Las lecturas y la vida. Quizás mejor en singular

El Ministerio presentó ayer el Plan de Fomento de la Lectura 2017-2020.

Hoy no voy a entrar al detalle del mismo. Señalaré sólo, porque creo que es importante, que en muchos casos las competencias de cultura y educación están transferidas y que, por lo tanto, es difícil saber, más allá de los dineros, cuál es el ámbito de actuación de las líneas que se proponen y cuál puede ser por lo tanto su impacto real.

Quedaría más claro y sería probablemente más operativo, si el Plan fuese contrastado, consensuado y asumido, dineros incluidos, con y por las distintas Comunidades Autónomas.

Mientras tanto, el plan, como el ruido mediático son, en mi opinión, de poca influencia real sobre los lectores. Es probablemente más importante saber lo que están dispuestas a gastar las CC.AA. que el propio Ministerio y cuáles son las líneas y propuestas de cada uno de los planes de lectura, con fomento o sin ella, que ya campan y pacen sosegadamente en la mayoría de los casos, por esta piel de toro.

Sí quiero reflexionar sobre la imagen y el lema escogido que no me acaban de convencer y que será lo que de manera más o menos machaconas veremos, en el mejor de los casos, durante un tiempo.

Leer te da vidas extras

No acabo de entender, supongo que habrá una explicación, ese plural de ‘vidas’ más unido a la lógica de los videojuegos (muerte-vida y rapidez por conseguir ) que al discurso, si se me permite, más clásico sobre la lectura como posible enriquecedora de la vida, en singular, de cada una de las personas.

Reconozco, he tenido alguna experiencia, que no es fácil encontrar ese corto con imagen comunicativo que dé cuerpo a toda una actuación, pero por ello mismo conviene ser sumamente cuidadoso.

¿Se piensa caso que por ese guiño a la pantalla y al juego alguien dará un salto de una actividad a otra? ¿No hay con ese mensaje una invitación implícita a reconocer que la vida real que cada uno está viviendo no merece la pena y hay que buscar fuera de uno mismo algo que le dé sentido o vidilla?

No me convence.

Se ha escrito mucho sobre la relación entre lectura y vida en singular, la vida de cada persona enriquecida no por más vidas, sino por los puntos de vista y experiencias que pueden enriquecer, matizar, hacer aflorar nuevas experiencias y sentimientos de la propia vida, pero sin tener por ello que renunciar a la misma o tener que buscarla en otros.

Así, Alberto Manguel, hace hincapié en la lectura como enriquecedora de diferentes facetas de la vida de cada uno. Memoria, intimidad, imaginación, sentimientos, inteligencia, aventura y descubrimiento son algunas de las palabras que reivindican el estatus de un placer que nos hace más humanos en Elogio de la lectura.

Emili Teixidor, escribió un espléndido libro que lleva por título La lectura y la vida. En él se puede leer: ¡Leer no ocupa mi tiempo, leer llena y añade valor a mi vida! (12)

Ángel Gabilondo en Darse a la lectura escribe: La lectura no es un sucedáneo de la vida, no trata de sustituirla, porque ella es vida. (69) No hace falta, por lo tanto buscar vidas extras… sino, como dice más adelante, el texto nos convoca a ampliar el limitado horizonte de nuestras consideraciones. (71)

Emilio Lledó en Palabras por la lectura, también sitúa la mirada en la experiencia personal, en la vida de la persona cuando dice: El sorprendente fenómeno de la lectura implica un diálogo que rompe el solitario murmullo de nuestra, tantas veces, clausurada y pobre o empobrecida experiencia. No somos conscientes de lo que significa esa libertad de las palabras que otros escribieron con la esperanza de que sus particulares, elaboradas experiencias llegasen, en el surco del tiempo y en el cálido limpio río de la escritura, hasta nuestros ojos. (105)

Juan Domingo Argüelles ahonda también en esta vida que se lee cuando en Ustedes que leen escribe: Leer es en realidad leerse; leer para sí. Leer para conocernos y reconocernos en las palabras, en las líneas, en los párrafos, en las páginas. Y nadie, cuando lee, es neutral. La lectura es lo que somos y, como advertía Paz, lo que nos preguntamos oscuramente y sin formularlo del todo, y esa respuesta o esas respuestas que abren nuestros horizontes por intuición, por instinto y no exclusivamente por fría racionalidad. (177)

Dejo para el final la reflexión que aporta Michèle Petit:  Al leer, a menudo experimentamos al mismo tiempo nuestra verdad más íntima y nuestra humanidad compartida. Lo que ocurre con ese derecho a lo íntimo, con ese derecho a elaborar la propia subjetividad, es quizás el paso hacia otras formas de relación social distinta de aquellas donde se vive pegados unos a otros, cerrando filas alrededor de un líder o de un patriarca. Se trata quizás del paso hacia otras formas de compartir, otras maneras de vivir juntos, y otras maneras de hablarse. No al unísono, gritando todos al mismo tiempo en un estadio. Sino a partir de múltiples voces... (Lecturas: del espacio íntimo al espacio público, 123)

Ahí lo dejo, pero creo que no es baladí situarnos desde una mirada más personal e introspectiva que desde una aparente socialización que acabe pensando que cuantas más vidas busque más se encontrará, reflejo quizás de una lectura equivocada tanto del fenómeno redes como de la cultura del videojuego.

Ahí lo dejo por si aporta algo para una reflexión sosegada.

 

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Paradiso: 40 años de felicidad

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Miguel Barrero escribe sobre los 40 años que una librería, Paradiso en Gijón, lleva regalando felicidad. Porque, como escribe Miguel Barrero…

Todos los que la conocen saben que entre sus paredes se encuentra una de las más consistentes sucursales de la felicidad…. En cuanto se cruza la puerta de Paradiso, puede ocurrir de todo. Cuentan que una vez alguien entró preguntando por un libro inexistente y salió llevando bajo el brazo las obras completas de un poeta imaginario.

Manuel Ortuño quizás se sienta invadido por una agradable melancolía al ver una librería de Gijón cumpliendo 40 años.

Bien es verdad que, cuando todavía algunos a fecha de hoy se ponen nerviosos e incluso pretenden decir qué es lo que sí y no debe ofrecerse en una librería, en Paradiso lo tuvieron siempre claro: libro y disco para saciar el hambre cultural y las ansias de felicidad de varias generaciones en modo itinerante por su peregrinar durante un tiempo de local en local.

Vivimos en un mundo de apariencia y simulaciones. Con la lectura pasa muchas veces lo mismo. Personas que hablan mucho de la utilidad de la lectura, prescriben las lecturas “útiles”, pero ven con reprobación la entrega libérrima de los lectores a todos esos libros con los que se pierde el tiempo y con los que se gana un pequeño espacio de felicidad. (Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen; Océano; pag. 33)

Esperemos que la felicidad, por lo menos en Gijón, siga teniendo espacios de vicio y celebración.

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El imaginario librero -15

Venimos de aquí (acceder)

Algo más todavía

Las características que a continuación vamos a señalar han aparecido también en el imaginario.

Pensamos que dentro de ese ‘continuum’ cultural que hemos intentado esbozar en los dos puntos anteriores ayudan a poner algunos acentos y a aportar algo de color y de matices. Como veremos muchos de los aspectos y características señaladas no son novedosos y ya en su momento han sido abordados o resaltados por otras personas.

Proponemos la siguiente clasificación para los puntos recogidos y los acompañaremos en ocasiones de citas que recogen ese posible papel a jugar.

La librería y algunos acentos:

– Comprometida
o Con la cultura

En una investigación que he venido realizando a lo largo de los últimos tres años…la librería aparece como el espacio fundamental que incentiva de modo determinante la inclinación por la lectura. La librería ayuda a construir de un modo indudable la vocación de los lectores. Las librerías (grandes, medianas y pequeñas), cada vez más amenazadas…tienen una importancia tan valiosa en el ámbito educativo y cultural de una nación, como la que representan las escuelas, las bibliotecas, las galerías, los teatros, las casas de cultura y demás establecimientos sin los cuales no se puede concebir el surgimiento de nuevos lectores y de nuevos públicos para las demás artes y las industrias culturales. (Juan Domingo Argüelles; pag. 74)

Cuando un librero conoce y ama su oficio establece con el lector una relación muy cálida que es la prolongación natural de la cultura. (Manuel Vicent)

La supervivencia de las librerías de cabecera es fundamental para la salud cultural de nuestro país. Tras la concentración editorial, ya efectuada, la concentración librera podría tener efectos muy empobrecedores. (Jorge Herralde, El Cultural, 1-4-2004)

o Con el cliente

“…la información y las recomendaciones circulan entre todos. Nos apoyamos, también, en la escucha y el gran aporte de nuestros clientes, que nos hacen descubrir perlas en un mar de libros que llegan como olas y, a veces, se van sin haberlo notado. Esa relación es nuestro tesoro.”(Débora Yánover)… a Garamona le gusta recomendar lecturas a los clientes. “Uno sueña sus sueños y cuando encuentra tal o cual libro que sabe que buscan o que buscarían, lo compra y atesora hasta el momento del encuentro con esa persona a la que está destinado. Hay una relación íntima y a la vez misteriosa, hecha de vidas diferentes. Gente que muchas veces no tiene nada que ver con uno, pero que a la hora de elegir, se establece un vínculo estético que puede durar para siempre, en una espiral de esa galaxia llamada libro.” (en Natalia Blanc)

Seguimos aquí (acceder)

Día de las librerías. 7

libreriaespaciocultural–          (Tomás Granados), las librerías son un doble cofre del tesoro: para los editores representan el medio para dialogar con el gusto y las necesidades de los consumidores (…) y para los lectores funcionan como resumen del momento actual, como biblioteca en movimiento, como zona de exploración de uno mismo. (Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen; pag. 84)

–          En una investigación que he venido realizando a lo largo de los últimos tres años…la librería aparece como el espacio fundamental que incentiva de modo determinante la inclinación por la lectura. La librería ayuda a construir de un modo indudable la vocación de los lectores. Las librerías (grandes, medianas y pequeñas), cada vez más amenazadas…tienen una importancia tan valiosa en el ámbito educativo y cultural de una nación, como la que representan las escuelas, las bibliotecas, las galerías, los teatros, las casas de cultura y demás establecimientos sin los cuales no se puede concebir el surgimiento de nuevos lectores y de nuevos públicos para las demás artes y las industrias culturales. (Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen; Océano; pag. 74)

–          Cuando un librero conoce y ama su oficio establece con el lector una relación muy cálida que es la prolongación natural de la cultura. (Manuel Vicent)

Carrera de fondo

A veces las tareas cotidianas como la de ir manteniendo, actualizando, categorizando y etiquetando entradas de este blog que en sus distintas variantes cumplirá en poco tiempo, un par de meses, ocho años hace que me re-encuentre con entradas que mantienen toda su validez.

Algo de esto me ha pasado con esta cita de Jordi y Paco recogida hace ya casi cinco años:

Las cosas esenciales tienen mucho en común con las carreras de fondo. (Jordi Nadal y Paco García, Libros o velocidad ; Fondo de Cultura Económica, pag. 142)

Ando ahora en carrera de fondo personal, en medio, al mismo tiempo de las prisas, falsas en ocasiones, que algunos políticos tienen para que algunas cosas queden aparentemente lucidas.

Me sigue interesando el fondo, no los sprints explosivos.

Recuerdo que cuando nadaba me iban mejor las largas distancias, el tiempo mantenido, el ritmo regular. En el agua, además había suficiente tiempo para pensar y darle una vuelta a la vida.

Ahora, casi y gracias a esta vuelta atrás en el blog, parece que me encuentro en lo mismo.

Es una especie de relectura vital mirando al mismo tiempo hacia un futuro sostenido que en un tiempo no fijado, no se sabe dónde está la meta exacta, terminará para alguien querido. Acompañarle en esta carrera de fondo, que es también la mía por decisión propia, es, como todo lo que merece la pena una profunda experiencia vital.

Releer es volver a aquello que fuimos y aceptarnos o desilusionarnos de nosotros mismos. En este sentido, somos lo que leemos. Estamos hechos del tejido (es decir, del texto) de los libros. Un libro, leído en una época determinada, nos dice mucho de lo que pensábamos y hacíamos, de lo que soñábamos e imaginábamos. Releerlo siempre será revelador e ilustrativo. (Juan Domingo Argüelles en Quehacer editorial 6; pag. 92-93)

Perjudicial para….

Vía Desequilibros

La gente lee libros sólo cuando realmente se le convierten en una necesidad: necesidad de hacer una tarea, de aprobar un examen, de cumplir con un requisito, etcétera, o bien necesidad de perder deliciosamente el tiempo, de salir de la desesperación o de entrar a ella, de confrontar la vida con la ficción, de no dejarse avasallar por la terrible rutina doméstica o laboral. Pero, en fin, nadie lee libros si antes no ha nacido en su mundo íntimo la necesidad; esa necesidad que puede nacer en el instante mismo de llevar la mano a una estantería y encontrar prácticamente por azar una voz que nos habla, nos seduce, nos deslumbra y nos gana para su reino. (Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen; pag. 222)

Burgos

Parece que me agrada ir de ciudad en ciudad.
 Donosti, Madrid, Pamplona y Burgos no es un mal periplo en una semana.
La ventaja en todos los casos. La compañía.
Ayer anduve por Burgos charlando y comiendo y tan a gustito estábamos que luego hubo pérdidas de transporte que se pudieron solventar.
Conversación en zapatillas que diría la otra parte. A gustito. Disfrutando del sol y del ritmo tranquilo de la ciudad así que con ello la conversación se nos iba alargando.
Seguro que ella entenderá bien el sentido de esta frase hoy aquí al final.
La unanimidad nos aletarga, la diversidad y el desacuerdo nos despiertan. (Juan Domingo Argüelles: Del libro, con el libro, por el libro… pero más allá del libro; pag. 18)