Sectores culturales y soportes. Cuando la industria esconde a la cultura ¿quién gana?

Los señores del sector de los contenidos que acaban tomando nombre de libro, prensa o revista parecen estar contentos con la posible bajada del IVA que repercutirá en aquellos productos digitales que tomen el nombre de libro, prensa o revista.

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Hace ya mucho tiempo que en estos terrenos no hablamos de cultura, sino de intereses. La pela es la pela. Hace ya mucho también, antes de que llegara lo digital, que ya vivíamos confusos y confundidos entre los contenidos, los soportes y los lenguajes (textuales, gráficos, musicales, plásticos…) pero alejándonos paulatinamente del discursos de las calidades, lo digo en plural.

Siempre mejor y más necesario el Marca, IVA reducido, que la audición de un coro, que aunque sean muchos, no son hinchas de nada más que de la música.

En cualquier caso esto no es ya problema sólo de soportes. Parece que las palpables y analógicas ferias, según Juan Villoro, son también un fenómeno de la industria y no de la cultura.

La feria es un fenómeno de la industria, no de la cultura. Por supuesto que puede tener derivados culturales, como el originado en un encuentro casual de dos personas que se ponen a discutir sobre un título, pero en general la Feria del Libro está aquejada de gigantismo. Es una máquina de vomitar actividades y confunde la estadística con el éxito.

Y todo esto yo creo que está bien, siempre que llamemos a las cosas por su nombre. Al pan, pan, al vino, vino, a los espacios de negocio, ferias de negocio a los contenidos culturales contenidos culturales sea cual sea su lenguaje y su soporte, a los bodrios, sean modo libro, prensa, cd… o lo que toque, bodrios y por tanto penalizados con el 21% o más para ver si así cada vez son menos.

Mientras esto no lo vayamos teniendo claro… las cartas seguirán estando marcadas…La industria gana… Al fin y al cabo era de lo que se trataba ¿no?… La cultura pierde…

 

El Iva cultural y la vuelta al cole

Septiembre siempre suele ser un mes maravilloso para las sorpresas.

Parece que agosto sigue funcionando como colchón durmiente para que cuando llegan las zurras-subidas estemos todavía todos adormilados.

En relación a la subida del Iva de algunos productos culturales no está de más recoger una imagen (gracias a  Pep Bruno) que quizás valga más que mil palabras y que en el caso además de que el Ministro no la entienda es posible darle una breve clase de interpretación con su 21% correspondiente.

La Cultura vasca y el Iva

(Foto El País)

Algunos representantes de la cultura vasca, aquella que se hace en Euskadi, han alzado hoy su voz contra el ‘rejonazo’ de la subida del Iva.

No han estado todos, pero sí bastantes. En esta ocasión ha habido también escritores de por medio. Editores no, pero qué es un editor literario sin escritores. Vacío. Junto a ellos, también, músicos y actores. Y el Gobierno Vasco que ya hizo patente su postura.

Por lo tanto, creadores, empresas y políticos. Parte importante de la cadena de valor a la que quizás solo le falte el público en este caso.

Las tensiones, dialécticas y divergencias que se mantienen a veces y a menudo con los sectores o entre ellos mismos o dentro de su cadena de valor específica no ha impedido en esta ocasión comparecer conjuntamente, compartir opiniones y dejar claro también que las cosas seguro que se pueden hacer de otra manera.

La falta de sensibilidad del Gobierno español y de algunos sectores culturales que aparecen como mudos o conviddados de piedra, pero bien alimentados, no es que sea preocupante, sino que además es un insulto a los que deberían ser compañeros de viaje. Unos deberán explicar su silencio y el Ministro la decisión tomada.

Decir que era la única posible y no haber planteado una reflexión sobre la misma es casi negar que ‘todo ser humano en el mundo es reflexivo; su condición misma implica recapitulación y reconsideración, ya que no puede durar demasiado sin autocrítica’ (Zygmunt Bauman; En busca de la política; pag. 151).

Ahora toca esperar a ver si Wert es humano marciano.

Iva, no todos los responsables de Cultura piensan lo mismo. Carta de la consejera Blanca Urgell a José Ignacio Wert, ministro de Educación, Cultura y Deporte

Como se suele decir no todo vale.

Es posible que con esta Carta que la Consejera de Cultura Blanca Urgell dirige al Ministro Wert el PP encuentre un motivo más para decir que se está haciendo oposición desde un gobierno.

Hay momentos y este es uno porque en el fondo estamos poniendo en juego modelos y políiticas que no es bueno callar.

El departamento en el que trabajo tiene una gran ventaja: tenemos algunas cosas bastante claras y mucha y sana discusión interna.

La Carta de la Consejera recoge ante algo fundamental mi sentir y el del Departamento.

Uno de los principios que mantenemos es que los políticos no hacemos cultura, sino política cultural y que esto solo es posible hacerlo desde y con el tejido existente.

Sin él nuestra tarea sería vana.

Así que no está mal que rompamos una lanza a favor de un cierto modelo y reivindicando el sentido y el trabjo que dan la base para nuestra labor posterior.

Se dice en la carta:

Entiendo, y me lo permitirás, que detrás de la decisión de multiplicar en la casi totalidad de casos la imputación de IVA a los productos y servicios culturales –casi con la única excepción del libro en soporte tradicional de papel- se esconde una escasa sensibilidad y conocimiento del mundo de la cultura. Digo más, creo que bien se puede afirmar que hay una dimensión claramente política en esa decisión y que coloca a tu gobierno claramente enfrentado a las necesidades del mundo de la cultura. Es como si de repente se hubiera decidido rematar al moribundo –siempre en crisis- mundo del teatro, de la danza, del cine y el audiovisual, de los museos y el patrimonio, y de tantas manifestaciones y realidades sin las cuales este país deja de serlo. Es como si de repente hubiérais resuelto que el ciudadano no tiene derecho a la cultura y que ésta es un bien suntuario, prescindible en tiempo de crisis, y no algo constitutivo de la propia naturaleza personal y colectiva de la ciudadanía de nuestro país, así como expresión de la riqueza de su intrínseca diversidad.

No hago sino trasladarte el pesar y la indignación de los sectores de la cultura vasca, así como la afirmación contundente de que en este paso que habéis dado no podremos acompañaros ni siquiera con la lealtad y colaboración institucional que debe caracterizar nuestro trabajo en común por la cultura. Entiendo que la naturaleza política del mismo se coloca en las antípodas de lo que es nuestra visión de la cultura y que expresa, siempre desde nuestro punto de vista político, una nula consideración del papel que la cultura debe jugar en la formación de una ciudadanía cada vez más crítica y libre. Por ahí, te lo digo de verdad, ni se arregla la crisis económica que vivimos, ni se contribuye a alumbrar un mejor y distinto futuro.

Bienvenidas serán como siempre todos los comentarios y sugerencias desde el convencimiento del valor de la Cultura, sus expresiones y la diversidad.

 

La subida del IVA para los inteligentes

El ministro Wert debe tener un alto concepto de la cultura y parece que a mejor concepto más IVA toca.

Wert dice:

“Tengo toda la confianza -ha insistido- en que esas industrias afectadas por este cambio en la tributación van a saber combinar de la forma más inteligente y más beneficiosa para la cultura española la posibilidad de absorber una parte del impuesto; evidentemente, otra parte tendrá que ser trasladada (a los consumidores)”.

Algunas conclusiones que se pueden sacar de sus declaraciones:

– Es malo mostrarse como inteligente porque te zumban con IVA.

– ¿Las industrias no afectadas con esta subida dejarán de ser culturales (léase el libro) o es que no son suficientemente inteligentes?

Parece en cualquier caso que esto ha generado algunos movimiento en el sector promoviendo la creación de la Unión de Asociaciones Empresariales de la Industria Cultural. ¿Estarán en la misma alguna de las asociaciones del sector del libro? y ¿con qué cara les mirarán los demás?

Las razones que da el ministro Wert son en su tono y forma poco abiertas al hecho cultural:

Se ha hecho porque se tenía que hacer, porque la situación de caída de los ingresos públicos ha llevado a eso.

Quizás haya que recordar que los ingresos públicos viene del movimiento que generan en gran parte los ingresos privados que ya llevan tiempo en caída casi libre. O dicho de manera más sencilla: sin ingresos privados no habrá ingresos públicos. En cualquier caso en la lógica del ministro, en la medida que sigan disminuyendo los ingresos públicos, que lo seguirán haciendo, tocará más subida de IVA, así que quizás convenga irse preparando para ello o, sino, darle una vuelta a utilizar el libro con el 4% como elemento de cobro-entrada a los espectáculos.

¿No sería posible que la compra de un libro me permitiera la entrada a un espectáculo? La entrada en este caso sería un añadido. En el fondo es algo muy parecido a lo que ya se ha hecho en otras ocasiones con los libro-disco. El texto es una excusa para que el IVA sea otro. Aquí sería algo parecido. Aseguraría, además, una venta importante de libros que quizás trastocara las cifras actuales de comercialización y, además, sería posible que muchos de esos libros fueran leídos porque habría un público objetivo interesado.

El PSOE tampoco parece tenerlo muy claro. Leo hoy

PSOE señala que la subida del IVA a la Cultura es “un doble ataque a los profesionales y al derecho ciudadano”

Consecuencias parecidas_

– El libro y los museos no son cultura.

– Habrá que esperar ‘fumando’ a las ocurrencias que pongan en marcha. Por favor: que sean para todo el sector de la cultura y que tengan sentido para todos que ya basta de tratos de favor fruto del pasilleo y quizás de otros acuerdos que nada tienen que ver directamente con la cultura.

Seguiremos mientras tanto en interrogante. Cultura, ¿qué cultura?

Inténtenlo con esta prueba de agudeza visual. ¿Qué tiene más valor cultural de estos productos y qué tipo de Iva aplicaría a cada uno?

La basura al 4% y la cultura, o al menos parte, al 21%

En unas recientes declaraciones Daniel Pennac afirmaba que el 99% de la literatura industrial es basura.

Tanto es así que muchos de esos libros van y vienen para acabar en el mero reciclado con gastos inútiles y de alto costo ecológico entre sus idas y vueltas en el trasporte.

Podríamos decir, siguiendo a Pennac, que la basura es un elemento básico y fundamental para el gobierno de Rajoy y por eso se sitúa en el nivel de IVA más bajo.

No es de extrañar que así sea con la ‘mierda’ que nos está echando a todos por encima.

Mientras tanto el resto de las expresiones culturales entre las que también habrá basura se sitúa en el nivel de las élites con el 21% de Iva.

Las diferencias en el tratamiento en el sector de la cultura son cada vez más sangrantes. Quizás sea porque los ricos muestran menos interés.

La confianza que el PP tiene en el ‘silencio ciudadano‘, también en la cultura es como para echarse a temblar jugando a ‘El que calla otorga’.

No estaría de más el ir moviendo silenciosamente una objeción fiscal por el tratamiento tan desigual que sufre la población. Unos son renovados en sus puestos como si no pasara nada y otros, la inmensa mayoría silenciosa, son expulsados lentamente del mercado de trabajo.

Bauman escribía ya el siglo pasado:

El núcleo de la actual crisis del proceso político no radica tanto en la ausencia de valores o en la confusión que causa su sobreabundancia como en la ausencia de una agencia suficientemente efectiva como para legitimar, promover, instalar y cumplir cualquier conjunto de valores o cualquier agenda de opciones consistente y cohesiva…

Las presiones del mercado reemplazan a la legislación política en cuanto alestablecimiento de la agenda…

Así los criterios derazón y racionalidad de acción adoptados en el pasado para guiar el establecimiento de la agenda por parte de las instituciones políticas modernas no se aplican a la agenda que surge del movimiento de las fuerzas del mercado. Esta agenda no es racional ni irracional; no responde a los preceptos de la razón ni los combate. Simplemente es…algo que los políticos suelen respaldar con el uso frecuente de la expresión “no hay alternativa” (En busca de la política pag. 83-84)

¿Cuántas veces hemos escuchado en boca de Mariano Rajoy que no hay otra alternativa’?

Los editores contentos con el gobierno. Los libros son ‘los chuches’ de Rajoy

Ayer nos tuvimos que comer un menú hecho a la medida de los mercados que Mariano nos sirvió y propuso como única posibilidad.

Nos dice que no le gusta, pero eso no es problema porque nos lo tenemos que comer los demás.

De lo sucedido me preocupan varias cosas:

– La sensación del ‘sinremedio’ que parece cala con profundidad como fuerza desmovilizadora.

– La falta de propuestas serias desde la izquierda como si el miedo nos tuviera atenazados.

– El silencio poblacional más allá de los gritos de protesta que pueden llegar a ser desmovilizadores.

– Podríamos seguir….

En el ámbito de la cultura el asunto también es serio por lo que tiene de insolidario entre los sectores.

Me refiero en concreto al sector del libro que es el únio no pagano de lo que está ocurriendo y se va de rositas sin siquiera hacer ningún guiño solidario hacia el resto de los sectores que son discriminados.

Resulta casi insultante leer la ‘actitud colaboracionista‘ de los editores que poco tiene que ver con el papel de la cultura y con las demandas de otros sectores.

No creo que la noticia del mantenimiento del 4% del Iva para el papel que no para la cultura sea positiva ‘per se’.

Cada uno, al final, deberá dar respuesta de sus silencios, sus amistades, componendad y contradicciones.

Yo por ahora prefiero pagar y apoyar con mi compra por una buena obra de teatro, por un buen disco por un concierto o por una película que por un sector que sigue tirando libros sin ton ni son al amparo de un paternalismo legislativo que solo encubre intereses empresariales nada culturales.

Si fuuera la cultura el interés que les moviera seguro que saldrían a los escenarios a acompañar y apoyar a los otros sectores culturales.

El sector del libro ya se movilizó en su momento para pedir el Iva reducido en lo que a ellos les interesaba. ¿Serán ahora capaces de tener miras más amplias?

Lo dudo. Ahora ya sabemos a qué se refería Rajoy cuando hablaba de ‘los chuches’

Actualización

¿Por qué no reflexionar y proponer conjuntamente un IVA Cultural que es lo que ya pidió el Senado hace años?