Las librerías-café

Me escriben comunicándome la pronta apertura de una librería-café o café-librería. Aquí el orden de los factores sí puede alterar el producto como reflejo de a qué damos más peso económico, simbólico o de gancho.

Si nos movemos en el ámbito del libro y la cultura yo sigo prefiriendo el nombre de ‘lectorería‘ como ya he señalado en otras ocasiones.

En cualquier caso, hay quien postula que existe una ‘alianza natural’, no por el producto, sino por el sentido del tiempo. Algo cada vez más importante.

La librería y la cafetería son aliadas naturales: en ninguna de las dos hay límites de tiempo; en ambas se fomenta la lentitud. (Lewis Buzbee; Una vida entre libros; pag. 27)

Quizás por ello la Agence Régionale du Livre Provence-Alpes-Côte d’Azur acaba de publicar Les Librairies-café, guide pratique que a lo largo de sus 36 páginas aborda entre otros temas, una fotografía global del mercado de las ‘librerías-café’, cómo integrar un espacio de restauración en una librería, el marketing adecuado, las claves para una buena gestión, el modelo económico y un estudio de casos.

Acceder al documento completo.

Los salones, los gabinetes de lectura, los ateneos, los cafés o las librerías comparten la naturaleza de hogares postizos y de núcleos políticos de tráfico de información. (Jorge Carrión; Librerías; Anagrama; pag. 75)

 

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La materialidad, las mediaciones son importantes para la escritura, la lectura y la innovación

Estoy leyendo Ordesa de Manuel Vilas.

Ma la recomendó mi amiga Raquel. Me está gustando.

Me encuentro en su lectura con un texto que vuelve a hacerme ver que no todo es lo mismo en lo que se refiere a la escritura y la lectura. El ‘otro’ con el que nos enfentramos, confrontamos o nos encontramos acompañados a la hora de leer y escribir, al igual que los espacios en que lo hacemos creo que tiene su importancia.

Escribe Manuel Vilas:

Poco se ha dicho sobre la materialidad de la escritura, y es un asunto más relevante que las influencias literarias y que las apariciones de Dios. Por ejemplo: no es lo mismo escribir en un teclado que en otro; en una pantalla de un portátil o en una pantalla grnade; en una pantalla rectangular o en una cuadrada; en una mesa alta o en una mesa baja; en una silla con ruedas o en una silla sin ruedas, etcétera, etcétera.

Escribir es una mano que se mueve sobre un papel, un pergamino o un teclado.

Una mano que se fatiga.

Se escribe una cosa u otra según sea el papel, la mano, el boli, la pluma o el ordenador o la máquina de escribir. Porque la literatura es materia, como todo. La literatura son palabras grabadas en un papel. Es esfuerzo físico. Es sudor. No es espíritu. basta ya de menospreciar la materia. (68-69)

Podríamos pensar que con la lectura, pasa lo mismo ¿no?

Jorge Carrión, desde otra mirada, también se acerca a esta reflexión cuando escribe en el artículo La no ficción más innovadora no es necesariamente tecnológica  publicado en The New York Times:

¿Y si en la época de los teclados y los podcasts las tendencias documentales más disruptivas no apostaran por la tecnología, sino por el cuerpo? ¿O al menos por la tecnología en alianza íntima con el cuerpo? Al consenso sobre la preeminencia de la tecnología le opongo, pues, un argumento contraintuitivo: la no ficción más innovadora sigue la consigna de Marina Abramović. El artista está en cuerpo presente en algunos de los proyectos más interesantes de hoy.

 

20 citas de cara al XXIII Congreso de Libreros. 12. Negocio clave en la geopolítica cultural

Reflexiones a modo de píldoras ante el XXIII Congreso de Libreros en Sevilla.

Las librerías son negocio en un doble nivel, simultáneo e indesligable: económico y simbólico, venta de ejemplares y creación y destrucción de famas, reafirmación del gusto dominante o invención de uno nuevo, depósitos y créditos. Las librerías, desde siempre, han sido aquelarres del canon y por tanto puntos clave de la geopolítica cultural. (Jorge Carrión; Librerías; Anagrama; pag. 295)

Informe de lectura. Librerías con criterio

Jorge Carrión empezaba su ensayo Librerías con una cita de Carlos Pascual.

Una librería no es más que una idea en el tiempo. El texto sigue…una idea desarrollada por alguien que libremente ha decidido ejercer como librero. (en Memoria de la librería; Carlos Pascual, Paco Puche & Antonio Rivero; Trama editorial, pag. 26).

Personas, momento histórico y, lógicamente entorno e idea.

De la necesidad  de ser permeables y conscientes del entorno ya hablamos hace poco.

Hoy quiero centrarme en la idea o el criterio que es el término que Isabel utiliza en el libro Informe de lectura.

Porque es curioso, aunque no me extraña, que señale el hecho de que ante parte del sector, entiéndase distribuidores, editores y probablemente algunos lectores, el problema más grande es… hacer entender que una librería tiene o debe tener un criterio. (IC 52)

Mejor además que el mismo sea fruto de una decisión e idea consciente para poder utilizar adecuadamente los recursos y para poder contrastarlo con el resto de actores sean escritores, editores, distribuidores o lectores…

Isabel lo expresa así:

Y aquí es donde se encuentran con dos individuos (nosotros) que tienen que aplicar un criterio propio porque siguen limitados por el espacio y el dinero, pero también porque quieren definir el contenido de su librería, exactamente igual (y esto es importante) que el editor ha definido su línea editorial, y es posible que las dos cosas, librería y editorial no encajen. (IC 55-56)

Abel creo que ayuda a poner palabras a la idea de librería cuando escribe:

La librería es un espacio de exposición, de presencia, y no de retiro, reclusión o conservación. La librería es el espacio donde la cultura se presenta con vehemencia. (AC 20)

Y, más adelante, para remarcar y concretar esa ‘presencia vehemente’

Nuestra vocación primordial era y es la de ser un espacio de contenidos, de incidencia cultural, un punto de encuentro entre los muertos que han escrito y los vivos que los quieren leer, y también un lugar donde se comparte el interés, los conocimientos y satisfacciones que los libros nos dan. (AC 27)

Esto, la idea propia, el criterio de las personas desarrollada en un momento y en un espacio concreto es lo que hace o puede hacer imbatible por imprescindible a una o a muchas, que no a todas las librerías.

Hay que ser claramente conscientes de la especialización de cada uno por la elección del modelo, el fondo y el espacio en función de la idea que, además, en este caso es compartida.

Cada librería tendrá su propia historia, ligada a la personalidad del librero que la dirige. (Carlo Feltrinelli; Senior Service; Tusquets; pag. 249)

Termino con una cita de Marina Garcés que creo que viene a cuento.

Las ideas no son teorías que sobrevuelan la realidad, sino que son tomas de posición en el mundo. Pensar una idea es hacerla propia y situarse. Por eso siempre hay alguna que determina de manera más fundamental que las otras nuestra forma de ser y pensar. (Marina Garcés. Fuera de clase. Textos de Filosofía de guerrilla; Galaxia Gutenberg, pag. 33)

Creo que la cita es coherente con lo anteriormente señalado. Quizás incluso se pueda decir que la librería, cada librería, es una extensión o una concreción de nuestra forma de ser y pensar y de nuestra posición en el mundo. Por lo menos, en el de la cultura.

Informe de lectura. Primer acercamiento

Informe de lectura

Informe de lectura es el título del libro editado por Comanegra y escrito a cuatro manos y a dos idiomas por Abel Cutillas e Isabel Sucunza, iniciadores y seguidores del proyecto que supone la Llibreria Calders.

Lo terminaré de leer este fin de semana. Me faltan 40 páginas del texto de Abel que está en catalán.

Lo prologan Antonio Ramírez y Josep Cots.

Si podéis, leerlo. Creo, francamente, que merece la pena. Leerlo como una experiencia narrada y reflexionada. Entresacaréis del mismo ideas, propuestas, sugerencias y algunos temas también para el debate.

Creo que volveré sobre él en varias ocasiones en los próximos días.

Hoy sólo quiero hacer una avanzadilla con una cita del texto de Antonio Ramírez que prologa en castellano el texto de Abel en catalán, al igual que el texto de Cots en catalá prologa el de Isabel en castellano.

Escribe Antonio:

Durante todo este tiempo hemos debido soportar un ruido de fondo bastante persistente: el de los agoreros del futuro digital y sus imperativos machacones. Pero si algo hemos aprendido escuchando a los tecnófilos es a distinguir mejor las virtudes del libro de papel. Y una de ellas es lo que se suele llamar el «modelo de negocio». En el papel las barreras de entrada son muy bajas, no es complicado ni costoso plasmar un par de buenas ideas en forma de libros impresos; y cuando se trata de una serie de buenas ideas desarrolladas con honestidad, suele ocurrir que un número amplio de lectores las aprecian, suficiente como para permitir al editor materializar otro buen puñado de buenas ideas. Además, el libro de papel es el medio natural para el despliegue de proyectos personales; las posibilidades que ofrece para articular forma y contenido de una manera singular y creativa son casi infinitas. Cada libro es una start up y a la vez una spin off. Con la diferencia de que uno puede ganarse la vida con ello. Muy modestamente, claro. Pero para vivir de tus creaciones no es necesario que venga una compañía de teléfonos y te compre el invento. (pag. 12)

Hoy a la mañana, antes de escribir esto le leía a Jorge Carrión en facebook:

Ya tengo todas las liquidaciones de las ventas de mis libros de 2016 en todo el mundo. La conclusión principal es la siguiente: por cada 1000 ejemplares vendidos en papel, se venden 8 en e-book. Ocho por mil. Ocho. Por. Mil.

Lo de Jesús Marchamalo era mñas crítico. Contestaba:

Doblas mi porcentaje. En las últimas liquidaciones, la proporción era de cuatro por mil.
Cuatro ebook por cada 1000 ejemplares vendidos.
O fracción.

Menos mal que como algunas otras veces, El Roto ya había señalado la dirección hacia donde algunos pretenden llevarnos.

Hay que analizar a esa generación de gurús que viven de profecías tecnológicas, de curso en curso, de charla en charla, pese a que ninguna de ellas se ha cumplido jamás. Escribía después Carrión.

Nota final.

En este tranquilo espacio es donde fundamentalmente me he leído en un par de tarde el libro acompañado de personas de más edad que yo y bajo el murmullo de sus suaves y pausadas conversaciones.

Caminar… da para mucho…aunque no lo parezca

A mi amigo Julen le va la bici. Es todo un ortopráxico del tema del pedal. Practica, reflexiona, estudia, doctorea, promociona, lo disfruta…. Probablemente sin esto último, no sé si se daría todo lo demás.

A mí me va más el meneo del pinrel hacia delante. Lo disfruto y cuando, como hoy, hay ocasión para dedicarle más tiempo al tema, el tiempo, además, acompaña, y los humanos en el entorno tienden a escasear, llego casi a estados gozosos.

Los pies, por su lado, la cabeza por el suyo, la mirada por el otro, el oído por el más allá y el silbido alegre que me sale a su aire.

Estas escapadas son  en parte consecuencia de ser uno su propio jefe, de madrugar y hacer algunos deberes antes y, creo que también, de haber optado y haber podido hacerlo por un determinado ritmo y modo de vida.

 

Llevo toda la semana con el run-run de fondo de esta frase que nos dejó escrita el sábado pasado Antonio Rodríguez de las Heras:

Los poderes de siempre nos han indicado lo que hay que mirar de ese mundo que vemos. La visión tiene un potencial ilimitado de miradas posibles, y los poderes se esfuerzan en señalarnos cuál tiene que ser nuestra mirada, adónde hay que mirar. La rebeldía está en que los ojos se desvíen del camino que marca el dedo índice y que miren a otro lado.

Creo que con el andar, el caminar y el por dónde lo hacemos ocurre algo de esto también y ayuda a que nuestras miradas sean distintas, miren desde otros puntos de vista que salen de las rutinas.

Y esto de hecho toma incluso su forma hasta en el valor informacional de determinadas señaléticas urbanas que en nuestro día a día nos son casi indiferentes.

Para mirar distinto y para andar por espacios menos trotados conviene también ir ligero de equipaje, prejuicios e intereses en un caso, peso en otro. Situarnos ante la realidad con lo indispensable ayuda, probablemente, a profundizar en lo que vemos y a pararnos en los detalles que en lo humano suelen ser importante.

Andaba y mi cabeza al mismo tiempo iba yendo de Carrión a Bernat y de Bernat a Carrión a cuenta de sus idas y venidas con Amazon. No voy a entrar en ello. Tengo en cualquier caso la sensación de que no se ha pillado la frecuencia de onda del texto de Carrión y no me refiero al dilema inexistente en el fondo sobre papel-digital. Me interesa más los posibles modelos subyacentes.

En cualquier caso estos dos buenos hombres, acompañados de su correspondiente artilugio fruto de la tecnología me hacen quizás ver que tendemos a ponernos estupendos con algunos asuntos bastante intrascendentes para la mayoría de los seres humanos más preocupados de encontrar un espacio donde descansar un rato.

Antonio decía en el texto: La rebeldía está en que los ojos se desvíen del camino. Marina Garcés, en el espléndido libro, Fuera de clase. Textos de filosofía de guerrillatambién habla de mirar y desviar. Escribe: Aprender a mirar los gajos de una naranja es una práctica de liberación, ya sea de la caverna o de la cuenta de resultados de las actividades económicas que la explotan. Por eso educar es siempre desviar para descubrir. Y no nos hacen falta grandes recursos: sólo gente capaz de estar, con pequeños y mayores, ante la realidad que se abre. (pag. 150)

No grandes recursos… sólo gente capaz….

Y un poco antes escribe:

Una mañana cualquiera, me crucé debajo de casa con tres mujeres que iban hacia el mercado, cada una con su carro. Estuve a tiempo de escuchar a una que decía: «Hace tres años que no me abraza nadie». Tres años. No lo decía llorando ni con voz dramática. Era la expresión cotidiana de una soledad de la piel que Malatesta sabía que ninguna revolución podría resolver nunca del todo. (144)

Casí que creo que Carrión quería ofrecernos una de las posibles ‘miradas desviadas’.

Mientras tanto yo seguía mirando a Bilbao en su botxo… siendo consciente de que para verlo así hay que tomar distancia…