A veces me gustan los tríos

No soy amigo de las multitudes.Prefiero las conversaciones sosegadas, cara a cara, con tiempo, sin prisas, sin estar pendientes del reloj que posibiliten que la conversación vaya fluendo, pero a veces hay circunstancias inesperadas que albergan agradables sorpresas y nos sitúan en conversaciones compartidas.

Había quedado ayer con R. para comer. Hacía tiempo que no nos veíamos, pero desde que nos conocemos, hace más de 25 años, nos ha resultado fácil pegar la hebra y eso que en los tiempos iniciales nos tocó discutir y debatir mucho y duro para llegar a consensos y propuestas compartidas.

Cuando llegué me encontré con la agradable sorpresa de que R. estaba con N., me había encontrado con él hace poco por la calle, pero me causó mucha alegría ver cómo se tejen las redes, como hay hilos conductores que nos llevan de una persona a otra de una manera que parece casi invisible.

También con N. he compartido proyectos, ilusiones, discusiones, debates y muchas horas de trabajo.

A los tres, probablemente, y así lo hablábamos, nos han marcado nuestros tiempos más jóvenes de trabajo en el campo del voluntariado con ideas y propuestas, en aquellos años, novedosas.

Como dice R. nos trasladamos a comer a ‘mi oficina’ donde siempre nos reciben bien y nos tratan con mucho cariño.

Fue un rato estupendo e inesperado. Casi mejor estar los tres que los dos que habíamos quedado. Cada uno jugando nuestro ‘papel’, poniéndonos al día de situaciones personales, laborales y de proyectos y sueños.

Ya a la tarde-noche disfruté de otro trío, en esta ocasión como espectador, a cargo de Fernando Golvano, José Ibarrola y Kepa Murua.

Me quedo con algunas reflexiones-citas de Ibarrola:

– He intentado siempre ser un cronista de mis sentimientos.

– Lo más interesante del arte es ir descubriendo puntos de vista distintos.

– La experiencia es simplemente acrecentar tus grandes dudas.

Y su ‘interés’ vital que comparto por la búsqueda, duda e interrogación sobre la soledad y la memoria.

Y como estamos en tiempos de búsqueda y preguntas aquí os dejo algunas más:

Pabellón 6

Lo de pabellón suena en principio a fábrica, aquí en Bilbao tambien a Hospital, en concreto al de Basurto (Pabellón Revilla, Pabellón Gandarias) y también, por lo menos a mí, a cárcel o a psiquiátrico.

Con nada de esto directamente tiene que ver la historia de hoy. Sí está más cerca de las fábricas y del hacer y quizás a un punto de las ‘sanas locuras’-

Hay cosas que se mueven en el mundo de la cultura o quizás sería mejor decir que hay personas inquietas que no han parado nunca y ahí, aun pasando los años y las experiencias, parecen seguir creyendo que hay algo nuevo por hacer.

Este es el caso de Ramón Barea, Irene Bau, Patxo Tellería, Pako Revueltas, Nagore Navarro, Borja Ruiz, Nuria M. Cres y Ander Lipus, las bailarinas Matxalen Bilbao y Blanca Arrieta, el músico José Urrejola, el artista y escenógrafo José Ibarrola, y el escritor y crítico Josu Montero que quieren seguir enredando.

En  Pabellón 6 creen firmemente  las artes escénicas, el teatro y la danza, nos unen y nos retienen porque operan contra el ruido nacido para tapar el silencio, contra la velocidad que nos empuja hacia el vacío minuto siguiente. Creemos que la función del teatro y de la danza es parar ese afuera, juntarnos un rato ante un artefacto más real que la realidad que nos venden, imponen y decretan. Se sitúan al mismo tiempo en relación con el entorno ZAWP y nos invitan a participar en el proyecto como una de las formas más claras de interactuar e ir más allá del mero espectador.

Lo dicho: algo se mueve y como nos va el meneito pues vamos a ver si nos apuntamos.

¡Pasen y vean!