Sobre los hábitos de lectura y compra de libros. 4. Una terminología poco clara en ocasiones

Ha habido por parte de los editores en algunas ocasiones un cierto interés en utilizar una terminología poco clara en lo referente al libro en soportes electrónicos que en este estudio vuelve a tener una presencia confusa sobre todo cuando se aborda el tipo y canal de adquisición.

Esta tabla que se presenta en el estudio en la página 42 es, en mi opinión, un claro ejemplo de ello. Parece que existe una cierta intención de dejar entrever que en internet no se compra.

Algunos comentarios: sólo se utiliza el término compra, aparentemente, para el libro en papel. Parece que aquellos libros electrónicos que se ‘bajan’ pagando tienen una especie de trato monetario distinto y se miden conjuntamente con las bajadas gratuitas y no, curiosamente con los comprados.

Creo que sería más lógico y desde luego mucho más claro presentar los datos, seguro que se puede, con la siguiente estructura.

Canal / % Soporte papel Soporte electrónico
Lo compré    
Me lo han regalado    
Me lo han prestado    
Préstamo bibliotecario    
Ya estaba en el hogar con anterioridad    
Era un ejemplar gratuito    
Lo he robado    

Así, en plano de igualdad, tendríamos con mucha más claridad el canal y el soporte.

Y así no habría peligro de gráficas tan tendenciosas como la que aparece en la siguiente página, donde parece que en internet no se compra nada.

 

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Sobre los hábitos de lectura y compra de libros. 3. En los parados y en las amas de casa hay futuro

Visto ya más en detalle el informe de hábitos de lectura y compra de libros me reafirmo en lo ya escrito con anterioridad y en el hecho de que no se mide ni se atiende al concepto señalado, sino otras cosas más de interés para una parte del sector. Evelio, no iba descaminado en su sensación.

Dicho de otra manera. Aquí es lo mismo comer hamburguesa de comida rápida, menú del día o a la carta. Esto es indiferente. Queremos saber cuánto comes, no qué, cómo has conseguido la comida y si la comes en plato fino, vajilla de papel o en ambas. Al rico batiburrillo.

Todo lo demás al estudio le da básicamente igual.

Sí tiene un interés especial a la ‘dieta por obligación’ que fija el dietista, el ‘libro de texto’, influenciado muy a menudo por los ‘laboratorios’ (editoriales), donde más que existir una ‘compra voluntaria’ se produce una ‘obligación de compra’. No estaría de más hacer un tratamiento mucho más independiente y menos contaminante de este apartado.

Con todo, creo que en el informe hay algunos datos que me han parecido sugerentes.

Empiezo por el que más me ha llamado la atención. El crecimiento porcentual en lectura de dos colectivos: los parados y las ‘amas de casa’. Estoy convencido que en el mismo pueden existir razones colaterales y nuevas que lo justifiquen, pero, en cualquier caso creo que son interesantes.

Las amas de casa y los parados aumentan, desde el 2010, un 10% como lectores de libros en tiempo libre y este avance convierte a los parados en más lectores que los ocupados.

Este aumento, aunque menor, también se da entre los jubilados, en torno a un 4%, mientras que los colectivos más ‘activos’, ocupados y estudiantes, se mantienen prácticamente planos.

Además, esa evolución de lectura, tiene su incidencia también en la compra y son también porcentualmente las amas de casa y los parados quienes más crecen. En torno al 11%.

Es claro que aquí hay o puede haber nuevos públicos que están en crecimiento y que en uno de los casos, los parados y también las ‘amas y amos de casa’, en la medida en que entendamos que puedan ser colectivos no remunerados, podría tener una atención y unas políticas específicas que además tendrían un claro carácter igualador.

Seguiremos desbrozando.

Sobre los hábitos de lectura y compra de libros. 1. El concepto

He empezado a leer el estudio de Hábitos de lectura y compra de libros 2017.

Reconoceré que hasta ahora no me había fijado en el ‘concepto’ que ya viene recogido en estudios anteriores, por lo menos en el del año 2012.

Copio los tres párrafos que no varían del año 2012 al 2017:

¿Qué entendemos por lectura? Por lectura se entiende al proceso de aprehensión de determinadas clases de información contenidas en un soporte particular que son transmitidas por medio de ciertos códigos, como lo puede ser el lenguaje. Es decir, un proceso mediante el cual se traducen determinados símbolos para su entendimiento.

Cuando se realizaron las primeras ediciones de este estudio, la lectura se encuadraba en el ámbito de las prácticas de ocio y tiempo libre. Interesaba la lectura voluntaria y quedaba fuera la lectura obligatoria, tanto la que imponía el sistema educativo, en el caso de los estudiantes, como la que se realizaba por necesidades de orden laboral, en el caso de los trabajadores.

A partir de 2010 se recoge en el informe la lectura por trabajo y estudios y también la lectura de actualidad (prensa y revistas) y la realizada en los distintos soportes de lectura, aunque la parte más substancial del informe sigue desarrollando la lectura de libros en tiempo libre. (pag. 7)

Y, después de leer y releer la definición, la única duda que me queda, que es la sustancial, es si realmente  los datos que se presentan son capaces realmente de medir si existe esa aprehensión y si esos símbolos son entendidos.

Lo digo porque si después el objetivo general del estudio es: es el de contar con datos del comportamiento lector de los españoles en el momento actual que permitan la formulación y evaluación de políticas y planes de lectura, uno entiende que esos datos deberán centrarse no sólo en el tiempo, en los soportes y en el tipo de libros, sino básicamente en la aprehensión de esos símbolos para el entendimiento que no es medido, por lo que he leído hasta ahora, en ningún momento.

Lo dicho, y entono el ‘mea culpa’: no había sido consciente hasta la fecha de la distancia que en mi opinión existe entre el concepto y lo que realmente se mide.

En próximas entradas iré viendo si hay algo realmente sugerente y novedoso más allá de ese aparente afán de intentar o demostrar, falsamente creo, que se lee más. y no si se lee mejor, sobre todo si pensamos que lo importante es la aprehensión y el entendimiento.

Y, sobre esto, me interesa mucho más lo que puedan pensar, personas del ámbito educativo y bibliotecario que del ámbito ‘empresarial’. No es así de extrañar lo que recientemente escribía Gemma Lluch:

los datos que se utilizan para el diseño de estas actividades provienen, sobre todo, de informes basados en encuestas y realizados por un actor con intereses en el ecosistema de la lectura. Como el reciente Barómetro de Lectura y Compra de Libros España

Datos de la FGEE: sólo en 2 de las 10 temáticas el libro electrónico alcanza el 5%

Vaya casi como subtítulo y adelanto provocador:

La realidad del libro electrónico no es plural. Sus contenidos hacen negocio Sólo con tres categorías temáticas.

Según la propia nota de prensa de la FGEE, la cifra del digital representa el 5% de la facturación total del sector.

En el reciente informe de la Fundación Alternativas, El estado de la cultura en España 2017, cuya lectura recomiendo, Javier Celaya afirmaba algunas cosas que estos datos, que son los que tenemos, no parecen confirmar o, quizás al ofrecer en su trabajo solamente porcentajes escondiendo en la mayoría de los casos las cifras absolutas, desvirtuaban la realidad.

Así, por ejemplo, afirma referido al digital:

En los mercados en español las editoriales independientes están experimentando un crecimiento entre el 20 y el 35%.

Estos crecimientos es posible que no sean significativos en función de las cifras absolutas. Es, por realizar una comparación, como si yo les dijera que Trama editorial ha aumentado en el mes de julio un 1.500% su facturación en la página web, algo que porcentualmente es cierto, pero no dice nada o muy, si no disponemos de los datos absolutos y más si esas cifras o porcentajes las queremos convertir en ‘tendencia de todo un sector’.

Señala también que el supuesto repunte del sector del libro, con datos del 2015, es un puro espejismo porque el porcentaje más importante es el del libro de texto.

En esto, no le falta razón y pone con ello en valor el afinar la información y ser lo más puntillista posible en los análisis de la misma.

Os propongo con este fin dos tablas de elaboración propia realizadas con el avance da datos de la FGEE y, en modo provocador y para invitar al diálogo y/o a la conversación con datos, dos titulares. Tomaré como punto de partida porcentual ese 5% que parece ‘aceptado’ en algunos ámbitos como puede ser, por ejemplo, el de el Congreso del Libro electrónico y que

  • Sólo en 2 de las 10 clasificaciones temáticas el libro electrónico alcanza el 5% indicando con ello que es un formato con una penetración muy desigual.
2016. Comparativo peso soportes por temática

 

  • El libro electrónico parece tender a centrarse en los nichos de mayor facturación pudiendo provocar a futuro una menor diversidad temática.

En el caso del soporte papel, y siguiendo con ese 5%, hay seis temáticas que superan ese porcentaje de facturación. En el caso del digital, son sólo tres las que lo superan.

Y, un último detalle, para ver en números, no en porcentajes las dimensiones: todas las temáticas en soporte papel, menos ‘otros’, superan a ciencias sociales y humanidades en digital que es la que más factura, seguida curiosamente del libro de texto…

Y es que el texto, el libro de texto, sea en papel o en digital, parece que sigue teniendo su peso…

La tristeza de los datos del Comercio interior del libro

Doy un vistazo rápido al avance de los datos de comercio interior del 2014 que como es habitual no están en la página web de la Federación. Algunas notas rápidas porque merece la pena perder poco el tiempo.

– Hay 41 empresas menos asociadas en relación al 2013 y han contestado, también menos empresas (15) que en el 2013. No vamos por lo tanto a insistir de nuevo sobre la validez de la muestra y demás.

– Es curioso que en el avance de los datos no nos hablen de la única magnitud que se ha mantenido, aún con la crisis, en constante crecimiento: la de la devolución. En cualquier caso, no debemos preocuparnos. Este sector que tan industrial y medido parece querer ser, sigue produciendo con precisión científica para generar 226.579.860 millones de ejemplares y conseguir sólo vender 153.620.000. Seguimos así en la maravillosa línea de obligar al comprador a pagar la ineficiencias del sector.

Manuel Gil anda pre-ocupado por la imposibilidad de hacer análisis fino en el digital. Yo viendo la cifra de facturación y viendo lo que aumenta y qué temáticas aumentan, teniendo en cuenta además que hay muchos más títulos digitalizados que en años anteriores, me lo tomaría a beneficio de inventario.

– Las librerías, sean cadenas o independientes, parece que siguen manteniendo el tirón. Nótese el descenso de los hipermercados que en los momentos de la burbuja del sector  supuso un giro no sólo en los canales de comercialización a los que se ofrecía más descuento, sino, también y sobre todo en algunos grandes grupos, sobre qué tipo de libro se editaba. Ahora, cuando alguna gran superficie, les llama y les dice que va a retrasar el pago… empieza el tembleque de piernas.

En fin… ¡mejor no seguir! No vaya a ser que nos desplomemos con el sector editorial.

Los editores españoles salen mal parados comparados con el resto de sus colegas

El nuevo presidente parece tener tarea entre manos si hacemos caso a algunos de los datos del Annual Report October 2013 | October 2014 de la IPA.

¿País con más descenso en facturación interanual? España.

¿Uno de los países con más títulos nuevos por millón de habitantes? España. Muchos títulos y menos ventas = a un fenómeno ampliamente conocido: más devoluciones.

No hablemos ya de comparativos en ferias profesionales.

Así que ¡al tajo interno primero!

 

 

¿En manos de quién queda la Federación de Editores?

La respuesta es sencilla: en aquellas manos que la Asamblea ha decidido que quede. ¿no?

La Federación de Gremios de Editores de España ha nombrado nuevo presidente. La persona elegida ha sido Daniel Fernández.

Cuando se producen estos cambios siempre hay, por un lado, mensajes que se lanzan como botellas al mar y referencias sobre la figura en los medios.

Empezando por lo segundo y entre lo que he ido viendo por aquí y por allá hay como siempre un dato curioso: solo el medio que pertenece al mismo grupo en el que navega Daniel Fernández hace referencia a dicha sinergia. Ya no nos debemos extrañar que haya presidentes de los editores que  que estén integrados en grupos multimedia. ¿Quién es en este caso? Infolibre. Dice así:

Fernández es presidente de Ediciones Prensa Libre SL, la sociedad editora de infoLibre y tintaLibre.

Reflexión de Discepolo que viene al caso:

Como el resto de medios de comunicación de masas, la edición participa en la transformación del público en masa: mediante una organización de la producción cada vez más centralizada y de medios financieros cada vez más poderosos; mediante la instauración de modelos de distribución de los beneficios y de gestión de las inversiones que privilegian a los dirigentes y a la élite de los altos mandos empresariales, jugando un papel importante en el aumento de la desproporción entre los emisores y los receptores de opinión.(La traición de los editores; pag. 25)

Señalaremos una segunda curiosidad, que se da en todas las notas que he leído. Solo hay referencia a dos editoriales Edhasa y Castalia. Parece que en el tránsito del 2013 al 2014 o en el tránsito si se quiere de presidir a Catalunya a presidir a todos los editores de España De Vechi se ha caído por el camino en todos los casos y Castalia en algunos.

Diciembre 2013 – El Periódico

Daniel Fernández (Barcelona, 1961) dirige las editoriales Edhasa, Castalia y De Vecchi ediciones, así como Ediciones Prensa Libre.

Diciembre 2014 – El Periódico

La asamblea general de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) ha elegido hoy como nuevo presidente a Daniel Fernández, editor de Edhasa

Nota: verán que en el caso de El Periódico lo que no ha cambiado es la foto.

Y qué hay de los objetivos.

Los medios a quienes parece que la información les ha llegado en ‘modo comunicado’ recogen los siguientes:

Algunas concreciones sobre los objetivos primordiales son la intención de equiparar el IVA del libro digital que se encuentra al 21%, al de papel que actualmente se encuentra en un 4%. Otro de los puntos clave será la defensa a ultranza de la propiedad intelectual, además la defensa del libro de texto o la necesidad de recuperar las bibliotecas de aula y escolares, según ha comentado la FGEE.

y junto a estos que son más menos los de siempre, también, de nuevo, el de siempre.

“trabajar en la puesta en marcha” de un Plan Integral de Fomento del Libro y de la Lectura,

Hace sólo una semana, El Mundo, recogia una declaraciones del nuevo presidente que, quizás, tenían un tono un poco más contundente.

De lo que se trata es de incentivos directos a la compra de libros en todas sus modalidades, de ayudas a librerías, a dotación de bibliotecas e instituciones de enseñanza hasta campañas de fomento de la lectura y de la creación de bibliotecas personales o incluso el reintegro al consumidor final del gasto de libros a través de un «cheque cultura». «Somos el sector económico más importante en cuanto a volumen de facturación y cantidad de empleados, más que el sector del automóvil. Pero sí que hay ayudas para comprar coches y no para comprar libros y dotar bibliotecas», dice el editor que aboga por una suerte de «plan renove o PIVE» del libro.

Por los cajones de las asociaciones y gremios sectoriales lleva años vagando un plan para todo el sector. Es probable, incluso, que ya en papel amarilee y que haya incluso que cambiar las versiones digitales del mismo.

En cualquier caso no dejaré de sorprenderme por el silencio total sobre propuestas de carácter más interno y más industrial. Dicho de otra manera.

1. Si hablamos de Plan RENOVE ¿ajustará el sector la producción a la demanda? e ¿invertirá para generar nueva demanda?

2. ¿Revisará sus modelos y formas de presencia en las Ferias nacionales e internacionales en la medida en que pueden estar ayudando a contraer la demanda?

3. ¿Se posicionará junto con el resto de agentes culturales en una defensa común del IVA Cultural?

4. ¿Aceptará que en la figura de su presidente vale tanto De Vechi como Edhasa? ¿O no es así?

5. ¿Ofrecerán edición de calidad a las bibliotecas y aceptarán acuerdos con el resto de sectores?

6. Es claramente dudoso que en estos momentos la industria del libro sea la primera industria cultural del país. Empiecen a limpiar, es decir, a quitar lo que no es cultura de las cifras de comercio interior y vean en qué puede quedar la cifra real de negocio.

7. ¿Hay algo que decir sobre el tema Google-AEDE-Cedro?

8. Con todo. Ya se sabe. Los 100 días de gracia y a ver por dónde van los tiros. Algo en cualquier caso es claro.