Cultura playera

Leo la prensa aprovechando la estupenda mañana de domingo en ‘la salvaje‘.

Debajo de la sombrilla, en cómoda silla, con la brisa marina que soplaba todavía a eso de las 11:30 leo un par de infromaciones en El Correo.

La primera el artículo de juan Bengoechea ‘El silencio de Dios’ . Recojo el párrafo fina:

La pobreza no es un castigo divino, sino el fruto amargo de decisiones humanas. Y nosotros somos la primera generación que dispone de recursos y tecnología para erradicarla. No podemos, como hasta ahora, delegar el gobierno de la globalización en la mano invisible del mercado. Debemos intervenir creando mecanismos que, a semejanza de nuestros estados de bienestar, permitan paliar las obscenas desigualdades existentes en el mundo. Es un imperativo ético, y, a largo plazo, también una inversión. Su coste con toda seguridad sería inferior al esfuerzo desplegado para paliar algunas de sus secuelas: inmigraciones ilegales, pandemias o terrorismo integrista. Sólo en la carrera de armamentos el género humano enterró en 2008 una cantidad equivalente al 2,4% del PIB mundial. En el barco de la globalización podemos salvarnos o hundirnos, pero, en ambos casos, lo haremos todos juntos.

La pobreza es el fruto amargo de decisiones humanas. Y nosotros somos la primera generación con recursos y tecnología para erradicarla.

Más adelante me encuentro con una amplia entrevista, doble página, de César Coca y Jon Fernández a la Consejera de Cultura Blanca Urgell realizada tras la reciente comparecencia ante la Comisión de Cultura y Juventud del Parlamento. Algunas notas y comentarios sobre la misma. – Me llama la atención la excesiva ‘museización’ y ‘Guggenheimnización’ mediática de la cultura y de la política cultural. Vuelve a aparecer de nuevo como titular y arrastra tras de sí al Balenciaga. – La dependencia presupuestaria ya conocida que supone la EITB y la política lingüística con el problema que supone que se suelen situar las miradas donde están los dineros aunque a veces a medio y largo plazo no sea donde se estén jugando las estrategias de futuro de las políticas culturales. – El reconocimiento medianamente explícito de que ha habido personas y colectivos que hasta la fecha se han quedado ‘fuera del reparto’. – La necesidad de revisión del Plan Vasco de la Cultura. Algo que casi todo el mundo reconoce  porque no ha mantenido un equilibrio entre los distintos sectores, porque hay subsectores a los que nunca se les ha llamado y por la falta de análisis trasversales y en nuevas claves amén de algunos de los planteamientos de partida que llevan al hecho final de que sólo parece encontrar una justificación cuando se convierte en una especie de rosario de acciones situadas una detrás de otra sin ton ni son. – Me gusta que se hable de cultura abierta por el guiño que supone.
– Me parece interesante la referencia a ‘industrias fuertes’ pero no encuentro ninguna pista ni referencias a la digitalización como reflejo de una nueva situación.
– Me parece sano que acepte los patinazos con deportividad reflejado en forma de risas en la entrevista.
– Finalmente, saco una frase de contexto pero que quizás definiría con claridad una línea de trabajo: que tengamos claro qué dinero reciben los proyectos, de dónde y cuáles son sus resultados.Quizás esto deba ser más importante que nunca en situaciones de crisi y de aumento de desigualdad. Por ello es posible que el Athletic deba ir a buscar los dineros que demanda a otro sitio al igual que todo aquello que no tenga a fecha de hoy una incidencia clara en nuevas propuestas de valor.

La invasión del ocio

En tiempos de crisis y paro parece que hay que ir haciendo hueco al ‘ocio’. Los video juegos se convierten en nueva industria cultural porque se han convertido en una alternativa de ocio.

Este camino de convertir la cultura en divertimento en algo sólo útil en los momentos de ocio como opuesto a neg-ocio ha calado también en las encuestas de lectura.

Lanzarse por ese tobogán que se preocupa sólo de una parte del tiempo vital con un sentido y significado por detrás no tengo nada claro que sea un buen camino o, mejor, que sea el camino.

Hacer converger como si fuera casi lo mismo ocio y cultura o pensar que la cultura sólo se desarrolla y disfruta en tiempos de ocio supone avanzar hacia un nivel de raquitismo temporal y vital importante tanto si es videojuego como si es lectura.

El ocultamiento no es un buen camino

Hoy a la mañana he leído en El País que las discográficas parecen negarse a dar sus cifras de ventas.

Están en su perfecto derecho.

¡Faltaría más!

Pero me llama la atención el hecho. cuando uno mira las estadísticas de hábitos de lectura, de ventas en las propias Ferias del Libro. Si tira de hemeroteca siempre, por lo menos en lo que yo soy capaz de recordar, los datos aparentan y se vende como mejores que el año anterior.

Da la sensación de que existiese un cierto miedo a reconocer que un año, o porque ha habido menos ventas o menos lectores, ha sido peor que el anterior.

Este año acaba convirtiendo al propio sector en ‘sospechoso de mejora continua’ como pensando que siempre el ‘mas es mejor’. Hasta que llega un momento en que nos topamos con la cruda realidad y entonces, como ha ocurrido ahora con los discos ya no sabemos que decir y nos tenemos que ir con la música a otra parte.

 

¿A favor de la cultura? Juego de agudeza visual

No me gusta comulgar con piedras de molino ni hacer seguidismo gregario. En eso estamos y siempre hay gente que ayuda.

No me gusta así el anuncio que aparece hoy en El País. Me choca. No hace falta fijarse en el detalle. Por lo menos a mí para que se me ponga la mosca cojonera detrás de la oreja no me ha sido necesario en este caso irme a la letra pequeña.

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Ya sé que la grande tampoco se ve.

Les copio el texto cabecera:

Con su rechazo a la enmienda aprobada en el Senado, que instaba al Gobierno a suprimir en el plazo de un año la compensación por copia privada, el Congreso de los Diputado expresó este jueves 20 de diciembre, su firme compromiso con la Cultura y con los derechos de autor. Los creadores y productores culturales que suscribimos el presente manifiesto hacemos público el más sincero reconocimiento a los representantes parlamentarios que han votado a favor del desarrollo cultural, educativo y científico de nuestro país. Con esta importante decisión ha ganado la Cultura. Hemos ganado todos. Gracias.”

El parrafito no tiene desperdicio. Pero como el tema va de agudeza visual y es lo que me ha “moskeado”, fíjense en la letra pequeña. Quizás sean capaces de distinguir dos filas con la letra un poco más grande. En una dice Creadores y  en la otra Entidades y Asociaciones. Una de ellas aparece al principio de la primera columna y la otra en el último tercio de la segunda.

¿Por qué creen que me habré “moskeado”?

¿Sólo hay cultura con este modelo de canon?

El negocio de la cultura

negociodelaculturaYa lo ha dicho la Ministra: la cultura es un negocio legítimo.

Lo preocupante es que luego ha añadido: “afortunadamente”. Claro que todo esto siempre tiene una vuelta peligrosa. Por ejemplo: si no hay negocio, no hay cultura. Sigamos: el español, es sólo por poner un ejemplo no me vayan a entender mal, genera más negocio que el euskera, de manera legítima por supuesto, luego ahí se arreglen en la lógica de los negocios.

Añade después, suponiendo que las citas sean textuales:

Los demócratas tienen que estar contentos con esto, porque el que la cultura llegue a los mercados, supone que sea algo al acceso de todos los ciudadanos. ¡Terror! ¿La democracia es mercado? Luego, los que no tienen acceso a los mercados no tienen acceso a la cultura y, quizás, ni sean demócratas porque probablemente no estarán contentos.

¡ Menos mal que al final lo aclaró todo!:

No todo lo que se vende como cultura es cultura, pero a ver quién le pone ese cascabel al gato y entra a decir qué es cultura y qué cosas son ocio.

Ya con esto me he quedado más tranquilo porque como como no todo lo que se vende como cultura es cultura y el gato está sin cascabel, no sabemos qué parte hay de negocio legítimo e ilegítimo porque hay una parte de lo que vendemos que no sabemos lo que es y tampoco sabemos realmente lo que está llegando al mercado.

Y la rueda gira y gira al ritmo que marca el que lleva el palito que la hace girar.

¡Gracias Ministra de Cultura ¿o de ocio?!