El Kindle no quiere tener ni un pelo de tonto

El Kindle también puede ser un comodity o un teórico elemento de valor añadido para la compra de otro aparato.

Es en Francia donde hemos encontrado esta maravillosa oferta.

Kindledepilador

Uno no sabe si no va bien la venta de depiladores o de kindle. O, si en ambos casos, están ya ofreciendo modelos obsoletos en una especie de variante de 2×1. O si piensan que el ir quedándose sin pelos para no tener ni un pelo de tonto mientras se alimenta el cerebro lector es una buena sinergia.

Ahora bien el cruce tiene su punto de gracia por distintos motivos:

– Uno quita (depilador), el otro da contenidos (kindle)

– Permitirá tener las dos manos ocupadas: una para quitar (pelos) y otra para absorber (texto)

– Dudo de si la oferta es dirigida al público lector femenino más lectora y más depiladora o para atraer al masculino hacia una mayor depilación

– En cualquier caso está bien saber que en algunos casos el valor del kindle es tendente a cero.

 

¿Qué pasa con el kindle?

Parece que el personal de Amazon, sobre todo el relacionado con el Kindle, anda de gira mediática.

Ellos, tan poco amigos hasta hace pocas fechas, de hablar con los medios parecen tener cada vez la lengua más suelta, sobre todo si son temas relacionados con el Kindle.

Así en fechas recientes hemos visto por un lado aparecer a Koro Castellano en El Periódico y a Russell Grandinetti en El País. Con una pequeña diferencia entre ambos. Russell tiene acreditación de ‘color púrpura’.

Curioso que en ambos casos las entrevistas aparezcan en secciones de tecnología.

Parece, casi, que las dos entrevistas, por lo menos en lo que se realta en sus titulares fueran complementarias y es curioso el ‘buenismo’ de los titulares en ambos casos.

Por un lado nos hablan de los ‘buenos datos catalanes’ en su hábito lector electrónico y, por otro, se convierten en los salvadores de la piratería. Si ellos tienen para vender, habrá menos piratería.

¿Les habrá preocupado la necronólógica risueña que les ha dedicado El Chacal?

Una compañía de esta envergadura no realiza un despliegue mediático sin ton ni son.

Veamos algunas de las afirmaciones que aprecen en las entrevistas:

Kindle es un lector de libros electrónicos pero sobre todo es una nueva manera de leer. (KC)

– Al final, lo importante es leer. El formato es irrelevante. (KC)

– Apreciamos a los editores tradicionales; no los vemos como competencia, sino como algo adicional. (RG)

– Nosotros se lo explicamos (a los editores), que los libros digitales no valen tanto como los físicos, pero no terminan de asumirlo. (RG)

– Al final, la lectura es un hábito, hay que interiorizarlo. (RG)

No me digan que no parecen ‘hermanitas de la caridad’.

El resto, nada nuevo bajo el sol más allá de enterarnos que Koro Castellano no ha ledído el libro de Malet.

Y quizás todo ello no sea extraño. Las ventas en digital no parecen avanzar a los ritmos deseados por algunos y se encuentran en una situación de cierto encasillamiento.

Las revindicaciones para que el DRM desaparezca tienen además un doble efecto sobre un sistema que es ‘autista y propietario’

Y quizás no les cuadren las cifras aún sabiendo que Amazon hace ya un tiempo que actúa como editor y nada le impide que sus algoritmos ofrezcan una ventaja a sus propios títulos. En otras palabras, Amazon no vende autopublicados, vende Amazon.

Sin venta de Kindles (cacharrería) no podemos disfrutar de ‘esa nueva manera de leer’. Sin contenidos baratos no tienen con qué alimentar su experiencia propietaria…

Algo tufa en estos planteamientos. Por lo menos a mí no me huele bien. A los accionistas parece que tampoco. La acción ha caído este año un 25%.

accionamazon

Está claro lo que les interesa.

A Amazon parecen gustarle las familias numerosas. Sobre el Congreso de Libro electrónico

kindlefamilyPues sí, pues sí. Esta es una de las conclusiones que me quedó más clara por el mensaje que escuché a Koro Castellano cuando nos presentó a toda la familia de Kindles en tono de hijos, hermanos, más hermanitos, primos, primos segundos y demás como si de prole de familia numerosa se tratara o como para demostrar que ellos tienen más hijos que nadie o más parientes entre las distintas familias de kindle que, como dice el dicho, ‘la madre que los parió’.

Lo curioso es que los contenidos que ‘pare’ el kindle son como hijos en acogida porque no está claro que pertenezcan realmente al padre-usuario

El problema es que a veces tanto trato digital familiar puede acabar acarreando problemas genéticos.

Esa continua referencia a la familia y numerosa en una sociedad líquida y digital suena, o por lo menos a mí así me sonó, a la América (del Norte) o a la España (antigua) profunda.

Hoy, curiosamente, se me cruza en el camino la información de la primera persona que ya ha salido del armario como NO LECTOR de En los dominios de Amazon. Por lo menos eso es lo que parece que traslada la periodista Elena Serrano en Expansión:

Soy un lector compulsivo”. El que no está en la lista de sus libros pendientes es ‘En los dominios de Amazon’, una obra escrita por un extrabajador infiltrado, donde el gigante tecnológico no sale bien parado.

Mientras el señor Nuyts parece un defensor de la cultura, Castellano parecía más una defensora del entretenimiento y quizás alguien deba explicarles que ambas cosas no son exactamente lo mismo o, incluso, pueden llegar a ser contradictorias. En cualquier caso sí sería importante señalarles que la cultura no es en primer lugar un asunto de consumidores, sino de ciudadanos que no es exactamente lo mismo.

Su jefe Szafir tampoco se le quedaba a la zaga cuando afirmaba:

“El precio del e-book te deja fuera del negocio del entretenimiento”

Menos mal que algún editor, como Daniel Moreno, sí parece tenerlo claro.

Aunque publicamos autores que en muchos casos ya están consagrados, la tónica general a la hora de cribar suele ser explorar aquellas apuestas y propuestas que se salgan de los márgenes editoriales y comerciales establecidos y sobre todo que cuestionen de una manera rigurosa y poco ociosa la actual sociedad del espectáculo.

Tampoco está de más preguntarse junto a Eva Orúe:

Me pregunto si hay libreros, editores y autores que no sean físicos. Si las máquinas venden, editan y crean solas.

Curioso es también que Amazon o su prima de división Kindle den pocas cifras absolutas. En el Congreso tendieron a presentarnos bellas curvas que subían y bajaban, pero a las que casi siempre les faltaba el eje vertical y su valoración.

Parece en cualquier caso que esto, lo de no dar datos, debe ser una práctica habitual.

Como es habitual en Amazon, no ofreció cifras de ventas de sus aparatos de lectura Kindle o de las tabletas Fire, tampoco del número de abonados a Prime (Zona eReader)

Dejo un par de reflexiones finales en boca de otros.

Google, App Store, Amazon o eBay. El secreto de estas empresas es el tamaño. Mediante la concentración extrema, estas compañías son capaces de extraer grandes cantidades de dinero a partir de la acumulación de beneficios infinitesimales. No hay, en principio, nada ilegítimo en ello. Pero las dimensiones de estas compañías les confieren una capacidad de influencia desproporcionada que altera la oferta y la demanda culturales. No son meros mediadores nutros sino que transforman nuestras expectativas y la de los productores. Por eso hay un intenso paralelismo estre estas prácticas y la especulación monetaria, en la que es crucial el enorme volumen de las masas de dinero invertidas. (César Rendueles; Sociofobia; pag. 62)

Estoy convencido que el tipo de libro que hace Atalanta es el libro del siglo XXI. Un libro cuidado y útil, desde el punto de vista cultural. Ahora me alegro de haber sido de los pocos en dudar de que el e-book fuera a ser el soporte universal futuro, una especie de nuevo tótem del progreso. Y en esto no hay progreso de ninguna clase. Simplemente es un gigantesco negocio de tres multinacionales cuyo objetivo es, convertir el mercado en un monopolio, destruyendo la diversidad actual. (Jacobo Siruela)

Seguiremos, aunque nuestras proles sean más modestas.

Sociofobia y libro electrónico. Previos a un congreso que inaugura un ‘imprentero digital’

En un rato cogeré el cohe para acercarme con calma, a ritmo humano a lo que llaman algunos el I Congreso del libro electrónico que se iniciará mañana en Barbastro.

40 ponentes y 150 asistentes por lo que he visto hasta ahora. Ayer a la tarde quedaban plazas libres. No parece que el tema tenga ya tirón cuando se lleva ya más de una década hablando quizás sobre lo mismo.

Tengo interés en ver cuántos asistentes hay de lo que se podría denominar la ‘cadena de valor tradicional’. Me da la sensación de que serán escasos.

Me acerco además al mismo con un cierto excepticismo, más después de leer con bastante interés el libro de César Rendueles, Sociofobia y el de Malet En los dominios de Amazon y ver que curiosamente quien abre el congreso es un directivo de Kindle que quizás nos explique lo que cuesta fabricar uno de sus aparatillos.

La verdad es que lo pienso y no salgo en parte de mi asombro. Buscando algunos paralelismos pienso en cuándo un Congreso sobre el libro lo haya abierto un director de imprenta o un fabricante de máquinas de impresión, pero en fin serán los ‘nuevos tiempos de la lírica libresca’.

En cualquier caso me acerco con interés de volver a ver a algunas personas y de encontrar momentos para la charla reposada más allá del programa oficial.

El viaje, que desde Bilbao son uns horas, lo haré acompañado de estas reflexiones previas:

– Pienso que Internet… más bien es un zoológico en ruinas donde se conservan deslustrados los viejos problemas que aún nos acosan, aunque prefiramos no verlos. (Sociofobia; pag. 37)

– Los ciferfetichistas no proporcionan ninguna pista del modo concreto en que los cambios tecnológicos influyen en las estructuras sociales. Por eso las mayor parte de sus propuestas tienen un carácter o muy ideológico… o muy formal. (Sociofobia; pag. 45)

– No es anecdótico. Las pruebas empíricas sugieren sistemáticamente que Internet limita la cooperación y la crítica política, no las impulsa. (Sociofobia; pag. 53)

– Si los internautas conocen la página de entrada del célebre sitio en Internet, la mayoría ignora lo que está ocurriendo detrás de esa pantalla una vez que se ha validado un pedido, cuando la economía digital que se presume virtual se convierte en real. (En los dominios de Amazon; pag. 15)

– En un mundo que se declara abierto y transparente gracias a Internet, donde la información circula a la velocidad de la luz, al parecer sin ningún límite, cada día se levantan por todas partes altos muros que ocultan las zonas de producción y de  difusión de las mercancías. Importa poco que estén situadas en China o en Francia, esas zonas no son puras abstracciones: constituyen la red vital de la economía mundial. Ahí se encuentran hombres trabajando y resulta imposible publicar imágenes o informaciones sobre ello. Este es el caso especialmente de China, en cuya fábrica  Foxconn se produce un buen número de productos electrónicos, entre ellos los de Apple o la tableta Kindle de Amazon. ¿Será acaso necesario creer que los gigantes de Internet han roto «con el viejo mundo», con las humeantes chimeneas de las fábricas y sus bocas negras y grises? (En los dominios de Amazon; pag. 19)

Libro electrónico y lenguajes universales

La presentación del nuevo modelo de Kindle ha vuelto a llenar las páginas de los periódico del ‘boom’ del libro electrónico. Parece que de la versión primera se han vendido aproximadamente medio millón de unidades. Si estas son las cifras oficiales, parece razonable pensar, al igual que pasa con el conteo de manifestantes según quién dé la cifra, que ésta sea algo inferior.

Seguimos todavía en el tiempo y el momento del ‘prototipado’ y no es de extrañar que algunos editores se muevan con cautela.

Me sigue llamando poderosamente la atención la poca reflexión que aparece sobre cuáles deben ser los estándares hacia los que se debe avanzar para que realmente no vivamos prisioneros del soportes y sea éste, es decir su propietario, quien se convierta en el nuevo censor del contenido.

No olvidemos que el proceso es tendente a la concentración. es decir: puede acabar ocurriendo que aunque potencialmente la posibilidad de acceso sea mayor, realmente sea menor, bien por la negativa de los propios creadores a ceder sus contenidos a soportes propietarios y cerrados, bien por la negativa de las plataformas a distribuirlos.

Al mismo tiempo se sigue sin avanzar sobre las nuevas posibilidades que estos soportes pueden presentar para nuevos modelos de contenidos.

Quizás, como todavía estamos en la prepubertad del los nuevos soportes no hay auténticos amantes de los mismos. No parece, por lo tanto, que todavía la desaparición esté cerca.

El problema sigue estando donde siempre: en las brechas palpables y físicas, en las diferencias reales de acceso a lo básico. La discusión sobre los soportes sigue siendo, en el fondo, una discusión de nuevos ricos lejana de la realidad palpable y cotidiana.

Todavía el nuevo soporte tendrá que encontrar su acomodo.

Infografía sobre libros electrónicos

Consumer, la revista de Eroski nos explica a través de una infografía qué es el libro electrónico, algunos de sus modelos (Kindle, I-rex, Sony) y algunas de las ventajas e inconvenientes.

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Sencillo y claro.

El año que viene veremos si con la crisis es propicio para el avance en los nuevos soportes y en contenidos de más calidad sea cual sea el soporte o todo sufre un parón.

Algo hay claro: mientras no se llegue a un ‘lenguaje’ válido para todos los soportes nos encontraremos en peleas de poder y, por lo tanto, de intereses contrarios, en el fondo, al mensaje que se plantea de posibilidad de acceso para todos.

Profundidad lectora

La cuestión en el mundo contemporáneo es saber si, tal y como se acaba de señalar, la nueva forma del texto electrónico crea múltiples posibilidades al lector o si, sin que este lo sepa, está siendo  también atrapado  por las coacciones de la técnica” (Roger Chartier; Qué es un texto; pag. 114)

¿Provoca este atrape que perdamos la lectura profunda y con ello el pensamiento profundo?

¿Será necesaria una nueva educación lectora para recuperar la profundidad?

Cuando el lanzamiento y teórico asentamiento de nuevos soportes son casi exclusivamente vistos desde una variable económico-monetarista, es decir, cuando el medio no tiene ‘lecturas lectoras’ ¿seremos capaces de volver a la profundidad?

Preguntas de agosto sin respuesta por ahora.