¿Sube o baja la facturación del sector del libro en España? 2. El espejismo digital

La facturación del libro digital en España, según los datos que facilita la FGEE sigue siendo una realidad cercana al espejismo.

Conviene señalar que nadie más, que yo sepa, ofrece a fecha de hoy datos absolutos de facturación y menos clasificados por materias. El resto del personal habla o tiende a hacerlo de porcentajes, pero sin aportar, insisto, que yo sepa, datos absolutos, evolutivos y comparables con otros soportes, formatos y canales.

La FGEE nos dice dos cosas:

  1. Que la facturación en 2017 en libros digitales es de 119,100 millones de euros.
  2. Que los libros de ciencias sociales y humanas acaparan el 43,4% de la facturación de los libros digitales.

Yo añado las siguientes:

  • Que su peso sólo es significativo realmente en ese área y aún así, el mismo ha descendido desde el 2014.
  • Que en el otro único caso que supera el 5%, como es el de la literatura, su peso también ha descendido ligeramente, pasando del 5,31% en 2016 al 5,24 de 2017.

  • El libro digital tampoco aguanta en los últimos años la subida del IPC. Tomando como base el año 2009 que es cuando la FGEE empieza a aportar datos , sólo en el período entre 2011 y 2014 el crecimiento del digital ha sido superior al del IPC. Para haber mantenido ese comportamiento, la facturación en este año 2017 debería haber sido por lo menos de 10 millones de euros más. Es pues difícil de afirmar que se está produciendo una evolución disruptiva del sistema.

  •  Parece pues que en lo referente a negocio su peso sigue siendo poco significativo.

 

¿Sube o baja la facturación del sector del libro en España? 1. Cuesta abajo y sin frenos

Se han dado a conocer recientemente el avance de datos del Comercio interior del libro del año 2017.

Parece que, si hacemos caso a lo que cuenta algún medio, una parte de la interpretación de los mismos no es compartida por el Presidente de la Federación y el Director ejecutivo de la misma. Hay a quien le parece que quizás se edite demasiado provocando una inflación y hay quien cree que eso es lo que el mercado demanda.

Claro que siguiendo esa lógica, habrá que pensar que los porcentajes de devolución son también demandados por el mercado o son, quizás, pequeños desajustes entre la oferta y la demanda que se sitúan como media en torno al 30%. Pequeños desajustes, efectos colaterales de la lógica del mercado…

Los medios en cualquier caso y en lo que se refiere a la cifra de facturación se mueven en la horquilla que se sitúa entre el ‘No crece‘ y el ‘crecimiento pírrico‘. No resulta muy amplia.

Si hablásemos de pensiones diríamos que el poder adquisitivo que refleja esa facturación tiende al descenso que no al ascenso. Todo sea porque, quizás, como el sector se ha modernizado y se ha convertido en más eficiente, aunque facture menos sea capaz de ganar más. ¡Quién sabe!

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Sobre los hábitos de lectura y compra de libros. 4. Una terminología poco clara en ocasiones

Ha habido por parte de los editores en algunas ocasiones un cierto interés en utilizar una terminología poco clara en lo referente al libro en soportes electrónicos que en este estudio vuelve a tener una presencia confusa sobre todo cuando se aborda el tipo y canal de adquisición.

Esta tabla que se presenta en el estudio en la página 42 es, en mi opinión, un claro ejemplo de ello. Parece que existe una cierta intención de dejar entrever que en internet no se compra.

Algunos comentarios: sólo se utiliza el término compra, aparentemente, para el libro en papel. Parece que aquellos libros electrónicos que se ‘bajan’ pagando tienen una especie de trato monetario distinto y se miden conjuntamente con las bajadas gratuitas y no, curiosamente con los comprados.

Creo que sería más lógico y desde luego mucho más claro presentar los datos, seguro que se puede, con la siguiente estructura.

Canal / % Soporte papel Soporte electrónico
Lo compré    
Me lo han regalado    
Me lo han prestado    
Préstamo bibliotecario    
Ya estaba en el hogar con anterioridad    
Era un ejemplar gratuito    
Lo he robado    

Así, en plano de igualdad, tendríamos con mucha más claridad el canal y el soporte.

Y así no habría peligro de gráficas tan tendenciosas como la que aparece en la siguiente página, donde parece que en internet no se compra nada.

 

Sobre los hábitos de lectura y compra de libros. 3. En los parados y en las amas de casa hay futuro

Visto ya más en detalle el informe de hábitos de lectura y compra de libros me reafirmo en lo ya escrito con anterioridad y en el hecho de que no se mide ni se atiende al concepto señalado, sino otras cosas más de interés para una parte del sector. Evelio, no iba descaminado en su sensación.

Dicho de otra manera. Aquí es lo mismo comer hamburguesa de comida rápida, menú del día o a la carta. Esto es indiferente. Queremos saber cuánto comes, no qué, cómo has conseguido la comida y si la comes en plato fino, vajilla de papel o en ambas. Al rico batiburrillo.

Todo lo demás al estudio le da básicamente igual.

Sí tiene un interés especial a la ‘dieta por obligación’ que fija el dietista, el ‘libro de texto’, influenciado muy a menudo por los ‘laboratorios’ (editoriales), donde más que existir una ‘compra voluntaria’ se produce una ‘obligación de compra’. No estaría de más hacer un tratamiento mucho más independiente y menos contaminante de este apartado.

Con todo, creo que en el informe hay algunos datos que me han parecido sugerentes.

Empiezo por el que más me ha llamado la atención. El crecimiento porcentual en lectura de dos colectivos: los parados y las ‘amas de casa’. Estoy convencido que en el mismo pueden existir razones colaterales y nuevas que lo justifiquen, pero, en cualquier caso creo que son interesantes.

Las amas de casa y los parados aumentan, desde el 2010, un 10% como lectores de libros en tiempo libre y este avance convierte a los parados en más lectores que los ocupados.

Este aumento, aunque menor, también se da entre los jubilados, en torno a un 4%, mientras que los colectivos más ‘activos’, ocupados y estudiantes, se mantienen prácticamente planos.

Además, esa evolución de lectura, tiene su incidencia también en la compra y son también porcentualmente las amas de casa y los parados quienes más crecen. En torno al 11%.

Es claro que aquí hay o puede haber nuevos públicos que están en crecimiento y que en uno de los casos, los parados y también las ‘amas y amos de casa’, en la medida en que entendamos que puedan ser colectivos no remunerados, podría tener una atención y unas políticas específicas que además tendrían un claro carácter igualador.

Seguiremos desbrozando.

Sobre los hábitos de lectura y compra de libros. 1. El concepto

He empezado a leer el estudio de Hábitos de lectura y compra de libros 2017.

Reconoceré que hasta ahora no me había fijado en el ‘concepto’ que ya viene recogido en estudios anteriores, por lo menos en el del año 2012.

Copio los tres párrafos que no varían del año 2012 al 2017:

¿Qué entendemos por lectura? Por lectura se entiende al proceso de aprehensión de determinadas clases de información contenidas en un soporte particular que son transmitidas por medio de ciertos códigos, como lo puede ser el lenguaje. Es decir, un proceso mediante el cual se traducen determinados símbolos para su entendimiento.

Cuando se realizaron las primeras ediciones de este estudio, la lectura se encuadraba en el ámbito de las prácticas de ocio y tiempo libre. Interesaba la lectura voluntaria y quedaba fuera la lectura obligatoria, tanto la que imponía el sistema educativo, en el caso de los estudiantes, como la que se realizaba por necesidades de orden laboral, en el caso de los trabajadores.

A partir de 2010 se recoge en el informe la lectura por trabajo y estudios y también la lectura de actualidad (prensa y revistas) y la realizada en los distintos soportes de lectura, aunque la parte más substancial del informe sigue desarrollando la lectura de libros en tiempo libre. (pag. 7)

Y, después de leer y releer la definición, la única duda que me queda, que es la sustancial, es si realmente  los datos que se presentan son capaces realmente de medir si existe esa aprehensión y si esos símbolos son entendidos.

Lo digo porque si después el objetivo general del estudio es: es el de contar con datos del comportamiento lector de los españoles en el momento actual que permitan la formulación y evaluación de políticas y planes de lectura, uno entiende que esos datos deberán centrarse no sólo en el tiempo, en los soportes y en el tipo de libros, sino básicamente en la aprehensión de esos símbolos para el entendimiento que no es medido, por lo que he leído hasta ahora, en ningún momento.

Lo dicho, y entono el ‘mea culpa’: no había sido consciente hasta la fecha de la distancia que en mi opinión existe entre el concepto y lo que realmente se mide.

En próximas entradas iré viendo si hay algo realmente sugerente y novedoso más allá de ese aparente afán de intentar o demostrar, falsamente creo, que se lee más. y no si se lee mejor, sobre todo si pensamos que lo importante es la aprehensión y el entendimiento.

Y, sobre esto, me interesa mucho más lo que puedan pensar, personas del ámbito educativo y bibliotecario que del ámbito ‘empresarial’. No es así de extrañar lo que recientemente escribía Gemma Lluch:

los datos que se utilizan para el diseño de estas actividades provienen, sobre todo, de informes basados en encuestas y realizados por un actor con intereses en el ecosistema de la lectura. Como el reciente Barómetro de Lectura y Compra de Libros España

Datos de la FGEE: sólo en 2 de las 10 temáticas el libro electrónico alcanza el 5%

Vaya casi como subtítulo y adelanto provocador:

La realidad del libro electrónico no es plural. Sus contenidos hacen negocio Sólo con tres categorías temáticas.

Según la propia nota de prensa de la FGEE, la cifra del digital representa el 5% de la facturación total del sector.

En el reciente informe de la Fundación Alternativas, El estado de la cultura en España 2017, cuya lectura recomiendo, Javier Celaya afirmaba algunas cosas que estos datos, que son los que tenemos, no parecen confirmar o, quizás al ofrecer en su trabajo solamente porcentajes escondiendo en la mayoría de los casos las cifras absolutas, desvirtuaban la realidad.

Así, por ejemplo, afirma referido al digital:

En los mercados en español las editoriales independientes están experimentando un crecimiento entre el 20 y el 35%.

Estos crecimientos es posible que no sean significativos en función de las cifras absolutas. Es, por realizar una comparación, como si yo les dijera que Trama editorial ha aumentado en el mes de julio un 1.500% su facturación en la página web, algo que porcentualmente es cierto, pero no dice nada o muy, si no disponemos de los datos absolutos y más si esas cifras o porcentajes las queremos convertir en ‘tendencia de todo un sector’.

Señala también que el supuesto repunte del sector del libro, con datos del 2015, es un puro espejismo porque el porcentaje más importante es el del libro de texto.

En esto, no le falta razón y pone con ello en valor el afinar la información y ser lo más puntillista posible en los análisis de la misma.

Os propongo con este fin dos tablas de elaboración propia realizadas con el avance da datos de la FGEE y, en modo provocador y para invitar al diálogo y/o a la conversación con datos, dos titulares. Tomaré como punto de partida porcentual ese 5% que parece ‘aceptado’ en algunos ámbitos como puede ser, por ejemplo, el de el Congreso del Libro electrónico y que

  • Sólo en 2 de las 10 clasificaciones temáticas el libro electrónico alcanza el 5% indicando con ello que es un formato con una penetración muy desigual.
2016. Comparativo peso soportes por temática

 

  • El libro electrónico parece tender a centrarse en los nichos de mayor facturación pudiendo provocar a futuro una menor diversidad temática.

En el caso del soporte papel, y siguiendo con ese 5%, hay seis temáticas que superan ese porcentaje de facturación. En el caso del digital, son sólo tres las que lo superan.

Y, un último detalle, para ver en números, no en porcentajes las dimensiones: todas las temáticas en soporte papel, menos ‘otros’, superan a ciencias sociales y humanidades en digital que es la que más factura, seguida curiosamente del libro de texto…

Y es que el texto, el libro de texto, sea en papel o en digital, parece que sigue teniendo su peso…

La tristeza de los datos del Comercio interior del libro

Doy un vistazo rápido al avance de los datos de comercio interior del 2014 que como es habitual no están en la página web de la Federación. Algunas notas rápidas porque merece la pena perder poco el tiempo.

– Hay 41 empresas menos asociadas en relación al 2013 y han contestado, también menos empresas (15) que en el 2013. No vamos por lo tanto a insistir de nuevo sobre la validez de la muestra y demás.

– Es curioso que en el avance de los datos no nos hablen de la única magnitud que se ha mantenido, aún con la crisis, en constante crecimiento: la de la devolución. En cualquier caso, no debemos preocuparnos. Este sector que tan industrial y medido parece querer ser, sigue produciendo con precisión científica para generar 226.579.860 millones de ejemplares y conseguir sólo vender 153.620.000. Seguimos así en la maravillosa línea de obligar al comprador a pagar la ineficiencias del sector.

Manuel Gil anda pre-ocupado por la imposibilidad de hacer análisis fino en el digital. Yo viendo la cifra de facturación y viendo lo que aumenta y qué temáticas aumentan, teniendo en cuenta además que hay muchos más títulos digitalizados que en años anteriores, me lo tomaría a beneficio de inventario.

– Las librerías, sean cadenas o independientes, parece que siguen manteniendo el tirón. Nótese el descenso de los hipermercados que en los momentos de la burbuja del sector  supuso un giro no sólo en los canales de comercialización a los que se ofrecía más descuento, sino, también y sobre todo en algunos grandes grupos, sobre qué tipo de libro se editaba. Ahora, cuando alguna gran superficie, les llama y les dice que va a retrasar el pago… empieza el tembleque de piernas.

En fin… ¡mejor no seguir! No vaya a ser que nos desplomemos con el sector editorial.

Los editores españoles salen mal parados comparados con el resto de sus colegas

El nuevo presidente parece tener tarea entre manos si hacemos caso a algunos de los datos del Annual Report October 2013 | October 2014 de la IPA.

¿País con más descenso en facturación interanual? España.

¿Uno de los países con más títulos nuevos por millón de habitantes? España. Muchos títulos y menos ventas = a un fenómeno ampliamente conocido: más devoluciones.

No hablemos ya de comparativos en ferias profesionales.

Así que ¡al tajo interno primero!

 

 

¿En manos de quién queda la Federación de Editores?

La respuesta es sencilla: en aquellas manos que la Asamblea ha decidido que quede. ¿no?

La Federación de Gremios de Editores de España ha nombrado nuevo presidente. La persona elegida ha sido Daniel Fernández.

Cuando se producen estos cambios siempre hay, por un lado, mensajes que se lanzan como botellas al mar y referencias sobre la figura en los medios.

Empezando por lo segundo y entre lo que he ido viendo por aquí y por allá hay como siempre un dato curioso: solo el medio que pertenece al mismo grupo en el que navega Daniel Fernández hace referencia a dicha sinergia. Ya no nos debemos extrañar que haya presidentes de los editores que  que estén integrados en grupos multimedia. ¿Quién es en este caso? Infolibre. Dice así:

Fernández es presidente de Ediciones Prensa Libre SL, la sociedad editora de infoLibre y tintaLibre.

Reflexión de Discepolo que viene al caso:

Como el resto de medios de comunicación de masas, la edición participa en la transformación del público en masa: mediante una organización de la producción cada vez más centralizada y de medios financieros cada vez más poderosos; mediante la instauración de modelos de distribución de los beneficios y de gestión de las inversiones que privilegian a los dirigentes y a la élite de los altos mandos empresariales, jugando un papel importante en el aumento de la desproporción entre los emisores y los receptores de opinión.(La traición de los editores; pag. 25)

Señalaremos una segunda curiosidad, que se da en todas las notas que he leído. Solo hay referencia a dos editoriales Edhasa y Castalia. Parece que en el tránsito del 2013 al 2014 o en el tránsito si se quiere de presidir a Catalunya a presidir a todos los editores de España De Vechi se ha caído por el camino en todos los casos y Castalia en algunos.

Diciembre 2013 – El Periódico

Daniel Fernández (Barcelona, 1961) dirige las editoriales Edhasa, Castalia y De Vecchi ediciones, así como Ediciones Prensa Libre.

Diciembre 2014 – El Periódico

La asamblea general de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) ha elegido hoy como nuevo presidente a Daniel Fernández, editor de Edhasa

Nota: verán que en el caso de El Periódico lo que no ha cambiado es la foto.

Y qué hay de los objetivos.

Los medios a quienes parece que la información les ha llegado en ‘modo comunicado’ recogen los siguientes:

Algunas concreciones sobre los objetivos primordiales son la intención de equiparar el IVA del libro digital que se encuentra al 21%, al de papel que actualmente se encuentra en un 4%. Otro de los puntos clave será la defensa a ultranza de la propiedad intelectual, además la defensa del libro de texto o la necesidad de recuperar las bibliotecas de aula y escolares, según ha comentado la FGEE.

y junto a estos que son más menos los de siempre, también, de nuevo, el de siempre.

“trabajar en la puesta en marcha” de un Plan Integral de Fomento del Libro y de la Lectura,

Hace sólo una semana, El Mundo, recogia una declaraciones del nuevo presidente que, quizás, tenían un tono un poco más contundente.

De lo que se trata es de incentivos directos a la compra de libros en todas sus modalidades, de ayudas a librerías, a dotación de bibliotecas e instituciones de enseñanza hasta campañas de fomento de la lectura y de la creación de bibliotecas personales o incluso el reintegro al consumidor final del gasto de libros a través de un «cheque cultura». «Somos el sector económico más importante en cuanto a volumen de facturación y cantidad de empleados, más que el sector del automóvil. Pero sí que hay ayudas para comprar coches y no para comprar libros y dotar bibliotecas», dice el editor que aboga por una suerte de «plan renove o PIVE» del libro.

Por los cajones de las asociaciones y gremios sectoriales lleva años vagando un plan para todo el sector. Es probable, incluso, que ya en papel amarilee y que haya incluso que cambiar las versiones digitales del mismo.

En cualquier caso no dejaré de sorprenderme por el silencio total sobre propuestas de carácter más interno y más industrial. Dicho de otra manera.

1. Si hablamos de Plan RENOVE ¿ajustará el sector la producción a la demanda? e ¿invertirá para generar nueva demanda?

2. ¿Revisará sus modelos y formas de presencia en las Ferias nacionales e internacionales en la medida en que pueden estar ayudando a contraer la demanda?

3. ¿Se posicionará junto con el resto de agentes culturales en una defensa común del IVA Cultural?

4. ¿Aceptará que en la figura de su presidente vale tanto De Vechi como Edhasa? ¿O no es así?

5. ¿Ofrecerán edición de calidad a las bibliotecas y aceptarán acuerdos con el resto de sectores?

6. Es claramente dudoso que en estos momentos la industria del libro sea la primera industria cultural del país. Empiecen a limpiar, es decir, a quitar lo que no es cultura de las cifras de comercio interior y vean en qué puede quedar la cifra real de negocio.

7. ¿Hay algo que decir sobre el tema Google-AEDE-Cedro?

8. Con todo. Ya se sabe. Los 100 días de gracia y a ver por dónde van los tiros. Algo en cualquier caso es claro.

Comercio Interior del Libro en España 2013. (Publicado septiembre 2014)

Debo estar torpe o dormido últimamente.

Acabo de ver hoy a la mañana el último estudio de Comercio Interior del Libro.

Lo intentaré leer con calma, pero ya en la presentación me he encontrado con un párrafo que requiere para su correcta interpretación al mejor exégeta posible del sector del libro.

Dice así:

Seguir leyendo “Comercio Interior del Libro en España 2013. (Publicado septiembre 2014)”

¿Qué futuro con este presente?

Continuamente leo artículos o comentarios que muestran preocupación por un mundo sin librerías, o bien un mundo sin editoriales o incluso un mundo sin editores, pero rara vez leo preocupación por un mundo sin lectores. Y así va todo. ¿Seremos algún día radicales e iremos a la raíz de los problemas o seguiremos siendo pro-sistemas y mareando la perdiz? Valentín Pérez Venzalá

Ayer se conocieron los primeros datos facilitados por la Federación de Editores sobre la venta de libros en 2013.

Todo, como el resto de la economía, parece seguir teniendo una tendencia a la baja en lo que a facturación se refiere.

Ayer también se conoció el informe de la Fundación Orange sobre El desarrollo de la sociedad de la información en España que también, en lo que se refiere a los contenidos digitales, muestra una clara tendencia a la baja.

Facturacion_contenidos_digitales_orange_20132014 parece que sigue una senda parecida sin saber hasta dónde podrá llegar.

Pero ¿nos debería extrañar todo esto?

Yo creo, tristemente, que no.

1. Hay menos gasto no sólo de libros, sino prácticamente de todo.

2. El gasto medio por hogar en libros no de texto ha pasado de ser 83 euros en 2006 a 41 euros en 2013 y ha bajado su peso porcentual de 0,27 a 0,18.

3. El gasto cultural general también ha bajado de 2083,41 a 1536,88 de euros en el mismo período de tiempo. El libro no es, por lo tanto, un fenómeno aislado. El gasto y el consumo en cultura también baja.

4. ¿Cambiará esta tendencia a largo plazo? Tengo mis serias dudas e intentaré explicar por qué.

– Por las propias dinámicas del sector que sigue sin enfrentarse a una cierto autocrítica y ver si en toda su cadena es un sector bien dimensionado. Tanto en editores, distribuidores como libreros parece que no lo es. En el primer caso basta ver que los índices de devolución (producción no vendida) siguen aumentando lo cual es una muestra de la ineficiencia. En el segundo basta comprar el modelo español con, por ejemplo, Francia y Alemania. La atomización que lleva a los cierres sigue siendo una constante y va generando en paralelo sangrías a los editores y a los libreros. Y en el tercero basta ver que aparentemente en España hay más librerías que en Francia o Alemania con un mercado más pequeño lo cual indica indirectamente que muchas no llegan a unos ratios mínimos de subsistencia e impiden la vida de otras.

– El gasto en cultura, mal que nos pese, no es una prioridad para los ciudadanos. Ni lo es, ni lo ha sido y, me atrevo a decir, que no lo será a corto-medio plazo. Así que dudo que el mercado interno crezca.

– Dudo también del crecimiento sostenido del mercado exterior. Si no es España el país con mayor número de hablantes es posible que a medio plazo de fuera vendrán los que aquí intentarán vender. En cualquier caso la venta del español no está ta en manos en muchos casos de empresas españolas.

– El fenómeno digital ni va arreglar esta situación ni va a inyectar nuevos públicos y nuevos consumos. En cualquier caso los fragmentará más e incluirá la nueva figura del mediador digital que será el que se lleve la pasta sumando los muchos pocos que se vayan generando, pero que no aportará ningún nuevo valor.

5. Sé que la visión no es nada optimista y por eso sólo me queda como consuelo, quizás de tonto, mirar a los brotes verdes que siguen aflorando en medio del secano y la maleza.

 

El estado de salud del sector editorial. Cómo se reparte el pastel

Por qué canales venden los libros los editores. ¿Suben o bajan las librerías?. ¿Tienes más tarta o menos tarta que hace 11 años? ¿Se cumplen las expectativas de que con lo digital la venta se desplaza y hay más venta directa?

Reconoceré que los datos me han llamado la atención y parece que las librerías en todo este tiempo han ganado peso. Más las cadenas que las librerías independientes.

Los que curiosamente parece que han perdido peso, aunque haremos en próximas entradas un análisis más detallado por materias, son los propios editores.

Estos son los datos en bruto.

ventascanalesAño 2001

canales2001

Año 2012

canales2012

Así que curiosamente:

– En los tiempos de aparición del digital y de la desintermediación los editores venden menos directamente. ¿Se habrán ido enamorando de las librerías? Más de las cadenas, en cualquier caso, que de las librerías. Son éstas las que porcentualmente más aumentan en su penetración en el mercado. Suben 6 puntos porcentuales.

– Los que sí aumentan, también, son las grandes superficies. Este es un dato importante cuando lo crucemos con los descuentos que reciben que no tienen nada que ver, o poco, con el que reciben los libreros.

– Una hipótesis que se podría adelantar es que la ‘pelea’ por el pastel está más entre las propias librerías que con el resto de los sectores de comercialización. O, si se quiere, entre ‘libreros encadenados’ y libreros independientes.

Ya se sabe, la independencia siempre ha sido peligrosa y, en cualquier caso, siempre resulta difícil cuadrar estos datos con las bajadas que parece que de hecho llevan produciéndose en los dos últimos años.

El estado de salud del sector editorial. Títulos y ejemplares. ¡Más papel que estamos en la era digital!

Seguimos cocinando números.

Ayer un buen amigo, informático para más señas, me comentaba que los números están entre otras cosas para compararlos, pero que hay personas que parece que lo que quieren en el fondo es que no se puedan comparar y algo de eso, como venimos viendo, ocurre con las cifras editoriales.

Vamos hoy a desbrozar y comparar en la medida de lo posible la producción editorial.

Seguiremos, no hay otro remedio, con los datos que los propios editores ofrecen y vamos a obviar el cachondeo del papel-digital.

Lo primero que parecen querernos decir los datos es que a más digital, más papel. Es decir: el digital penetra, pero cada vez se tira más papel. Sí, sí. Se tira más papel a la basura, al reciclaje o al jugoso mercado de los saldos por el que empiezan a pegarse hasta los libreros más selectos con tal de poder llenar sus estanterías  con producto con más margen y que luce casi casi igual en las estanterías porque mucho de lo editado casi ni habrá salido de la caja.

Veamos el siguiente cuadro.

titulos_cantidadLos datos no me negarán que son maravillosos. Se editan veinte millones de ejemplares más en el 2012 que en el 2001 para, ¡oh maravilla!, conseguir vender 16 millones de ejemplares menos. Así si en 2001 la ‘logística inversa’ se ocupaba de traer y llevar 58 millones de ejemplares, en el 2012 la bonita cifra se acerca a los 94 millones de ejemplares para seguir el ritmo de la canción de Chenoa: ‘Cuando tú vas yo vengo de allí’ que se cantan unos libros a otros.

Es decir, con la modernidad de sistemas de información, DILVE y demás, que se supone debe permitir conocimiento más preciso para la toma de decisión del editor y del punto de venta parece que el efecto causado es el inverso. No es de extrañar que con tanto papel el distribuidor-almacenista cobre por la ocupación de sus almacenes que va aumentando sin sentido y proporción.

Cuando más se habla de ‘tiradas cortas’, el papel parece desparramarse más y cuando más se insiste en la apuesta digital inmaterial el sector parece apostar por gastar más carburante.

En este asunto no caben ‘balones fuera’. Quizás debería estudiarse una ‘tasa ecológica’ que gravara el movimiento vacuo de papel.

Porque en los últimos tiempos, la devolución o los libros viajeros sí que es una cifra en constante crecimiento que al parecer nadie está interesado en parar.

Difícil es la reconversión de un sector que derrocha sus recursos y los recursos de todos: los naturales.

Seguimos…

El estado de salud del sector editorial. Los títulos y ejemplares publicados también en digital

Me desayuno hoy con la sugerente entrada de Millán sobre el magma editorial y su existencia real y almuerzo con números y números que como era de suponer nunca coinciden.

Me refiero a los títulos publicados en el 2012.

Mientras los editores hablan de 79.175, el estudio recientemente publicado por el Observatorio del Libro y la Lectura, El sector del libro en España 2011-2013, habla de 104.724 títulos.

Es decir: parece que 25.000 títulos, un 25% de la producción queda apartada del estudio de Comercio Interior. ¡Ahí es nada!

Sigamos en cualquier caso con los bueyes que tenemos que son los 79.175 que los editores asociados consideran como suyos, muy suyos.

Hoy ni siquiera vamos a entrar en comparativos con el año 2001 porque para echar unas risas los datos del 2012 son suficientes si mis matemáticas no me fallan.

De esos 79.175 títulos los editados en formato digital son 35.545 (pag. 43) y los comercializados en ese formato son 54.714. Probablemente por mi torpeza no me queda claro cuál es la diferencia entre editados y comercializados, más cuando la cifra de comercializados es mayor a la de editados.

Se supone que cada libro sea cual sea el formato tiene un isbn y me cuesta, supongo que por mi torpeza, entender esa diferencia.

Quedémonos en cualquier caso en la cifra menor, 35.545. Se entiende que se puede suponer que del total que son 79.175, 43.630 habrán sido editados en soporte papel y 35.545 en digital.

Pero tampoco esto parece quedar muy claro ya que se nos habla de una tira media de 3.540 ejemplares y de 280,25 millones de ejemplares que es el resultado de multiplicar el total de libros editados 79,175 por la tirada media de 3.540 que nos llevaría como conclusión o bien a pensar que los editores han dado un claro avance en el mundo digital patentanto la ‘tirada digital’ que es ya medible o que es una tomadura de pelo más.

Personalmente me inclino por esto segundo, pero me lo seguiré tomando a risa ante una situación que siendo seria a algunos parece darles lo mismo.

Mañana iremos con los comparativos del 2001 que por hoy ya es bastante.

Sólo me queda una duda. O yo estoy torpe o nadie se lee los datos de Comercio Interior. Ambas cosas pueden ser posibles.

El estado de salud del sector editorial. El empleo

Si ya ayer veíamos que la situación en los grandes números es peor que en el 2001, cuando nos acercamos al empleo las cosas no mejoran.

Antes de entrar en ello y después de realizadas algunas consultas técnicas con profesores de universidad quisiera señalar que:

1. Lo que los estudios de Comercio Interior nos vienen vendiendo como ‘muestra’ es más cercano a la güija que a un trabajo real de muestreo que suele ser pre- y no post. Vamos que es un cachondeo, ellos lógicamente no empleaban esta palabra, el decir que la muestra son los que me han contestado cuando además voy expulsando del estudio a aquellos que no son mis amiguitos. Es decir: a los que no están en los Gremios.

2. Un segundo detalle también importante. El propio estudio nos dice que el índice de error, que ha ido aumentando año a año, solo se puede aplicar a los ‘datos globales’ que ni siquiera a lo largo del estudio nos dicen cuáles son. Del resto de datos que se presentan no sabemos cuál es su error que en la medida en que va habiendo desagregación aumenta.

El error para el año 2012 para datos globales es +/- 5,4 % . Para un nivel de confianza del 95%.

El error en el año 2001 para el mismo nivel de confianza es de +/- 3,6%

Pero vayamos al empleo que tanto preocupa en nuestros días.

En el año 2001 se situaba en 12.801 empleados y en el año 2012 en 12.689. Descenso también.

comerciointeriorempleo

La distribución de los empleos no parece curiosamente seguir ese discurso tan en boga de que los ‘aparatos comerciales’ van tomando más fuerza ya que el porcentaje dedicado a la actividad comercial era mayor en el 2001 que en el 2012. Podríamos lanzar una hipótesis optimista y pensar que el mayor porcentaje en el 2012 de personal dedicado a la producción editorial sería debido al impulso y a la apuesta que los editores están haciendo por los nuevos entornos digitales. Dudoso, pero ¡quién sabe!

Igualmente, debemos señalar que desde el año 2004 se incluyeron tres nuevas áreas de actividad (Publicidad, Comercio exterior y recursos humanos) que tienen un peso escaso en el global.

En cualquier caso el peso del área de publicidad en el 2004 que es el primer año en el que se recoge era del 3,2% y en el 2012 es del 4,7%. Sólo como dato meramente orientativo. En el 2004 se facturaron 2881 millones de euros, un 15% más en números redondos que en el 2012 con menos personal proporcionalmente dedicado a la tarea publicitaria. Como tantas veces más no es mejor.

Y qué decir de esa red de colaboradores externos profesionales que se va tejiendo en torno a una gran industria. ¿Aumenta, disminuye?

Lo primero que llama la atención es que no se puede saber cuánto empleo se yuda a generar en torno a los editores. Nos debemos conformar con las medias de contratación que tampoco son exactamente comparables porque la clasificación de ‘tamaños de empresa’ se ha modificado.

En cualquier caso, mientras en el año 2001 era una media de 20, en el 2012 es de 23. Desconocemos, que es lo que realmente sería de interés, el tiempo global=jornadas que supone en cada uno de los casos ya que la pregunta del cuestionario vale lo mismo para una hora que para un año al no plantearse ninguna especificación temporal. Con lo cual es imposible saber qué aporta esta información más allá de un número comparable con la nada.

Tenemos ya, por lo tanto: menos facturación y menos empleo, pero ¿tendremos también menos libros?

Lo veremos en el siguiente capítulo.

Una breve nota en relación a esto.

En una reciente entrevista Antonio Ramírez afirmaba:

Para que un autor traspase fronteras a veces no es tan importante la abundancia sino lo contrario, la escasez, y ser capaces de focalizar la atención en lo que merece la pena.

¿habrá empezado alguien a tomar nota?

El estado de salud del sector editorial. Las grandes cifras

Este año hemos recibido las cifras del Comercio Interior del Libro con cierta sordina. Por un lado no han venido precedidas del adelanto de las mismas que en anteriores ocasiones se ha comunicado en junio coincidiendo con la Feria del Libro de Madrid y, por otro, cuando se han comunicado en octubre coincidiendo con Liber, la difusión de las mismas ha pasado casi desapercibida en los medios de comunicación. Hasta tal punto que, quizás por torpeza mía, ni he visto el estudio en la web de la Federación, ni ninguna nota de prensa que haga referencia al mismo. Los Editors Valencians sí que lo ofrecen para consulta en su portal. Gracias Joan Carles por hacérmelas llegar.

Mientras en Fráncfort parecía que el sector gozaba de una buena salud, en Liber todo ha parecido ir en dirección opuesta.

Los editores han querido situarnos en el horizonte Odisea 2001 al señalar que las cifras han retrocedido a los niveles de ese año.

Ahora bien, como algunos quieren consolarse a cualquier precio nos dicen que:

A pesar de estos datos sombríos no todo son malas noticias. En medio de la tormenta perfecta que afronta el sector (crisis económica, reinvención de la industria por los cambios tecnológicos y de hábitos de consumo y falta de fomento de la lectura) las exportaciones crecen: la venta de libros al extranjero alcanzó los 527,34 millones euros, un 4,1% más.

Como es la cúpula editorial la que ha parecido escoger como comparativo ese año odiseico no seré yo quien le lleve la contraria, pero sí quien intente, en la medida de lo posible, poner los números lo más clarito posible a lo largo de varias entradas para que los lectores que por aquí aterrizan no se aburran ni se pierdan entre las mismas.

Así que ¡aviso a navegantes!, me extenderé con este tema durante unos cuantos días.

Hoy, frente a ese optimismo, les dejo un par de datos de realismo para empezar.

Cifra de Comercio Exterior en 2001 según un artículo de D. Antonio María de Ávila: 608 millones de euros.

Cifra de Comercio Exterior en 2012, en números redondos: 527 millones de euros.

Un pequeño retroceso ¿no?

Cifra del Comercio Interior de 2001: 2.606,7 millones de euros.

Cifra del Comercio Interior en 2012: 2471,49 millones de euros.

Vamos a ver si me acuerdo de cómo se suma.

2001, Interior+Exterior= 3.214,7 millones de euros.

2012, Interior+Exterior=2.998,49 millones de euros

Ahora, claro, me vienen las dudas sobre todo si se afirma que las exportaciones crecen. A mí me sale que en los últimos 11 años decrecen. Claro, si jugamos al trileto de, estoy como en el 2001, pero comparo la exportación con el 2011 entonces parece que sí, pero a ese juego le llamaría yo el del ‘optimismo para tontos’.

Las cifras, las globales, digo no aguantan la comparación esperanzadora y cuando en las próximas entradas vayamos incidiendo en más detalles tengo la sensación de que el panorama dibujado no meorará.

Lo iremos viendo, pero, en cualquier caso hay una primera conclusión: Autoengañarse es de necios (2. adj. Imprudente o falto de razón) y pretender engañar a los demáses de estúpidos (1. adj. Necio, falto de inteligencia.).

 

¿Quiebra sectorial en el sector del libro por la lectura?

Los editores presentaron la semana pasada el Barómetro de hábitos de lectura correspondiente al año 2012.

Los estudios de la Federación de Editores, tanto este como los de Comercio del Libro, son una fuente que a veces no se sabe con seguridad si es de información o desinformación y suele resultar complejo a veces el realizar series de ‘largo aliento’ con los datos que ofrecen. Es tal la cocina en ocasiones que parecen querer cambiarnos el cocido por la fritanga. ¡Es lo que hay!

Ahora bien, uno no sabe si cuando presentan los datos están más preocupados del hábito de la lectura o del negocio editorial si atendemos, por ejemplo, a la información facilitada por El País.

Más disciplina (“la falta de regulación clara y a la falta de disciplina de la ciudadanía y de los lectores”) pide el director ejecutivo de los editores, cuando ya hace tiempo en uno de los clásicos relacionados con la lectura se nos dice que el verbo leer no soporta el imperativo.

Más España, claman también:

Todo esto afectaría a la llamada marca España, según Cortés y Ávila, porque, aseguran, la industria editorial es la más potente del sector cultural español tanto por lo que representa para el PIB como por el prestigio en el país.

Como que no tuviésemos el patio interno suficientemente revuelto para posicionamientos que pueden ir más allá de la lectura de los ciudadanos.

Ahora bien, parece que la lectura, sus nuevos modos, suponen una quiebra para el sector:

Un dato preocupante, advierte el presidente de la FGEE: “Se ha quebrado la dinámica en una parte de la cadena del consumo cultural y se pone en riesgo la creación”. Lo grave es que “queda clara la ineficiencia del modelo oficial contra la piratería. El asunto está mal gestionado porque se demuestra que aumenta la lectura digital, que es positiva porque va acorde a los tiempos, pero no se desarrollan ni fomentan prácticas adecuadas”.

¿Cuáles serán las prácticas que los editores consideran adecuadas para que esta quiebra no se produzca?

En los próximos días con calma y sosiego iremos comentando algunos de los datos que aparecen en el estudio.

Quizás una de las primeras preguntas a hacerse, más allá del más o el menos es por qué es tan de baja calidad la lectura en España. ¿Lo sabrán los editores?

Un poco más de pasión en todo este tema vendría bien.

Vaya en cualquier caso una primera pincelada más relacionada con el negocio, aunque también con la lectura.

Parece que quienes más hacen como canal de comercialización-lectura son las librerías y las cadenas.

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Dos reflexiones rápidas, pero importantes sobre este asunto:

1. Los 411 millones que venden los editores parecen, pensando en el lector, que aportan poco a la lectura pero sí mucho al negocio.

2. Si se habla de lectura y no de negocio por qué no replantear los márgenes comerciales y condiciones que se ofrecen a quienes parecen ser agentes más activos y que propician la lectura de los ciudadanos. Por qué no proponer los márgenes comerciales en función de la incidencia que parecen tener los canales en relación a la lectura yno en función de vaya usted a saber qué criterios.

descuento canales

Ya se sabe cunado se juega a setas y a rolex al final es todo un lío.

Títulos a tutiplén con el mismo sonsonete de siempre

¿88.349 títulos en 2012 son muchos o pocos?

A mí, de primeras me parecen una barbaridad, aunque a los editores por cómo titulan su nota de prensa (El sector editorial publicó más de…) les parece un logro. Los editores, al mismo tiempo, se permiten silenciar las publicaciones de los autores-editores como si esto no fuera con el mercado o con la edición de libros y hablan de que los datos son de la agencia del ISBN que ahora es ‘suya’ o ellos gestionan. Poca explicación tiene dar unos datos y callar otros. Ya lo dice Juristo: El informe del ISBN registra cifras, no interpretaciones, y son éstas las determinantes, cuando son certeras

La nota no deja de ser curiosa al no hacer, aparentemente ninguna valoración más allá de la ya señalada en el título.

Es curioso si empezamos a hacer algunos comparativos.

– Párrafo de la nota de prensa de 2011:

En España, la industria editorial mueve anualmente cerca de 3.000 millones de euros, un 0,7% del PIB y da empleo, directo e indirecto, a más de 30.000 personas. Las 889 empresas editoriales agrupadas en la FGEE representan cerca del 95% del sector y a lo largo de 2010 editaron más de 220 millones de libros y cerca de 80.000 títulos con una tirada media por título de 3.790 ejemplares.

– Párrafo de la nota de prensa de 2012:

En España, la industria editorial mueve anualmente cerca de 3.000 millones de euros, un 0,7% del PIB, y da empleo directo e indirecto a más de 30.000 personas. Las 840 empresas editoriales agrupadas en la FGEE representan cerca del 95% del sector y a lo largo de 2011 publicaron más de 284 millones de libros y editaron más de 88.000 títulos con una tirada media por título de 3.441 ejemplares. En el ámbito exterior, el sector del libro español exportó libros por un importe total de 482,44 millones de euros, lo que supuso un incremento del 5,38% con respecto a 2010.

Parece que 49 empresas menos no han tenido ni incidencia en el volumen de facturación, ni en el empleo generado ni en el número de millones de libros editados. Conclusión aparente: era un reajuste ncesario para la rentabilidad del sector.

No sólo eso, sino que quizás alguien debería también explicar con más trasparencia cuántos de los 88.300 títulos publicados corresponden a las editoriales asociadas que son las menos en medio del cada vez más frondoso bosque de los agentes editoriales. Sólo en los últimos cinco años se han creado 1.800 agentes nuevos que ya por sí mismos duplican el número de editoriales asociadas.

Me queda también la duda de cómo medirán en millones los ejemplares digitales. Y esto no es una tontería ya que luego, y de nuevo con ligereza como ya hace unos años, dicen que la piratería digital les ha ‘robado’ 350 millones de euros. Las cifras, visto su carácter meramente especulativo, vistas las de años anteriores y vistos los ‘corto y pega’ de las notas de prensa no me parecen alarmantes, sino no creíbles que es más preocupante. Ya veo que no soy el único excéptico que considera en parte esas afmiraciones como un falso mito.

Hay algunos datos que a los editores de catálogo les deberían, creo, preocupar más como es el descenso de las reediciones y las reimpresiones y no sólo eso sino el hecho de que la cifra de negocio sigue bajando mientras el catálogo vivo sigue subiendo.

Así en el año 2005 eran suficientes 325.000 títulos vivos para hacer una cifra de negocio de 2.933 millones de euros (misma cifra de negocio que el año 2005 y en el 2010, los editores no han actualizado más esta información en su página, eran necesarios 439.991 títulos vivos, un 33% más de títulos en circulación, para vender 2.890 millones de euros. Es decir: más títulos, menos dinero. Viendo que la tendencia de aumento de títulos en catálogo sigue en aumento lo lógico es pensar que el sector es cada vez menos rentable.

Dicho todo lo cual nos encontramos al final con unos datos que no dicen nada o dicen poco. Quedándonos sólo en el nivel de datos sería interesante poder saber:

1. Volumen de títulos clasificados por materias que pertenecen a las editoriales asociadas y en el caso del papel tirada media de las mismas.

2. Volumen de títulos que se presentan en distintos soportes y formatos. Es decir contenidos en multiformato. Pienso que el análisis de los mismos no debería ser igual al del contenido en un único formato.

3. Bajas producidas anualmente en el ISBN. Es decir: títulos que dejan de ser vivos.

4. Tiradas medias, en el caso del soporte papel, por materias.

5. …..

Podríamos seguir, pero el largo plazo no parece interesar al sector.

¿Qué ocurrirá este año? No lo sé. Presiento una baja importante. En cualquier caso a principios del 2014 casi seguro que volveremos a leer: En España, la industria editorial mueve anualmente cerca de 3.000 millones de euros, un 0,7% del PIB, y da empleo directo e indirecto a más de 30.000 personas. Las 840 empresas editoriales agrupadas en la FGEE representan cerca del 95% del sector.

Al fin y al cabo en el año 2005 ya se decía

En España, la industria editorial mueve anualmente cerca de 4.000 millones de euros, un 0,7% del PIB, y da empleo, directo e indirecto a más de 30.000 personas. Las 770 empresas editoriales agrupadas en la FGEE representan cerca del 95% del sector..

Los editores, sus campañas sobre lectura y las redes sociales

La Federación de Gremios de Editores de España acaba de lanzar la campaña ‘Nunca sin tu libro‘ dirigida a los jóvenes y que pretende usar internet y las redes sociales.

Si uno da un vistazo a la web de la Federación podrá comprobar que se mueve todavía en los parámteros del 1.0 en cuanto a su estructura y, probablemente, en el 0.0 en lo que se refiere a la explotación y manejo de la misma.

Es por lo tanto poco creíble la apuesta de los editores que, por lo menos, parece que predican poco con el ejemplo. Algo distinto, por ejemplo, ocurre con los libreros y su campaña del Día de la Librería.

Para esta campaña han abierto un blog y perfiles específicos en algunas redes sociales.

El apoyo de la misma parecen buscarlo en la publicidad. Así, en la nota de prensa se dice:

Todas estas acciones se apoyarán con una campaña de banners en las páginas web de viajes y ocio más seguidas en España.

El tema no es baladí. Sería interesante hacer un estudio comparado de costos de la campaña del Día de la Librería y de la de los editores comparado con los niveles de penetración e interactuación que se consigue con los usuarios en las redes sociales.

Cuando escribo esto los editores han conseguido 1021 ‘me gusta’ en su perfil de facebook y tiene 2037 seguidores en twitter, menos que los 2134 que él sigue. Mal dato tratándose de una campaña. De hecho, entre los que sigue, se ven pocos jóvenes así que la interrelación con el colectivo destinatario se presenta complicada.

Es difícil montar algo con sentido cuando desde donde se hace no se cree excesivamente en ello.

Hasta la fecha en facebook aparecen 18 fotografías.

No sé si con todo esto pretenderán conseguir un aumento de las ventas sobre las que creen que tendrán una caída del 10% este año o, simplemente, justificar una subvención concedida.

El decrecimiento inevitable del sector del libro

La Federación de editores acaba de adelantar los datos de Comercio interior del libro del año 2011.

Un amigo que me manda la información me comenta que le parece un adelanto de cienciaficción. Conoce más que yo el día a día del sector y no lo voy a poner en duda.

Hay algunos datos que me llaman poderosamente la atención y algunos que no aparecen y que seguro que se saben cuya ausencia me hace sospechar y pensar con ello que lo presentado tiene algo de ilusión.

Algunos de los datos que merece la pena tener en cuenta dudando de si son deseo o realidad.

1. Aumenta el número de títulos publicados y disminuye el número de ejemplares. Apaenetmente más variedad y menos ejemplares. No nos dicen, por ahora, cuántos de estos han vuelto a los almacenes haciendo un viaje de ida y vuelta innecesario.

2. Son las publicaciones en castellano las que más aumentan en los últimos cinco años. Parece que las lenguas minorizadas mantienen una postura más racional en cuanto a títulos producidos.

3. En teoría son las librerías el canal que mejor aguanta el tirón en los últimos cinco años. No sé si creérmelo por lo menos no cuadra en exceso con mis contrastes cualitativos con algunos libreros y con personas que trabajan en la cadena de comercialización y distribución. Suponiendo que así fuera se podrá decir que los editores, algunos, tienen la tendencia a ‘maltratar’ al canal que más factura dándoles unas condiciones que poco tienen que ver con la de otros canales.

4. Nos diecen también los datos que cada vez los editores venden menos al consumidor final. No sé si será verdad, pero mejor hubiera sido que nunca hubieran vendido nada así que todavía queda camino por recorrer en el decrecimiento.

Supongo que el adelanto de información tiene que ver con el curso de la Menéndez Pelayo que hoy se inaugura, no por el tema, sino por ese mantra editorial que hace siempre coincidir la información con eventos ya antiguos en su formato.

El 2012 no parece que vaya a venir mejor así que ya va tocando, tocaba ya hace mucho, pensar en decrecer, en organizarse de otra manera, en ser más eficaces yen tirar menos salvas y menos libros a la papelera para ajustar con ello precios y oferta y hacer así que el lector no pague algunos importantes desajustes del sector.