Librero, librera… prescriptora, testigo, espectadora…

Me pidió Eva Orúe que contestase en unas breves líneas qué o cómo es un buen librero.

Encantado de verme acompañado entre otros en el artículo de Jorge Carrión, Silvia Broome y Antonio Marcos entre otros.

El domingo 8 con diversas aportaciones  salió el artículo publicado en InfolibrePrescriptor, testigo, espectador.

Os dejo a continuación el texto que envié:

Me pide Eva Orue que conteste en unas breves líneas qué o cómo es un buen librero.

Carlos Pascual, librero emérito ya de Marcial Pons, escribía en Memoria de la librería que toda librería es una idea en el tiempo.

Y, en el tiempo actual, y así lo señalan los datos, la librería es más de libreras que de libreros. Tiene, por lo tanto, rostro de mujer.

En la medida en que cada librera responde a una idea en el tiempo creo que ese buen hacer, ese oficio, con mucho de artesana, de psicóloga, de servir directamente a personas, de conocedora, de trabajar con producto especializado y ¿de calidad?, debe adaptarse en sus aptitudes y actitudes básicas a su concreta realidad.

Seré pues descriptivo y señalaré aquello que creo nunca debería faltarle a una persona que se pone al frente de una librería. En cada caso, eso sí, estos ingredientes convendrá mezclarlos en proporciones distintas en función de a quién queremos dirigirnos, qué queremos ofrecerle y qué servicios queremos prestarle.

Debe ser pues conocedora del sector en el que se mueve, tanto en lo temático como en lo profesional; disponer de unos rudimentos empresariales básicos; y estar al tanto y utilizar aquellas ‘muletas’ tecnológicas imprescindibles para poder gestionar con más soltura y eficiencia el qué, producto, y a quién, clientes.

Sobre esta base, imprescindible para la gestión, debe tener sus dosis de psicología y manejo adecuado en el trato a las personas; ser cuidadosa en  la presentación y decoración del espacio, que es donde seguimos acudiendo; activa y muñidora en su entorno cultural; vivencial, apasionada con la tarea que tiene entre manos y firme defensora de lo común, pequeño y cooperativo desde lo local como modelo político y de valor.

Sé que lo planteado es más descriptivo del deber ser que definitorio del ser, pero creo que también, al igual que el ‘rostro de mujer’, responde al momento actual.

 

Termino con una reflexión de un librero emblemático, Christian Thorel, de la Librería Ombres Blanches de Toulouse:

“Cada librero es un prescriptor, pero también un testigo, e incluso un espectador. Se alimenta, lee, escucha, observa, actúa con una sed inagotable. Son estas las cualidades y los valores que defendemos. De ellos nacen las vocaciones de las que depende nuestro futuro, un futuro al servicio de la belleza del mundo y de sus inquietudes. Los libros saldrán ganando al aproximarse a la verdad de las cosas. Como nuestras librerías y el oficio que en ellas se ejerce” (Tocar, dudar, hojear. La librería Ombres Blanches; Trama editorial, pag. 83)

Conspirar debe estar en el adn librero

Hace tres años, más o menos, escribí en este blog a cerca de conspirar y conspiraciones.

Decía entre otras cosas: Es difícil que las conspiraciones se hagan desde el centro, desde el poder. Al igual que los movimientos sociales deben surgir desde aquellas personas y grupos que el día a día se les hace irrespirables y esto raramente ocurre entre los ‘poderosos’.

En estos días La Conspiración de la Pólvora, y sus conspiradores respectivos, andan celebrando su primer año de existencia.

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conspiracionpolvoraAyer, Miqui Otero, escribía un sugerente artículo en El Periódico que llevaba por título La conspiración de los libreros, en el que se podía leer: los libreros de estos tres establecimientos, y también de otros donde he brindado en esta gira como Los Portadores de Sueños de Zaragoza o Literanta en Mallorca, entienden que su librería es casa: esconden aquel cojín que hoy no pega y aquel ‘best-seller’ que los avergüenza un poco, pero enfocan con su mejor lámpara su libro favorito y apuntan con un pizarrín una cita que han leído hace poco.

Ayer, también, como si fuera, ¡quién sabe!, una casualidad o una conspiración, Inés Martín Rodrigo en el ABC nos hablaba de Portadores, como siguiendo la estela que Miqui había marcado.

Y Eva decía: Ser librero no es un trabajo: es una forma de vida.

La conspiración siempre impregna todo. El oficio que se desarrolla en la librería también.

Hoy, casi como si el círculo conspirador se cerrara y tomara una cierta perspectiva histórica, escribe Carles Geli en El País en otro espléndido artículo:

Els atemptats de la ultradreta a les acaballes del franquisme a llibreries o magatzems editorials van ser notables. A l’abril de 1973 cremaven els dipòsits de l’editorial Nova Terra; només quatre mesos després era assaltada la redacció de la Gran Enciclopèdia Catalana i incendiada la Central de Llibre Català. El 1974, eren els locals de Distribuciones de Enlace. La llibreria Cinc d’Oros, entre d’altres, va ser objecte de diversos atemptats.

En qualsevol cas, aquests actes no van fer arronsar els punts de venda de llibres, que en els primers i incerts anys de la democràcia van constituir una notable xarxa de dinamitzadors del moviment veïnal i van actuar de reconstituent de la memòria històrica i cívica.

Quizás, las librerías de verdad, siempre han sido conspiradoras y han adaptado sus ‘movimientos conspirativos’ a la realidad histórica que les ha tocado vivir. Si aceptamos como posible el planteamiento que ayer recogía de Xavi Fina sobre la cultura como espacio de conflicto , puede tener cierto sentido pensar que las librerías, algunas, son un buen espacio para conspirar y pergeñar la conflictividad desde la palabra y el pensamiento; aunque esto les sitúe en muchas ocasiones en los siempre interesantes  y complejos márgenes y en la contracorriente.

Quizás estas sensaciones movieron ya hace años a escribir a Antonio Basanta lo siguiente:

Mi experiencia personal y profesional me ha demostrado todo lo contrario. Y con rotundidad que, sin una red tupida, profesional y dinámica de librerías, la construcción de la sociedad lectora se torna en un objetivo inalcanzable. Que sin la presencia de lo que vosotros representáis, en términos de independencia, pluralidad, libertad y pasión, condiciones todas ellas fundamentales para que la lectura exista leer en plenitud se convierte en una utopía o en un fraude.

Ojalá siga habiendo casas conspiradoras para los lectores.

Ir a la librería y comprar: un hábito cultural más frecuente que ir a la Biblioteca

Pues sí, pues sí. Se comprará poco. Cada vez menos, pero aún con ello hay más personas que compran libros (36,9%) que las que pasan por las bibliotecas (25,6%).

Y dónde compra el personal. Pues mayoritariamente en esas librerías que parece que cierran pero que siguen atrayendo a más usuarios que las bibliotecas. Así que nos encontramos con el fenómeno curioso en parte que se sustenta públicamente una institución que atrae aun número de usuarios inferior al necesario para que una librería se mantenga, pero aún con todo lo mantenemos entre todos.

Junto a ello un dato alentador y esperanzador. ¿Qué franja de edad es la que proporcionalmente más acude a las librerías frente a otro tipo de establecimientos? ¡Los peligrosos nativos digitales! Curioso

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La situación de las bibliotecas, por otra parte, es tan patética, ya me perdonarán que hasta los amigos son más prestamistas que los espacios públicos.

Obtenciondelibros

Quizás las librerías, sobre todo aquellas que juegan un papel de referencia entre sus compradores-lectores, podrían ser agentes culturales dinamizadores a favor de las bibliotecas. Esto sería más fácil o contaría con un mayor nivel de motivación para las librerías si luego las bibliotecas realizaran, por lo menos como contrapartida, las compras en las mismas. La parte privada del sector poniendo en valor e intentando dinamizar a la parte pública.

Las librerías dicen algunos que cierran por falta de clientes y mantenemos instituciones con el dinero de todos que atienden a menos clientes que los que pasan por la librería. Resulta a veces difícil de entender.

Aún con todo quizás librerías y bibliotecas que son dos realidades distintas puedan tejer redes y quizás desde lo pequeño y desde visiones en red y compartidas que apuestan por el público más asiduo en ambos casos que es el joven se puedan ir construyendo nuevos presentes-futuros.

Lo dicho. Por provocar un poco.

QueLibro de Cervantes. No ¿Qué Libro?

Ayer empezó su camino tranquilo de puesta de largo el nuevo desarrollo que ha hecho la Librería Cervantes de Oviedo. QueLibro.

¿Es una aplicación de lectura? NO

¿Es una aplicación para descarga de libros electrónico? TAMPOCO

quelibro

Sí es una aplicación que nos permite ir guardando las referencias de los libros leído, de los libros por leer, de aquellos que se vayan a publicar, así como, si queremos, gestionar desde la misma el pedido automáticamente.

Que andas ojeando un periódico y ves un título que te interesa. ¡A la aplicación!

Que sale un título en una conversación…¡A la aplicación!

Que ves algo en Amazon porque te has equivocado… ¡A la aplicación!

Que estás ya en el Día del Libro desbordado de libros, rosas o borrajas, según donde estés, y ves algo que te interesa… ¡A la aplicación!

Te permite, también incluir la información scaneando el código de barras si es que eres pelín torpe para teclear.

Luego ya decidirás si se queda en tu repositorio bibliográfico, si lo compras, si lo regalas o si lo acabas borrando.

Y por qué los de Cervantes se lían en estas cosas. Quizás, entre otrs razones por lo que en su momento contó Concha Quirós cuando le entrevistaron los amigos de Sílex

Estoy convencida que volvería a ser librera tantas veces como la vida me diera la oportunidad de hacerlo

Y si llevan casi 100 años enredando, no lo van a dejar de hacer ahora porque para seguir teniendo la oportunidad de seguir siendo librera hay que ir un paso por delante y eso, doy fe de primera mano, siempre lo han intentado.

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Paco Puche planteó en su momento un pequeño manifiesto sobre Las Funciones del librero en la era cibernética que no está de más recordarlos hoy. Sé de la histórica buena relación entre esos dos polos Málaga-Oviedo y me permito sólo marcar en negrita a qué funciones más concretamente da respuesta esta nueva propuesta.

1.- La función informadora. Se trata de tener todas las bases de datos necesarias, o su acceso online.

2.- La función recomendadora. Se trata de transmitir el saber conspicuo y creíble sobre los contenidos de los libros, que se aprende con el amor y la experiencia.

3.- La función de encuentro. La librería palpable será siempre un lugar de reunión de gentes y de cruce esporádico de personas.

4.- La función cultural. Se trata de tener una postura activa en la difusión de la cultura y el pensamiento.

5.- La función civilizatoria. En los tiempos que corren hay que fomentar los valores de no violencia, solidaridad, sabiduría y frugalidad.

6.- La función de resistencia.- Los huecos están ahí, pero es necesario ocuparlos.

7.- La función endógena.- La empresa cultural librera debe incardinarse en su medio social.

8.- La función de etnodiversidad. Hay que fomentar las lenguas y culturas locales. Mantener libros de fondo.

9.- La función de servicio polivalente. La librería palpable tiene en su mano proporcionar todos los servicios, incluidos los virtuales.

10.- La función corporal.- Propiciamos el poder tocarnos, en estos tiempos de virtualidad y rechazo.

11.-La función laboral : Tenemos los medios para dignificar el trabajo.

12.- La función empresarial: Podemos representar polos de fomento de la escala humana.

13.- La función virtual : Estamos mejor preparados que cualquier parvenu para dar este servicio adicional.

14.-La función poética: Podemos seguir repartiendo sueños.

Añadiré sólo dos cosas:

– Todas las demás funciones, las encontrarás también en Cervantes.

– Primero deben ser siempre las funciones. Lo que se haga y desarrolle debe de estar a su servicio para que nunca se pierda el sentido.

Ellos ya nos adelantaban hace poco lo que pretendían.

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La librería de Deusto. Dos años generando conversación y encuentro….

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alrededor de los libros.

Ayer un grupo de personas lectoras y contadoras se juntó en la Librería de Deusto para celebrar junto con Josetxo, Águeda y alguna ayudante más los dos años de vida.

Me llamó la atención en el rato agradable de lectura de minirrelatos la referencia casi continua al valor del espacio y al sentimiento de acogida. Más allá del fondo parece que hay personas que lo que desean, también, en las librerías es sentirse a gusto y acogidas.

Esperemos que sean muchos más.

¡Felicidades también para los escritores y escritoras que han presentado allí sus libros y que también quisieron estar presentes como un lector más entre todos los demás!

Dice mucho en favor de ellos y de ellas.

En Escritores vascos

Librerías y vísperas de Francfurt

Elaine G. Coffee

Interesantes los dos artículos que ha publicado el último Babelia sobre las librerías catalanas, de las que casi nadie había hablado hasta ahora aunque hasta la fecha sean el principal canal de venta del libro en catalán.

El placer y su papel de referencia son utilizados en los dos artículos como ideas estructurantes. No sé en qué medida se les habrá tenido en cuenta en la puesta en marcha y preparación de Francfurt.

Tras algunas de las últimas opiniones, incluida la de Maragall , esperemos que la presencia de Cataluña, de la cultura catalana o de lo que se desee sea un éxito.

Gasto, cuota y experiencia

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Tenía en la recámara esta referencia que salió publicada en El País Negocios a principios de julio sobre el modelo Eroski que creo de interés no tanto para hacer necesariamente lo mismo, pero sí para plantearse o analizar estrategias.

Eroski la define con relativa claridad: Ganar cuota de gasto de los clientes estando en sus vidas más allá de la despensa.

Cualquier negocio pensado para cliente final querría en todo momento que ante la
oferta que realice sea el primero recordado por el posible comprador.

En alguna otra ocasión hemos planteado algunos posibles modelos para librerías . Cubeles ha recogido cuatro propuestas en la última ponencia que presentó en marzo en el Congreso librero que comparten sustancialmente el planteamiento que hacíamos.

Al final los números tienen que salir y lo mejor es que salgan  con planteamiento y proyecto por detrás.

Editores y digitalización. Algunas reflexiones

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Algunas reflexiones aportadas por Louis Delas, director general de Casterman, y Didier Borg. (Livres Hebdo , 694, 15/07/07)

– En Japón una novela sentimental para jóvenes ha sido enviada gratuitamente durante varias semanas, bajo la forma de novela por entregas, a 12 millones de  jóvenes a través de su móvil. Terminada la operación. Se han vendido tres millones de ejemplares de la novela en papel. Los pesimistas dirán que 9 millones de lectores se han aprovechado de la gratuidad y no la han comprado. Yo prefiero fijarme en los tres millones de compradores.

– La PSP podría ser un soporte natural para la difusión del cómic. Se encuentra en el entorno del ocio y dispone de una pantalla que se adecua perfectamente.

– Nuestra suerte es que el fabricante de soporte no será jamás editor. Crear un objeto inteligente capaz de acoger contenidos es una cosa., generar inteligentemente  contenidos y encontrarles el soporte adecuado es otra.

– Estoy convencido que el editor y el libro conservarán su legitimidad. Siempre habrá necesidad de alguien para gestionar la relación con la creación, acoger y acompañar a los autores. Es el papel del editor. Y también será cada vez más indispensable  aconsejar al lector. Ho, encontrar no es difícil. Los motores de búsqueda lo hacen por nosotros. Lo que es necesario es organizar y estructurar la información. Decir “si has escogido este libro, querrás escoger este otro”, como señalan las páginas de comercio
electrónico, no es aconsejar, es estadística. La librería conservará toda su  justificación, lo que no quiere decir que no deba cuestionarse cosas y tomar la delantera.

El libro parece seguir siendo clave para la librería

Livres Hebdo ha lanzado una sencilla encuesta  cuyos resultados ponen de manifiesto que la gestión del libro y del espacio siguen ocupando la centralidad del trabajo librero bien hecho.

Dos consecuencias sencillas que no siempre baratas: ármese de un buen sistema informático y gástese un dinero en adecuar el espacio. Una información (Tic-virtual) bien acomodada (palpable-presencial) sigue siendo, al parecer, una buena opción.

Aquí puede encontrar algunas sugerencias de ayuda.

Funciones del librero. Jordi Nadal y Paco García. La frase

Orientar al lector, mantener el nivel sociocultural de su entorno, crear el contacto entre el pensamiento y los lectores; estimular la curiosidad; sugerir lecturas, invitar a la formación de nuevos lectores; vender y mantenerse; crear empleo estable y decente, impulsar la lectura y la belleza; ser el primer interlocutor entre la sociedad y el mundo editorial, y ejercer el papel de barómetro cultural y literario, además de vender libros, claro. (Jordi Nadal y Paco García, Libros o velocidad ; Fondo de Cultura Económica, pag. 57)

Función de la librería

‘Desgraciadamente, la fundamental aportación de los libreros a la difusión y disfrute de la literatura es una realidad reconocida por muy pocos, que tiende a ser soslayada, o a pasar completamente desapercibida. En una época en la que las verdaderas librerías están desapareciendo a una velocidad alarmante, el ejemplo de personas como la autora de este libro debe mantenerse a la vista de todos. En especial porque, sin duda, por cada Frances Steloff, hay decenas de abnegados profesionales cuya fama no sobrepasa su círculo de clientes. A esos libreros que contribuyen a que nuestra vida sea un poco más llevadera, quisiera dedicar esta traducción. Frente a las grandes superficies expendedoras de novedades en régimen de supermercado, los amantes de la literatura debemos aferrarnos a la verdadera librería como foco de cultura, punto de encuentro entre creadores y lectores y, en suma, institución viva cuyas funciones van más allá de la mera venta de libros’. (Steloff,F.; En compañía de genios. Memorias de una librera de Nueva York, pag 16, Barcelona 1996)

Papel del librero

Durante mucho tiempo, había sido capaz de captar las señales, acoger la novedad, pero ahora, decía, lo que cambia ya no cambia de la misma manera. Sin embargo, bajo la avalanzha de la mercancía textual, la marejada de productos efímeros, paradójicamente denominados “libros”, la muchedumbre de individuos que escriben y se hacen llamar escritores, el librero seguía intentando extraer el mineral raro, con constancia y firmeza. Y su memoria, al igual que su cuerpo, engordaba. …(Pierre Péju; El librero Vollard; Tropismos, pag. 49-50)

Libros y tecnología

Una de las opiniones más comunes sobre las funciones que debe cumplir una buena librería es la de admitir que juega un papel clave en acercar y posibilitar el acceso de cualquier libro a los ciudadanos.

Es también sabido que, en España, cada vez se publican más libros, superando ya la cifra de 60.000 al año y la de 250.000 libros vivos, es decir, posibles de solicitar por cualquier ciudadano-lector.

El almacenaje de los mismos es, lógicamente, imposible en la mayoría de las librerías de este País. La tecnología y su correcta aplicación puede ayudar en muchos casos a que el objetivo de posbilitar el acceso pueda ser real.

Todo es cuestión de ponerse manos a la obra y de ser capaz de discernir y separar en algún momento el continente del contenido

Librero. La frase. ‘Luther Blisset’

– Yo me dedico a mi oficio, ¿comprendéis? Soy librero, voy de aquí para allá, veo a un montón de gente, vendo los libros, descubro talentos ocultos bajo montañas de papel……Yo propago ideas. El mío es el oficio más arriesgado del mundo, ¿entendido?, soy responsable de la difusión del pensamiento, incluso del más incómodo. –Señala en dirección a la casa de Oporinus-. Ellos escriben e imprimen, yo difundo. Ellos se creen que un libro vale por sí mismo, creen en la belleza de las ideas en cuanto tales….Una idea es válida en tanto que se difunde en el lugar y en el momento adecuados, amigo mío. (Luther Blisset, Q, Debolsillo, pag. 496-497)

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El librero y su labor crítica

El librero y su labor crítica

Hoy empieza la Feria del Libro de Bilbao y ayer tuvo lugar la rueda de prensa de presentación de la misma. La Feria viene galardonando ya desde hace años la labor de un escritor. El galardonado de este año ha sido Ignacio Vila Matas y para presentarlo y hablar sobre él estuvo presente en la presentación un escritor de Bilbao, Pedro Ugarte.

Pedro se ha carcaterizado, entre otras cosas, por ser una persona bien vista por la mayoría o por todos los libreros y libreras que conozco, además de prestarse con facilidad a la colaboración desinteresada.

El acto de ayer se convirtió también en un pequeño homenaje a Santi Cámara fallecido en Marzo de este año; pero nada se puede comparar a las palabras que Pedro le dedicó y que me han resultado de las más bellas oidas en los últimos tiempos entre las relacionadas con la profesión del librero. Sin ser textuales, creo que recojo el sentido de las mismas al decir que Pedro afirmó que bastaba ver que Santi era un buen librero sólo con pararse todas las semanas ante el escaparate, porque Santi cambiaba todas las semanas el escaparate. Pedro siguió, Santi realizaba sólo con esa acción la labor más inteligente de crítica literaria de la ciudad. Bastaba con ver lo que estaba allí presente y lo que faltaba para saber lo que realmente merecía la pena. Y terminó: se echan en falta libreros inteligentes y con criterio que sean capaces de ir marcando caminos con cierta coherencia.

Sobran las palabras.