Lectura en Francia entre las personas de 15-25 años

Interesante la encuesta del Centre National del Livre sobre los hábitos lectores de la población entre 15-25 años.

Algunos de los datos que aparecen en la misma:

  • El 81% lee por gusto personal.
  • La media de tiempo dedicado a la lectura de este 81% es de 5 horas 49 minutos.
  • El número medio de libros leídos al año se sitúa en los 13 ejemplares.
  • Las mujeres leen de media mucho más que los hombres. Por encima de una hora y media más a la semana.
  • Las lecturas de los padres, la lectura en voz alta durante la infancia y las bibliotecas familiares son variables que correlacionan qon el nivel de lectura.
  • El novel socioeconómico también incide.
  • La lectura, en cualquier caso, no es la actividad favorita. Ocupa el noveno lugar entre las preferencias.

  • El 83% utiliza el formato papel, el 35% el digital y el 13% el audio.
  • El 1% escucha libros. El 2% lee exclusivamente libros en formato digital. El 47% lee exclusivamente en formato papel.
  • La casa sigue siendo el espacio preferido para la lectura y el momento temporal, el de antes de acostarse.
  • Novelas y libros prácticos son los géneros preferidos de las mujeres y manga y cómic en el caso de los hombres.
  • El 65% compran por lo menos alguna vez ellos mismos sus libros.
  • Las grandes superficies culturales (Fnac, Leclerc es el primer lugar de compra para los libros nuevos). Para los libros usados este lugar lo ocupa internet.
  • Las mujeres frecuentan más las librerías y bibliotecas que los hombres.
  • El boca-oreja entre amigos sigue siendo el principal medio prescriptor.

Acceder a los datos

¿Pensarán los libreros franceses que es en España donde las librerías viven una situación dorada?

El punto de vista, marcado en gran parte por la posición desde donde miramos las situaciones, es importante y a veces clave a la hora de abordar los problemas.

En este lado de los Pirineos parecemos envidiar las políticas culturales y de defensa de la librería que existe al otro lado de las montañas porque tenemos la sensación que la música suena bien y parecemos concluir a partir de ese sonido que todo debe ir mejor que aquí.

Cuando luego esas sensaciones, que es lo que en el fondo son, se cruzan con los datos, quizás el asunto no esté tan claro.

¡Cuidado! No quiero decir con esto que no debamos aprender o tomar en consideración para su posible adaptación políticas y acciones del otro lado. Lo que quiero señalar es que igual la realidad que esas políticas y acciones han conseguido puede ser peor en algunos aspectos que la que tenemos a este lado del Pirineo.

Creo que de lo que se hace en Francia se puede aprender mucho. Así lo he señalado en alguna otra ocasión en este blog, sobre todo en lo que hace referencia a políticas y líneas de acción relacionadas con las librerías.

Ayer mismo, sin ir más lejos, hablaba de la reflexión y línea de trabajo en torno al libro usado por parte de las librerías y citaba un documento elaborado en Francia.

Hoy, acerco también para su lectura otro documento elaborado al igual que el de ayer por la Agence Régionale du livre Provence-Alpes-Côte d’AzurLivre et numérique: Enjeux – InnovationsIntentaré abordar y reflexionar sobre el contenido específico del mismo de manera más amplia en posteriores ocasiones.

Hoy me interesa resaltar para que seamos conscientes, en este lado de los Pirineos, lo siguiente:

  1. Mantienen con mucha más claridad y radicalidad el discurso de la diversidad y la creación.
  2. Cuando vemos la realidad de mercado de las librerías quizás nos llevemos algunas sorpresas si lo comparamos con la situación en España.
    1. En Francia las librerías parecen tener el 22% de la ‘tarta’ comercial’. En España, según los datos de Comercio interior de 2015, las librerías tienen el 35 % de la tarta y si les sumamos las cadenas de librerías tienen el 52,6%.
    2. El volumen de negocio global en Francia para el 2014, año de los datos es de 2.517 M de euros y en España en 2015 se sitúa en 2.257 M de euros. Es decir, la penetración y el peso de la librería en España en el negocio global parece ser mayor.
    3. En Francia, dicen ellos que con 3.000 librerías independientes disponen de la red más densa del mundo de librerías independientes. Puede ser. Si comparamos esas cifras con los puntos de venta en España, que podemos situarlos en torno a los 3.500, unos cientos arriba o abajo, vemos que la red es casi tan tupida como la francesa y además parece tener más cuota de mercado.
    4. Qué hay por lo tanto que envidiar a los franceses en lo relativo al potencial de la red de librerías y a la parte de tarta que se consigue sobre el negocio global. Quizás nada o poco. ¡Cuidado de nuevo! Eso no quiere decir que muchas de las ideas y propuestas puestas en marcha en Francia no puedan ser, lo son de hecho, de sumo interés, pero no nos rasguemos tanto las vestiduras en relación al número de librerías y demás.
    5. Sí es más interesante y preocupante, porque la realidad será posiblemente muy pareja, el hecho de que la librería en Francia, y aquí sí que probablemente la española sale peor parada, es uno de los sectores de comercio al detalle con menor nivel de rentabilidad, llegándola a considerar una ‘anomalía económica’. Digo que es probable que la situación española sea peor porque los márgenes/descuentos son por lo general inferiores a los que las librerías tienen en Francia.
  3. Quizás convenga bajar el volumen de voz en relación al descenso de los puntos de venta. Probablemente tanto en España como en Francia sean superiores a la demanda generada por los libros. Los mestizajes y otras fuentes de negocio que conviven con el libro permiten en muchas ocasiones esa capilaridad. Lo que sí parece claro es que hay dos claras líneas sobre las que trabajar:
    1. Los márgenes y condiciones comerciales. Aquí, como bien señala Manuel Gil, sí creo que conviene mirar a Francia y plantear modelos de buenas prácticas que den aire a esa ‘anomalía económica’ que es la librería.
    2. Si se cree al mismo tiempo el papel de ‘tejedor de ciudad’ que la librería puede tener algo debería de pensarse, más allá de lo ya iniciado, desde las miradas de lo público/administrativo.
  4. Todo lo anterior se refiere lógicamente a lo que irónicamente señala Jordi Carrión en Librerías: desapariciones, permanencias, metamorfosis que forma parte de La lectura en España. informe 2017. cuando escribe: Supongo que si le dijera a Ferlinghetti que su establecimiento es una «librería cultural», sonreiría irónico por la redundancia.

Si en cambio lo miramos desde el negocio, quizás los libreros franceses quieran venirse a España a pillar mayor cacho de tarta.

 

 

Para la lectura, tampoco es necesario que el libro sea nuevo. No despreciemos 800 millones de euros

Ya he hablado por aquí con anterioridad de la reactivación que se está produciendo en el mercado del libro de segunda mano.

Elena Sierra escribía este fin de semana un amplio artículo en El Correo, Libros a 3 euros con los que salen las cuentas, en el que leemos al principio:

No es habitual que la gente acuda a la librería con el carrito de la compra. A mirar y adquirir libros se suele ir con las manos en los bolsillos. O al menos eso era lo ‘normal’ hasta hace poco, hasta que comenzaron a abrirse locales que compran o aceptan donaciones de libros para después volverlos a poner en la cadena. La idea es que tengan una nueva vida; una que, por cierto, escapa de las estadísticas del sector, que contabilizan los volúmenes editados cada año y las ventas de primera mano. Pero hay todo un mercado para los que ya han sido leídos y sus dueños no quieren guardar. Es un negocio en ascenso…

En España, que yo sepa, no disponemos de cifras fiables y reales de cuánto supone este ‘mercado de la lectura’. Seguimos sin tenerlas, pero, nuestro vecinos franceses nos dan algunas pistas de por dónde pueden moverse los números.

Os puedo asegurar que en el país vecino no son nada despreciablesy bastante superiores al mercado digital sabiendo que en ambos casos nos movemos sobre apreciaciones.

La Agence Régionale du livre Provence-Alpes-Côte d’Azur acaba de publicar una guía que lleva por título Le Livre d’occasson en librairie con el clara convencimiento de que existe, ya existía pero parece que ahora con la crisis más, un importante nicho de negocio que en el país vecino lo sitúan en el año 2014, ¡atención! en 800 millones de euros, según una estimación del sociólogo Vicent Chabault. En ese año, el mercado del libro electrónico se situaba en Francia en 64 millones de euros.

Las dimensiones de comercio interior en Francia y España no están tan alejadas como para no poder sacar algunos aprendizajes o genrar algunas reflexiones.

Que el fenómeno de la venta de segunda mano es creciente es un hecho claro.

Que el mismo ha cambiado de aires lo es también.

Que todavía son pocos los espacios libreros donde se da una convivencia entre el libro nuevo y el de segunda mano también es claro y creo que en algunos casos, merece la pena pensárselo.

Me gustaría, en cualquier caso, que este ‘globo sonda’ fuese leído desde algunas de las claves reflexivas e interrogativas que Jorge Carrión plantea en su texto Librerías: desapariciones, permanencias, metamorfosis que forma parte de La lectura en España. informe 2017.

1. Las librerías deben dialogar con las prácticas contemporáneas y deben enfrentarse a sus propias verdades. Las verdades pueden ser incómodas.

2. El itinerario del consumo cultural en el siglo XXI es necesariamente bastardo. Fluctúa entre espacios muy diversos. Y entre el papel y el píxel.

3. Las librerías, concretamente, son embajadas que no tienen otra razón de ser que tender puentes, superar límites. Experimentar.

4. La clave es la convivencia. Esa palabra define nuestra época en la que confluyen todas las épocas… Los objetos culturales también son textos.

Dicho todo lo anterior… esos posibles 800 millones mejor no dejarlos pasar de largo ¿no?

El mensaje… va más allá del logo…

 

Las representaciones (imaginarios) de la cultura en la sociedad francesa

Sugerente el estudio realizado por el Ministerio de Cultura de Francia sobre la representación (el imaginario) de la cultura en la población francesa. Los términos muy polisémicos es lo que pueden acabar teniendo.

Los patrones clásicos y patrimoniales parecen situarse por delante del libro que, incluso, es superado por la prensa.

imaginario_cultura

La cosa cambia, cuando se recoge la manifestación espontánea que sugiere la palabra cultura. La lectura, en este caso, sólo es superada por la categoría de ‘saber’.

imaginario_cultura_framcia_evocacion

Quizás debamos reflexionar cuánto puede acabar alejando o alejándose la mediación (libro) de la acción que refleja el hecho cultural (lectura).

No dejéis de bucear para ver cuál es la posición que ocupa internet en relación a la cultura en el imaginario de los ciudadanos franceses. Se valora incluso de manera mayor el coleccionar sellos y ni aparece, si es por evocación espontánea.

Aciertan pues, al parecer, quienes hablan de internet unido a entretenimiento.

 

 

Francia. Las relaciones comerciales, las ventas…. Comparando y aprendiendo

Dos estudios recientes, franceses relacionados con librerías y la cadena de valor que nos pueden ayudar a ampliar la mirada y a contextualizar las afirmaciones que quizás a veces se hacen o hacemos a la ligera.

De primeras la sensación es que en Francia las librerías gozan de una mejor situación. Hay, aparentemente más ayudas, más apoyos… Pero…

si vamos a los datos resulta, por ejemplo que en Francia, en el 2015, es el lugar de compra para el 22% de los usuarios y en España las librerías, sin contar las cadenas, se llevan el 33,5% de la cifra de facturación.

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Librerías independientes en Bretaña. Un ejemplo de guía

librerias_bretañaAlgún día espero volver por Bretaña para hacer los casi 1.800 kilómetros del GR-34

Cuando estuve hace dos años, en verano, disfruté de algunas de las librerías del territorio.

Me he encontrado con una cuidadosa guía que recoge 188 librerías independientes que dan servicio a una población cercana a los 3.300.000 habitantes más todos los que vayan de visita a ese bello territorio.

Me ha hecho ilusión ver en la misma a casi todas las que en su momento visité.

Me parece sugerente, incluidos los iconos utilizados para describir las especialidades y servicios de las librerías.

Si os vais de viajes por esas tierras, la podéis llevar con vosotros.

¿Pensáis que merecería la pena hacer algo parecido por aquí y que estuviera siempre actualizada?

Ver guía.

¿Época dorada del papel gracias a lo digital?

Parece que la coexistencia entre papel y digital sigue su curso si a literatura nos referimos.

Parece, también, que como el medio forma parte consustancial del mensaje, las experiencias no pueden ser las mismas. Un reciente estudio realizado en Noruega señala unas cuantas ventajas de la lectura en papel (memoria, concentración, lectura lenta, empatía…)

Lo del olor, como nos cuentan en Seebook, cuela menos.

En cualquier caso y como siempre, la aparición de algo nuevo o distinto genera nuevas preguntas e interrogantes.

No tengo yo tan claro, como parece tenerlo Manuel Gil, la lenta muerte del libro en papel, menos todavía después de ver, por ejemplo, el último barómetro del libro digital en Francia.

Quizás algunas creaciones y contenidos en papel vivan una época dorada distinta ante la todavía planicie digital.