El caminante

poemascaminante

Sigue el caminante su rumbo
pues el viaje es lo importante.
Se adentra en su conciencia
como algo inevitable

Todas las cosas que vio
se reconocen en el instante.
Algunas que perdió
volverán a recordarse.

Pero nunca olvidará
la ciudad y la gente.
Nunca lo que aprendió
le servirá de tanto.

El mundo no es nada
si en el nombre de la ciudad
el ruido no reconoce
el silencio del paseante.

(Kepa MuruaAlfredo Fermín Cemillán, Poemas del caminante; pag. 30)

¿Qué nos deparará el 2013?

OLYMPUS DIGITAL CAMERA¿Uno puede abandonar su destino? No lo sé, lo que de verdad uno no puede abandonar es el asombro por la belleza que nos rodea o la excitación por las cosas que nos esperan a la vuelta de la esquina….

Soñar es libre, soñar es gratis, soñar es una sonrisa.

(Kepa Murua; 1996/2004. Los pasos inciertos; pag. 207 y 232)

“El tiempo que como individuos nos ha sido concedido podemos convertirlo en una pequeña obra de arte. Hay otros mundos (hermosos) y están en éste” (Paco Puche en Memoria de la librería; pag. 90)

Los cafres y energúmenos siguen presentes en Euskadi

Energúmeno: Persona furiosa, alborotada.

Cafre: 2. adj. Bárbaro y cruel. U. m. c. s.; 3. adj. Zafio y rústico. U. m. c. s

deia_euskadi_boliviaHay actitudes que parecen difíciles de cambiar.

El sectarismo bárbaro y la idiotez presente:

Los jóvenes que encuentran la violencia deberían saber que los hombres que gritan son todos unos idiotas. (Kepa Murua; La poesía y tú, Brosquil, pag. 96)

Equilibrio y algo más

paginaslibro

Terminé ayer de leer 1996/2004 Los pasos inciertos. Memorias de un poeta metido a editor de Kepa Murua.

He disfrutado y espero con ganas que lleguen los siguientes años.

Kepa dice que no quiere hablar en los mismos de su vida privada. Pero a veces esos límites entre lo público (poeta-editor), lo privado y lo íntimo no son tan nítidos y se escapano se muestran en forma de sentencias que van dejándose ver a lo largo del libro.

Coincide la lectura con dos días en los que una persona, buena amiga, sus pasos, está también rondando por mi cabeza.

Quizás por ello más allá de los dimes y diretes sectoriales y de la propia incertidumbre en la que se mueve el poeta-editor se me van filtrando algunas otras ferencias que van apareciendo en el libro.

Ahí van algunas de ellas.

– Manten el equilibrio entre lo que tienes, lo que eres y lo que puedes ser. No olvides cerrar los ojos de vez en cuando. Y sonreír por dentro y sonreír por fuera. (pag. 256)

– El frío no se siente si estás en buena compañía. (pag. 291)

– Cuando la vida muestra su extrañeza, el día se abre a lo inesperado con su luz y la claridad del cielo. Después de algunas decepciones surgen nuevas amistades y gente interesante que te enseña nuevas cosas y comparte contigo sus experiencias. (pag. 31)

– Han cambiado tantas cosas que, en el fondo, sigo siendo el mismo. (pag. 291)

– ¿Por qué será que en esta país todavía la gente tiene miedo al setir ideológico de sus semejantes? (pag. 37)

– Libre es aquel que tiene problemas y tiene medios y personalidad para solucionarlos. (pag. 43)

– Siendo sinceros, a mí no me molesta que sueñen conmigo, aunque, conociéndome como me conozco, yo no lo haía. (pag. 89)

– Así como me interesa la política, siento mi individualismo como un último rasgo de rebeldía. (pag. 102)

– La pregunta es la siguiente: ¿merece la pena enfrentarse a uno para que este a su vez se enfrente consigo mismo? Solo a los amigos que lo necesitan se les permite este juego, lo demás es costumbre y mera educación. (pag. 111)

– ¿Cuántos se tomarán un tiempo para sí mismos durante el día? ¿Cuántos son capaces de reflexionar sobre lo que les acontece, de gozar de la felicidad instantánea de un momento dulce en el dolor de sus vidas? (pag. 210)

…..

Desacelerando

El final de esta etapa se empieza a vislumbrar a la vuelta de la curva. Cambiará la ‘visión de la corrida‘.

Es posible, casi seguro, que el ‘sorpaso’ me toque en Barcelona, casi como una excusa para ir poniendo distancia.

Digo por ahí a quien me quiere escuchar que me voy a tomar después la vida con más calma y con más intensidad. No es una contradicción, sino la constatación de que hay hechos y experiencias que te atrapan intensamente y que al mismo tiempo solo puedes vivirlas con cierta lucidez si aplicas el criterio del sosiego. Y, en esas andamos.

A partir de ahí, empiezan a entrar en juego las apuestas sobre el tiempo que aguantaré en ‘estado sabático’. Eso, el mismo tiempo lo dirá.

Por ahora, mientras voy cerrando ciclo e intentando dejar todo ordenado, voy buscando de nuevo, entre los pocos momentos que tengo cierto tiempo para el contacto más sosegado y profundo, recuperando poco a poco ritmos conversacionales que en estos años han sido más difíciles de mantener aunque siempre he contado con la suerte de tener a mi alrededor personas que han estado ahí.

Algunas ya me acompañaban en mis ‘pasos inciertos’ que diría Kepa con su título, otras me las he ido encontrando o re-encontrando provocando con ello agradables sorpresas inesperadas, otras han entrado y salido o se mantienen a prudente distancia.

Todo, en el fondo, como la vida misma.

Me preguntaba J. ya hace un tiempo qué iba a hacer después. Y le contestaba que no sabía.

Quiero darme y dar tiempo y, probablemente, en ese juego de ‘Ds’ vaya surgiendo la respuesta.

Al igual que suele poner a veces en los transportes ‘Dejen salir antes de entrar’ yo me aplicaría el ‘Hay que cerrar antes de abrir’.

“1 de abril (1997) Eso es lo poco que yo sé: el viaje es como el mar que vuelve, una y otra vez, a la orilla” (Kepa Murua; 1996/2004 Los pasos inciertos; pag. 28)

Escribía no hace mucho a una persona:

Otros, quizás ya con la sensación de mucho andado, nos tomaremos un reposo a la vera del camino para ver lo recorrido, otear el incierto horizonte, y ofrecer compañía y tiempo a quienes quieren hacer una parada en el mismo, planear un nuevo viaje o preparar una zambullida para bucear.

En eso andaremos.

Los pasos inciertos

Preparando las Jornadas que recientemente se celebraron en la Universidad de Deusto se movían en mi cabeza dos títulos recientes sobre el mundo del libro, más allá del contenido de los mismos. Memoria de la librería y Los pasos inciertos de Kepa Murua.

La memoria y la incertidumbre me parecían dos términos que reflejan bien la situación en la que se mueve el sector del libro viniendo además de unos libreros, por un lado y de un escritor-editor o editor-escritor, por otro.

Era solo un juego mental.

Luego, está la vida y en ella, a veces, la aparición de la sincronicidad.

Hace ya días había quedado a comer hoy con Kepa antes de que parta para ‘las américas’. Nos vemos de ciento en viento. Siempre en agradable conversación. Mezcla de lo personal, profesional, social y ‘marujera’ en algún momento.

Solemos quedar en la cafetería Virgen Blanca y luego nos acercamos a alguna terraza, aunque el tiempo sea fresco-frío como el de hoy para que pueda saciar mis ansias de fumeteo.

Nos pasamos revista cariñosa, esbozamos nuestro futuro cercano y nos citamos para una próxima que siempre va llegando.

Hablamos hoy lógicamente del libro que ¡oh casualidad! mi librero me ha comunicado a la mañana que ya había llegado y ya tengo a estas horas entre mis manos.

Seguir leyendo “Los pasos inciertos”

Lecturas del día 21 de junio

  1. ¿Necesitamos libros de texto?El futuro de la educación está en los recursos educativos abiertos (Unesco)
  2. Lectura y bibliotecas escolares (OEI)
  3. ¿Necesitamos libros de texto?
  4. ¿Por qué se venden tan pocos ebooks en España?
  5. Cuando tu editor hace las cosas bien (Manuel Gil)
  6. Intemperies editoriales (Joaquín Rodríguez)
  7. Seleccionar lecturas para qué, por qué y cómo (Gemma Lluch)
  8. Libros distintos, tecnologías dispares (Alberto Vicente)

Momentos

Habrá un momento digno
para aquellos que sin canto cantan,
para aquellos que declaman sin palabras.

Un momento como la muerte
para aquellos que sin brazos te recojan
en el último suspiro.

Un momento sincero como el nacimiento
para aquellos que callan, que sin voz
pronuncian lo innombrable.

Un momento crucial y fiero,
desconocido, como el primer amor
o el primer beso en tierra de nadie.

Un momento hondo e inspirado
para aquellos desaparecidos con la lluvia seca
y la herida abierta de los desheredados.

Un momento digno de haberlo vivido.
Un instante incierto pero sonoro
como el eco de tu perdido nombre.

(Kepa Murua; Cantos del Dios oscuro; El Gaviero Ediciones; pag. 62)

Aunque sólo sea eso

Que no seamos el uno para el otro

con los dientes enfermos de rabia.

Que no te encierren en un muro

como un paisaje sangriento del norte.

Que el silencio como un reproche

no sea la medida del amor ajeno.

Que recordar el fracaso nos haga felices

aun con mil cadáveres entre las manos.

Que después de tantos años de ruidos

conversemos tal vez una tarde en silencio.

Que el dolor sea el cauce hacia una nueva vida

si en tu carne has sufrido un incendio.

Que sea la avenida de animales disecados

una lejana pesadilla en el mundo de los sueños.

(Kepa Murua; Cavando la tierra con tus sueños; pag, 72)

8 años… Kepa Murua

Bibliotecas

Me sorprende tanta biblioteca con idénticos libros. Si una casa con una biblioteca es todavía una rareza cultural en nuestro país, la excepción es la biblioteca personal que se distancia de las amontonadas sin criterio. Pasar una tarde en una habitación con libros es una de las mejores maneras de perder el tiempo que conozco, pero últimamente me aburre constatar el mismo perfil de biblioteca para distintas clases de lectores y me sorprende la exagerada proliferación de escritores que apenas aportan algo a la literatura. Para esta realidad no encuentro más razón que el desconcierto del lector ante la avalancha de títulos publicados y la confusión generalizada de los mismos escritores que sobreviven a duras penas en el mercado del libro. Mas no pretendo parecer un lector al margen de todo, ni uno tan elitista como para creer en una única razón que explique lo que observo. Sin embargo, ante una biblioteca sé si su propietario es el lector que compra lo que le echen o si es alguien que sabe lo que lee. No obstante, tal como se reconoce la ingenuidad en la mirada de cualquiera que se para ante una estantería repleta, la vida de los libros te depara alguna que otra sorpresa: bibliotecas con premios literarios que muestran a un lector hipnotizado por la publicidad; bibliotecas que desconocen la existencia de autores con menor presencia, pero con cierta envergadura literaria; bibliotecas que apilan libros de editoriales reconocibles en su lomo, títulos mediáticos y biografías del momento, con una aparente preocupación por lo que rodea al individuo; bibliotecas que acumulan libros en el olvido porque no se leen; bibliotecas que retratan a un lector desorientado que ordena los libros según los clichés que prevalecen en los medios culturales. Su único interés coincide en que repiten el modelo de biblioteca personal que pretende más de lo que es. Sin ánimo de molestar a nadie puedo asegurar que esos libros pueden ser sustituidos por otros. Que lo que les señala como portadores de un gusto exquisito les traiciona en la medida en que esta historia se reproduce a menudo. Ante la insistencia de los mismos títulos en las bibliotecas que presumen de cultas, me sorprendo susurrando alguna incongruencia en mi interior para que no me pregunten por alguno. Si me ofrecieran uno, me sentiría perdido. ¿Qué hago yo luego? ¿Regalárselo a otro ingenuo? ¿Vender como libro de calidad lo que es libro anodino? Frente a tanto lector clónico llega un momento en que no se puede mantener la boca cerrada. Los nombres que suenan en la actualidad podrían ser sustituidos por otros a los que apenas se conoce. Pero, yo no pretendía hablar de los autores, sino de los libros. Artefactos decorativos que nos delatan sin remedio. Títulos que venden lo que somos luego.

© Kepa Murua

8 años blogueando

Día mundial de la poesía

Foto de Alex

Hoy es el Día Mundial de la Poesía y al despertar me encuentro con este ‘regalo’ de Kepa Murua que también quiero compartir y que me toca dentro, muy dentro por que siempre ‘detrás de las palabras hay cosas’ (Adolfo García Ortega; Habitaciones irreales; pag. 29). También las hay detrás de los silencios

para jurgen

Si alguna vez te sorprende el dolor
y te ataca por la espalda,
tirándote al suelo
y llevándote lejos, más lejos
de lo que te llevó la muerte
de las cosas bellas, no te rindas.
Levántate de nuevo y anda.
Anda con los ojos y camina
con las manos, sólo así verás
lo maravilloso que es respirar
con lo poco que tienes alrededor.

Si alguna vez te sorprende el amor
y te muerde el labio con palabras
de ensueño, arrastrándote con su lengua
a paisajes jamás imaginados
y pisados por el hombre, no te fíes.
Mira atrás y mira delante
y camina con los ojos cerrados
entre los escombros del engaño,
sabrás así que el destino te ha colocado
en un abismo que es fruto de esa pasión
que aún desconoces.

Si alguna vez te sorprende la vida
con un golpe certero que te da de frente
dejándote herido para siempre,
no pienses que eres el único.
Otros fueron calcinados en su propia suerte.
Pero no te aflijas ni te quedes quieto.
Arráncate el pecho, mira dónde duele
y por qué ha sido. Mira dónde vive la tristeza
que descubre el cielo, muy dentro.
Sólo así te salvarás de la nada.
Esta vez has sido tú el elegido.

Del libro, No es nada

Poesía y sosiego

Me preguntaba el otro día una amiga cómo estaba y le decía que sereno.

En estos momentos de ir, venir y estar he encontrado a ratos buena compañía para el estado de ánimo en la poesía.

Ya me decía un amigo poeta, que no es lo mismo que un poeta amigo, en una conversación mañanera que la poesía hay que leerla de manera lenta. Leer, mirar, dejarse llevar y al cabo de un rato o de otro día quizás volver sobre lo leído o sobre el siguiente poema.

Disfrutaba ayer con la lectura de uno de los libros de Luis Cosme Es ese típico tango interminable. Me quedo hoy con algunos textos.

– Lo primero con el propio título que me sitúa en lo que empieza y no se sabe cuándo terminará.

– No pretendo competir con las estrellas

tampoco superar lo insuperable,

ni entrar en laberintos, ni salir.

ni cruzar las barreras del desánimo. (pag. 12)

–   Milonga para recordarte

Milonga sentimental

otros sé que están llorando

yo canto pa no llorar.

(Carlos Gardel) (pag. 59)

– El recordar es todo un privilegio

de aquellos que vivimos en el tiempo,

el olvido es privilegio de los muertos. (pag. 79)

A veces me gustan los tríos

No soy amigo de las multitudes.Prefiero las conversaciones sosegadas, cara a cara, con tiempo, sin prisas, sin estar pendientes del reloj que posibiliten que la conversación vaya fluendo, pero a veces hay circunstancias inesperadas que albergan agradables sorpresas y nos sitúan en conversaciones compartidas.

Había quedado ayer con R. para comer. Hacía tiempo que no nos veíamos, pero desde que nos conocemos, hace más de 25 años, nos ha resultado fácil pegar la hebra y eso que en los tiempos iniciales nos tocó discutir y debatir mucho y duro para llegar a consensos y propuestas compartidas.

Cuando llegué me encontré con la agradable sorpresa de que R. estaba con N., me había encontrado con él hace poco por la calle, pero me causó mucha alegría ver cómo se tejen las redes, como hay hilos conductores que nos llevan de una persona a otra de una manera que parece casi invisible.

También con N. he compartido proyectos, ilusiones, discusiones, debates y muchas horas de trabajo.

A los tres, probablemente, y así lo hablábamos, nos han marcado nuestros tiempos más jóvenes de trabajo en el campo del voluntariado con ideas y propuestas, en aquellos años, novedosas.

Como dice R. nos trasladamos a comer a ‘mi oficina’ donde siempre nos reciben bien y nos tratan con mucho cariño.

Fue un rato estupendo e inesperado. Casi mejor estar los tres que los dos que habíamos quedado. Cada uno jugando nuestro ‘papel’, poniéndonos al día de situaciones personales, laborales y de proyectos y sueños.

Ya a la tarde-noche disfruté de otro trío, en esta ocasión como espectador, a cargo de Fernando Golvano, José Ibarrola y Kepa Murua.

Me quedo con algunas reflexiones-citas de Ibarrola:

– He intentado siempre ser un cronista de mis sentimientos.

– Lo más interesante del arte es ir descubriendo puntos de vista distintos.

– La experiencia es simplemente acrecentar tus grandes dudas.

Y su ‘interés’ vital que comparto por la búsqueda, duda e interrogación sobre la soledad y la memoria.

Y como estamos en tiempos de búsqueda y preguntas aquí os dejo algunas más:

Dilemas

En esta tarde de domingo soleada y tranquila por Bilbao recurro a dos poetas para vehicular a través de sus palabras parte de mi estado vital.

El dilema es el temor a lo desconocido, el dilema en la vida es cómo vivir antes de que nos llegue la muerte, el dilema en la creación es cómo decir lo que a menudo no podemos explicar con palabras, cómo mostrar lo que acontece en el mundo de los sentimientos y cómo ocultar en el entramado de la verdad y la mentira lo que nos concierne a la hora de retratar lo que nos rodea. (Kepa Murua)

Se parece a bucear, no tengas miedo.
Al fono de las olas trasparentes
hallarás más descanso que dolores.
Vibrarás en la nota de las aguas
y, como el diapasón de tu minuto,
podrás enumerar cada concepto.
Verás lo que no has hecho y sí deseaste
y eso perturbará la travesía.
Verás cuanto ofreciste o te ofrecieron
y todo volverá a dormir despacio
como el mar que te invade y se retira,
como el mar que se mueve y nunca pasa. (Década; Andrés Neuman, pag. 163)

 

Palabra y caricia

Domingo oscuro en Bilbao. Amanece lluvioso con cierto aire de tristeza y melancolía anunciando el otoño que se acerca. Después de leer los periódicos y en el trasteo digital me encuentro de nuevo con palabras de Kepa hechas poesía reflejo de la realidad que a veces es también sueño y deseos y me quedo mientras sigo esta mañana rumiándolas con gusto.

Te llevaré a una selva

Te llevaré a una selva donde la felicidad sea un bosque.
Te cubriré la infancia y la pubertad de flores blancas
para que olvides lo que te hicieron.

De mi mano volarán lentos pájaros de barro,
aves que te cubrirán de olores con sabor a verso
que se susurra al oído.

De flores traídas del hielo frotaré lágrimas en tus manos
para calentar por dentro tu cuerpo
y te hablaré despacio.

Con un labio te besaré la frente, y te tocaré el hombro
y me callaré para siempre hasta caer a tu lado
hasta que olvides lo que te hicieron.

Del libro, Poesía sola, pura premonición

Vivir de buena gana

Salgo pronto a la mañana a pasear lloviznando en la salida, seminublado a mitad del recorrido y llego a casa con sol que así es como parece que ha quedado la tarde.
El tiempo, lo venía pensando cuando llegaba del paseo se puede mostrar caprichoso y dubitativo en el despertar mañanero.
Termino la lectura del libro de Miguel Sánchez-Ostiz hoy a la mañana antes de empezar una jornada de reuniones..
Le comentaba recientemente a una persona que cada vez disfruto más con los dietarios, diarios, refleciones puntuales sobre lo vivido que algunos autores nos regalan que es lo que me ha ocurrido con tres libros de Miguel: este mismo, Cuaderno Boliviano y Sin tiempo que perder.
Uno no se sabe si creer en las casualidades, pero había anotado hoy a la mañana una referencia del final del libro para incluir aquí que se me ha cruzado con un texto de Kepa Murua leído al mediodía que ha sido un buen sustituto de la comida.
El fragmento de Miguel:
La gente que he conocido me ha dado mucho, más de lo que supongo, ya me iré dando cuenta. (pag. 385)
Kepa escribe un texto precioso que aquí podeis leer entero.
Os dejo aquí un fragmento del mismo:
Aprendí que el silencio cimenta
la relación de padres e hijos
como la vida posee
una amplitud de miras
cuando se ve el mar
desde una ventanilla
de un coche verde y viejo.
Aprendí que en la cabeza
se escucha una música
que una vez que se olvida
vuelve como el sonido
del mar ligero.
Y que no se debe temer
a la muerte si se trata
a la vida con esmero.
Quizás a él como a mí le haya costado descubrir lo que su padre le dio y le dejó, pero esto sé que lo podremos los dos hablar con más calma algún día.
También con el tiempo uno se va dando cuenta de lo que otras personas le han dado. Muchas veces para cuando nos damos cuenta ya no hay tiempo de dar recíproco.
Si podéis no dejéis de leer el libro de Miguel.
Por aquí irán cayendo fragmentos de vez en cuando.