España. Comercio interior del libro. De 2006 a 2017. Algunas reflexiones. 5. Facturación por canales

Ya hemos visto que la facturación no sólo sigue estancada, sino en involución.

Presento ahora, y también en una serie que va desde el año 2001, datos relacionados a la evolución de la cifra de facturación por canales, el porcentaje que supone cada uno de ellos y cuál debería haber sido la evolución teniendo en cuenta el IPC acumulado.

El dato que más me interesa a título personal es la evolución de las librerías. Como veremos a continuación veremos que es imposible mantener un tejido librero similar al del año 2001 porque la facturación teniendo en cuenta el IPC ha sufrido un severo descenso. Es por ello que pienso que una de las primeras líneas de trabajo si se piensa en desde una clave política sigue pasando por afrontar en serio el debate sobre cuál debe ser, de cara a una sostenibilidad real, el tamaño real de un sector librero independiente.

Presentamos hoy como primer acercamiento el porcentaje que en cada uno de los casos tienen los canales o las formas de comercialización.

Evolución de la facturación absoluta por canales.

La cifra total de la facturación de librerías y cadenas, sin tener en cuenta la subida del IPC es prácticamente igual a la del año 2001. 1.224 millones de euros. El dato importante es que las librerías han descendido 124 millones que es lo que han subido las cadenas de librerías.

De hecho, entre lo que podríamos considerar canales con un peso significativo son ls cadenas de librerías y las ventas directas por parte de los editores a empresas e instituciones las únicas que aumentan su volumen de facturación.

Si aplicamos sobre los canales de comercialización el factor corrector de aumento del IPC (38,2), la diferencia entre lo que los mismos facturan y lo que deberían facturar realmente para mantener un peso equivalente al año 2001, estos serían los resultados en números.

Las librerías deberían facturar 1.295 millones y facturan 813 millones. Es decir han perdido por el camino un tercio de la cifra de negocio o si lo prefieren 481 millones de euros. No es por lo tanto de extrañar el descenso del número de librerías. Es una consecuencia lógica de la pérdida de facturación.

Esto no ocurre en cambio con las cadenas de librerías que han crecido del año 2001 al 2017 por encima del IPC. Y así, si las cadenas sobre la venta total en librerías, suponían en el 2001 un 23%, su porcentaje actualmente se sitúa en en 33%.

Veamos ahora la evolución del peso porcentual de los canales.

  1. Las cadenas de librerías y la venta a empresa e instituciones son las que en relación a 2001 son las que han aumentado claramente su peso porcentual. En torno a 7 puntos
  2. Las librerías mantienen una posición relativamente estable al igual que los hipermercados.
  3. Las librerías aún con todo siguen siendo con diferencia el principal canal de comercialización. Duplica en volumen al siguiente que son las cadenas de librerías y entre ambos suponen más del 52% de la facturación, cuando en el 2001 eran el 47%. Este aumento de peso porcentual, en cualquier caso es debido al aumento de peso de las cadenas.

Quedan algunas preguntas en el aire que creo siguen siendo claves a la hora de pensar en una acción política integral de cara a las librerías.

  • Antes de plantear cualquier otra medida que se convertiría en un mero parche, con estas cifras de facturación cuál debería ser el mapa de librerías que puede ser sostenible.
  • Con qué otros productos y/u otros negocios se deberían plantear posibles encuentros o sinergias, como ya se hace en algunos casos, para poder afianzar una sostenibilidad de proyectos.
  • ¿A partir de qué cifra de negocio se debería plantear, en una visión red, que un punto de venta está detrayendo recursos para la sostenibilidad de otro punto de venta y que quizás la unión de los dos con el ahorro de costes estructurales que podría suponer aseguraría el mantenimiento de los puestos de trabajo?.

Cuándo empezará a ser tomado en serio en el mundo del libro el subsector del libro electrónico

Más Congresos no supone necesariamente más relevancia.

El titular con el que Winston Manrique referencia parte de lo vivido en Barbastro en días recientes tiene su miga.

Dice así:

El sector del libro electrónico pide al mundo editorial unir fuerzas para contrarrestar la gran oferta de la red

Parece que en el mismo se estuviera reflejando que son dos conjuntos que ni siquiera fueran disjuntos y que tuvieran que buscar algún punto de encuentro que no existe. Como, si hasta la fecha, no se conocieran.

Y hay algo de verdad en esa frase. Mi propia vivencia de algunas de las ediciones y por lo que cuentan de las que no he ido parece que lo que podríamos denominar la presencia de personas que representan la historia y la parte más tradicional del sector no ha sido habitual en el mismo ni por el número ni por la representación en un espacio en el que en cambio las personas que juegan o jugamos, me incluyo, el papel de analistas y que nos dedicamos en muchas ocasiones a sobrevolar o a ofrecer ‘servicios’ auxiliares al modelo tradicional son las que más presentes se suelen hacer.

Su modo de nacimiento y evolución posterior

Convocar a la unidad desde la aparente minoría y como situándose fuera del sector no me digáis que no suena a izquierdismo, eso sí con aires de vanguardia, transnochado.

Yo creo que el tema para empezar a hablar es sencillo: poner los datos, antes que los metadatos encima de la mesa.

Ya lo dijo Manuel Gil: “El futuro de la industria pasa por compartir datos”.

Pensando en el mercado español propongo como borrador inicial la siguiente matriz de datos a compartir para saber quizás con más claridad en qué terrenos jugamos o en qué terrenos juega cada uno, suponiendo que los terrenos sean distintos. Así con esos datos, sobre todo si se ofrecen de varios años sabremos de qué hablan después los porcentajes.

Papel Libro electrónico Audiolibro app otros formatos
Número de empresas editoras
Número de empresas distribuidoras
Número de empresas comercializadoras
Número de títulos
Número de autores
Número de productos
Facturación en España
Facturación exportación
Empleos editores
Empleos distribuidores
Empleos comercialización
% lectores x soporte

 

Creo por señalar algo que se debería incluir todo. Es decir que cuando hablamos de papel, hablemos de todo el papel y cuando hablemos de libro electrónico hablemos también de todo.

Toda aportación será bienvenida.

 

¿Sube o baja la facturación del sector del libro en España? 2. El espejismo digital

La facturación del libro digital en España, según los datos que facilita la FGEE sigue siendo una realidad cercana al espejismo.

Conviene señalar que nadie más, que yo sepa, ofrece a fecha de hoy datos absolutos de facturación y menos clasificados por materias. El resto del personal habla o tiende a hacerlo de porcentajes, pero sin aportar, insisto, que yo sepa, datos absolutos, evolutivos y comparables con otros soportes, formatos y canales.

La FGEE nos dice dos cosas:

  1. Que la facturación en 2017 en libros digitales es de 119,100 millones de euros.
  2. Que los libros de ciencias sociales y humanas acaparan el 43,4% de la facturación de los libros digitales.

Yo añado las siguientes:

  • Que su peso sólo es significativo realmente en ese área y aún así, el mismo ha descendido desde el 2014.
  • Que en el otro único caso que supera el 5%, como es el de la literatura, su peso también ha descendido ligeramente, pasando del 5,31% en 2016 al 5,24 de 2017.

  • El libro digital tampoco aguanta en los últimos años la subida del IPC. Tomando como base el año 2009 que es cuando la FGEE empieza a aportar datos , sólo en el período entre 2011 y 2014 el crecimiento del digital ha sido superior al del IPC. Para haber mantenido ese comportamiento, la facturación en este año 2017 debería haber sido por lo menos de 10 millones de euros más. Es pues difícil de afirmar que se está produciendo una evolución disruptiva del sistema.

  •  Parece pues que en lo referente a negocio su peso sigue siendo poco significativo.

 

¿Sube o baja la facturación del sector del libro en España? 1. Cuesta abajo y sin frenos

Se han dado a conocer recientemente el avance de datos del Comercio interior del libro del año 2017.

Parece que, si hacemos caso a lo que cuenta algún medio, una parte de la interpretación de los mismos no es compartida por el Presidente de la Federación y el Director ejecutivo de la misma. Hay a quien le parece que quizás se edite demasiado provocando una inflación y hay quien cree que eso es lo que el mercado demanda.

Claro que siguiendo esa lógica, habrá que pensar que los porcentajes de devolución son también demandados por el mercado o son, quizás, pequeños desajustes entre la oferta y la demanda que se sitúan como media en torno al 30%. Pequeños desajustes, efectos colaterales de la lógica del mercado…

Los medios en cualquier caso y en lo que se refiere a la cifra de facturación se mueven en la horquilla que se sitúa entre el ‘No crece‘ y el ‘crecimiento pírrico‘. No resulta muy amplia.

Si hablásemos de pensiones diríamos que el poder adquisitivo que refleja esa facturación tiende al descenso que no al ascenso. Todo sea porque, quizás, como el sector se ha modernizado y se ha convertido en más eficiente, aunque facture menos sea capaz de ganar más. ¡Quién sabe!

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España. Comercio interior del libro. De 2006 a 2016. Algunas reflexiones. 8. Qué venden las librerías

Interesante y ¿preocupante? la evolución de las ventas en librerías y el peso de las materias que venden.

Partiendo de los datos de facturación por materias y atendiendo a los porcentajes he construido una tabla que incluye la facturación entre 2006 y 2016 de las librerías y de las materias.

Con los datos globales en la mano podríamos lanzar un titular para llamar la atención que podría ser, por ejemplo: Las librerías son cada vez menos culturales y más de educación obligatoria.

La facturación se refleja a precios corrientes. Ya vimos con anterioridad que las librerías han sido y siguen siendo el principal canal de facturación, pero, también podemos comprobar que ha ido variando en parte el peso de las materias que generan esa facturación.

Vemos también, esto es una tónica general, el descenso global de la facturación.

Me llama mucho la atención el aumento del peso porcentual de las ventas de Texto No-Universitario que, no lo olvidemos, es un libro que se ‘expende’ y que no supone por parte del librero ninguna decisión de compra.

 

No me resisto a añadir una reflexión de Zaid sobre lo significativo que esto puede ser.

La animación de las librerías no la hacen los libros escolares, sino las novedades literarias, intelectuales, políticas. Los libros de texto, por definición, expresan la cultura obligatoria que se transmite de arriba hacia abajo: de los que saben a los que deben aprender. Los otros libros expresan la cultura libre, abierta, sin credenciales ni horarios, que no educa desde arriba y por obligación, sino entre iguales y por gusto, desde la plática sabrosa entre lectores que se animan leyendo y se platican unos a otros las maravillas o decepciones que han encontrado. (Gabriel Zaid; Crítica del mundo cultural; El Colegio Nacional, pag. 118)

Sé que hay muchas librerías que no venden texto. Sé que muchas de las nuevas librerías que abren plantean sus proyectos lejos del mismo, pero, al mismo tiempo, los números dicen lo que dicen… y el dinero genera, también, discurso.

España. Comercio interior del libro. De 2006 a 2016. Algunas reflexiones. 5. Porcentaje facturación por canales

Seguimos en este caso como en el anterior en el que presentamos la evolución de la facturación, presentando datos desde el año 2001.

Presentamos hoy como primer acercamiento el porcentaje que en cada uno de los casos tienen los canales o las formas de comercialización.

Las presentamos, además, en dos bloques para que se pueda ver qué porcentaje de venta realizan de manera directa los editores a través de distintos sistemas (club, crédito, telefónica…) o dirigidos a distintos clientes (bibliotecas, instituciones…).

 

  1. Los canales o modelos de comercialización que presentan una evolución más negativa son los quioscos, la venta a crédito y los clubs.
  2. Los canales o modelos de comercialización con una evolución más positiva son las cadenas de librerías y las ventas directas por parte de las editoriales a empresas e instituciones.
  3. Los editores siempre han realizado en torno a un tercio de la facturación de manera directa, sin pasar por ningún canal. Aún con todo y contando el libro electrónico, los editores en el año 2001 realizaban un mayor volumen de venta directa que en el año 2016. Un 3,3% más.
  4. Las librerías mantienen una posición relativamente estable al igual que los hipermercados.
  5. Las librerías siguen siendo con diferencia el principal canal de comercialización. Duplica en volumen al siguiente que son las cadenas de librerías y entre ambos suponen más del 52% de la facturación, cuando en el 2001 eran el 47%.

 

 

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