La ideología de la novedad…

Me vais a permitir que divague un rato siguiendo el hilo de esta viñeta y de un reciente artículo en catalán de Marina Garcés que lleva por título La ideologia de la novetat.

Parece que ya hemos normalizado en nuestros usos y costumbres vitales el término y las consecuencias de la obsolescencia programada y el continuo cambio, en mayores o menores plazos de tiempo, para sustituir con la idea de mejorar no aquello que se hizo viejo, sino por seguir el tran-tran de la ideología de la modernidad:

La novetat és la ideologia de la modernitat. La modernitat és aquell temps en què tot el que és bo és nou i tot el que és nou és bo….

el consum converteix la novetat en producte de temporada i ens encadena al desig insaciable d’un canvi permanent que no transforma res. Al contrari: la producció incansable de novetat és avui el que destrueix el present i el futur de la vida sobre el planeta i l’anestèsia mediàtica i consumista que ens permet viure tolerant-ho.

Uno tiene la triste sensación de que el sector del libro es en muchos de sus actores una parte muy activa de sustento a esta ideología y, lógicamente, a las consecuencias que ello supone.

Es por ello que, personalmente y en la parte empresarial, veo con interés aquellas propuestas, bien de editoriales que intentan ajustar su catálogo para mantener una propuesta coherente y sostenible y, entre las propuestas libreras aquellas que nos hacen ver que hay mucho leído por otros que puede ser releído. incluso hay mucho que otros compraron y que ni siquiera leyeron, que igual otro puede acabar leyéndolo. También aquellas que invitan al estar lento e intentan habilitar los espacios para ello.

Escribe un poco más adelante Marina, reflexionando sobre la política y las palabras:

les paraules no són només discursos. Són allò que som capaços de fer-hi i de viure-hiPer exemple: no és el mateix cooperar per a les empreses capitalistes que per a l’economia social, ara que tothom diu que coopera.

Con las palabras con las que nos movemos en el sector probablemente pase lo mismo: lectura, lector, biblioteca, librería, catálogo, cultura, empresa, ¿industria?, digital

No voy a extenderme sobre los paralelismos que el artículo me sugiere con algunos planteamiento provenientes fundamentalmente de personas que se autodenominan ‘evangelistas digitales’. Sólo una última cita para terminar:

Mai no viurem del tot en un món nou, perquè el futur, com ens ha ensenyat la modernitat, és el que no arriba mai. Però sí que volem un bon viure, per a tothom, en aquest. Com deien abans, aquí i ara.

Quizás debamos ser conscientes que el trabajo y la acción cultural no es ajeno, ni se desarrolla al margen de las tendencias sociales, políticas y económicas.

 

No seamos ingenuos ante algunas de las propuestas de futuro para el sector

futuro_febrero_2017

Esta viñeta de El Roto creo que es un buen reflejo de las propuestas que algunas personas realizan sobre el futuro del sector del libro. Unas, alucinantes, y otras, quizás alucinatorias. Probablemente nos lleven al no-lugar o, lo que aún es peor, a ningún sitio.

Carlos A. Scolari señala con cierta claridad, en el reciente La lectura en España. Informe 2017 que resulta imposible realizar predicciones o visualizar escenarios más allá del corto plazo. Lo que sí se puede hacer es analizar con detenimiento otras transformaciones precedentes de ese ecosistema para comprender su dinámica. (185; Carlos A. Scolari).

Vivimos un momento, como señala Rüdiger Safranski, que es como si estuviésemos en un volcán en erupción porque está moviéndose todo. Es por ello quizás más sugerente intentar comprender el hoy y el corto plazo en relación a lo precedente que intentar, que siempre es posible, plantear un futuro sin pasado y, casi, sin presente.

Hay, quizás una pregunta importante a hacerse ya en el hoy, pero que da la sensación que genera miedo al abrir un vacío sin aparente respuesta.

Acerco la misma duda metódica, la pregunta quizás sin respuesta, que se plantea Evelio en La reinvención de la… ¿”biblioteca”? donde parece que queremos atisbar un futuro sin saber cómo nombrarlo y que nos vale lo mismo si pensamos en bibliotecas o en libros.

¿en qué momento podemos decir que la “reinvención” se ha convertido en una “redefinición”?

La duda sobre cómo y qué nombramos no es nueva y, se suele decir, que lo que no se nombra, no se conoce.

Quizás lo que ocurre en algunos de los planteamiento futuribles e interesados de algunas personas es que nos quieren imponer sus intereses. No está de más recordar el ‘aviso a navegantes’ de Alvin Toffler que recoge Lorezo Soccavo:

Si vous n’avez pas de stratégie, c’est que vous faites partie de la stratégie de quelqu’un d’autre.

Así que mientras unos se atreven a afirmar lo que vendrá, otros, quizás con más modestia, fruto del conocimiento, nos ofrecen con más humildad algunas ideas para ‘mirar el futuro’.

Termino con una cita de Sherry Turkle en su libro En defensa de la conversación, que me parece sugerente:

No hay que subestimar nunca el poder de un nuevo objeto evocativo. La historia del uso que hacemos de las tecnologías que nos permiten llevar un registro de nosotros mismos o un registro cuantificado para reflexionar sobre nosotros está todavía en sus albores. Utilizados intencionadamente, pueden dar lugar a una reflexión que nos acerque a nosotros mismos. Pero no pueden conseguirlo por sí solos. Las aplicaciones te pueden dar un número, sin embargo, solo las personas pueden aportar una narración. La tecnología puede exponer el mecanismo, pero es la gente quien tiene que encontrarle un significado. (101)

Esforcémonos pues por crear nuestras propias y múltiples narraciones que pueden también ser compartidas.

 

Lo más visto en Cambiando de tercio en el mes de diciembre y en lo que va de año…

Los cinco más vistos en diciembre

Los cinco más vistos en lo que va de año

Feliz 2017

Ojalá que parte de las conversaciones a las que desde aquí y las redes sociales te invite sigan teniendo muchos de estas claves en su devenir.

Este es un reflejo de lo recogido en facebook:libro, libreros, librería, compañeros, soñados, independientes, Bilbao, mundo, gracias, años, editorial…

Y, también, nombres de algunas personas que a lo largo de este año han sido importantes…

Cultura, (post)crisis y los futuros probables, preferibles, plausibles y posibles…

La semana pasada además de las jornadas cultura y (post)crisis celebradas en Bilbao miércoles y jueves, en Vitoria-Gasteiz se celebró el martes la jornada organizada por Karraskan “Futuros cercanos” a la que no pude asistir.

También y no es punto menor, el amigo Joaquín Rodríguez o, mejor, sus Futuros (en plural) del libro andaban celebrando los 10 años de vida.

El cruce de lo oído en el caso de cultura y (post)crisis, del texto leído relacionado con Futuros cercanos y el aniversario me aportan algunas ideas que se completan, además, con el dossier de Cultura y crisis que publicó Galde y el inicio de la lectura de Cultura libre de Estado de Jaron Rowan.

Así que ahí van algunas de ellas.

  • Empecemos por lo más antiguo, la entrada con la que Joaquín inició su andadura que decía así: El libro no es una realidad inmutable, un objeto imperturbable. La historia de los soportes de la escritura, de los modos de producción y de su uso y consumo nos muestran que esa realidad es, al contrario, mutable y cambiante. Este blog tratará de reflexionar sobre la naturaleza móvil y versátil de ese soporte y de la industria que lo rodea. Y una reflexión de unos años posteriores… Un futuro plural, por tanto, futuros del libro, y no futuro unívoco y digital.
  • Sigamos por el texto que abrió la jornada Futuros cercanos en el que, entre otras cosas se decía:

Leer más “Cultura, (post)crisis y los futuros probables, preferibles, plausibles y posibles…”

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Los cinco más vistos en octubre

Los cinco más vistos en lo que va de año

Futuros balbuceantes, y pasados escondidos…

Hay algunas afirmaciones y predicciones que me siguen maravillando.

Yo no sé qué va a pasar mañana con mi vida y, al mismo tiempo, hay personas que dicen saber lo que va a pasar dentro de 20 años, qué se va a vender o se va a dejar de vender, o qué papel van a jugar determinados objetos o soportes y cómo va estar presente la tecnología en nuestras vidas que, al mismo tiempo, no sabemos si seguirán estando presentes y vivientes dentro de 20 años.

Puede ser, siguiendo el hilo de alguna de las reflexiones que plantea Víctor del Río en La pieza huérfana. Relatos de la paleotecnología que quienes creen predecir el futuro, o eso nos quieren hacer creer, en el fondo ‘fantasean sobre la apariencia que tendrá el mundo dentro de unos años mientras las transformaciones remueven el suelo que pisamos‘ (pag. 11) y más adelante, como una llamada de aviso para los humanos actuales y no para los y lo que está por venir.

«No hace falta arrastrar a la tecnología hacia la ficción porque es en sí misma ficción. Los eventos de la tecnología se proyectan en el mundo de una fantasía que prefigura formas de vida y que tiene manifiestos vínculos con el pensamiento utópico. Pero esa afirmación sería una ingenuidad si no la acompañamos de una referencia al hecho de que el principal motor de la producción tecnológica es económico, y que al proyectarse como ficción no hace sino liberar un antiguo espectro que procede del romanticismo» (pag. 24)

Si lamirada al futuro que algunas personas nos presetan parece estar cargada de trampa, parece que también nos hacemos trampa cuando miramos hacia atrás. Así parece señalarlo Antonio Rodríguez de las Heras en el artículo, Pecado original, que ayer escribió en bezdiario.

Escribe Antonio:

Con mis alumnos recorremos la evolución tecnológicaque ha dado como resultado este mundo digital, este mundo en red. Es una buena lección. La industria militar y las guerras, el control de los poderosos, el consumismo, el gigantismo apabullante empresarial, las injustas y persistentes desigualdades…  constituyen la orografía para este flujo de la evolución humana junto con el empeñoso caudal del ingenio también humano.

Quizás cuando miramos hacia atrás o cuando otros pretenden señalarnos su camino como único hacia delante, mientras al mismo tiempo, intentan esconder su pasado seamos conscientes de que nos cuesta trabajo asimilar plenamente la gran revolución del pensamiento que supone ver el mundo y todas sus cosas, incluidos los humanos y sus obras, como procesos evolutivos, tal y como señala Antonio Rodríguez de las Heras.

Maneras de negar, en el fondo, el protagonismo de nuestras vidas.

La perspectiva necesaria…. también para las librerías

Primer sábado de agosto. Ritmo más sosegado. Quizás por ello se producen sinapsis más curiosas.

Hilo pues pequeñas reflexiones y citas de tres artículos vistos hoy a la mañana y añado una recomendación final.

  • Conviene coger con pinzas lo que vienen siempre anunciándose como salvador por el cambio del mundo. José Ramón Alonso nos hable en bez de 10 tecnologías que iban a cambiarlo. Eso decían sus creadores, y acabaron en fracaso absoluto. ¿Cuántas de las actuales sobrevivirán o a quiénes debemos de creer?

Irrumpieron con la intención de marcar un hito histórico. Sin embargo, terminaron quedándose en nada.

Así que un alejamiento del valle de nuestra cotidianidad nos hace ver, con solo esta imagen de la canica azul, conceptos, interpretaciones del fenómeno fascinante de la vida y de nuestra especie y cultura difíciles de asumir a ras de suelo. La importancia del viaje (en esta ocasión un viaje de la Tierra a la Luna) para descubrirnos.

  • Así que con esta perspectiva y con las constataciones de muchos fracasos encubiertos de los que no se habla mucho porque pondría siempre en crisis constante lo que se nos vende como novedoso y último me acerco al texto de Juan Jacinto Muñoz Rengel en El País, Las librerías en el nuevo mundo feliz, para comprobar que quizás la resistencia adaptativa y con sentido sigue teniendo su espacio y lugar.

cada uno de esos libreros independientes, que de verdad cree en los libros y en la literatura, es un portador de la llama. Un héroe anónimo que mantendrá vivo el fuego durante los tiempos de oscuridad. Y cuando algún día una generación se dé cuenta de que esa felicidad plana y anodina era un fraude, y de que todas las nuevas tecnologías de la evasión juntas nunca podrán reproducir un ápice del auténtico placer de la lectura, ni de la forma de estar en el mundo que implica, ellos estarán allí para hablarles de la última moda: leer historias de mucho más de una línea, leer historias infinitas. 

Podéis tomarlo como un divertimento veraniego o darle una vuelta.

Lo que sí os aconsejo es que leáis las estupendas columnas-relatos que Marta Fernández nos está ofreciendo desde el 1 de agosto en El País. Quizás ella da la pista final que cierra el círculo cuando escribe:

Todas las librerías son el mismo sitio: las neuronas conectadas del cerebro del mundo, la clave para descifrar los misterios, la inteligencia secreta del planeta.