Libreras libres… ¿siguiendo la estela de La conspiración de la pólvora?

En fechas recientes, con motivo de la celebración del Consejo Vasco de la Cultura en Tabakalera estuve visitando a Inés García en Tobacco Days y salí de allí acompañado de una estupenda lectura.

A finales del año pasado, fruto de la lectura de los datos del último Mapa de librerías pude constatar que la librería, las librerías, tienen mayoritariamente rostro de mujer.

Tres mujeres Ylenia de Brönte Liburudenda, Katixa de Deborahlibros e Inés de Tobacco Days se han enRedado para crear el triángulo de las Bermudas literarias, siguiendo quizás la estela de La conspiración de las pólvora que ya triangula por la raya extremeña-castellana.

Ellas mismas se definen como Libreras libres.

Y hoy de manera especial, pero también todos los días, son las personas que quiero ocupen este espacio.

Termino con una cita.

No hay que confundir gregarismo con sociabilidad, o individualismo con construcción de sí, elaboración de la interioridad, de la subjetividad. Basta con pensar que en muchos países las mujeres son las que más leen, y sin embargo no me parece que sean las que dediquen menos tiempo a los otros, al bien común. Pero es que la lectura (y particularmente la lectura de obras literarias) supone tal vez aceptar ser vulnerables, aceptar que algo nos invade: una voz ajena, unas palabras, un pensamiento ajeno. Como lo dice mi editor y amigo Daniel Goldin, quizás sea esa desigual capacidad de aceptar que se es vulnerable lo que explica que haya más mujeres que leen. Por el contrario, cuando uno pretende negar la vulnerabilidad, negar la falta, la pérdida, cuando es todo músculos y control, entonces evita la literatura o trata de dominarla. (Michèle Petit en Juan Domingo Argüelles; Historias de lecturas y lectores; pag. 274)

 

Cristina Sanmamed de La Puerta de Tannhäuser. Ser librero, engancha. También bailo, canto y escribo

Me llamo Cristina Sanmamed Prieto.

puerta-2-de-julioTrabajo en la librería La Puerta de Tannhäuser situada en Plasencia (Extremadura) que viene funcionando desde el año 2011.

La idea de montar/trabajar aquí vino motivada por el sueño de tener mi propio negocio y sacarlo adelante. Desde pequeña quise tener una librería.

Considero que mi apuesta profesional es maravillosa y arriesgada y se caracteriza fundamentalmente por la ilusión, la profesionalidad y la perseverancia.

Me gusta  porque trabajo rodeada de libros, conozco cada día a gente interesante de la que aprendo y comparto lecturas, experiencias y horas de conversación estupendas.

Cuando tenía doce años quería ser astronauta, reportera de guerra y librera.

Cuando me toca explicarle a una persona que no conozco por qué me gusta mi oficio le digo que se venga conmigo unos días a la librería y disfrute como lo hago yo. ¡Ser librero, engancha!

Más allá de las apariencias la realidad de mi día a día en el trabajo es así: elegir y seleccionar libros, leer, leer, leer, cuando llegan a La Puerta de Tannhäuser, colocarlos, cuidarlos.

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Intempestivos y sus sanadoras ‘tiritas para el alma’

El mimo con el que Inés Martín Rodrigo viene entrevistando ya desde hace un tiempo en el ABC a algunas librerías merece, desde aquí, todo mi reconocimiento y gratitud.

Aunque la estructura de la entrevista o cuestionario es muy similar en la mayoría de los casos tiene el valor de hacer brotar pequeñas joyas o frases que quizás se escapan del ‘inconsciente librero’.

intempestivosEn esta ocasión el turno le ha tocado a Intempestivos de Segovia, una de las del trío conspirador de la pólvora, merecedora junto con sus ‘compinches’ del último Premio Nacional de Fomento a la Lectura.

Os inivito a leer la entrevista completa.

Yo me quedo con una frase que me ha dejado enganchado

Al estar en una zona turística (frente al acueducto) entra mucho despistado que no sabe muy bien a qué nos dedicamos ahí dentro. Una japonesa nos pidió tiritas («para el alma», le contestamos).

Ojalá sigan existiendo estos ‘refugios para la emergencia vital’ que nos sigan curando ‘pupitas’.

Conspirar debe estar en el adn librero

Hace tres años, más o menos, escribí en este blog a cerca de conspirar y conspiraciones.

Decía entre otras cosas: Es difícil que las conspiraciones se hagan desde el centro, desde el poder. Al igual que los movimientos sociales deben surgir desde aquellas personas y grupos que el día a día se les hace irrespirables y esto raramente ocurre entre los ‘poderosos’.

En estos días La Conspiración de la Pólvora, y sus conspiradores respectivos, andan celebrando su primer año de existencia.

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conspiracionpolvoraAyer, Miqui Otero, escribía un sugerente artículo en El Periódico que llevaba por título La conspiración de los libreros, en el que se podía leer: los libreros de estos tres establecimientos, y también de otros donde he brindado en esta gira como Los Portadores de Sueños de Zaragoza o Literanta en Mallorca, entienden que su librería es casa: esconden aquel cojín que hoy no pega y aquel ‘best-seller’ que los avergüenza un poco, pero enfocan con su mejor lámpara su libro favorito y apuntan con un pizarrín una cita que han leído hace poco.

Ayer, también, como si fuera, ¡quién sabe!, una casualidad o una conspiración, Inés Martín Rodrigo en el ABC nos hablaba de Portadores, como siguiendo la estela que Miqui había marcado.

Y Eva decía: Ser librero no es un trabajo: es una forma de vida.

La conspiración siempre impregna todo. El oficio que se desarrolla en la librería también.

Hoy, casi como si el círculo conspirador se cerrara y tomara una cierta perspectiva histórica, escribe Carles Geli en El País en otro espléndido artículo:

Els atemptats de la ultradreta a les acaballes del franquisme a llibreries o magatzems editorials van ser notables. A l’abril de 1973 cremaven els dipòsits de l’editorial Nova Terra; només quatre mesos després era assaltada la redacció de la Gran Enciclopèdia Catalana i incendiada la Central de Llibre Català. El 1974, eren els locals de Distribuciones de Enlace. La llibreria Cinc d’Oros, entre d’altres, va ser objecte de diversos atemptats.

En qualsevol cas, aquests actes no van fer arronsar els punts de venda de llibres, que en els primers i incerts anys de la democràcia van constituir una notable xarxa de dinamitzadors del moviment veïnal i van actuar de reconstituent de la memòria històrica i cívica.

Quizás, las librerías de verdad, siempre han sido conspiradoras y han adaptado sus ‘movimientos conspirativos’ a la realidad histórica que les ha tocado vivir. Si aceptamos como posible el planteamiento que ayer recogía de Xavi Fina sobre la cultura como espacio de conflicto , puede tener cierto sentido pensar que las librerías, algunas, son un buen espacio para conspirar y pergeñar la conflictividad desde la palabra y el pensamiento; aunque esto les sitúe en muchas ocasiones en los siempre interesantes  y complejos márgenes y en la contracorriente.

Quizás estas sensaciones movieron ya hace años a escribir a Antonio Basanta lo siguiente:

Mi experiencia personal y profesional me ha demostrado todo lo contrario. Y con rotundidad que, sin una red tupida, profesional y dinámica de librerías, la construcción de la sociedad lectora se torna en un objetivo inalcanzable. Que sin la presencia de lo que vosotros representáis, en términos de independencia, pluralidad, libertad y pasión, condiciones todas ellas fundamentales para que la lectura exista leer en plenitud se convierte en una utopía o en un fraude.

Ojalá siga habiendo casas conspiradoras para los lectores.

Librerías: las nuevas casas conspiradoras de los lectores.

Me tomo la licencia, que espero Eduardo Laporte me permita y perdone, de hacer un ‘dos en uno’ con los titulares que hoy me encuentro en el suplemento Territorios de El Correo y que estas dos imágenes reflejan.

Pocas veces en la historia del periodismo cultural en España las librerías abren a toda página un suplemento y reciben en su interior, en las dos primeras páginas, un tratamiento de tal amplitud.

Por parte de las librerías, es de agradecer  el tratamiento recibido con una centralidad en la periferia, que, aunque parezca una contradicción, es quizás poner con inteligencia el foco donde se mueve una parte importante de lo interesante y sugerente en este sector y, agradezco personalmente, el que se me pidiera opinión que en este esplédido artículo queda perfectamente recogida.

Opinion_artículoMe he permitido pues unir la ‘casa refugio-acogida‘ y el elemento conspirador en el título de la entrada.

Añadiré que creo además de interés constatar que con la red (como medio), pero fuera de ella, en el espacio físico real, es donde acaban pasando cosas y para esto las librerías y las bibliotecas siguen siendo, si se trabaja con sentido y ciertas dosis de militancia cultural, insuperables para ser la referencia cercana y empática con los lectores, aunque todo ello pueda tener algo de sanamente ‘quijotesco’.

Así que si tienes ocasión, lánzate a la búsqueda del periódico. Es posible, también, que salga reproducido en otros medios regionales del grupo Vocento.