Editores: los embajadores de Rajoy. Libreros: el estilete de los editores

En vísperas del inicio de la Feria del Libro de Madrid traigo por aquí dos asuntos que, creo, son menos festivos, pero que demuestran que todo sigue más o menos igual aunque tirando a peor.

Recientemente a Mariano Rajoy se le ha llenado la boca afirmando que: “La marca España no encontrará mejores embajadores que el sector editorial español“.

Lo curioso es que Mariano pone el acento en América Latina, donde parece, al mismo tiempo que a la cúpula editorial le causa más pereza ir, más allá de que parte de esa ‘embajada española’ esté manejada por capital extranjero convirtiendo casi a Planeta en estos momentos en el mayor editor nacional independiente de este país, unido al fenómeno atípico de los editores religiosos que, en este caso no son tan independientes porque dependen en parte de la ‘palabra divina’ y de los favores del señor Wert.

Pero, en cualquier caso, digamos que queda bonito.

Así, mientras los editores están en boca de Mariano, los libreros se complican la vida demandando a Amazon al que los editores venden encantados sus libros por mucho que algunos en un inicio pusieran el morro prieto y condiciones  ‘casi’ de librero que por supuesto para Amazon eran inaceptables.

Es una forma como otra cualquiera de echarse o de que otros les echen a los pies de los caballos que demuestra o inocencia o ingenuidad o incapacidad.

La Federación de Cámaras del Libro donde conviven, es un decir, editores, libreros, distribuidores y gráficos y que está presidida, como no, por un editor está estudiando sumarse a la demanda.

Apuesto que quedará en agua de borrajas ya que habría una solución más fácil como es la de parar la venta de ejemplares por parte de los editores hasta no dejar clara la situación.

Difícil todo en cualquier caso cuando importantes editores y distribuidores se dedican a hacer sus ofertas a o i-legales entre los colectivos más variopintos.

La Feria pasará de puntillas por estos temas al igual que lo sigue haciendo por todo aquello que genera cierto debate y tensión.

Me recuerda mucho al ‘buenismo’ del Camino de Santiago, aunque aquí se cambie el ‘Buen camino’ por ‘Buen rollito para el libro’, aunque todo siga tensionado entre bambalinas.

En cualquier caso… ¡Buena Feria!

La Cultura vasca y el Iva

(Foto El País)

Algunos representantes de la cultura vasca, aquella que se hace en Euskadi, han alzado hoy su voz contra el ‘rejonazo’ de la subida del Iva.

No han estado todos, pero sí bastantes. En esta ocasión ha habido también escritores de por medio. Editores no, pero qué es un editor literario sin escritores. Vacío. Junto a ellos, también, músicos y actores. Y el Gobierno Vasco que ya hizo patente su postura.

Por lo tanto, creadores, empresas y políticos. Parte importante de la cadena de valor a la que quizás solo le falte el público en este caso.

Las tensiones, dialécticas y divergencias que se mantienen a veces y a menudo con los sectores o entre ellos mismos o dentro de su cadena de valor específica no ha impedido en esta ocasión comparecer conjuntamente, compartir opiniones y dejar claro también que las cosas seguro que se pueden hacer de otra manera.

La falta de sensibilidad del Gobierno español y de algunos sectores culturales que aparecen como mudos o conviddados de piedra, pero bien alimentados, no es que sea preocupante, sino que además es un insulto a los que deberían ser compañeros de viaje. Unos deberán explicar su silencio y el Ministro la decisión tomada.

Decir que era la única posible y no haber planteado una reflexión sobre la misma es casi negar que ‘todo ser humano en el mundo es reflexivo; su condición misma implica recapitulación y reconsideración, ya que no puede durar demasiado sin autocrítica’ (Zygmunt Bauman; En busca de la política; pag. 151).

Ahora toca esperar a ver si Wert es humano marciano.

Iva, no todos los responsables de Cultura piensan lo mismo. Carta de la consejera Blanca Urgell a José Ignacio Wert, ministro de Educación, Cultura y Deporte

Como se suele decir no todo vale.

Es posible que con esta Carta que la Consejera de Cultura Blanca Urgell dirige al Ministro Wert el PP encuentre un motivo más para decir que se está haciendo oposición desde un gobierno.

Hay momentos y este es uno porque en el fondo estamos poniendo en juego modelos y políiticas que no es bueno callar.

El departamento en el que trabajo tiene una gran ventaja: tenemos algunas cosas bastante claras y mucha y sana discusión interna.

La Carta de la Consejera recoge ante algo fundamental mi sentir y el del Departamento.

Uno de los principios que mantenemos es que los políticos no hacemos cultura, sino política cultural y que esto solo es posible hacerlo desde y con el tejido existente.

Sin él nuestra tarea sería vana.

Así que no está mal que rompamos una lanza a favor de un cierto modelo y reivindicando el sentido y el trabjo que dan la base para nuestra labor posterior.

Se dice en la carta:

Entiendo, y me lo permitirás, que detrás de la decisión de multiplicar en la casi totalidad de casos la imputación de IVA a los productos y servicios culturales –casi con la única excepción del libro en soporte tradicional de papel- se esconde una escasa sensibilidad y conocimiento del mundo de la cultura. Digo más, creo que bien se puede afirmar que hay una dimensión claramente política en esa decisión y que coloca a tu gobierno claramente enfrentado a las necesidades del mundo de la cultura. Es como si de repente se hubiera decidido rematar al moribundo –siempre en crisis- mundo del teatro, de la danza, del cine y el audiovisual, de los museos y el patrimonio, y de tantas manifestaciones y realidades sin las cuales este país deja de serlo. Es como si de repente hubiérais resuelto que el ciudadano no tiene derecho a la cultura y que ésta es un bien suntuario, prescindible en tiempo de crisis, y no algo constitutivo de la propia naturaleza personal y colectiva de la ciudadanía de nuestro país, así como expresión de la riqueza de su intrínseca diversidad.

No hago sino trasladarte el pesar y la indignación de los sectores de la cultura vasca, así como la afirmación contundente de que en este paso que habéis dado no podremos acompañaros ni siquiera con la lealtad y colaboración institucional que debe caracterizar nuestro trabajo en común por la cultura. Entiendo que la naturaleza política del mismo se coloca en las antípodas de lo que es nuestra visión de la cultura y que expresa, siempre desde nuestro punto de vista político, una nula consideración del papel que la cultura debe jugar en la formación de una ciudadanía cada vez más crítica y libre. Por ahí, te lo digo de verdad, ni se arregla la crisis económica que vivimos, ni se contribuye a alumbrar un mejor y distinto futuro.

Bienvenidas serán como siempre todos los comentarios y sugerencias desde el convencimiento del valor de la Cultura, sus expresiones y la diversidad.