Infidelidad

Si uno no dejase nunca nada ni a nadie, no tendría espacio para lo nuevo. Sin duda, evolucionar constituye una infidelidad…, a los demás, al pasado, a las antiguas opiniones de uno mismo. Tal vez cada día debería contener al menos una infidelidad esencial o una traición necesaria. Se trataría de un acto optimista, esperanzador, que garantizaría la fe en el futuro… una afirmación de que las cosas pueden ser no sólo diferentes, sino mejores. (Hanif Kureishi; Intimidad; pag. 9)

Lectura, intimidad y sociabilidad

Los últimos fines de semana tengo más tiempo para mí y para la lectura.

El estar a veces con otro según cuál sea la situación hace que aumente, aunque parezca una pequeña conradicción el tiempo que puedes estar conitgo mismo.

Por medio, en lo laboral, se cruzan proyectos relacionados con la lectura.

Así que el propio tiempo que dedico a leer que ha aumentado lo cual es todo un gusto hace que se me crucen también texto sugerentes relacionados con la lectura como esos dos de Michèle Petit que recoge Juan Domingo Argüelles en el número 6 de Quehacer editorial.

Escuchando a los lectores me dije que en el fondo lo esencial de la experiencia de la lectura quizá fuera eso: a partir de imágenes o fragmentos recogidos en los libros, podemos dibujar un paisaje, un lugar, un habitáculo propio. Un espacio donde podemos dibujar nuestros contornos, comenzar a trazar nuestro propio camino y desprendernos un poco del discurso de los otros o de las determinaciones familiares o sociales…

La lectura es sin duda poco compatible con ciertas formas de vida más gregarias, y quizá supone, cuando se es varón, una dificultad para sentirse partícipe de esas formas, o un deseo de marcar un camino diferente. Pero no hay que confundir gregarismo con sociabilidad. Ni es válido oponer intimidad y sociabilidad. Lo íntimo y lo compartido están ligados de modo indisoluble en el acto de leer.  Al leer, a menudo experimentamos al mismo tiempo nuestra verdad más íntima y nuestra humanidad compartida. Lo que ocurre con ese derecho a lo íntimo con ese derecho a elaborar la propia subjetividad, es quizá el paso hacia otras formas de relación social distintas de aquellas donde se vive pegados unos con otros, cerrando filas alrededor de un líder o de un patriarca. (pag. 89-90)

Cultura, literatura, conocimiento y diversidad

Existe algo, no menos fundamental, y que bastaría por sí mismo para justificar que la cultura ocupase el centro de nuestra escala de valores. Se trata de la forma en que puede ayudarnos a manejar la diversidad humana.

Esas poblaciones de orígenes múltiples que se codean en todos los países, en todas las ciudades, ¿habrán de seguir mucho más tiempo mirándose a través de prismas deformantes: unos cuantos tópicos, unos cuantos prejuicios ancestrales, unas cuantas imaginerías simplistas? Me parece que ha llegado el momento de modificar nuestras costumbres y nuestras prioridades para atender al mundo en que estamos embarcados. Porque en este sigo no hay ya forasteros, sólo hay ‘compañeros de viaje’. Nuestros contemporáneos, vivan en la acera de enfrente o en la otra punta del mundo, sólo están a dos pasos de nuestra casa; la forma en que nos comportamos los afecta en su propia carne; y la forma en que se comportan ellos nos afecta a nosotros en la nuestra.

… si deseamos que la diversidad humana se traduzca en una coexistencia armoniosa y no en tensiones que generen violencia, no podemos permitirnos ya conocer a ‘los demás’ de forma aproximativa, superficial y burda. Necesitamos conocerlos de modo sutil, de cerca, y hasta diría que en su intimidad. Y eso sólo puede conseguirse mediante su cultura. Y, de entrada, mediante su literatura. En ella quedan desveladas sus pasiones, sus aspiraciones, sus sueños, sus frutraciones, sus creencias, su visión del mundo que los rodea, su percepción de sí mismo y de los demás, incluida la que tienen ellos de nosotros. ( Amin Maalouf El desajuste del mundo; pag. 204-205)

Intimidad, separación, ver en la distancia…..

Termino Nombre de Guerra.

Viernes a la tarde. Cansado de la semana. Con sueño.

Me quedo dando vueltas a tres citas.

Intimidad

Judit y Antunes habían entrado ambos en la intimidad del otro como ladrones que no saben exactamente lo que van a robar. Recorrieron todos los rincones, investigaron todos los caminos, revolvieron todo lo que se busca y no se encuentra, y ambas intimidades fueron impíamente devastadas por el otro. Aunque alguien fuera después a entrar por primera vez en sus vidas, no podría dejar de notar que ya habían andado ahí los ladrones. (pag. 155)

Separación

Cuando dos personas dividen las cosas que tuvieron en común, lo que es de cada uno es tan poco que aún es menos que antes de conocer a aquel de quien uno se separa. (pag. 159)

Ver en la distancia

La condición para ser capaz de ver en la distancia es estar dentro de nosotros si se trata de lo propio, y haber renunciado a uno mismo si se trata de los demás. (pag. 178)

El tiempo pasa….

… algunas personas permanecen.

Lo hablaba ayer con A. después de una reunión de trabajo.

Julio ha sido un mes intenso en lo personal. Un buen momento para darme cuenta y constatar de facto cómo a lo largo de lo que vamos-voy viviendo lo que al final quedan más allá del devenir del ajetreo son personas.

La muerte, la enfermedad, una situación personal complicada e inesperada vivida nos sitúa con claridad ante el otro y ante nosotros mismos y nos permite palpar y sentir quién está cerca o no.

Hace ya un tiempo me comentaba una amiga el temor que le suponía enfrentarse a un cambio de trabajo y poder perder con ello parte de los lazos afectivos y amistosos que había creado.

El tiempo y la manera de situarnos ante él y ante los otros va colocando cada cosa en su sitio permitiéndonos ir más allá del momento cotidiano y facilitando que perdure lo que merece la pena.

Empiezo a leer en una tarde sosegada después de pasear Década de Andrés Neuman antes de arranacr el poemario en la nota del autor me encuentro con:

La intimidad, de hecho, me parece un territorio de reflexión imprescindible en una sociedad que masifica a sus miembros fingiendo individualizarlos. (pag. 18)

Quizás la muerte, la enfermedad, los momentos especiales son los que nos sitúan ante nosotros mismos removiéndonos en lo más íntimo y profundo que sólo compartimos con nosotros mismos o con el otro cercano.

Todo lo demás con el tiempo son fuegos de artificio que una vez que explotan y lucen desaparecen.

Recovecos y zonas oscuras

Empiezo la lectura de Vivir de buena gana de Miguel Sánchez Ostiz, su dietario de los años 2008 y 2009.
En sus primeras páginas me encuentro con algunas referencias o notas en torno a la intimidad que comparto.
– Tenemos recovecos en los que no entra nadie, en los que jamás vamos a dejar entrar a nadie, que muy raras veces vamos a compartir: los secretos que nos sostienen y que pueden destruirnos. (pag. 6)
– Zonas oscuras, llama Steiner, a esos terrenos de nuestra privacidad, de nuestra inconfesable intimidad, donde guardamos nuestros temores más vitales. (pag. 16)
– Nuestra verdadera intimidad es un lugar oscuro, casi impenetrable. (pag. 19)
Quizás hoy entreabra alguna puerta aunque eso no asegure que entre un poco de luz.

La magia de las relaciones

Toda relación humana íntima –amistad, amor, e incluso los extraños vínculos que unen a dos adversarios en la vida y en la muerte- se inicia con ese toque mágico; como si uno sintiera la realidad del sueño: en la multitud, entre desconocidos, de súbito te llega una mirada, una voz, y te mareas como si ya hubieras vivido aquella misma experiencia, como si supieras de antemano todo lo que va a suceder, tanto las palabras como los gestos; y todo ello es la realidad más profunda, más definitiva, pero al mismo tiempo parece un sueño… Así se inician las grandes relaciones humanas. (Sándor Márai; La hermana; pag. 209)
Y ¡qué duro puede ser despertar del sueño o perder el encanto de lo mágico!

¿Lulu o Bubok?

Me parece sugerente e interesante esta comparativa entre Lulu y Bubok que los amidos de Adimedia nos acercan.

Además de descubrir algunas tripas del proceso en el trabajo que hemos mantenido hoy a la mañana en Pamplona nos ha sido útil.

A la tarde, ya una vez en Bilbao, hemos seguido dando vueltas a la intimidad en una estupenda conversación de la que me quedo además con otra cosa que viene a ser una actualización del ‘quien bien te quiere te hará llorar’ y que ahora ella traduce, o así lo entiendo yo: ‘Con aquello que quiero y por lo que apuesto seré el triple de crítica’. Si alguna vez os cruzáis con ella y con su crítica hacia vosotros saber que detrás habrá cariño.

Así que uno vuelve a casa con el regusto y poso que todo lo bueno nos deja y que nos hace seguir rumiendo y buscando en la boca los restos de sabores que nos traen y mantienen el recuerdo de lo vivido y disfrutado.

Vuelvo a recoger una frase que puede ser continuación de lo ya dicho hace pocas fechas y que creo refleja bien parte de lo que hablaba hoy a la tarde.

Yo suelo distinguir entre público, privado e íntimo. La frontera entre público y privado prácticamente ha desaparecido. Lo íntimo sería la vida interior, el sentido de la trascendencia, lo que cada cual hace con su soledad. Por eso, la mayor parte de la gente tiene vida privada pero no íntima. Y ése es el sentido que convendría recuperar. (Salvador Pániker en César Coca; Entrevista con la cultura; pag. 123)

Íntimo

1. adj. Lo más interior o interno.

2. adj. Dicho de una amistas: Muy estrecha. 

3. adj. Dicho de un amigo: Muy querido y de gran confianza.

A veces se cruzan o nosotros hacemos que se crucen en nuestras vidas hechos, lecturas que leemos o interpetamos desde un único prisma donde cada uno de esos elementos toma un sentido dentro de su conjunto.

Personalmente vivo el fenómeno de las redes sociales en su conjunto más desde la óptica laboral que desde la relacional emocional.

Saratxaga en las recientes jornadas de BizkaiacreaKtiva reflexionaba entre otras cosas del desconocimiento existente en la mayoría de las ocasiones sobre la vida de las otras personas, sobre lo que les mueve, sobre las ‘tripas’, con las cuales compartimos muchas horas de trabajo. Sabemos hechos (he ido, he hecho, voy a….), desconocemos sentidos y motivos.

El domingo  la noche vi la para mí excelente pelicula The Visitor donde en un momento de la misma, en una conversación cara a cara y ante una confidencia íntima la persona que escucha contesta: ‘Gracias por decírmelo’ como reflejo verbal del punto de conexión que en un breve espacio de tiempo, escasos días, se había llegado a producir.

El lunes a tempraneras horas mañaneras y antes de salir para Madrid me encontré, no por casualidad, con esta tiena historia: ‘Érase una vez una cosa llamada intimidad’ que a esas tempranas horas me conmovío y me dejó un buen regusto para iniciar la semana.

En el aeropuerto terminé de leer el libro de Michele Petit ‘leer&liar. Lectura y familia’ y recojo un par de frases con cierto aire ‘buberiano‘:

– Sin el otro, no hay sujeto…. el gesto de compartir, del intercambio, de la relación, son la base misma de la cultura. Constituyen el inicio mismo de l nterioriad, que no es un pozo en el que nos sumergimos, sino algo que se constituye en un intervalo, a partir de un movimiento hacia el otro.

– A lo largo de la vida, ese espacio psíquico, construido también con el cuerpo, será indispensable para que los humanos vivan de manera más o menos creativa, en una relativamente buena salud psíquica; para que sean capaces de establecer lazos tanto con el mundo interior como con el mundo exterior, para que lo íntimo y lo público puedan estar de acuerdo, reconciliarse…..

No sé si nos damos tiempo a menudo para propiciar esta ‘reconciliación personal’ y con el otro o vivimos en el aparente ‘todo fluye’, pero nada queda.

Música y palabra. Un nuevo tiempo

Este sábado se ha convertido en un día que marca con claridad o quizás mejor que hace consciente un cambio de época y de ciclo en lo cercano y familiar.

Me acabo de dar cuenta, es decir, lo acabo de racionalizar justo cuando abría el blog en la sala de casa trasteando con el nuevo txikitín que el ‘hada madrina‘ me recomendó, ayudó a poner en marcha y sugirió que además lo hiciera con Ubuntu como sistema y aquí le andamos dándole a la tecla.

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Creo que el proceso se ha iniciado a la mañana cuando he llevado a temprana hora a mi hijo y a dos compañeros al segundo examen de EGA. Por cierto por qué los alumnos que estudian en modelo D, es decir sólo en euskera, tienen que hacer un examen de perfil lingüístico de euskera de cara al futuro y no lo tienen que hacer, en cambio, de castellano. ¡Curiosidades de la vida en el sur de Islandia!

Bueno, decía que les llevaba al examen e iba escuchando su conversación madura, la verbalización de os nervios, la lástima que sentían de la gente mayor que se presenta al examen y a la que le ‘zumban’ y mientras hablábamos de los temas y de que ‘por favor que no nos pongan nada relacionado con la crisis económica y la deflación’ que ¡haber cómo lo explicamos!, mi cabeza y mi cuerpo se iba sintiendo a gusto con la compañía y pensando, al mismo tiempo ¡chaval! Estos ya han volado.

Así que hoy llega la tarde y mientras la ‘parienta’ prepara examen de oposiciones me encuentro en la sala con la conciencia clara que ya nuestro hijo ha alcanzado un grado razonable de autonomía y de no dependencia.

Y un servidor que aunque viaje desea y disfruta de la tranquilidad, la música, la lectura siente que sus ritmos vitales empiezan a cambiar porque el contexto se ha modificado y los tiempos nuevos habrá que vivirlos también con otros ritmos.

Quizás sea el tiempo de recobrar la vida íntima:

  • Yo suelo distinguir entre público, privado e íntimo. La frontera entre público y privado prácticamente ha desaparecido. Lo íntimo sería la vida interior, el sentido de la trascendencia, lo que cada cual hace con su soledad. Por eso, la mayor parte de la gente tiene vida privada pero no íntima. Y ése es el sentido que convendría recuperar. (Salvador Pániker en César Coca; Entrevista con la cultura; pag. 123)

Siempre hay algún libro que dé respuesta a nuestra necesidad más íntima

‘Para nosotros, lo sagrado de un libro eran las palabras, pero el papel, la tela, el cartón, el pegamento, el hilo y la tinta que las contenían no eran más que un recipiente, y no era ningún sacrilegio tratarlos con toda la licencia que dictan el deseo y el pragmatismo. El mal uso de un libro no era una señal de falta de respeto, sino de intimidad’ (Anne Fadiman. Ex Libris. Confesiones de una lectora)

Hoy al llegar a casa de mi madre, muchos sábados, seguimos comiendo las ya tres generaciones juntas, me encuentro esta imagen que me produce la ilusión de lo cotidiano, de algo que siempre nos ha acompañado y lo sigue haciendo.

En unos días podrán volver a sus estanterías.

Pequeños detalles de un año -1

Las frase matinales que he ido enviando con gusto y de lunes a viernes con cierta periodicidad para ser una tarea voluntaria me han ido produciendo a lo largo de este tiempo algunas contestaciones y sugerencias, a parte del sentimiento de ver que hay alguien al otro lado.

Sólo el hecho de provocar una reacción a mí me ha merecido la pena.

De aquí hasta final de este año, es decir, durante el mes de diciembre es mi intención realizar una pequeña recopilación de algunas contestaciones recibidas y plasmar también algunas reflexiones al hilo de las mismas o al hilo de “me apetece”.

Me voy a permitir una pequeña licencia que, hasta ahora, había mantenido en mi ’intimidad’ y es citar a algunos de los artífices de este peloteo o de este va y viene en forma de breves frases y/o comentarios.

La iniciamos en Febrero donde llegó el primer regalo que decía así: sean éstas mis últimas palabras hacia tí: confio en tu amor (Tagore). Me la envió Jordi Nadal.

Fue un buen regalo de inicio que tuvo su culmen en Octubre. Él, Claudia, con quien comparto un delicioso, fascinante, feliz y agradable día a día empresarial y una editora brasileña saben el por qué……

“Nire aitaren etxea defendituko dut…….”