¿Dónde se encuentra la esencia de la biblioteca? ¿Y, de la librería?

Tanto la lectura ayer del artículo de Daniel Goldin, Un paseo por el campo, en Texturas 31, como el que he leído hoy a la mañana de Fernando Juárez, Aprender a mirar, enseñar a mirar la biblioteca (II), me han sugerido algunas reflexiones que quiero compartir.

Del artículo de Goldin resalto esa mirada desde ‘la pobreza’ o, si se prefiere, desde la escasez de recursos y medios que, como se suele decir, agudiza el ingenio y a veces permite que en esa metafórica desnudez aparezca realmente lo importante.

Dice Goldin:

Pronto tuve la certeza de que esos recursos no llegarían. Y que si en verdad
quería hacer algo que tuviera sentido para la gente, debía indagar en las infinitas posibilidades de la pobreza. Para poder descubrirlas, había que despojarse y (re)comenzar por lo esencial: por la hospitalidad. Por convertir la biblioteca en un sitio hospitalario.

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Más cantidad no supone más diversidad

Me llama la atención empezar a escuchar con más frecuencia la reflexión, no nueva, sobre el exceso de datos e información y los problemas-consecuencias que ello trae. La infoxicación que se dice.

Quizás un país de obesos, como lo es Estados Unidos, lo único que sabe producir es ‘grasa’ en cantidades para luego ofrecer a su clientela ciudadana tratamientos adelgazantes vía dietistas o curators que nos dirán lo que tenemos o no que tomar y en qué cantidades.

Si luego el resto de países y de ciudadanos de los mismos lo tomamos como modelo tenderemos a replicar comportamientos y a tener después que aplicar las curas y dietas que correspondan.

Ya hace mucho que se escribe sobre el hecho de que no hay mejor modo de manipular o esconder la información que no interesa produciendo cantidades ingentes de contenido que esconden lo relevante ante la masa de irrelevancia. Vendrán ahora, también, los que nos digan qué tomar y qué no.

No es de extrañar que hasta los bibliotecarios estén ligeramente desorientados.

Escribe Fernando Juárez:

Dejarse llevar por vaticinios más o menos gratuitos, más o menos documentados, conduciría hacia un escenario de profecía autocumplida que nos resistimos a aceptar.  El futuro puede ser incierto -y no solo para las bibliotecas- pero “será” y se debe estar preparado para afrontarlo.  Lejos de claudicar y permanecer inactivos estamos intentando esquivar la obsolescencia imaginando el futuro deseado para acercarnos a él lo más posible. Ser imaginativo sin caer en la ciencia ficción exige método: construir esa visión deseada de forma consciente, utilizando y evaluando indicadores de gestión de datos sobre las necesidades de la ciudadanía de manera rigurosa. El ejercicio de aproximación al futuro puede ser aventurado (¿recuerdas cómo imaginábamos el año 2.000?) pero no inútil pues la identificación de escenarios de gran impacto y probabilidad de ocurrir obliga a tomar las medidas necesarias para asumirlas en nuestra (no siempre existente) planificación estratégica.

En los sectores de los mass-media y los contenidos esto es cada vez más claro.

Aunque claro, como cuesta tan poco, económicamente, en enredarnos en escribir y escribir…

Bibliotecas y librerías ¿un objetivo común? Ser siempre Aprendices

aprendices300x369A veces merece la pena ir dejando que el día vaya avanzando para poder contemplar como se van tejiendo textos y referencias de aquí y de allá.

Casi me había desperezado a la mañana con el artículo de Jordi Bosch Canalias, Biblioteques i llibreries, un objectiu comú, asunto del que he hablado más de una y dos veces con algunas personas de ambos mundos. Con Carme Fenoll, que aparece en el artículo, en alguna tarde sosegada en La Laguna y en alguna comida más rápida por Barcelona. También con otros más cercanos.

En este blog, he reflexionado sobre ello con anterioridad y he tomado prestadas para las librerías sugerencias provenientes del ámbito de las bibliotecas.

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Mientras llega el futuro… tomo prestadas algunas reflexiones de Fernando Juárez

978849064666Terminé de leer la semana pasada el libro de Fernando, Biblioteca pública:mientras llega el futuro

Me gusta y cada vez más hacer lecturas trans-sectoriales porque creo que hay siempre mucho que aprender de otras miradas o de cómo otros miran al sector en el que trabajan.

Con Fernando, además, he compartido y comparto bastante conversación y ‘dimes y diretes’ que no siempre, por suerte para nuestro divertimento, son coincidentes; pero que me(nos) amplían la mirada y van aportando matices y enriqueciendo los puntos de vista.

El libro que, en el fondo, es una ‘ortopraxis’ sobre el oficio, una reflexión, ordenamiento y priorización de ideas desde la experiencia de una biblioteca pequeña en personal y recursos, creo que es útil también para muchas personas que trabajan en la librería.

Os dejo a continuación unas cuantas citas que leídas y pensadas desde la óptica librera, aunque escritas desde la práctica bibliotecaria, creo que son útiles.  Basta, en la mayoría de los casos, cambiar biblioteca por librería y usuario por cliente. Y, por supuesto, mente abierta.

  • Las empresas pueden crear una oferta, una propuesta de valor, pero es el cliente quien crea valor aceptando la propuesta. (25)
  • Estamos tan ocupados en conseguir y gestionar el libro (pelear presupuestos, realizar procesos técnicos, etc.) que tal vez olvidamos que los servicios no son un proceso productivo sino una experiencia. En un entorno digital, cuando el usuario no tiene porqué acudir a la biblioteca a por ese libro que quiere leer, un par de preguntas se vuelven pertinentes:
    • ¿Prestamos libros o suministramos lecturas?
    • ¿Cuál es la piedra angular de la biblioteca: el libro (producto) o la lectura (servicio)? (29)
  • El futuro empieza manteniendo el presente; nuestra oportunidad son esos que acuden ya a la biblioteca; céntrate en ellos, intenta conocerlos bien, adáptate (en la medida de lo posible) a sus necesidades y busca su colaboración, serán nuestra mejor propaganda. Mejorar la imagen ante ellos y minimizar el número de futuros ex-usuarios es todo un reto de presente mientras llega el futuro. (48)
  • Admitir como profesionales que no podemos construir la biblioteca en solitario y que la colaboración es clave podría ser un buen inicio para tener un presente mientras llega el futuro. Colaborar con un tercero implica interesarse, preguntar para conocerle bien, intentar saber qué desea, en qué podemos ayudar, en qué nos puede ayudar, en qué podemos ayudarnos. (54)
  • Lo que la biblioteca ofrece no es solo lectura sino una «filosofía» de acceso a la lectura, plural, igualitaria, no discriminatoria y la forma de encarar nuestra relación con los usuarios puede resaltar virtudes y paliar deficiencias. El factor humano, tú, eres clave en la percepción de la biblioteca, también desde una pantalla. (59)
  • .. en la nueva economía de la información, orientada al servicio, cobra valor lo apuntado por Marx: la implicación del trabajador40. Entender el significado del trabajo que se realiza es importante para implicarnos en él; que además te guste incrementa la satisfacción. Creo que nuestra militancia es entendible por el plus de sentido, creación, desafíos, propiedad, identidad y orgullo que nos concede la dinámica de la biblioteca; un plus que en la nueva economía de la información está al alza. (68)
  • En todas las bibliotecas se busca reconvertir la antigua colección de libros en un punto de encuentro, ofrecer un acceso igualitario y plural a la información y poner en marcha iniciativas para conseguir la atención de los ciudadanos. Los medios para conseguir estos objetivos no tienen que ser necesariamente los mismos, no debemos sentirnos cuestionados porque no estén a nuestro alcance una arquitectura de vanguardia, una plantilla amplia y un gran presupuesto. Tenemos algo muy valioso a nuestro favor: el factor humano. (148)

Hay más, mucho más, pero si eres librero seguro que lo puedes comprar, leer y adaptar-amoldar a tu realidad. Y, si eres bibliotecario ¿cómo es que no has salido corriendo a la librería a conseguirlo?

II Congreso Libro electrónico. Algunas notas más sosegadas

El II Congreso del Libro electrónico ya ha tocado a su fin.

Darío Pescador, con inteligencia y cariño, ofrece en las conclusiones relatadas un recorrido de parte de lo que ha ido pasando por el Congreso.

Todo Congreso tiene, además, su ‘lado informal’ que en muchas ocasiones suele tener tanta o más riqueza que en lo que en la sala va ocurriendo.

Señalaré en relación a esta faceta dos buenos, muy buenos momentos:

– La cena del jueves en el Trasiego

– La comida poscongreso del viernes.

Las compañías en ambas fueron distintas, pero ambas fueron un auténtico lujo.

Señalaré algunas de las claves y de avances que he notado en los discursos entre el primer y segundo congreso:

1. Se ha hablado muy poco de piratería. En el primer año era, en cambio, el mantra permanente.

2. La presencia de las bibliotecas y los bibliotecarios ha sido clave. En unos casos por su nivel; en otros han dejado bastante que desear moviéndose incluso en terrenos cercanos al oscurantismo y alejados de políticas de trasparencia informacional. También han permitido sacar a la parte industrial del sector de su letargo y hacerles hablar y reflexionar desde otro punto de vista. En esta línea creo que ha habido tres personas claves:

– Carme Fenoll. Hacía tiempo que no veía tanta vitalidad ni capacidad de propuesta en un cuerpo tan menudo. Todo un descubrimiento de reflexión y provocación en algunos de sus planteamientos.

– Fernando Juárez. Gran guía de una caravana que fue capaz de caminar agrupada en su reflexión.

– Flori Corrionero de la Fundación que con brevedad y claridad puso sobre la mesa el trabajo que la Fundación lleva realizando desde hace años en peñaranda y que plantea algunos interrogantes a futuro y propone, también, nuevos modelos de hacer.

3. La evolución conceptual y creo que este es el tema clave a futuro. Al igual que casi no se habló de piratería, tampoco se habló mucho de libro electrónico. A lo largo del Congreso se escuchó más veces el término contenido, hasta que llegó José Antonio Millán con su guinda final y habló de Obra. La razón sencilla y contundente:

No me gusta hablar de contenidos que refleja el punto de vista de las operadoras. Prefiero hablar de obras

Igualmente dejó caer sutilmente la falsedad del tamaño del ‘mercado del español’ al confundir de forma burda y grosera demografía, público potencial y realidad.

4. Vi pocas caras que repitieran de fuera del ámbito aragonés en relación al primer congreso. Si no hay un ‘corpus básico’ de asistencia es complicado que la reflexión avance y, por supuesto, nadie que pueda ser considerado parte del “establishment” del sector. Esto, al final, probablemente resultará una ventaja porque todo se mueve con más frescura.

5. La organización ha sido impecable y el celebrarlo fuera de los circuitos habituales y en una ciudad pequeña es un acierto. Si además todos los ponentes adquirieran el compromiso de permanecer durante todo el Congreso, sólo es día y medio, todavía sería mejor.

6. Creo que es lo más importante como tendencia. El libro electrónico casi no ha nacido y ya está muerto. El libro ha resultado como término, ser un corsé que se mueve mal con lo electrónico. Hace pocas fechas ya señaló Luis Collado que eran dos negocios distintos y, en los pocos días que por allí anduvimos ya se pudo comprobar que papel y electrónico se mueven claramente por caminos distintos. Quizás haya que ser atrevido y convocar el Tercer Congreso de OBRA electrónica.

¿Habrá atrevimiento?

Actualización:

7. Al leer ahora en Comunicación cultural la entrada sobre préstamo en bibliotecas caigo también en que voló por el Congreso un aire más tendente ya al sin DRM y preservativos varios para facilitar el ‘amor lector’.

Dos crónicas periodísticas de medios presentes:

Peio H. Riaño

Paula Corroto

Librerías solidarias, innovadoras, nacientes, habladoras, mayores, rebeldes….

Salgo en un rato para Barbastro. Tengo la suerte, además de que Fernando Juárez va a jugar el papel de bibliotecario-chófer o viceversa. Le iremos dando a la ‘sinhueso’ con total seguridad. Así que si a alguna persona le zumban los oídos ya sabe cuál puede ser la causa.

Tengo ganas de repetir charla con Paula Corroto, conocer en persona a Carme Fenoll, Peio Riaño, hablar con Blanca Rosa Roca sobre el último libro de Fermín Goñi que se presenta hoy en Pamplona y mañana en Donosti. Retomar hilo conversacional con Arantxa Mellado y seguir la sobremesa con David Sánchez, disfrutar de la prosa y retranca de Millán. ¡En fin! estos pequeños placeres.

Antes de salir, y ya que de ‘libro electrónico’ y de tomates de Barbastro hablaremos los próximos días, quiero dejar aquí, sin más, algunos guiños a librerías que he ido espigando en estos últimos tiempos.

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Revistas culturales y Bibliotecas. Conversando sin complejos

El martes pasado se celebró un encuentro en Madrid entre Revistas Culturales y Bibliotecas.

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Al mismo asistieron representes de 25 revistas y acompañaron en la reflexión Marta Cano Vers, Ramona Domínguez, Fernando Juárez, José Antonio Merlo, Lluis Anglada y Xavi Fina.

Ellos fueron los que torearon espléndidamente en ese coso colorido y variado que tejen las revistas culturales.

La idea base del encuentro: buscar complicidades desde las propuestas y reflexiones planteadas por las bibliotecas que pueden ser tan diversas y distintas como las propias revistas.

Se partía para ello de un encuentro previo que ya se mantuvo en el Liber con algunas bibliotecas. Ramona, de hecho, repetía para confirmar alternativa.

En el mismo ya se había constatado:

– Las diferencias existentes entre las distintas realidades bibliotecarias (universitarias, públicas, grandes, pequeñas, consorcios, redes….)

– El interés y valor que se concede a las Revistas

– Las dificultades de definir ‘modelos de negocio’ y colaboración únicos.

– La distinta sensibilidad según realidades sobre los soportes.

….

Y con ese ‘sofritilo’ ya cocinado como fondo…

– Marta Cano dibujó la realidad actual de presencia de las revistas en la red en la que trabaja y señaló algunas pistas de trabajo conjunto.

– Ramona nos tocó positivamente en la autoestima al señalar, después de contrastarlo con otros compañeros, que las Revistas son conocidas y queridas por los bibliotecarios y que se deberían buscar líneas de colaboración que pasaran también por la visibilidad a través de actividades dirigidas a los usuarios.

– Fernando, con socarronería pícara, fue dejando interrogantes encima de la mesa sobre el papel que pueden jugar las bibliotecas que sin dinero y sin demanda aparente se encontrarían con dificultades para comprar revistas culturales. ¡Vamos! Del compran pasaba al ‘yo me vendo’, dejando a más de uno descolocado en un primer momento.

– José Antonio nos explicó con detalle el proyecto CIELO y las posibilidades de integrarse y colaborar en el mismo.

– Lluis hizo una más que sugerente reflexión sobre la evolución de algunos modelos de compra y de cambio de valor de los contenidos y en su intervención dejó estas tres perlas:

– La ciencia domina los presupuestos

– Hoy el mundo de la ciencia es un oligopolio basado en la cita

– La manza que Adán mordió fue el índice de impacto

Xavi Fina presentó las conclusiones del estudio Revistas Culturales en el ámbito digital. Diagnóstico y propuestas de actuación.

La tarde se aprovecho también para conocer más en detalle las plataformas de Xercode, Odilo y Libranda.

Sólo señalaré dos detalles

– Todo parece en relación a las plataformas y sus modelos verde y por hacer lo cual puede estar bien o ser un problema.

– La plataforma más cara para los propios editores es la creada por los editores. A esto se le llama una buena visión de negocio. Por cierto ¿qué pasará ahora con Libranda en la que se supone que Random se convertirá en mayoritaria?

A lo largo del día, tras las ponencias y en los momentos de receso lo que continuamente estaba presente era la conversación sin complejos, los distintos puntos de vista, los guiños de complicidad y comprensión de las distintas realidades.

Sensación de un buen sabor de boca. Habrá que seguir guisando y buscando rico mestizaje.