suave movimiento que la marea, como el ir y venir de la vida, produce.

La corriente constante y a menudo imperceptible que nos mueve, que hace que también nosotros y nuestros círculos se vayan moviendo y ajustando.

Personas que llegaron a nosotros o nosotros a ellas y de repente o poco a poco desaparecieron de nuestra existencia y nosotros de la de ellas.

Personas también que se acercan. Una llamada hoy me ha producido esa dulce sensacion de que la marea me acercaba algo; al igual que algunos largos silencios me hacen intuir que se producen alejamientos que quizás la marea no vuelva a traer, a llevar, a acercar de nuevo.

Todo fluye, en apariencia casi sin moverse, como el agua en la ría, pero todo, al mismo tiempo, va cambiando.

Nuestra vida son los ríos……

En ella nos vamos moviendo con dulces mareas y mareas vivas.

Hay una erudición del conocimiento, que es lo que propiamente se llama erudición, y hay una erudición del entendimiento, que es lo que se llama cultura. Pero hay también una erudición de la sensibilidad.

La erudición de la sensibilidad nada tiene que ver con la experiencia de la vida. La experiencia de la vida nada enseña, del mismo modo que la historia de nada nos informa. La verdadera experiencia consiste en restringir el contacto con la realidad y aumentar el análisis de ese contacto. Así la sensibilidad se amplía y se hace más profunda, porque en nosotros está todo; basta con que lo busquemos y con que lo sepamos buscar. (Fernando Pessoa; Libro del desasosiego; pag. 152)