Por la sostevidabilidad en la cultura y en las librerías

Poner la vida como centro.

Así debería ser en todas las facetas de nuestro quehacer. También en la cultura y en las librerías.

La experiencia cultural, como la vida, “se caracteriza por ser desinteresada, no utilitaria

Hace ya algo un par de años, desde Colaborabora, lanzaron una propuesta y reflexión en torno al emprendimiento en la que se ‘ponga la vida en el centro’. En la medida en que muchos proyectos culturales tienen gran relación con la propia vida, ideales y expectativas creo que volver a acercar esta reflexión y propuesta de nuevos indicadores tiene todo el sentido ya que “Si no se integra el plan de vida en el plan de negocio es mucho más difícil emprender de manera sostenible y a largo plazo.”

Quizás estos deberían ser algunos de los nuevos criterios que marcasen realmente la calidad vital de los proyectos.

 

Cuando cierra una librería…

Escrito desde la tristeza…

El miércoles nos enteramos del cierre de Semuret tras 118 años de vida, trabajo y servicio en Zamora.

El jueves, con más alcance mediático, lo cual no indica que la importancia real para los ciudadanos sea mayor, nos informaban del cierre de Los Portadores de sueños.

El viernes, tras 20 años de existencia, la librería-papelería Ortiz de Jaén cierra también sus puertas.

En Almendralejo y en Cuenca, por poner dos ejemplos, también ha habido cierres recientes.

Es muy triste que los cierres, algunos, y no las aperturas sean el trending topic en twitter. Es reflejo o bien de un pesimismo aceptado, o de pensar que será una realidad cada vez más presente. Quizás creamos que por manifestar nuestro dolor y pesar en twitter vaya a cambiar.

La realidad sólo cambiará si compramos en las librerías

En principio, es sencillo, en los grandes números. Bastaría con que 5.000 zaragozanos, un 0,75% de la población, 5.000 jienenses, un 4,35% de la población o 5.000 zamoranos, un 0,09% de la población comprasen, cada uno de ellos 60 euros, cuatro libros al año.

Facilitaría el asunto, para que esto fuera posible que los editores, antes de pensar en las plataformas y demás, que también, dejaran de comercializar directamente casi un tercio del negocio del libro en el comercio interior. Los editores, unos más que otros, deben dejar de ponerse de perfil con este asunto.

Y facilitaría también el reconocimiento que con las actuales cifras de facturación, aunque todos compráramos en librerías, como bien señala Jorge Carrión, el número actual de librerías es, siento decirlo, económicamente insostenible y esto, no lo van a solucionar terceros.

Es una lástima sí, pero es todavía peor vivir ciegos y cegados ante la realidad generando un proceso en el que las propias librerías se canibalizan.

Nada volverá a ser lo que fue. La mirada debería ser creo que con menos prejuicios ante posibles nuevas fuentes de ingresos y modelos. Actividades y cobro por ellas, convivencia con otros productos, comercialización conjunta de libro nuevo y usado… cada uno sabrá.

Y, finalmente, quizás debamos de dejar de decir que ‘ las librerías mueren’. No. Las librerías cierran como tantos y tantos pequeños negocios. Las que cierran, lo hacen porque han dejado de ser rentables, porque hay quien ha llegado al final de su proceso vital y se jubilan, porque les resulta insatisfactoria la profesión o porque encuentran otro trabajo que les llene más.

La literatura no hará que abran. Los planteamientos económicos más serios quizás sí puedan hacer que luego, porque son sostenibles, sigan siendo focos de cultura, activadores de la vida ciudadana y dinamizadores del entorno.

La ecuación al revés, es difícil que funcione.

Paco Puche ya lo escribió hace años con claridad:

ha contribuido a la permanencia una doble visión de la librería como empresa
y como agente cultural, más de esto que de aquello, y siempre respetando los mínimos –
respetando la ecuación “ingresos mayores que gastos más amortizaciones”:
( I > G+A).
Como empresa:
A) Con una visión moderna:
– apostando por el papel como soporte
– llevando una correcta administración
– usando las nuevas tecnologías con precocidad
(fax, cd-rom, informática, etc.)
– cuidando la formación y atención humana
B) No siguiendo la lógica del beneficio sino la de:
– la perdurabilidad: I > G+A
– la atención al cliente
– la creación de un mercado fiel: clientes con cuentas de librerías
– la satisfacción en el trabajo y con el trabajo
– y la del mantenimiento riguroso del precio fijo
C) Fiel a sus principios fundacionales, adaptados a la conciencia de los tiempos, que concretamos en:
– atención a los trabajadores: en sueldos y consideración
– reparto del tiempo de trabajo: 36 horas semanales
– consideración de los socios capitalistas:
*dándoles oportunidades laborales (33% trabajadores)
*repartiendo algunos beneficios
*situándolos en su esfera de decisión: asamblea general
– preocupación ecológica:
*bajo consumo energético
*uso de papel reciclado
*separación en origen de las basuras
*no utilización de productos químicos clorados
* y promoción libros de ecología
– presencia en la ciudad:
*colaboraciones en actividades, publicaciones, etc.
*apoyo y fomento de causas justas
*edición libros locales, en colaboración
Como agentes culturales:
– Haciendo de la librería un lugar de encuentro.
– Colaborando con la ciudad, como hemos dicho.
– Respetando la arquitectura del lugar.
– Leyendo y recomendando libros.
– Haciéndonos, por ósmosis, parte de los libros: 25 años entre
libros no pasan en balde.
“Todo está en los libros, incluidos nosotros”(Francisco Puche; Un librero en apuros. Memorias de afanes y quebrantos; Genal; pag. 49-50)

¡Sigue habiendo muchas librerías abiertas!

Denis Mollat: tres líneas o ejes de trabajo para las librerías

En unas recientes declaraciones de Denis Mollat, propietario de la emblemática librería Mollat en Burdeos, recogidas por ActuaLitté, plantea tres ejes, o tres perspectivas con las que las librerías pueden hacer frente al futuro y que recojo porque me parecen interesantes.

  1. piensa en ti mismo como gerente y vendedor, y no solo como guardián del templo de la cultura  ”. En otras palabras, negocia mejor, ”  más firmemente con los editores los niveles de descuento ..  ”  administra de manera más efectiva el stock afinando sus existencias a través del análisis de los datos de ventas  ”.
  2. convertirse en “espacios culturales por derecho propio”. Las librerías con certificación LIR han tenido el mejor rendimiento en los últimos años, cuando los establecimientos de segundo nivel son los más afectados. La animación es un valor esencial.
  3. desarrolla, ”  una estrategia ambiciosa sobre la distribución en línea y el libro digital  ”.

Quizás nada nuevo aparentemente, pero nunca está de más recordar aquellas líneas que pueden ser claves.

 

Tutores de la lectura. Guillermo Busutil

Bello y sugerente texto de Guillermo Busutil reflexionando tras el reciente Congreso de libreros celebrado en Sevilla y que se publicó ayer en La Opinión de Málaga.

Lo reproduzco en su totalidad. Me permitiré sólo dos detalles que me producen una satisfacción personal:

  1. La referencia a Javier Pascual como una de las voces más oportunas del Congreso.
  2. La postura reivindicativa con ‘lo de siempre’ de Antonio de Marco, el librero que llegó del lado oscuroAntonio de Marco reivindicó ofrecer lo de siempre, alma: trato personalizado, calidad, actividades variadas, y también debate y construcción política y social, tan necesarios actualmente.

Ser librero es una vocación abierta de par en par. A la pasión de leer, al arte de la conversación, al oficio de vender un mundo desconocido como una promesa que casi nunca se equivoca. La lectura de un libro empieza en la voz del librero que cuenta y enrola al lector. A veces pensamos con razón que la crisis, las nuevas tecnologías, los ocios sin recogimiento, y el híper encantamiento de la imagen, han ido desahuciando este perfil de los tutores de lectura. Que sólo quedan algunos náufragos en esos establecimientos de penumbra y madera, entre mapas, ediciones antiguas y volúmenes de segunda mano con dedicatoria extraviada. Los otros, los libreros de novedades semanales, se etiquetan desde la mirada de los amantes del libro como meros dependientes entre ordenadores, barras de cafetería y estanterías de diseño con wifi gratis; sin ninguna marca que delate su oficio ni sus preferencias. Los hay. De los unos, y de los otros. Sobreviven los lobos de mar que llevan tatuados en su memoria el anaquel donde duerme cada una de sus joyas con exlibris, y los que sólo atienden sin criterio alguno sobre el autor ni esa huella de tinta perenne en las yemas de los dedos. Pero son más los que disfrutan de su pasión. Unos mantienen la idea de su empresa como un ultramarino de barrio en el que se fían cuentas de clientes; otros la han convertido en la equis de un territorio alrededor de la que crecen otras formas de ocio compartido alrededor de la cultura de la vida.

Libreros, muchos, sin parecerse entre ellos, que sueñan con que las librerías sean nuestra tercera casa. Qué bonita definición de François Dubruille, directora de la Federación Europea e Internacional de Libreros en el Magazín que desliza con guante blanco por los hoteles el periodista cultural Winston Manrique. Él y yo hemos disfrutado a muchos de estos emprendedores de la lectura en su XXIII Congreso celebrado en Sevilla, los pasados 8, 9 y 10 de marzo. Trescientos en activo, herederos de saga como la homenajeada Concha Quirós al frente de la Cervantes de Oviedo, y Juancho Pons, presidente de la Confederación española de gremios y asociaciones de libreros (Cegal); profesionales de bonanzas y de crisis -entre las caídas de ventas y los libros de texto que se llevaron las grandes superficies-, emparejados algunos por dos amores hacia lo mismo –el otro, y los libros- igual que la vicepresidenta Eva Cosculluela y Félix, de Portadores de Sueños, o Diana y Antonio Rivero de Canaima, y positivos en su oficio y sus retos como su director técnico Javier López Yáñez. En sus labores cada uno, y pendiente de todos Lourdes García, en un Congreso fecundo de ideas y sin mácula alguna.

Cada vez que un gremio se junta en un congreso es fácil recordar aquellos ejercicios espirituales de encierro y reflexión, y pensar en el presente en el que todo lo que tiene que ver con la cultura es una acrobacia entre el alambre, la terapia y la extremaunción. No ha sido así bajo la lluvia de Sevilla y la participación animosa de distribuidores, editores y escritores proponiendo interesantes alternativas; decididos a mejorar la colaboración entre sectores; a exigir políticas inspiradas en las culturas del libro en Europa donde todo pasa por la educación, y tan ausentes en España aunque existan iniciativas como Mi libro favorito, desarrollada por la Fundación Lara de Sevilla en los institutos andaluces. Un apoyo fundamental en la formación, sobre la que Jesús Trueba propuso la introducción en los planes educativos de un tiempo de lectura. Iniciativas con las que hacer realidad que «la lectura hace al hombre completo; la conversación lo hace ágil; el escribir lo hace preciso» como escribió Francis Bacon.

No faltó inteligencia, humor ni crítica constructiva en el debate de las jornadas, en las que hubo muchos momentos de brillantez argumental en torno al ecosistema del libro. Se habló de agilizar el trabajo diario que los encadena al ordenador sin apenas tiempo para leer, que es lo suyo; del avance de sus redes en conexión con más de 690 librerías; de la labor del portal loslibrerosrecomiendan que lleva Juan Marqués o el potencial de todostuslibros.com, con un millón de consultas al mes y la posibilidad de convertirse en una plataforma de defensa frente a las grandes dentelladas de Amazon y las ventas online en torno al 15%. Se admitió el error de las campañas que metieron el libro en la caja de entretenimiento. Lo mismo que el de mantener vigente la sentencia del ensayista Samuel Johnson, la gente no lee si tiene otra gente con la que entretenerse, cuando los libros están llenos de tipos con los que irse de aventura, disfrutar de sus enseñanzas e imitar sus vidas. Igualmente se decidió acordar canales de comunicación más eficaces entre las editoriales y el gremio, y una colaboración más estrecha con los suplementos literarios, revistas o programas, algunos de los cuales como Arte y Letras del Heraldo con más de 600 números, el ABCD o Mercurio, de cumpleaños en abril con 200 números, que recomiendan librerías y su trabajo. Cada uno debe tener la suya o varias, a propuesta de Javier Pascual, una de las voces oportunas del congreso junto a las de Juan Miguel Salvador y Manuel Gil, director de la Feria del Libro de Madrid entre otras que destacaron el auge de las librerías de autor, centradas en ofrecer títulos de editoriales independientes, como las de Impedimenta o Libros del Asteroide que conforman el grupo Contexto, que contribuyen a segmentar público, a fidelizarlo y atraer clientes y un tiempo nuevo.

Una fórmula con la que Antonio de Marco reivindicó ofrecer lo de siempre, alma: trato personalizado, calidad, actividades variadas, y también debate y construcción política y social, tan necesarios actualmente. La bitácora de aquellos jóvenes militantes de la Transición que abrieron en 1969 la malagueña Prometeo-Proteo, dos nombres de rebeldía contra los dioses y estrategia de confusión contra la censura, y la sevillana Antonio Machado. Ágoras de literatura y de política de izquierdas encabezadas por Francisco Puche y Alfonso Guerra en un estupendo debate sobre utopías del 68; los ataques de los grupos fascistas; el reconocimiento a Ruedo Ibérico, a Losada y a Alianza bolsillo, imprescindibles en la educación sentimental del exilio, de la poesía y de la literatura europea. Oficio con olfato para saber empujar a cada libro hacia su lector, y recuerdos sobre el cuarto secreto de títulos prohibidos de Prometeo, que la Machado tuvo en un Dos Caballos aparcado en frente de su puerta, o de vacíos legales como el que llevó a la policía a detener a Guerra en la frontera francesa por el libro Marxismo y anti marxismo de Besteiro, que encontró a su regreso expuesto en su escaparate. Dos fabulosos conversadores y lectores que, al igual que Borges, podrían decir «me enorgullezco por lo que he leído». Ambos, al igual que muchos de los asistentes y de los que conozco como José Antonio Ruiz, Juan Manuel Cruz o Enrique del Río dejaron claro que ser librero también es un género.

Los verdaderos analfabetos son los que aprendieron a leer y no leen. Estaría bien recordar esta frase del poeta brasileño Mario Quintana en las escuelas, y también en la universidad tan de espaldas hoy a la lectura de libros y de prensa, para que los jóvenes aprendan con las palabras a tomar el pulso a la vida. A convertir con ellas la imaginación en una cometa, la realidad en una conciencia que interrogue, y el lenguaje en la voz de nuestra identidad. No olvidemos que, frente al trading topi de la banalidad, la manipulación y las posverdades que nos cercan, los libros nos refugian, nos cruzan fronteras y nos habitan la mirada, porque la literatura es el lugar más seguro del mundo como dice Muñoz Molina.

Sin la lectura los por qué difícilmente se abrirían paso. Y sin las librerías las ciudades serían urbanizaciones. Hay muchas, con magnéticos escaparates, con tantos mundos dentro y tan fantásticos, que dan ganas de entrar y quedarse a vivir en ellas. Seamos sus cómplices, nos necesitamos. Su futuro y el nuestro son de libro.

Aprendiendo con y de Antonio de Marco, el librero que llegó del ‘lado oscuro’

Antonio de Marco ha visto al final la luz y le ha llegado la ‘reconversión librera’. Aquellos trabajos de juventud que servían para ampliar el número de copas nocturnas se han convertido con el paso de los años y después de idas y venidas en su ‘hacer’ principal en la estupenda librerías Pasajes de Madrid.

Ha salido del ‘lado oscuro’ y esto ha permitido que algunas personas podamos disfrutar no sólo de su conocimiento, sino de él como persona que al final suele ser lo que acaba mereciendo la pena de verdad.

Hay por cierto algunas otras personas que se mueven en el ‘lado oscuro’ que son también gente estupenda. Ocurre a veces que la vida con sus recodos laborales es caprichosa y nos ubica a veces en sitios casi inesperados.

Con motivo del Congreso de libreros que acaba de terminar en Sevilla Francisco Camero le ha hecho una amplia entrevista a ADM para el Diario de Sevilla que, en mi opinión, no tiene desperdicio.

Os invito a leerla entera.

Yo, aquí, os ofrezco algunos de mis subrayados personales.

  • Hay algo que no se puede discutir: Amazon está siempre enfocada en el cliente y presta un servicio excelente. Eso es esencial, y lo hace muy bien.
  • Los libreros, y creo que el sector del libro en general, se dejaron engañar con la amenaza del libro digital, cuando lo que estaba haciendo Amazon era montar una colosal librería, on line, pero una librería. Y esto sí que era el problema. En muchos países Amazon domina el 60% del mercado de ventas por internet.
  • Cada librería tiene su alma… Se trata de reforzar la experiencia de visitar una librería y el servicio de cercanía, pero lo que no podemos hacer es competir con la venta on line, ninguna librería puede competir con Amazon en ese terreno, es imposible.
  • Las multinacionales tecnológicas llevan la ley al límite. Y al límite significa al límite más absoluto. En todos los sentidos. No sólo la tributación, también ciertos derechos.
  • Si los libreros son conscientes de dónde están sus 8.000 o 5.000 o 3.000 clientes y los cuidan y les prestan un servicio de calidad, si saben crear un lugar con alma y tienen una gestión financiera adecuada, esas librerías pueden sobrevivir lo que sea.
  • Negroponte dijo hace tiempo que pasados cinco años no habría ya libros en papel, y ya vemos… Con respecto a esta cuestión ha habido mucho gurú interesado, y también mucho gurú muy desinformado.
  • Tenemos ahora dos mercados paralelos, el de las librerías de siempre y el digital, y se dan casos curiosos y elocuentes. Conozco por ejemplo a gente que se autopublica, y algunos han vendido mucho, incluso ganando cantidades importantes de dinero, y han querido tener su libro también en papel, en una librería de prestigio, y ahí no han vendido nada de nada. El mercado se ha partido en dos, que van en paralelo y casi no se tocan.
  • Es evidente que no salen los números para tantísimo libro.
  • Creo que en el mundo editorial hay una burbuja importante, un exceso de títulos. Tiene que haber un revolcón en todo el sector. Pero seriamente. Nos tenemos que sentar todos, libreros, editores, distribuidores, y decir: “Oye, vamos a ver si lo podemos hacer de una forma más racional”. Porque el mercado no crece.
  • Este sistema de comprar y devolver-comprar y devolver no funciona bien. Sentémonos todos y veamos de qué otro modo podríamos hacerlo… si el negocio fuera un supermercado en vez de una librería, no podría sobrevivir de este modo, todo el rato devolviendo cosas. Al final, el trabajo del librero no sólo no es estar ahí idílicamente con una tacita en el mostrador leyendo Guerra y paz, sino que es estar casi todo el tiempo tramitando las devoluciones.

Todo esto y más da para una buena conversación con él.

ANTI Liburudenda: la librería comisariada de Bilbao. Patricia Millán

Hay viernes, como el de hoy, que empiezan con buen pie.

Un desayuno en el barrio, con buena compañía y conversación, un problemilla relacionado con lo doméstico solucionado y una alegría mañanera al leer en facebook, en el perfil de Patricia Millán:

Y voy a decir dos cosas bonitas en lo que me toca: primero, el reconocimiento que hace Javi al trabajo de Txetxu Barandiarán y cómo gracias a él arrancaron la librería (se explayó más que lo que he puesto en el texto); y lo segundo, que en una de mis visitas fue a caer en mis manos Del Enebro deJekyll&Jill y así conocí, al menos en lo virtual a Víctor Gomollón. ¿Habéis visto qué bonitas son las librerías?

Esta alegría que viene por el hilo de Patricia Millán y con Anti liburudenda a quien ha entrevistado hace poco en su blog dentro de la serie que ha iniciado de visitas y/o entrevistas a libreros de Bilbao.

Cuenta Patricia…

En la Calle Dos de Mayo, prácticamente pegando a la ría, se encuentra ANTI, una librería que, como indico en el título y usando un adjetivo “robado” de uno de sus clientes, podría definir como una librería comisariada: un espacio muy limpio, con un catálogo pequeño pero especial, que aunque en un primer momento da cierta sensación de frialdad al entrar, la sensación desaparece en el momento en que te pierdes entre libros que no reconoces, y eso tiene mucho encanto. No es librería de Best Seller, no preguntéis por un bolígrafo o una libreta. Dedicad un tiempo a recorrer con la mirada las portadas y enamoraos de algo que no sabíais ni que existía. 

El pasado miércoles disfruté conversando con Javier Nevado, su propietario, sobre los orígenes de este espacio y su situación actual. Por primera vez es una transcripción de la conversación que mantuve con él, pero creo que el espíritu de la librería queda patente. 

¿Qué es la librería ANTI? ¿De dónde viene? ¿Quiénes la formáis?

ANTI es un proyecto que en su inicio montamos dos personas: Natalia, una compañera de la universidad y amiga mía y yo. Habíamos terminado la universidad en 2001 ó 2002 y cada uno había recorrido su camino. En mayo de 2004 me propuso montar una librería cultural, alternativa. Me gustó la idea y me uní. Nos pusimos a desarrollar el proyecto y en febrero de 2005 abrimos en esta misma ubicación.

Teníamos claro que queríamos hacerlo, por eso fue tan rápido, pero ninguno de los dos tenía experiencia previa como libreros. Por suerte estuvimos bien asesorados: además de de Bilbao Ekintza¹, contamos con la ayuda de Txetxu Barandiarán², consultor editorial, que nos dio muy buenas indicaciones e información para afrontar la apertura de la librería.

En el año 2011 dejamos de ser una cooperativa y me quedé yo, siempre con otra persona trabajando en la librería.

A día de hoy, casi trece años más tarde, seguimos con el mismo proyecto, exactamente con el mismo planteamiento, algo de lo que nos sentimos muy orgullosos, porque no hemos tenido que renunciar a nada. Al contrario, lo hemos mejorado. Queríamos estar centrados en nuestro objetivo: una librería de cultura contemporánea planteada desde una perspectiva crítica y alternativa.

Vuestra librería se sitúa en un espacio “a priori” conflictivo, o al menos así es visto todavía por buena parte de la población de Bilbao. ¿Por qué os decidisteis a abrir ahí? ¿Creéis que ha influido en vuestro proyecto?

Habíamos residido como estudiantes en el barrio, teníamos una conexión con él. La verdad es que no nos planteábamos abrir en otro sitio, porque sabíamos que no podíamos afrontarlo, bien por cuestiones económicas o porque el público al que nos orientábamos y queríamos no estaba en otras zonas.

Abrimos sin la seguridad de que fuera a funcionar, con un stock inicial que no llenaba ni la mitad de la librería. Pero lo hicimos con la ilusión de que la gente del barrio nos viera crecer y generar un vínculo y simpatía.

Cuando llegué al barrio como estudiante, en 2001, todos los días veía gente fumando heroína o pinchándose. Daba pena, pero en ningún momento me he sentido inseguro. Seguramente una mujer te respondería otra cosa. Pero el barrio ha mejorado sustancialmente: ya no se ve tanto consumo en la calle, hay muchos más comercios abiertos.. Esa es la mejora que yo percibo, pero quizás la precariedad es mayor ahora debido a la situación económica y se esconde de puertas para adentro, en la casa de cada uno.

Lo que remarco es que hay una falta de voluntad tremenda por parte del Ayuntamiento de Bilbao de ayudar a levantar un barrio que tiene una situación excepcional en cuanto a precariedad y pobreza, la exclusión social y los problemas económicos de la gente, pero no por la inseguridad. No se decide, desconozco el motivo, no pone la voluntad para que el barrio salga adelante. Aún así, somos la prueba de que si hay tesón y un proyecto serio en el que se cree y no te rindes, se puede salir adelante.

Seguir leyendo en el blog de Patricia Millán Relatos en construcción.

Lo dicho: qué buena sensación y qué gustirrinín. ¡Gracias Patricia y Javi!

Y ahí van mis subrayados particulares sobre lo que Javi ha dicho:

    • A día de hoy, casi trece años más tarde, seguimos con el mismo proyecto, exactamente con el mismo planteamiento, algo de lo que nos sentimos muy orgullosos, porque no hemos tenido que renunciar a nada. Al contrario, lo hemos mejorado. Queríamos estar centrados en nuestro objetivo: una librería de cultura contemporánea planteada desde una perspectiva crítica y alternativa.
    • Somos la prueba de que si hay tesón y un proyecto serio en el que se cree y no te rindes, se puede salir adelante.
    • Nunca vamos a buscar una dimensión mayor ni nos vamos a comparar con otros espacios. Intentamos hacer cosas, más lento de lo que nos gustaría. No sólo porque la economía no da para lo que nos gustaría, aunque tenemos unos sueldos coherentes con el esfuerzo que hacemos.
    • Complementario a nuestros proyectos vitales.
    • Cada año ha sido mejor que el anterior.
    • El catálogo lo seleccionamos nosotros mismos, no dejamos que nadie escoja por nosotros. Somos, en cierta manera, una librería de autor.
    • Me sorprende ver tanta gente menor de treinta en nuestro espacio, gente que tendría unos quince años cuando abrimos.
    • Para nosotros es fundamental esa labor de nodo cultural, de atraer a la gente y ayudar a que sucedan cosas.
    • La historia de Bilbao se cuenta viniendo a este barrio. Que no se dejen influir por los prejuicios.

Subrayados personales de la Guía para los libreros de hoy… hasta que llegue mañana de Antonio Marcos

Querido Antonio:

Ayer me hice eco rápido y hoy he disfrutado mucho con la lectura de esta Guía para acompañar el viaje en el presente, en el mientras tanto, de algunas librerías que con cariño y buena pluma has escrito.

Nada que objetar a lo planteado en ella. Sí creo que sería interesante conversar sin ningún afán de fijar posiciones, sino de enriquecer los puntos de vista y los planteamientos a través de la propia conversación que sería reflejo de la experiencia sobre cuál debería ser una posible nueva conceptualización o nominalización de los espacios. No me acaba de convencer el de librería-cafetería y me sigo inclinando, incluso con lo leído aquí y con el papel clave que sobre todo en los vídeos los libreros dan a los lectores, por el de lectorerías.

Según la iba leyendo iba tomando notas, subrayaba aquellas reflexiones que me han resultado más sugerentes.

Al final me han salido 20. 16 notas y los cuatro vídeos que creo merece la pena ver y escuchar ya que son la ‘ortopraxis’ en gran parte de lo escrito. Por respeto a la decisión del propietario que ha decidido mantener los vídeos ocultos no los insertaré aquí.

Aquí las dejo. Gracias por tu trabajo y por la experiencia de los cuatro libreros.

    • Pretende ser el resultado de la búsqueda de unos elementos comunes que están diferenciando a las librerías de nuevo cuño, la constatación de una serie de circunstancias y prácticas que están constituyendo un modelo tan válido como cualquier otro, pero que si se caracteriza por algo es por la consciencia evidente de su nacimiento en época de crisis. Crisis económica y crisis cultural.
    • El retrato robot de la hipotética librería que saldría de una aplicación práctica de estas páginas quedaría mas o menos así: un proyecto unipersonal o cooperativo con fines de autoempleo, centrado especialmente en lo literario (englobando aquí ensayo, poesía, teatro, cómic, infantil y juvenil…), con atención a sellos editoriales independientes, que practica un marketing de guerrilla e intenta construir a su alrededor una comunidad lectora asentada en una cuidada selección de títulos, en la prescripción y en su carácter de espacio cultural, abierto a encuentros con autores y lugar de referencia para colectivos afines de la ciudad. Suelen cuidar su estética y es probable que creen rincones para sentarse a leer e, incluso, los combinan con una pequeña barra de café-bar porque son conscientes de que la visita a la librería se está convirtiendo también en una forma de ocio.
    • Vivimos tiempos donde lo micro está tomando protagonismo: igual que ahora se hace más microteatro que montajes con compañías de veinte actores, las librerías que surgen están respondiendo a esquemas que tienen mucho que ver con el autoempleo y la recuperación de la propia fuerza de trabajo ante la precariedad laboral imperante.Desde lo pequeño y desde la independencia también se puede realizar una labor cultural de alto nivel. Tal vez, el sentido último de un lugar donde se venden libros sea hacernos llegar, facilitarnos el acceso, a las voces, a los puntos de vista que nunca vamos a escuchar por otros medios. La librería postcrisis parece consciente de ese papel tan necesario.
    • El criterio de selección es algo que forma parte del núcleo fuerte de tu negocio y lo encuentras respondiendo a la pregunta más importante (después de «¿cómo consigo el dinero?») que vas a hacerte: qué es lo que voy a vender.
    • Cada librería tiene su personalidad y siempre es un reflejo de la personalidad del librero, especialmente de sus gustos literarios. Podría decirse que el fondo de una librería es una mezcla entre dos necesidades: los títulos que el público necesita encontrar con los que tú necesitas tener para sentirte a gusto con lo que estás haciendo. Confía en tus puntos fuertes y no hagas algo en lo que no creas.El cliente debe tener dos sensaciones principales, que conoces y ofreces asuntos que él también conoce y domina, y que intuye que se le van a abrir otras puertas interesantes que no aprecia todavía. Ese es un lector que vuelve.
    • Revisa muy cuidadosamente las condiciones de venta y anota en rojo en el calendario las fechas en las que tienes que devolverlos. Podría parecer que la devolución es un hecho marginal de tus tareas, pero el volumen puede llegar a ser tan importante que, si no lo afrontas con la misma determinación y el mismo orden que pones en el cuidado de lo que está a la vista, se convertirá en un agujero por donde tu librería puede empezar a desaparecer.
    • Un almacén bien ordenado, bien organizado, es un seguro de vida para tu negocio, lo protege de lo inesperado y de los olvidos, da una buena imagen de ti aunque nadie lo vea. Debe tener, al menos, los siguientes espacios bien delimitados: los libros para devolver, los pedidos de los clientes, los libros a la espera de una presentación, un momento… y los libros de banquillo que siempre pueden dar la vuelta a un ‘partido’.
    • Debes tener un conocimiento mínimo de cómo funciona un comercio, desde hacer un plan de negocio realista y analítico que tenga en cuenta tanto tus virtudes como tus vulnerabilidades hasta saber dónde trazar una línea roja que diga: por debajo de esto, nos vamos al garete. Deja el trabajo administrativo en manos de un profesional. Será un dinero muy bien gastado.
    •  Ajusta tu programa informático de gestión para que te ofrezca alertas fiables sobre los vencimientos y devoluciones.
    •  Tal vez, el mejor diseño para una librería es aquel en el que los libros luzcan por encima del resto de elementos. Y el que propicie un espacio agradable y cómodo para que el lector conciba como agradable el tiempo que va a pasar allí, haciendo lo que más le gusta, que es mirar libros, darles la vuelta, echar un vistazo a las primeras páginas, deambular de un sitio a otro guiado por esos hilos invisibles que tú has dispuesto.
    • Si concebimos la librería como un artefacto cultural donde se pueden encontrar aquellas voces que el gran mercado no integra, las voces de los márgenes, parece que una de nuestras obligaciones será intentar parecernos lo menos posible, en el fondo y en la forma, a nuestros competidores invisibles.
    • Una de las únicas salidas para la supervivencia librera sea convertirse en el punto de referencia de una comunidad, el lugar de elección para aquellos que siguen comprando libros.
    • Si quieres estar seguro de tener una continuidad en tu estrategia online, construye tu propia página web. Si consigues que tus seguidores en redes confluyan en tu propio sitio estarás trabajando en la dirección correcta.
      Sobre todo, si tienes una tienda en línea. Valora crear una lista de correo. Es una manera mucho más cercana de comunicarte con un cliente, sin ningún tipo de intermediarios. Sé cuidadoso y aporta siempre valor en lo que
      envíes: no quieres hacer spam ni bombardear con mensajes publicitarios.
    •  Si decides crear un lugar agradable que invite al sosiego, estarás fomentando una práctica que siempre va a ser positiva. A cambio, eso te obliga a permanecer abierto en esos momentos de ocio: los sábados tarde ya son casi irrenunciables y no es difícil encontrar tiendas abiertas los domingos. Sopésalo con calma y busca los apoyosnecesarios para que este ritmo de vida no termine con tu salud.
    • El librero dirige su análisis para determinar, primero, si el título debe ocupar un espacio en su local y, segundo, a qué lector y de qué manera recomendárselo. Además del asesoramiento ocasional, de elaborar tu escaparate y tus expositores preferenciales, no dejes de mostrar los resultados de tus elecciones a un público que pueda apreciarlas.