De bicis y libros. De tiendas de bicis y librerías. Julen Iturbe

Poco voy a añadir a lo que puedes leer a continuación que es réplica fiel de lo que Julen a reflejado en su blog.

Sólo añadiré tres reflexiones más. La primera vino relacionada con su última escapada en bici que aunque no la hablamos en el ámbito que a continuación se señala, tiene también todo su sentido. La importancia de la mirada y la acogida en un primer momento al que llega que a veces es mucho más importante que la apariencia externa del espacio.

La segunda, qué fácil es a veces ‘pegar la hebra’ e ir haciendo ‘ juegos cruzados y leyendo y aplicando posibles visiones de un campo a otro.

Una tercera, que quizás de manera directa o indirecta tenga reflejo en el número 33 de Texturas. ¿Sabíais que empresas que llevan ya años, muchos años dedicándose al big data, tienen cada vez más gente, sí personas no máquinas, leyendo?

Lo que viene a continuación es ‘corto y pego’ fiel de lo que Julen ha escrito y que comparto en todos los sentidos.

Entrada original en el blog que Julen Iturbe ha puesto en marcha con motivo de su tesis doctoral, mtbinnovation.

Hace unos días tuve una agradable reunión con Txetxu Barandiaran. Como no podía ser de otra forma, hablamos de libros y de bicis. Y tirando del hilo también lo hicimos de librerías y de tiendas de bicis. Pues bien, dándole vueltas al asunto, creo que hay cierto paralelismo entre ambos sectores, al menos en tanto puntos de venta y cómo deben evolucionar hacia nuevos territorios.

Comienzo por la diferencia más evidente: el libro  sufre la digitalización porque esta se convierte en un posible competidor a la hora de experimentar el producto. La bici, al margen de que los simuladores avancen lo que no está escrito, todavía se aferra a la experiencia de producto físico que no tiene comparación con ninguna experiencia digital. Quién sabe, tiempo al tiempo, pero no de momento no hay color: se disfruta pedaleando de verdad, no sentada/o en un simulador.

Pero a lo que íbamos: la tienda donde compramos las bicis y la librería. Me decía Txetxu que quería poner sobre la mesa las lectorerías frente a las librerías. El giro es evidente: ponemos el foco en la persona usuaria (quien lee) y no en el producto, que se entiende un medio para un fin. Y ahí la pregunta, sea en las actuales librerías o en las tiendas de bicis, es la misma: ¿cómo se diseña una experiencia de cliente que le aporte valor? Bufff, la pregunta del millón. Hay que echarle imaginación pero la clave está en salir del producto y codiseñar desde o con la persona usuaria. Lee este post de Txetxu y podemos extraer unas cuantas claves… ¡de aplicación también a las tiendas de bicis!

Orbea, por ejemplo, tiene en marcha en Barcelona desde hace tiempo Campus BCN, un espacio más allá de la tienda tradicional. Puede ser un ejemplo de por dónde avanzar. La tienda concebida como una especie de club social, un lugar donde la gente acude en tanto se siente perteneciendo a un determinado grupo social. Y allí, en aquel espacio, no se puede caer en la tentación de que todo sea vender. Sí, claro, hay que vender, pero deben incorporarse muchos matices para que las personas se sientan envueltas en unos valores, una forma de entender la relación con el producto, con lo que son y lo que hacen.

Desde luego que el reto es cada vez más relevante porque la experiencia de compra en Amazon, por poner un ejemplo, es brutal. Me lo llegó a decir una de las personas que entrevisté en Orbea. Si de compra pura y dura hablamos, esa experiencia en un portal de venta en Internet es fantástica, mucho mejor que la que obtenemos en la mayor parte de las tiendas físicas: localizar el producto, comparar precios, proceso de compra sencillo, envío asegurado, sin problemas si queremos ejercer el derecho a desestimiento…

En fin, librerías y tiendas de bicis tienen un reto por delante: repensarse desde lo que hoy en día son aspiraciones de las personas usuarias. Hay que ir más allá. Y conste que no descubrimos nada nuevo porque ya hay mucha librería y mucha tienda de bicis que está dando el paso de comprender que el producto y su venta son solo parte del negocio.

Nota aclaratoria.- En nuestra investigación para el doctorado no incluimos a la tienda en la recogida de datos por no añadir complicación pero queda como una línea a futuro que creemos merecería la pena fuera abordada como materia prima para ¿otra tesis doctoral? 😉

La foto es de Álvaro Ibáñez en Flickr.

Caminar… da para mucho…aunque no lo parezca

A mi amigo Julen le va la bici. Es todo un ortopráxico del tema del pedal. Practica, reflexiona, estudia, doctorea, promociona, lo disfruta…. Probablemente sin esto último, no sé si se daría todo lo demás.

A mí me va más el meneo del pinrel hacia delante. Lo disfruto y cuando, como hoy, hay ocasión para dedicarle más tiempo al tema, el tiempo, además, acompaña, y los humanos en el entorno tienden a escasear, llego casi a estados gozosos.

Los pies, por su lado, la cabeza por el suyo, la mirada por el otro, el oído por el más allá y el silbido alegre que me sale a su aire.

Estas escapadas son  en parte consecuencia de ser uno su propio jefe, de madrugar y hacer algunos deberes antes y, creo que también, de haber optado y haber podido hacerlo por un determinado ritmo y modo de vida.

 

Llevo toda la semana con el run-run de fondo de esta frase que nos dejó escrita el sábado pasado Antonio Rodríguez de las Heras:

Los poderes de siempre nos han indicado lo que hay que mirar de ese mundo que vemos. La visión tiene un potencial ilimitado de miradas posibles, y los poderes se esfuerzan en señalarnos cuál tiene que ser nuestra mirada, adónde hay que mirar. La rebeldía está en que los ojos se desvíen del camino que marca el dedo índice y que miren a otro lado.

Creo que con el andar, el caminar y el por dónde lo hacemos ocurre algo de esto también y ayuda a que nuestras miradas sean distintas, miren desde otros puntos de vista que salen de las rutinas.

Y esto de hecho toma incluso su forma hasta en el valor informacional de determinadas señaléticas urbanas que en nuestro día a día nos son casi indiferentes.

Para mirar distinto y para andar por espacios menos trotados conviene también ir ligero de equipaje, prejuicios e intereses en un caso, peso en otro. Situarnos ante la realidad con lo indispensable ayuda, probablemente, a profundizar en lo que vemos y a pararnos en los detalles que en lo humano suelen ser importante.

Andaba y mi cabeza al mismo tiempo iba yendo de Carrión a Bernat y de Bernat a Carrión a cuenta de sus idas y venidas con Amazon. No voy a entrar en ello. Tengo en cualquier caso la sensación de que no se ha pillado la frecuencia de onda del texto de Carrión y no me refiero al dilema inexistente en el fondo sobre papel-digital. Me interesa más los posibles modelos subyacentes.

En cualquier caso estos dos buenos hombres, acompañados de su correspondiente artilugio fruto de la tecnología me hacen quizás ver que tendemos a ponernos estupendos con algunos asuntos bastante intrascendentes para la mayoría de los seres humanos más preocupados de encontrar un espacio donde descansar un rato.

Antonio decía en el texto: La rebeldía está en que los ojos se desvíen del camino. Marina Garcés, en el espléndido libro, Fuera de clase. Textos de filosofía de guerrillatambién habla de mirar y desviar. Escribe: Aprender a mirar los gajos de una naranja es una práctica de liberación, ya sea de la caverna o de la cuenta de resultados de las actividades económicas que la explotan. Por eso educar es siempre desviar para descubrir. Y no nos hacen falta grandes recursos: sólo gente capaz de estar, con pequeños y mayores, ante la realidad que se abre. (pag. 150)

No grandes recursos… sólo gente capaz….

Y un poco antes escribe:

Una mañana cualquiera, me crucé debajo de casa con tres mujeres que iban hacia el mercado, cada una con su carro. Estuve a tiempo de escuchar a una que decía: «Hace tres años que no me abraza nadie». Tres años. No lo decía llorando ni con voz dramática. Era la expresión cotidiana de una soledad de la piel que Malatesta sabía que ninguna revolución podría resolver nunca del todo. (144)

Casí que creo que Carrión quería ofrecernos una de las posibles ‘miradas desviadas’.

Mientras tanto yo seguía mirando a Bilbao en su botxo… siendo consciente de que para verlo así hay que tomar distancia…

 

Bibliotecas y librerías ¿un objetivo común? Ser siempre Aprendices

aprendices300x369A veces merece la pena ir dejando que el día vaya avanzando para poder contemplar como se van tejiendo textos y referencias de aquí y de allá.

Casi me había desperezado a la mañana con el artículo de Jordi Bosch Canalias, Biblioteques i llibreries, un objectiu comú, asunto del que he hablado más de una y dos veces con algunas personas de ambos mundos. Con Carme Fenoll, que aparece en el artículo, en alguna tarde sosegada en La Laguna y en alguna comida más rápida por Barcelona. También con otros más cercanos.

En este blog, he reflexionado sobre ello con anterioridad y he tomado prestadas para las librerías sugerencias provenientes del ámbito de las bibliotecas.

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Livraria Lello. ¿Un espacio idolatrado?

Quienes os dejáis caer por aquí, ya sabréis probablemente que he estado unos días por Oporto y, entre las actividades del viaje incluí también la peregrinación a Livraria Lello.

Ahora la peregrinación incluye, desde primeros de agosto, la ‘limosna’ de tres euros para entrar al templo que te serán devueltos si realizas alguna compra. No me dediqué a calcular la diferencia de colas entre visitadores y compradores, pero el tamaño diferencial era evidente.

En cualquier caso, la media de visitas diarias que lleva va a ser en breve envidiada por muchos de los grandes museos de allí y de acá. 3.500 visitas diarias no es un mal número que deja en entradas 10.000 euros del ala al día. Al mes son 300.000 que si fuese en márgenes de venta, supondría que la librería estaría vendiendo un millón de euros en libros al mes; o, 12 millones de euros al año, para conseguir el mismo margen.

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Los cuscusianos ponen alegría al inicio de la semana

Las llamadas que recibo al portero automático con el anuncio de un paquete o una carta son siempre un momento de sorpresa…… ¿Qué será?

Hoy me he llevado una gran alegría al ver el resultado de un proyecto del que tuve noticias allá por febrero-marzo gracias a esos hilos de confianza que, en esta ocasión, vinieron enlazados y liados en las manos de Julen Iturbe, pero que, como me enteré después, también podría haber llegado acompañado de Roberto y Miren.

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¿Queremos compradores o lectores?

Se acerca el Día Mundial del Libro y del derecho de autor. Basta ver cómo los medios aumentan su dosis informativa modo suflé que quedara desinflado pasado ya el 26, siendo generosos, para volver al run-run del silencio en torno a la lectura.

Hace tiempo ya que se ha dejado de hablar de lectores y casi todo lo que se mueve alrededor del Día tiene más una dimensión económica y comercial que cultural.

Alguno ingenuamente dirá que no, que esto no es así, que ambas dimensiones son inseparables y bla, bla, bla; pero hace tiempo que está constatado que lectura y comercio no circulan ya en paralelo.

Alberto Manguel vuelve a dar una pista.

Somos una sociedad mercantil que necesita, para seguir existiendo, consumidores y no lectores. La lectura inteligente y detenida puede alentar la imaginación y fomentar la curiosidad y, por lo tanto, hacer que nos neguemos a consumir ciegamente. Es por eso que Christine Lagarde, ardiente defensora de las sociedades de consumo, cuando era ministra de finanzas durante el Gobierno de Sarkozy, dijo a sus conciudadanos que se quejaban de la crisis: “Trabajen más y piensen menos”. Madame Lagarde sabía muy bien que un pensador nunca sería un buen consumidor.

El modelo de consumo genera además y curiosamente abundantes sobrantes y en esto el sector del libro, no el de los lectores, es todo un experto en hacerlo crecer y crecer manteniendo ese carácter de negocio misterioso y extraño que señala Leandro Ceruti.

A veces, por suerte, se vuelve a descubrir algo nuevo entre esos ‘montones desechados’.

Así que entre tanto desecho y tanta sobreproducción, la de excedentes que generará el Día del Libro, uno todavía se asombra cuando, por ejemplo, escucha a una librera, Lara Meana de El Bosque de la Maga Colibrí, decir que su librería es un

proyecto de promoción lectora que combina la venta de libros y juegos didácticos de calidad con la puesta en valor del libro y la lectura en todos los ámbitos.

Teniendo en cuenta que el concepto libro empieza a ser de un difuso que asusta, ¿no deberíamos ir pensando en el cambio de nombre del Día y hablar del Día Mundial de la Lectura? o, sino, decir con claridad que es un Día comercial pensado para vender libros sean de quien sean y vengan de donde vengan despojado, lógicamente, de cualquier dimensión cultural.

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La ría en bici. En homenaje al txirrindulari artesano

Hoy Bilbao ha amanecido con un sol maravilloso que todavía dura.

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El ‘Consultor artesano’ ha vuelto de una rutilla por el sur y me ha parecido que podíamos tomarle el relevo biciletero en lo ‘local’.

Así que hemos disfrutado de la mañana bilbaina para hacer en bici lo que otras veces hacemos andando.

Ahí van algunas pinceladas de la agradable mañana en ‘homenaje a Julen’ y algunos puntos que quizás a los de fuera y a algunos locales os puedan resultar de interés.

1. Dónde conseguimos las bicis. Las solemos pillar en Tourné Bilbao. Todo amabilidad, detalle y buenas bicias para el paseo. Atentos además a las redes sociales. Así me he llevado una agradable sorpresa cuano me han preguntado sobre el comentario que en su momento había hecho en Tripadvisor.

2. ¿Nuestra ruta?. Una parte de la ría que otras veces hacemos andando. La podéis ver en este enlace (acceder)

3. La bici a ritmo de paseo, porque no estamos para más trotes, te permite ver a la gente, charlar con Amets al final de Olabeaga mientras descansábamos un poco y sacábamos alguna foto; darte cuenta que los que corren, corren de verdad e incluso pueden ir  más rápido que tú… ver la ciudad y el paseo desde un punto ligeramente más elevado… disfrutar…

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4. ¿Un buen lugar para el aperitivo? El Kokken en la Plaza del Gas. Gente joven, buena atención, buen rollo, ambiente tranquilo y… Mikel Alonso, que sabe de estas cosas, me ha dicho que se come de miedo. Y a mi amiga Sara le encanta el sitio. Las croquetas de gamba que he tomado hoy estaban espectaculares.

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5. ¿Una de las ventajas de un paseo de este tipo? No encontrase con petardos que parecen ir floreciendo en Silicon Valley y en algunos modernuquis locales que acaban siendo un auténtico coñazo.

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¡Disfrutad! y si queréis alguna sugerencia bilbaina, pedir por esa boquita.