La cosecha

Son curiosas las vueltas aparentemente intrascendentes de la vida.

Hoy a la mañana pensaba escribir de otra cosa, aunque espero hacerlo más adelante. La sugerencia me había venido con la última entrada de Manuel Gil.

Hoy al llegar a casa ya baqueteado me encuentro con dos sorpresas en forma de sobre-bulto.

Así que aquí va la primera.

Me produce alegría recibir el libro, pero más sobre todo la dedicatoria.

Uno, un servidor, que, además, es dado, de vez en cuando, a darle vueltas a la cabeza se queda girando e intentando ver más allá de las palabras.

¿Dónde quedará esa constancia? ¿En lo escrito aquí, en lo hecho? ¿En ambos lugares? ¿En los otros?

Me meteré con él este fin de semana que ya se presenta a la vuelta de la esquina.

Y sin abrirlo y aunque no tenga nada que ver con lo que é encierra ese título de La cosecha me sitúa también, justo en estos días, en pensar qué habremos o habré dejado de fuste plantado en estos últimos años de mi periplo.

La cosecha viene además en buena compañía ilustrada gracias a Roberto Mota. Con Paco coincido en años, en tiempo compartido de carrera y en el reencuentro posterior que va dejando sus frutos aquí y allá.

¡Gracias!

Palabras dactilares

Ayer disfruté en la presentación del libro de Paco Taboaba Palabras dactilares.

Una antigua compañera de carrera propició el reencuentro ya hace un par de años y poniendo muchos un poco de nuestra parte posibilitamos el que ayer unas cuarenta personas nos juntáramos para disfrutar de la presentación y del libro que me había hecho llegar a finales del año.

Descansaba el mismo en casa hasta ayer cuando volví by lo fui abriendo al azar.

Con la poesía no sabemos a menudo qué nos vamos a encontrar.

Ya venía ronroneando una frase que voló en la presentación ‘A veces una carencia acaba llenando tu vida’.

Así que al llegar lo abrí y me encontre con..

Los días me resultan enormes,

inabarcables,

llegar a mañana imposible.

Vivo como un animal asustado

esperando la llegada

del momento siguiente.

Y hoy, mientras desayuno me encuentro con

LA VIDA

vacía el fuelle

y, con el último aliento,

toca la gaita

la muerte

Y me acuerdo del padre de A. que murió ayer.