Texturas 35. La identidad del librero. Carlos Pascual

Volví ayer de Madrid con la compañía del número 35 de Texturas que a la mañana habían entregado en el local de Trama editorial.

Cada número es una historia, una nueva historia que en la mayoría de las ocasiones viene acompañada de pequeñas y grandes complicidades.

Personalmente me que do en este caso con tres historias.

La primera es el regalo que fue la conversación que pudimos mantener con Carlos Pascual.

Llevábamos mucho tiempo con la intención de poder incluir en la revista el furto de conversaciones amplias y sosegadas y ésta ha sido la primera.

A Carlos le tengo un respeto y un cariño especial. Él y otros libreros nos acogieron cuando éramos jóvenes y nos permitieron participar activamente tanto de la vida asociativa como de la reflexión sobre el presente y futuro del sector. En todo ello, los encuentros en Burgo de Osma, pueblo en el que ha nacido, jugaron un papel importante.

La segunda y la tercera van juntas en un mismo paquete. Publicamos el texto que Juan Casamayor leyó en la última FIL de Guadalajara con motivo del Homenaje al Mérito Editorial 2017.  Se nos ocurrió hacerle nuestro particular reconocimiento y pedimos para ello a dos autores que han publicado en Páginas de espuma que nos trasladaran una vivencia o reflexión sobre el papel que Juan como editor ha jugado con ellos.

Eloy Tizón y Pedro Ugarte han sido estupendos cómplices y generosos con su regalo que esperamos agrade a Juan que es su destinatario final. Como tantas veces el editor media. En este caso, un ‘editor tercero’ quiere mediar entre dos autores y su editor natural. Con sus dos textos, La espuma en los jardines de Eloy y Material sensible de Pedro acompañan al de Juan.

¡Gracias amigos!

Aquí os dejo el índice completo.

–El extraño ‘parágrafo’; Edgar Allan Poe

–Resonancias de reverberaciones; Camilo Ayala Ochoa

–Reivindicar al editor; Alejandro Gamero

–La B como epicentro de la Ñ. El ‘boom’ y su impacto en el mundo editorial; Consuelo Sáizar

–Leer en los tiempos de la prisa; Alfredo Torres Otero

–Proteger ese todo indefinible; Javier Gutiérrez Vicén

–Carta a Siri; Pello Gutiérrez

–La promesa ‘radical’ de las bibliotecas; Barbara Fister

–La identidad del librero. Una conversación con Carlos Pascual; Maica Rivera, Txetxu Barandiarán, Manuel Ortuño

–Breve guía para los libreros de hoy… hasta que llegue mañana; Antonio Marcos

–«Vivir del cuento»; Juan Casamayor

–La espuma y los jardines; Eloy Tizón

–Material sensible; Pedro Ugarte

–Correspondencia. A Jaime Salinas; Gabriel Ferrater

–Libros y webs

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Nuestra historia de Pedro Ugarte. Un libro humano

Con todo el cariño y a modo de ‘guiño humano’ para Pedro Ugarte y Juan Casamayor.

Nuestra historia, editada por Páginas de espuma, ha sido una de las lecturas que me ha acompañado en mi último viaje.

Me ha gustado. He disfrutado. He tomado mis notas particulares. Me ha traslado a recuerdos de situaciones cotidianas, a pensar… “esto lo tiene que leer fulana, le gustará”.

El libro, además de estar lleno de vida cotidiana, que es donde la humanidad se hace real y se encarna, es de manera caprichosa e inesperada de ese reflejo de no perfección humana, como si las páginas hubieran entendido también de qué va esto.

Así, en la página 34 se lee:

Las cosas no pueden ir siempre bien. Los seres humanos no estamos preparados para eso. Cuando ocurre, todo se vuelve un tanto incómodo. Lo perfecto no es natural, no es lógico. Lo perfecto, en realidad, es imposible.

Y, como si las propias páginas quisieran reafirmar lo escrito, justo en la anterior, la 33, encontramos un rastro de esa pequeña imperfección que rubrican la humanidad también del texto y el soporte que parecen querer seguir la estela que marcan tanto Pedro como autor y Juan como editor..

Lo dicho, para alguien que no es crítico, y sí un simple lector… un disfrute y la constatación, por suerte, de que todavía hay personas humanas e imperfectas en los procesos creadores naturales.

 

Libreros y editores trabajando juntos. Una visión desde la distancia isleña

Los tres días pasados en Santa Cruz de Tenerife gracias al SILA han sido un auténtico regalo. Vaya pues por delante mi agradecimiento.

El alejarse de vez en cuando de los ámbitos diarios de trabajo y encontrarse con nuevas caras y personas, al igual que conversar con algunas habituales, pero con distancia física al entorno cotidianol permite refrescar la cabeza y las ideas. De la misma manera salen guiños nuevos y pequeños deberes y compromisos fruto de la charla tranquila y de compartir información con sosiego y cerveza bien fría.

Todo parece hacerse más fácil.

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En el encuentro participé en dos mesas. Políticas del libro y Nuevos modelos de librerías.

Me quiero centrar en esta segunda ya que me permitió conocer a Pepe Olona de Arrebato libros y a Izaskun Legarda de la Librería de Mujeres de Santa Cruz de Tenerife.

Dos personas que ponen corazón, ganas e inteligencia a lo que hacen y a lo que tienen entre manos. También algún dolor de cabeza o de espalda. Ya se sabe que el trabajo librero es muy físico.

Nos movimos a gusto, creo, en los ámbitos de intentar tejer redes y pensar más en que el sentido de los proyectos proviene de la interdependencia relacional que tejemos que de otras cosas.

Y, en esta línea, me llevé dos grandes sorpresas.

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51 estados de ánimo y un colofón a este primer año que tendrá continuación

Manuel Ortuño dice…

La iniciativa que pusimos en marcha como un pequeño juego cumple hoy, con este agradecimiento a todos los que han participado en él,  sus primeras 52 semanas de rondarnos. A lo largo de este tiempo hemos contado con cincuenta y una generosas miradas sobre el libro y la lectura siempre cariñosas, desenfadadas, cómplices, serias y divertidas. Todas ellas nos han permitido acercarnos y conocer, cual lente de aumento, a muchos de quienes viven interesados e ilusionados el universo del libro desde situaciones y puntos de vista personales y laborales muy diferentes.

Trama&Texturas se ha definido desde siempre como un estado de ánimo antes que cualquier otra caracterización sincera o atribuida. Hoy no nos toca contar el nuestro, sino seguir facilitando y promoviendo redes, mediaciones, ampliando la trama y dando cabida a las distintas texturas. Gracias por compartir vuestros estados de ánimo, por enriquecernos, divertirnos, cuestionarnos y recomendarnos a lo largo de estas semanas, uno cada vez para no empacharnos. Aquí estáis todos…

Por orden alfabético de nombre…. a todas las personas que os habéis animado ¡Gracias!

  1. Aitzol Batiz
  2. Alejandra Díaz Ortiz
  3. Ana Garralón
  4. Antonio Adsuar
  5. Blanca Mata Fauri
  6. Carme Fenoll
  7. César Coca
  8. Concha Quirós
  9. Cristina Pineda
  10. Donatella Iannuzzi
  11. Elena Cabrera
  12. Emiliano Molina
  13. Fernando Fantova
  14. Gloria Pérez Salmerón
  15. Ibon Idoiaga Basaras 
  16. Itziar Cámara
  17. Javier Jiménez
  18. Jesús Ortiz
  19. Joan Carles Girbés
  20. Jone Arroitajauregi
  21. José Antonio Millán
  22. Josep Mengual Català
  23. Juan Casamayor 
  24. Juan Torres
  25. Juan Triviño
  26. Julieta Lionetti
  27. Karina Sáinz Borgo
  28. Kepa Osoro
  29. Leroy Gutiérrez
  30. Loreto Rubio
  31. Lucía Cobos González
  32. Luis Miguel Cencerrado Malmierca
  33. Marc Lecha
  34. María Cardona
  35. María PTQK
  36. Mariana Eguaras
  37. Miguel Loza y Aguirre
  38. Mikel Alvira
  39. Natalia Arroyo
  40. Natalia Porta López
  41. Nestor Sangroniz Akarregi
  42. Paco Goyanes
  43. Pedro Layant
  44. Pep Bruno
  45. Rafael Muñoz
  46. Ramiro Domínguez Hernanz 
  47. Raquel Blanco
  48. Ricardo J. Sánchez Cano
  49. Tomás González
  50. Txetxu Barandiaran
  51. Valentín Pérez Venzalá

Y como esto no quiere ser un proyecto que termina os seguimos invitando a todos los que queráis para que nos hagáis llegar vuestro Estado de ánimo.

¡Que no decaiga! Ya tenemos el de la próxima semana….

Enlace al cuestionario  Enviar a promociontramaeditorial@gmail.com

 

 

 

Eloy Tizón. Un gran tipo. De cómo los contextos digitales pueden llevar al papel

El camino por el que a veces se llega a un autor y a un libro es, en ocasiones, curioso, pelín enrevesado y, también, gratificante.

Todo empezó en las vísperas del I Congreso de Libro Electrónico.

Un mediodía soleado, en un precioso pueblo oscense que mira hacia la Sierra de Guara. Alquézar para más señas.

Una terraza. Una comida conversacional con una buena amiga hablando de lo divino, de lo humano y de libros.

En medio de la conversación en la que iban saltando las ideas de lo general o abstracto a lo concreto y práctico, sin un orden aparente, se cuela por medio el nombre de Eloy Tizón y la afirmación de ella: “todo lo que he leído de él me ha encantado. Tengo ganas de leer su último libro”.

La frase quedó ahí. Aparentemente perdida en mi disco duro humano sin saber hasta más tarde que iba a ser procesada por una serie curiosa de acontecimientos.

Al día siguiente empezaba el Congreso del que ya he hablado por aquí. Poco se habló de creación y Literatura, pero era lo que tocaba.

Ya a la vuelta, en casa, en Bilbao, el ‘disco duro’ se activó. La amiga y Eloy Tizón volvieron a encenderse y en estos preciosos arrebatos de ‘aquí te pillo, aquí te mato’ compré para ella a través de internet en una librería amiga, curiosamente no ubicada en Bilbao, el último libro de Tizón, Técnicas de iluminación.

9788483931523_04_lMientras el libro iniciaba su viaje Bilbao-Oviedo-Madrid me enteré que Eloy Tizón iba a presentar el libro en la Librería Cámara de Bilbao. Además, iba a estar acompañado de dos ‘palmeros’ de lujo. Pedro Ugarte y Jon Bilbao.

Así que, mientras uno de los ejemplares ya había llegado a su destino madrileño, me acerqué a la presentación.

Foto0318Había unos 50 personas. Cifra estimable y poco habitual por estos lares. Amigos personales y escritores entre los que por allí andábamos y escuchábamos con atención.

La presentación fue un delicia. Escuchar a Tizón más con el contrapunto de Pedro y Jon que también iban asintiendo como alumnos bien aplicados ante lo que iban escuchando.

Tono suave, hablar pausado sin aspavientos de falso divo. Como queriéndonos dejar entrever algo sobre lo que él mismo hablaba: cuando se escucha a alguien con calma y tiempo se le puede empezar a conocer.

Hubo muchas pequeñas perlas.Foto0319

Recojo alguna:

– Me encantó ese dúo que quiso hacer con su editor desde la palabra. El editor se compromete con la literatura y el editor se compromete con el libro.

Juan Casamayor, editor de este libro seguía con discreción y atento todo lo que iba sucediendo, sabiendo quién jugaba en ese momento el papel protagonista.

Un breve inciso. He coincicido con Juan en este último año tres veces. No hemos hablado mucho, pero sí lo suficiente para quedarme con la buena sensación de que es un serio trabajador de este sector, de ser trasparente en la conversación, de saber qué es lo que se juega y, sobre todo, me quedo con una grata sensación de honestidad en medio de su tono tirando a serio y parco en palabras. Me fío.

– Segunda perla. Eloy hace entre otras cosas literatura para ‘sacar al lector de su comodidad’. Es la literatura que me interesa. Así que disfrutaré este fin de semana.

– Tercera. La literatura activa nuestra capacidad de escucha.

Lo descubrí escuchando y conversando con una amiga. Este fin de semana me ‘encerraré’ con su libro para ver que nuevos cales y ondas me abre su literatura en mi capacidad de escucha. Al fin y al cabo la presencia y la palabra siguen siendo de los mejores canales de comunicación. Si llevan por lo menos una pizca de tacto mejor que mejor.

Y todo, todo el tiempo. Con la sensación, se lo dije a Juan y a mi amiga de que es un ‘buen tipo’.

Pedro Ugarte

Me acerqué ayer a la Biblioteca de Bidebarrieta a la presentación del libro de Pedro Ugarte El Mundo de las cabezas vacías. No es que haya intercambiado mucha conversación con Pdero, pero es de esas personas que me caen bien.

Para hablarnos ayer se escondió en su miopía y dejó por lo menos un par de perlas que quiero traer aquí.

La primera: “Todo libro es una obra colectiva”. Quizás algo aparentemente manido, pero que sirvió con claridad para reconocer el trabajo de muchos otros y situar al creador inicial en una posición de modestia o, por lo menos, reconociendo el valor del trabajo que muchos otros aportan: maquetador, encargado de portada, encuadernador, impresor, preocupado este incluso a horas madrugadoras sobre la posibilidad de que hubiera algún fallo en el libro y despertando al Juan Casamayor editor del libro que también en este caso ha jugado un papel importante en el propio ‘orden’ del libro. Bonito detalle el de situar y agradecer a todas las personas que contextualizan y hacen posible la obra.

La segunda: “El privilegio del lector, de cada uno, es ver cosas distintas en una misma obra”. Creo que además cuando se hace una literatura de lo cercano como él señalaba esto cobra un valor especial. Al final el texto permite que dos puntos de vista se encuentren. El punto de vista del autor y la mirada desde cada punto concreto d ecada lector.

¡Ah!, por si acaso y ya lo dejó claro Pedro. Con el título, El mundo de las cabezas vacías, no se está refiriendo a la Universidad.

Fue un rato agradable en el que también pude estar con Juan y volver a palpar de cerca la complicada situación del mundo del libro.

Algunos todavía le echan ganas.