Chispitas de felicidad en el fin de semana… ampliado

Con el éxito sucede lo mismo que con la felicidad, es mejor buscarlo de una manera oblicua. (Carl Honoré; Elogio de la lentitud, RBA, pag. 210)

  • Disfrutar el jueves de visita culta, y también de rato de trabajo, en el Museo de la Universidad de Navarra acompañado del fotógrafo Mikel Alonso y de Manuel Ortuño y ver que el editor también ha disfrutado… Escribe: Vuelvo de viaje con proyectos, posibilidades, nuevas historias… Pero, sobre todo, con momentos compartidos y aquello de… “Día que pasa, día que no vuelve”
  • Disfrutar de buenos pintxos en el Gaucho y de un estupendo menú en el Anttonenea.

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  • Comer, conversar y celebrar con amigos los 10 años de Texturas y aprovechar el ‘viaje’ para cerrar algún artículo de cara a próximos números.

  • Poteo de tarde con amigos con los que hacía tiempo que no nos dedicábamos un rato sin reloj terminando en un clásico bilbaino, El EME.

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  • Recibir un correo a primera hora de sábado y leer esto:

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Me leí todo el número 30, es tan interesante, tan bueno, y aprendo tanto leyendo la revista.
La revista es espectacular. Un abrazo,

  • Disfrutar del primer sábado de mes en el mercadillo de 2 de mayo. Ver como los jóvenes, algunos los conozco desde hace 20 años se van abriendo camino en el complejo mundo de la creación y la cultura.

  • Comida familiar para seguir celebrando la vida.
  • Domingo que amanece soleado e invita al paseo.

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  • Mediodía para cerrar la semana comiendo y celebrando la amistad inalterable y cambiante como la vida según pasando los años.
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Luis el carbonero

Ha sido entrar él en la frutería y volver a la infancia.

Recordar con nitidez a Luis con su chaqueta y pantalón azul marino en la pequeña carbonería que existía hace ¿50 años? en Doctora Areilza casi esquina con Aladema de Urquijo.

Volver al color negro, a su capuchón de saco sobre la cabeza y la espalda para echarse sobre ella los sacos de carbón.

Verlo llegar a casa y ver cómo el pasillo se forraba de papel periódico para que pasara con los sacos hasta la carbonera. Recordar cómo hablaba con ama.

Uno, en aquellos tiempos era Josetxu. Así me recordaba.

La última vez que le había visto fue hace siete años. Sigue siendo el hombre feliz y cariñoso. Quizás de andar más lento.

Me manda recuerdos para la madre que se los daré en cuanto le vea.

 

El cuidado son los otros…

Dura tarea la de morir, cuando se ama tanto la vida. (Simone de Beauvoir; Una muerte muy dulce; Edhasa; pag. 113)

Antonio Rodríguez de las Heras, escribe casi al final de su artículo de hoy, Papel mojado, lo siguiente:

Así que la mejor forma de preservar la palabra de esta persecución fue hacerla tan intangible e invisible como la memoria, es decir, que reposara no sobre el papel, por protegido que estuviera con unas cubiertas, y en un lugar oculto, sino en la red de neuronas de los cerebros de los hombres libro.

 

Al final, menos el otro, el tú que nos hace yo y sin el cual el yo no existe que diría Buber, todo lo demás son mediaciones que seguirán mutando.

En lo fundamental de la vida, que es la falta o el dolor sobre la misma o el dolor que nos producen sus condiciones bloqueadoras de una vida plena, es el tú, los tús o unos otros que no todos, los que nos cuidan y a quienes cuidamos, con quienes intentamos preservarnos.

Escribo esto conmovido por muertes cercanas, por dolores vitales de amigos que hacen que el centro se vuelva a resituar.

Ella nunca pregonaría. “¡qué feliz soy!”. Es mucho más enigmática y mucho más clara que eso: sabe hacer felices a los otros. ¿Quién puede lo segundo sin lo primero? (Ángeles Mastretta; El cielo de los leones; pag. 227)

http://www.bez.es/908946449/Papel-mojado.html

Un pequeño kit-kat de felicidad

Escribía hoy en Facebook:

Empezar el fin de semana con las mejores noticias que podíamos esperar.

Hemos andado y andamos compartiendo el combate de la vida de otros, pero que son vida nuestra también. Sin Tús no hay yo y viceversa. Sin su vida, la nuestra existiría también, pero de otra manera. Sería otra.

Y vamos ganando asaltos.

Hoy un paso más.

Gracias a los que acompañáis el proceso, os ocupáis y apoyáis, os alegráis y entristecéis en cada paso según toque.

Hoy, los próximos, nos hemos permitido con él el regalo de celebrarlo.

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…tengo que decirte que incluso soy feliz. La felicidad no se encuentra en lo que pasa sino en lo que pasa en nosotros debido a ese pasar. La felicidad tiene que ver con lo que nos falta o no nos falta en la vida que nos ha tocado. Tengo que decirte que no me falta nada, casi nada. En realidad no recuerdo habérmelo preguntado. En realidad sólo lo pregunta el que empieza a ser infeliz… (Vergílio Ferreira; En nombre de la tierra, pag. 77)

Y esto de las amigas de Re-Read… vale también para la vida. Sin ella, probablemente, no valdría para los libros.

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Momentos de felicidad…

Vendrá lo que tenga que venir.

Llegará lo que tenga que llegar.

Ya veremos lo que toca.

Pero hoy celebramos por ahora la felicidad de los 60. Los suyos.

La semana que viene ya veremos.

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La felicidad no se correlaciona con el dinero, ni con la cultura, ni con la inteligencia, ni con la edad o las religiones. Sólo es seguro que aumenta o disminuye de acuerdo con el número y la calidad de las relaciones humanas. (Vicente Verdú; El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción; Anagrama, pag. 204)

Coda propositiva

Tiempos de lectura tranquila, de recuperación de textos reflexivos y propositivos, de ver lo que otros dicen y hacen. Todo, por ahora con calma, cierto silencio y en busca de la ‘solitariedad’.

En Memoria de la librería me encuentro con este texto de Paco:

Crear y resistir; hacerse un hueco que los hay; avanzar en el mutualismo; mantener lo palpable; combinar el papel con lo digital; conservar a Gutenberg; luchar contra los monopolios; no engordar a los verdugos; saber que el capital financiero no tiene alma; estar a la altura de la cultura que manejamos; tener constancia de que vivimos tiempos cruciales; ir hacia valores que no tengan que ver con el mercado; construirse con otros, en vez de tratar de acumular o consumir; darle al dinero un mero carácter instrumental; tratar de ser a la vez más felices y solidarios; aprovechar la profesión que ayuda a ser más dignos; aprender de los encuentros; huir de lo libresco: que la vida penetre en los intersticios de la actividad librera; hacer cuentas y no dejarse llevar por las oleadas de euforia financiera; darle al trabajo todo el protagonismo; practicar la solidaridad; estar inmersos en la solaridad; saber de solitariedad; tener los pies en la tierra: ser realistas y valorar las tareas campesinas que nos alimentan; tener la cabeza en las nubes: soñar, imaginar, pensar, utopizar; salvaguardar la casa de las palabras. Todo esto es lo que recomendamos. Como se puede ver, todo esto empezó en el tiempo del Mayo francés y termina en la época de las revoluciones de las plazas del Magreb y en las ocupaciones del 15-M, ambas fechas preñadas de esperanza.

Para terminar definitivamente, quedaría colmado si se me pudiese predicar aquello que Cicerón sentenció en su De senectute, en una versión adaptada a este final:

‘Vivió una larga experiencia en beneficio de otra época’

(pag. 129)

Felicidad compartida

Es curioso que me encuentre con este lema:

felicidadcompartida en la página web del restaurante en el que hoy he compartido comida.

Creo que no solo la felicidad, sino la vida es real cuando es compartida. Sea feliz, triste, dubitativa, emocionante, rutinaria, sorprendente….

El compartir es lo que nos-me hace vivir y mantiene el motor de la vida en marcha.

Ayer, más allá de la comida-vida compartida de hoy, hablaba con una amiga al caer la tarde en un ‘aquí te pillo, aquí te mato’ también sobre lo mismo: sobre la necesidad de compartir. Cada uno sabrá con quién, cuándo y hasta dónde. Esto es ya harina de otro costal.

Al fin y al cabo, sin vida no hay posibilidad de momentos felices y tristes y sin otras personas tampoco hay ocasión de celebrarlos, llorarlos o reirlos de manera compartida.

Pienso en los próximos días. Pienso en momentos, en personas y en la posibilidad de celebrar el encuentro en torno a la vida, la vida de cada persona en singular, distinta, diferente, matizada, no alterable en el fondo.

Tiempos para el reencuentro.