Lectores de Revistas Culturales: más que usuarios de Bibliotecas y menos que compradores de librerías

El estudio de Hábitos Culturales también se ocupa de los lectores de Revistas culturales (página 182 y siguientes).

Ya adelanto que los ciudadanos se acercan a las revistas menos que a las librerías, pero más que a las bibliotecas. Por lo menos, en el último año. El 31,9 de los ciudadanos parece que ha tenido por lo menos una vez una Revista cultural entre sus manos, mientras que sólo el 25,6 han traspasado las puertas de una biblioteca. Y en este sentido es francamente preocupante el poco interés que las mismas despiertan entre los ciudadanos.

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Podemos señalar también que la franja de edad más lectora de Revistas culturales se sitúa entre los 25 y los 55 años y va unido con claridad a niveles de estudios superiores y más específicamente a los universitarios.

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Digo todo esto porque en el reciente Liber ARCE presentó algunos de los resultados de un reciente estudio que han realizado sobre el perfil de los lectores de revistas Culturales y que en estas primeras percepciones es bastante coincidente. Se pueden consultar unas primeras notas y un perfil genérico en el catálogo que ARCE ha publicado recientemente.

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Hablaremos con más calma sobre el mismo una vez que lo leamos y que se haga público.

El 23, viernes de la semana que viene, me han invitado a participar en una mesa redonda en Tabakalera que, no sé si intencionadamente o por casualidad lleva el título de Bibliotecas ¿para qué?

La verdad es que algunos datos no lo ponen fácil. Quizás, como acertadamente señalaba P en un comentario y enlazaba a un interesante artículo, se valoran los principios, pero no los servicios.

En el fondo es un proceso muy común en los procesos de institucionalización donde la mediación se absolutiza y hacer perder el sentido a la práctica que le dio origen. Se pretende mantener su defensa en un función de unos principios convertidos en discurso  que al final es vacío y que está alejado realmente de las demandas o que no tienen ningún interés para la ciudadanía.

Quizás resulte que al final su función principal sea siendo la de ‘guarda y custodia’.

Lo dicho: por seguir provocando y por ir preparando algunas reflexiones para el viernes 23.

Y, ya ven que en todo esto, lo digital parece pintar poco.

Y vino Manuel Dávila y nos cambió unas cuantas preguntas

Los territorios del libroEl Boomeran(g) realizaba recientemente una breve reseña de Los territorios del libro de Manuel Dávila.

Yo he terminado hace unos días su lectura, acompañada de mis ‘hojas de notitas’ que suelen ser la demostración, en mi caso, del ‘libro leído’. Al mismo tiempo, la cantidad de las notas tomadas, del interés, los interrogantes, dudas o sugerencias que el libro me ha producido.

El libro de Manuel me parece provocador y clarificador en la medida en que las preguntas que nos hacemos nos ayudan a buscar nuevas respuestas y su lectura me ha generado dudas y preguntas.

Creo que todo ello, además, con un Liber reciente cobra incluso más sentido para quizás desde la óptica del libro constatar que la gestión del mismo y su futuro es compleja.

Que, además, en determinados momentos, te muevan un poco o un mucho el foco de la reflexión me parece importante y esto Manuel lo consigue con frecuencia.

Ahí va pues la primera píldora-cita que pone el dedo en la llaga del no saber qué es un sector y que genera un río revuelto para ‘ganancia de los pescadores’ amantes de los discursos generalistas.

El problema es que en una industria como la del libro, que empieza por la esquizofrenia de no saber si vende conocimiento, cultura, estatus, entretenimiento o productos, era muy fácil que un sismo debilitara todas las estructuras actuales… Lejos de las ideas de los futuristas que hablan de la tendencia final del libro, estamos los jugadores del partido que tenemos en nuestras mentes, decisiones y estrategias la obligación de sobrevivir… Debemos ejercitar la autocrítica y entender que el lector y el escritor están dispuestos a vernos caer por este abismo y que lo merecemos. En muchos sentidos, tenemos que entender que la era de la industria ha terminado. (pag. 66-68)

Líber: la petite feria pre Fráncfort

Logo_LIBER2015-204x300Así la describe-define Manuel Rodríguez Rivero en su artículo del sábado pasado en Babelia. Y aprovecha también para fijar el listón nivel de importancia en función de dos variables, público destinatario y territorio geográfico, al decir que es la feria profesional del libro más importante de la Península Ibérica.

Ya con ello cada uno puede sacar sus consecuencias.

Confesaré que este año pensaba ir al Líber. Pero, la realidad de la vida se impone.

Manuel, en cualquier caso, se muestra tan extrañado como un servidor con la teórica ‘apertura’ a nuevos sectores que más parece el juego de intereses de grandes grupos. Quizás con el tiempo Planeta sea el líder de los editores españoles y Random el de los extranjeros y todo se esté moviendo tras el señuelo de la ‘autoedición’.

Leo algunos datos que aparecen en las notas de prensa y como siempre no salgo de ami asombro. No sé si alguien se habrá equivocado o son realmente las expectativas.

Así por ejemplo leo en Vozpopuli firmado por Karina Sáinz Borgo que participarán 407 empresas y que asistirán más de 600 profesionales. Si calculamos un profesional ya presente por empresa ¿lo van a visitar sólo otros 200 profesionales? Otra lectura puede ser que entre las empresas y los 145 ponentes yan está el cupo cubierto que se irá retoalimentando. En el año 2010, fuentes interesadas, la propia Federación de Editores, fijaron la asistencia en 700 empresas. Y, en siglo pasado, por ejemplo en el año 1989 se nos decía que participaban 1480 expositores. Quizás, sí hay algunos tiempos pasados que fueron mejores.

Es muy probable también que Manuel acierte al afirmar que la actividad que quizás más público congregue sea  la mesa redonda presidida por doña Guillermina Mekuy, ministra de Cultura de Guinea Ecuatorial, uno de los lugares del planeta donde la población (me refiero a la inmensa mayoría que no tiene acceso al chollo del petróleo) lo está pasando peor en este preciso momento, y donde la libertad sigue siendo un sueño sin autores-editores.

En El Mundo veo que los profesionales de Vozpópuli se han convertido en compradores invitados por el Liber y pagados…..¿por quién?

Quizás compren más porque es el mismo número que en el año 2010 y los expositores son casi la mitad. Habrá que saber quizás si vienen con la misma cantidad de dinero o con la mitad.

La Vanguardia nos dice que se espera la asistencia de 10.000 profesionales. ¡Quién será capaz de contarlos!

Trama estará presente con stand propio.

Y, el año que viene, ya veremos…

Lástima por las quedadas y las conversaciones que me voy a perder.

Si todavía estás en duda aplica el sabio consejo de..

SI HAY QUE IR SE VA; PERO IR POR IR ES TONTERÍA

Y a los que vayan feliz Líber.

http://www.lavanguardia.com/local/madrid/20151005/54437897038/liber-vuelve-a-madrid-con-la-idea-de-abrir-el-mundo-del-libro-a-mas-sectores.html

¿Asociacionismo sectorial? Se va a llevar la sopa de letras. ¡Viva el batiburrillo!

No me digáis que no se está poniendo divertido, en algo hay que pasar el rato, las vísperas del Liber.

Con el batiburrilo de nuevas federaciones editoriales y de quién es más o menos independiente se va abriendo un panorama sectorial que lo de Cataluña puede ser una risa.

Por ahora yo voy sacando las siguientes conclusiones.

  1. La edición y la autoedición deben ser conceptualmente distintos y necesitan dos estructuras asociativas distintas. Si intentamos aclararnos vía RAE no sé si sacamos mucho en claro. la RAE dice sobre el hecho de autoeditar: Diseñar, componer e imprimir textos y gráficos mediante computador, con resultado similar al de la edición tradicional, para uso privado o público. El problema es que la RAE no nos da al mismo tiempo una definición de Edición tradicional. Ahora bien, según la RAE la clave, el hecho diferencial está en el computador. Y me pregunto: ¿los editores que están en la Federación de Gremios de Editores no usan el computador? ¿Planeta no se autoedita? Planeta probablemente se autoedita, se autoimprime en muchas ocasiones, se autovende, se autopromociona… ¿Será quizás el nuevo presidente?
  2. En la nota de El Confidencial sale como ejemplo de una de las editoriales Punto Rojo. Me voy a ver su posicionamiento en Todos tus libros. Encuentro referencias de 909 títulos y ya si me fijo en el posiconamiento que consiguen veo que, en el mejor de los casos, están presentes en 22 librerías. Trama editorial que es una editorial modesta tirando a pequeña o mínima y más interdependiente que independiente dobla esa presencia en la red librera.
  3. Si ahora uno lo cruza con los autores se pregunta cómo cuadra el concepto de empresas que se autoeditan, un concepto que además tiende al encerramiento psicológico, con aquellos autores que como también se autoeditan son independientes ante las empresas editoriales y ante las autoeditoriales.
  4. No sé si los autoeditores asistirán a la Feria profesional montada por los editores ya que probablemente es un ‘marco ferial’ en el que no sentirán sus intereses ni representados ni defendidos. Los autores independientes, otro maravilloso concepto ya que, se piensa no en quien se autoedita, sino en quien se autopublica, palabra que no está en la RAE pero que conceptualmente se supone que será el reflejo de la independencia radical porque no cree ni ene los editores tradicionales, ni en las empresas de autoedición, sino que sólo creen en sí mismos.
  5. Así que curiosamente va a ser en vísperas y en la propia celebración un LIBER con aumento de especies librescas, pero con línea de descenso en consumo.
  6. Los libreros no sé cómo lo verán porque indirectamente están seriamente afectados. Libreros tradicionaes serán ahora los que comercialicen preferentemente a los editores tradicionales. Autolibreros serán aquellos que vendan con preferencia a los autoeditores que quizás tengan que pelearse por el nicho con los autopublicadores.
  7. Algo parecido puede pasar también con la distribución.
  8. Y… qué me dicen de la Feria del Libro de Madrid, por poner un ejemplo. ¿deberá adaptar sus estatutos? ¿cerrarán filas en torno a lo que los ‘otros’ consideran lo tradicional que ya no pasa por el papel o el digital, debate superado, sino por el trato discriminatorio que parece dar la Administración? (la pela es la pela?
  9. Superará Random la esquizofrenia entre su ‘edición tradicional’ y la del hijo díscolo que puede ser ‘megustaleer’.
  10. Con estos niveles de debate y de propuesta no nos debe extrañar que para los estudios sobre consumo en España seamos irrelevantes. Las joyas, por ejemplo, lucen más.

Así que con todo este lío de por medio, que curiosamente piensan más en el papel que en el digital y en la presencia física que en la digital, no es de extrañar que Verónica Juárez se pregunte por qué es un libro.

Estamos ya en el punto de no retorno hacia una nueva dimensión que puede tender al ridículo.

El libro y las derivas digitales… ¿Todas las de perder?

Algunos de los titulares relacionados con los últimos datos de producción editorial con ISBN ponen en evidencia que hay amigos del ‘conflicto entre formatos’.

Así, por ejemplo, El Mundo titula: Más papel, menos e-book. Telecinco dice que el papel triplicó a todos los otros soportes juntos. InfoLibre dice que el papel aumenta y el digital cae. El Heraldo que “el papel le gana terreno al’ ebook’ ” (digo yo que quizás sería más lógico decir que le saca más). Revista de Arte dice que el 25% ya no se publican en papel.

Me permitiréis que, ahora que ando enredando en otro sector como el sanitario (disponer de visiones cruzadas y mestizas enriquece un montón), haga una comparación.

¿Os suponéis que al final de un año o como balance las empresas farmaceúticas los datos que nos presentaran y sobre los que se hicieran fundamentalmente eco fueran sobre si aumenta, por poner un caso, el laxante Rovi en supositorio o por toma oral?

Algo así como: ‘la toma oral le gana un 25% de terreno a la toma anal”. O ‘la Amoxicilina en vena desplaza a la toma oral’. Todo ello argumentado y acompañado lógicamente sobre qué agujero y qué formato es mejor para la toma medicamentosa. Sus ventajas, sus desventajas, su huella ecológica…

Pues a esos niveles parecemos andar en el sector del libro. Y los laboratorios (editores) y farmacéuticos (libreros) son los que hemos posibilitado y generado el caldo de cultivo para esos niveles de discurso.

Raquel Paris hace en facebook un comentario suficientemente clarificador:

Preferiria que lo que subiese fuese la venta de libros, en papel o digital. Creo que teniamos un exceso de titulos publicados y esta noticia me muestra que ¿no aprendemos?

Creo que lo relacionado con el ámbito digital tiene otro tipo de trascendencia cuando lo ponemos en perspectiva y en comparación con otros sectores.

Recientes datos del Eurostat parecen señalarnos que:

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  • Comparado con otro tipo de contenidos (música, audiovisual, juegos), el libro es lo que menos interés despierta.
  • Parece que el que despierte tan poco interés no es porque no haya contenido, ya que más del 75& encuentra lo que quiere.
  • Entre los contenidos culturales es el que menor interés despierta, a nivel europeo, para pagar una suscripción. En España hay un poco más de interés que, por ejemplo, la música.

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Parece que en lo digital, y hay algunos otros datos que lo certifican y que se presentarán en Liber, el libro y la lectura no las tienen todas consigo ni siquiera entre la población de alto nivel lector.

Esto probablemente sí sea más importante para reflexionar que el si son galgos o podencos, papel o digital, culo o boca.

Añadiré un detalle más como opinión cualitativa. Charlando este verano de manera sosegada con personas que trabajan en el ámbito bibliotecario me señalaban como uno de los ‘miedos’ la apertura del préstamo digital al contenido audiovisual; algo que, por otro lado tiene toda su lógica y que alguien parece querer frenar. Piensan y probablemente acierten, que barrería al libro.

Ahí lo dejo.

Manuel Dávila Galindo.Los territorios del libro. Paradojas, aporías y desvelos.

Los territorios del libroHoy ya cerca del mediodía, a la vuelta del ir y venir hospitalario, me encuentro con el paquete que contiene  todos Los territorios del libro (paradojas, aporías y desvelos) gracias a Manuel Dávila Galindo.

Así que como está todo es suficiente abrir al azar para encontrarse perlas que no dejarán, por suerte, indiferente a nadie. Menos, sobre todo a los acomodados bienpensantes.

Aquí os dejo algunas.

  • Si la librería del futuro no encuentra su negocio principal en vender libros, quizás lo encuentre en la posibilidad de vender todo aquello que se relaciona a un libro sin serlo. (pag. 25)

  • (Refiriéndose a los editores)…Es extraño pensar que los grandes transportistas del conocimiento sean los primeros en negarse a recibirlo en su propia bodega. (pag. 41)

  • … Amazon tiene una única obligación legal y esta es con sus accionistas. Y sus accionistas no quieren ver su gran buque insignia hundirse por defender algo tan retrógrado como la libertad de expresión (49)

  • El lector está harto de las librerías, está harto de los editores, está harto de ser el único que no se beneficia comercialmente de esta relación con el libro. (pag. 89)

Creo que para contextualizar no estaría de más que leyerais el libro completo.

¿Menos posibilidades para la lectura? Parece que sí por mucho que nos empeñenos

Me gustaría hoy lanzar una mirada lateral que no es excesivamente habitual cuando se anda hablando de lectura, libro, hábitos y demás.

Me salgo por un rato de la oferta y la demanda, del papel y el digital para poner la mirada en algunos otros datos que me parecen importantes y que quizás obviamos con excesiva facilidad.

La lectura de los mismos no me hace ser ni pesimista ni optimista, pero sí que quizás me hace constatar que, probablemente, cada vez se lea menos aunque pueda que sean algunas más las personas que lean. Y, en cualquier caso, es muy probable que esa lectura no vaya en muchas ocasiones unida a ‘inversión económica’ para conseguirla.

Ya sé, ya sé que no parece muy optimista, pero… ¡es lo que hay! y ello supone además que de aquí en adelante, aunque se pueda intentar generar ‘demanda lectora’, esta cada vez estará más alejada de la ‘demanda compradora’.

Dejo algunos datos que me hacen intuir este futuro. Discutibles por supuesto, pero que creo conviene tener en cuenta para no obcecarnos y no pensar que cualquier inversión nos llevará al éxito económico.

Aviso que las reflexiones van unidas al papel del libro-lectura en su dimensión cultural. Los contenidos relacionados con la enseñanza o profesionales son, en el fondo, negocios con lógicas distintas. Así lo han sido históricamente y así lo siguen siendo.

1. Según el Observatorio CETELEM,  El 73% de los españoles consideran que tienen serias limitaciones para el consumo. El 76% consideran también que compran menos que hace 5 años. Las razones son, además, básicamente económicas y de sensación de desánimo ante el futuro.

2. En Euskadi, por ejemplo, el gasto en ocio y cultura ha bajado del 2006 al 2013 un 26,4%.

3. En España, del 2006 al 2013 el mayor descenso en gasto cultural por persona se ha producido en el libro no de texto. El gasto en libros es el 63,2% del del año 2006 a precios corrientes. Lógicamente a precios constantes sería inferior. El consumo en espectáculos o audiovisual ha descendido 17 puntos menos y todo lo relacionado con internet ha aumentado.

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4. Alguien podrá pensar que parte del gasto perdido para la lectura en los ‘soportes tradicionales’ habrá ido a parar a internet. Puede ser, pero será, en cualquier caso, la parte menor. El último informe de la Fundación Telefónica señalaba con claridad que lo relacionado con la lectura era el único fortín inexpugnable al avance digital.

5. Lo dicho. Son datos, cierto que algo contextualizados, que indican tendencias.

El cruce de datos económicos y tendencias de consumo cultural no auguran ningún crecimiento.

Alguien tendrá que empezar a redimensionarse y cualquier tipo de medida deberá tener en cuenta estas tendencias.

En el fondo… cada vez menos posibilidades para la lectura y, en cambio como ya señalamos en su momento, más para la música y el cine que se adaptan mejor al ámbito digital ¿no?