Feria del Libro de Madrid: quién vendrá y de quién será

Las Ferias del Libro, algunas, van terminando. De hecho, por ejemplo, la de Madrid ha escogido para bajar la persiana el mismo domingo que la de Bilbao y, parece que porcentualmente, en Bilbao las cosas han ido mejor que en Madrid.

En Madrid sólo parecen haber subido las ventas un raquítico 3,5% en relación al año pasado, hasta alcanzar los 8,2 millones de euros, que sitúa en ingresos constantes, al mismo nivel que en el 2010, donde también se dio la cifra de 8,2 millones. Es decir, teniendo en cuenta el IPC, en Bilbao ha subido el 10% para alcanzar una cifra de ventas de…..¡nunca se sabe!

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Hay que reconocer que Bilbao se parece cada vez más Amazon: sólo se enseñan las tendencias porcentuales y cada vez hay más casetas con nuevos intermediadores de la cadena de valor que nunca está muy claro ni de dónde salen ni qué venden.

En Madrid parece que toca relevo. El cambio de personas y/o de equipos, no tiene por qué suponer necesariamente ni el cambio de modelo, ni el de objetivos.

Dejo, como apuntes para la reflexión algunos interrogantes que creo pueden ayudar a la toma de decisión o bien para que todo siga igual o para que algo cambie:

  1. ¿Cambiar primero las personas o cambiar el modelo organizativo dando paso ya a la Fundación o a otro modelo institucional?
  2. ¿Seleccionar persona o seleccionar proyecto?
  3. ¿Feria del Libro o Feria de la literatura? ¿Feria de youtubers o feria de escritores?
  4. ¿Para qué cambiar si la estructura institucional que da soporte no cambia?
  5. ¿Feria pensando en los lectores o pensando en los compradores?

Me consta que en Madrid las personas del sector se hacen preguntas y hay visiones distintas.

En Bilbao, ya hace tiempo, que… nos movemos en los tantos por ciento…

 

Hay ferias y ferias, o, si se prefiere, la feria va por barrios o por intereses

El final de la primavera, parece que la sangre altera y suele ser tiempo propicio para la feria, la calle. También para las del libro.

Claro que con las ferias pasa como con los libros: que no hay dos iguales y que, también, como con los libros, hay ferias malas o sin sentido que probablemente sobran y cuyos dineros, los públicos, probablemente estarían mejor utilizados en otros menesteres. También hay algunas, creo yo, decentillas.

Que las Ferias del libro son casi para algunos como un dogma de fe del fomento de la lectura es algo que habrá que empezar a hacérselo mirar en una sociedad por un lado cada vez más laica y, por otro, con unos mantenedores del ‘dogma’ bastante alejados, en algunos casos, de la realidad lectora y más cercanos a sus intereses pecuniarios.

Ya se sabe que hay de todo en la ‘viña del señor’.

Por estas fechas se están celebrando ferias o están a punto de hacerlo en Zaragoza, Valladolid, Madrid, Bilbao y Pamplona.

En Bilbao ya hace tiempo que la mayoría de los libreros desaparecieron, probablemente sea una adelantada a los nuevos modelos digitales y haya cambiado con antelación el papel de los distintos elementos de la cadena de valor.

En Pamplona, en una Feria organizada por los libreros no como la de Bilbao es la presencia de estos la que prima.

En Valladolid este año, los libreros triplican su presencia en relación a tiempos anteriores.

Madrid, es un caso aparte. Sería como el Vaticano en lo ferial. Quizás por eso, sólo admiten hombres, hasta la fecha, en la dirección Papal-Ferial. En Bilbao ocurre algo parecido, aunque quien está se aferra más al báculo del ordeno y mando.

En Zaragoza ha habido sus más y menos y algunas de las librerías más emblemáticas han hecho mutis por el foro.

Lo dicho: no hay dos iguales, pero sí hay quizás cada vez más la duda en muchas ocasiones de su función y sentido.

Si, al fin y al cabo aceptamos la pérdida de mediación predominante de los libros en muchas ocasiones, ¡cómo no iba a pasar lo mismo con las Ferias! que a veces hasta en Madrid presentan un aspecto lamentable.

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Las librerías nunca serán como las bibliotecas

No es cierto como afirma el artículo de El País que nunca se haya preguntado a los lectores de las librerías españolas.

En los inicios de este siglo se hizo un estudio Servqual con una muestra representativa a 1500 clientes de librerías tras un pretest de validación de cuestionario y modelo a 100 clientes.

El estudio actual del Laboratorio de la edición, 619 respuestas, como ellos mismos indican, no tiene carácter muestral ni ha sido realizado en los establecimientos.

Algunos de los resultados pueden incluso dar a entender que el cliente de librerías españolas es bastante distinto al francés. Todo puede ser.

Comparto en cualquier caso la mayoría de los puntos señalados en el ánálisis final, aunque creo que son necesarios muchos matices y adecuaciones para cada una de las realidades libreras.

Lo que no comparto es esa idea que aparece en  el titular del artículo de El País firmado por Winston Manrique

Los lectores quieren que las librerías recojan el espíritu de una biblioteca

Creo que la diferencia ‘espiritual’ entre ambas entidades la dejó sutilmente marcada Jorge Carrión en su ensayo Librerías cuando escribió:

La confusión entre vida privada y pública es paralela a la confusión entre librería y biblioteca. Samuel Pepys habla en sus diarios de librerías donde ‘se disponían asientos para que los clientes pudieran leer durante tanto tiempo como desearan’. Y fueron los propios libreros quienes impulsaron en el siglo XVIII las bibliotecas de préstamo, mucho más democráticas que las sociedades literarias y la única forma en que los aprendices de artesanos, los estudiantes o las mujeres podían acceder a la lectura sin la necesidad de invertir la elevada suma que costaba un libro. Se diría que la librería, pese a las apariencias, nunca ha tenido claros sus propios límites. (Jorge Carrión; Librerías; Anagrama; pag. 266)

Los límites y las finalidades son distintas.

Tomás Granados, hablaba de las librerías como ‘bibliotecas en movimiento’.

Héctor Rojas lo contempla como una parte de una síntesis más amplia cuando dice:

Las librerías han dejado de ser simples expendios de lectura al por mayor para convertirse en una grata y fecunda síntesis de biblioteca, tertuliadero y galería de arte.

Pero… la variante económica, la adquisición o el préstamo señala y marca, se quiera o no, dos lógicas distintas. Conviene no confundirse.

Dos notas finales:

– Hoy Jorge Carrión está triste por el cierre de La hune en París y Leonardo da Vinci en Río. Ambas aparecían en su estudio. Seguro que encontrará nuevas que respondan a dos ideas que él ha señalado en entrevistas posteriores y que me siguen pareciendo sugerentes y con sentido:

  • Lo que va a ocurrir, intuyo, es que serán menos frecuentes las librerías muy grandes y mucho más frecuentes y normales las pequeñas, de cercanía, en la cual el librero es un prescriptor de una pequeña comunidad de cómplices. (La Jornada)
  • ‘No hay un único modelo de librería y el modelo clásico es viable, pero el camino natural es fundirse con otras actividades, porque nuestra época es promiscua’, sostiene Jorge Carrión …“Hay que poner en valor la ceremonia y la visita al librero, la conversación y la desconexión. No hay un único modelo de librería y el modelo clásico es viable, pero el camino natural es fundirse con otras actividades, porque nuestra época es promiscua. La gran superficie es la que ha perdido todo su sentido” (Jorge Carrión. En el espléndido artículo de Peio H Riaño; Las librerías confían su supervivencia a las emociones).

– Segunda nota final triste también. La Feria del Libro de Bilbao es un desierto de librerías. he contado tres que conociera y ninguna, con todo el respeto para los presentes, de cierta relevancia. Nos lo deberíamos hacer mirar.

¿Vendedor o vendido?

Las ferias del libro dan ocasión a ‘afines lingüísticos’.

Así la que ha terminado recientemente en Bilbao y que ha mejorado notablemente en cuanto a comodidad casetil nos ha permitido saber que Eduardo Mendoza ha sido el vendedor que más ha debido vender. Por lo menos así parecía verlo Deia.

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No vi yo a Eduardo Mendoza las veces que pasé el año pasado en ninguna caseta de la feria.

Si vendedor es el que vende y vender según la RAE es Traspasar a alguien por el precio convenido la propiedad de lo que uno posee no sé si el titular del Deia o incluso el de El País que habla de ventas (acción o efecto de vender) son los más adecuados, pero… académicos tienen las distintas lenguas y libros de estilo los distintos medios.

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La demanda y la oferta en el mundo del libro

Veo hoy un titular en El País en su edición de El País Vasco que me llama la atención. Dice así: ‘No hay demanda de libros electrónicos‘. La declaración pertenece al presidente de la Cámara del Libro de Euskadi: Lorenzo Portillo. Por ahora, en Estados Unidos no parece ser esta la tendencia. Diríamos que incluso ni en Zarautz o en el propio Bilbao donde sabemos que se están vendiendo aparatos, o en otros sitios donde se están digitalizando más de 100 libros diarios mientras algunos piensan que en 12 meses que no es nada la oferta será amplia.

Los medios, algunos, aunque quizás de manera exagerada hablan de ‘jaque a la galaxia Gutemberg‘, aunque por aquí parece que queramos ser más perezosos.

En la entrevista de manera más amplia se señalan algunas ¿medias verdades? que convendría matizar.

Así parece volverse a decir que en la Feria de Madrid el libro electrónico no está porque no hay demanda, cuando se sabe que está expresamente prohibido.

Se señala también la existencia de un estudio de la Universidad de Deusto sobre las ferias que parece indicar que el principal camino de mejora vendría con más dinero. La propuesta, por lo que conocemos, incluye como mínimo siete propuestas de mejora y sólo una hace una referencia al tema presupuestario.

Plantear además la no existencia de demanda de cara a la presencia o no de un modelo de contenido que no de un soporte genera algunas reflexiones colaterales o preguntas más cuando es un sector con unos índices de devolución en aumento y con una estructura que acoge en su seno a través de las ferias de viejo y segunda mano un espacio para lo saldos y libros descatalogados porque precisamente tampoco han parecido responder a la demanda.

Es más sugiere otra pregunta: ¿Un editor sólo debe responder a la potencial demanda o debe arriesgarse a crearla con apuestas nuevas? ¿No cabría aquí la apuesta por nuevos soportes y contenidos que convertiría a la feria en un espacio diferente?

Y nos queda una pregunta ¿a un ebook en Bilbao le pasaría lo mismo que en Madrid?

Algunas más que quedan en el aire.

– ¿Libro electrónico oportunidad o monopolio?

– ¿Me estará leyendo alguien aquí si ya parece que se ha iniciado el fin de los blogs?

– ¿Cambiarán los soportes los hábitos y las pirámides lectoras?

– Más profunda todavía ¿cuál es el futuro de la lectura?

– Y ¡dejémonos de tonterías! La pregunta clave: ¿Dispondremos de más leña para los asados?

Ferias del libros y desarrollo del intelecto

Habrá que saber, lo único, de qué ferias hablamos.

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José Luis Urrutia afirma que “Antes había cuatro puestos, sin publicidad ni nada; acudir a la Feria era todo un acontecimiento” 

No sé a qué antes se referirá porque en Bilbao la Feria en cuanto a número se mantiene ‘ten con ten’ desde hace ya bastantes. Ha cambiado la modalidad o el perfil de los expositores hacia una mayor uniformidad en el gusto.

Si ha dejado de ser un acontecimiento sí que es un problema porque las Ferias (Mercado de mayor importancia que el común, en paraje público y días señalados) sí que pretenden recoger este aspecto y si lo pierden, quizás, pierdan su sentido por perder la esencia. Quizás estemos más cerca del mercadillo, en Euskadi me refiero, que de la feria.