Madrid: ¿librerías para ver y ser visto?

Plantear como posibilidad la propuesta de visitar librerías aunque no te guste leer puede parecer una contradicción. Quizás no lo sea tanto cuando la misma se contextualiza en un juego de mestizajes gastronómicos, culturales de otros sectores y soportes, vintages… que posibilitan que las librerías como espacio superen a los objetos que parece que les dieron sentido aunque olvidamos con rapidez que muchas de ellas estaban antes llenas de bolis, cuadernos, carpetas y demás…

Si hay mucha gente por ejemplo en Bilbao que viene a ver el Guggenheim aunque el arte que en él se exponga no le diga nada; si hay otras personas que van de catedral en catedral sin ninguna creencia, por qué no ir a librerías mestizas para disfrutar de los espacios y de otra oferta de las mismas que va más allá de los libros y donde podemos disfrutar y conversar, recordemos a Zaid, aunque los libros nos resulten totalmente prescindibles.

Nunca se sabe con certeza por dónde se va iniciar el camino hacia la lectura.

Así que no está quizás de más, sobre todo si vamos de aparentes presentar un ramillete de librerías en Madrid en este caso para ‘ver y ser vistos’ o para ver y probar otras cosas.

1. Swinton & Grant – Arte Urbano, libros y cafés

2. Tipos Infames – Lectura entre vinos

3. Italiana Madrid – Tradición italiana

4. Ocho y Medio – Séptimo Arte

5. La Fábrica – Un gigante cultural

6. La Libre – Libros, cafés y Blues

7. Sandwich Mixto – El revivir del fanzine

8. La Central de Callao – Grande y bonita a partes iguales

9. La Ciudad Invisible – Más cafetería que librería

10. La Fiambrera – Todo vale entre el Arte y la Literatura

11. Libros para un mundo mejor – Sigue a su bicicleta

12. La Fugitiva – Especialista en berenjenas

13. Molar – Libros y Discos

14. La Infinito – Brunch Musical

Añadiré al listado del enlace un más, «Desperate Literature», el valor de las pequeñas cosas. Allí donde Madrid deja de ser urbe para convertirse en ciudad.

Y, por supuesto, si además disfrutas con algunos libros y con su lectura mejor que mejor.

 

Librerías: las nuevas casas conspiradoras de los lectores.

Me tomo la licencia, que espero Eduardo Laporte me permita y perdone, de hacer un ‘dos en uno’ con los titulares que hoy me encuentro en el suplemento Territorios de El Correo y que estas dos imágenes reflejan.

Pocas veces en la historia del periodismo cultural en España las librerías abren a toda página un suplemento y reciben en su interior, en las dos primeras páginas, un tratamiento de tal amplitud.

Por parte de las librerías, es de agradecer  el tratamiento recibido con una centralidad en la periferia, que, aunque parezca una contradicción, es quizás poner con inteligencia el foco donde se mueve una parte importante de lo interesante y sugerente en este sector y, agradezco personalmente, el que se me pidiera opinión que en este esplédido artículo queda perfectamente recogida.

Opinion_artículoMe he permitido pues unir la ‘casa refugio-acogida‘ y el elemento conspirador en el título de la entrada.

Añadiré que creo además de interés constatar que con la red (como medio), pero fuera de ella, en el espacio físico real, es donde acaban pasando cosas y para esto las librerías y las bibliotecas siguen siendo, si se trabaja con sentido y ciertas dosis de militancia cultural, insuperables para ser la referencia cercana y empática con los lectores, aunque todo ello pueda tener algo de sanamente ‘quijotesco’.

Así que si tienes ocasión, lánzate a la búsqueda del periódico. Es posible, también, que salga reproducido en otros medios regionales del grupo Vocento.

 

Llamémoslas Lectorerías. Librerías donde se puede hacer algo más que leer

Es curioso lo nerviosas que parecen ponerse algunas personas cuando lo que denominamos librerías ofrecen más servicios u otras posibilidades a los posibles lectores-compradores.

La adecuación a los nuevos modelos y tiempos poniendo el foco en el cliente-usuario-lector y no en el producto parece despistarlos.

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Son los que yo llamaría ‘modernos interesados de sus intereses’ que aceptan mal el sorpaso de los espacios que se reinventan hacia múltiples futuros y van respondiendo así a nuevos imaginarios.

Propongo, en cualquier caso, que esos nuevos espacios podrían llamarse Lectorerías.

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Madrid. 7 sugerencias libreras

Escribía Miquel Flamarich en el número 21 de la Revista Texturas:

Txt_21-700x700Las librerías deben reivindicarse como equipamientos culturales de proximidad con todas sus consecuencias, fortaleciendo las relaciones con centros de enseñanza y bibliotecas, y creando redes relacionales con aquellos centros e instituciones que realicen actividades culturales o relacionadas con el patrimonio material e inmaterial. Asimismo, deben explorarse relaciones más allá del ámbito cultural con sectores que pueden ofrecer transversalidad, como el turístico.

No es por lo tanto de extrañar y quizás sea un síntoma interesante la inclusión de algunas de ellas en las propuestas de las visitas a las ciudades.

La última que hemos encontrado recoge siete propuestas en Madrid: La Central de Callao, , Tipos infames, Antonio Machado, La Modesta, La Fugitiva y Estudio en Escarlata.

Hay muchas más, pero, cada quien pone el ojo en lo que considera una propuesta más sugerente.

En cualquier caso, aquí, como en otros factores de la vida, el orden de los factores sí altera el producto. Es decir: sin el valor de equipamiento cultural de proximidad (temática, geográfica o empática) no existe valor turístico real a no ser que nos guste sólo el elemento patrimonial vacío de contenido y de sentido.

Cita Flammarich

10 librerías con encanto…

Y seguimos dando vueltas a las librerías y comprobando que algunas parecen estar de moda.

Probablemente lo estén porque su oferta es en muchos casos innovadora. Al fin y al cabo…

se innova cuando se entiende al cliente. (Alfons Cornella)

En este caso viajamos de la mano de la guía Repsol que nos sugiere 10 librerías con encanto que incluso puede demostrar como la amplitud de mirada en torno a la librería y sus posibilidades es a veces más amplia fuera que dentro del sector.

No encantan todas las que aparecen, pero nos agrada de manera especial ver entre las mismas a, por ejemplo Nollegiu, Letras Corsarias, Numax… jóvenes librerías que ya se han hecho un hueco en el ‘encanto librero’.

Felicidades también para las encantadoras Laie, La Fugitiva, Tusitala, La Buena vida, 8 y ½, La Extravagante, La Jerónima.

Lavapiés ¿un barrio librero?

Si ayer hablábamos de ‘librerías de campo y playa‘, hoy nos acercamos a uno de los barrios que parece traer consigo el ‘despertar de las letras’: Lavapiés, un barrio inundado de librerías.

Alguno dice que las librerías llegan al barrio cuando los lectores ya se han ido, pero eso, en cualquier caso, lo dirá el tiempo y los resultados.

Las que a continuación aparecen son sólo una muestra, porque si husmeas encontrarás más.

Así que hoy, como ya es lunes, nos hemos puesto en plan urbanita.

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Librería Contrabandos abre el lunes 4 en Madrid

El mundo librero se sigue moviendo. Está activo. El próximo lunes, mañana, abre en Madrid Contrabandos. En la calle Amparo 76.

Me entero gracias a Elena Cabrera.

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Ellos mismos nos lo cuentan:

Somos editores y hacemos libros, aunque también los acompañamos en su circulación. También hemos constatado que buena parte del pensamiento emancipado crece entre libros, y por eso esta librería será un lugar para trabajar los libros, subrayarlos, copiarlos, trabajarlos, escribirlos.

Nos gustan además los libros, no los archivos electrónicos, y nos gusta hacernos cargo de sus tiradas. Estamos muy orgullosos de los libros de las editoriales que componen Contrabandos y todo ese fondo se encontrará en la librería (El viejo topo, Icaria, Bellaterra, Txalaparta…). Pero también nos interesan multitud de libros de otras editoriales, bien tratados o maltratados por ellas, que queremos que nos acompañen en esta aventura.

Tenemos el propósito de acoger en la librería grupos de lectura autoorganizados, donde en función de las voluntades del grupo invitar a autores. Queremos leer sí, pero sobre todo queremos escribir sobre lo que leemos así que en la página abriremos un blog para que estos grupos vayan narrándose (pedagogía, materialismo, usos culturales, ecología, islam, cine colectivo, poesía crítica, trans*, filosofía…), serán algunos de los grupos que iniciaremos. Animaremos también el sustento de esos grupos, pasar la gorra, hacer bizcochos, o punto, trocarse libros, todo puede ser negociado (menos el precio nominal del libro nuevo, que es fijo, y menos mal…).

Quienes nos haremos cargo de esta librería, que somos también editores de La Oveja Roja, tenemos el firme propósito de animar un grupo para pensar y hacer una nueva edición. Queremos discutir las políticas del libro, a los gremios, a las distribuidoras… y creemos que es responsabilidad nuestra intentar incidir sobre las formas, también políticas y locales, de hacer cultura.

También tenemos el propósito de ser la periferia en el centro, periferia porque aquí acogeremos libros en el resto de lenguas del estado y del mundo y sobre todo, en muy poco tiempo, tendremos títulos de editoriales latinoamericanas con casi nula distribución en Madrid. Nos interesa no sólo meter en el centro todo lo que queda más allá de la M-30. Ya apuntalamos Contrabandos en Moyano 20, ya somos hermanas del Espai Contrabandos y nos ayudará no poco la red de librerías de “Con Tarima”, “Sin Tarima”, “La fugitiva”…

Por otro último, el mayor propósito de esta librería es ser una zona de “cultivo de libros”, en el sentido de ser un lugar donde producir cultura, donde la cultura no te la dan ni te la autorizan, la haces y de este modo pones obra en el mundo. Porque un libro es un “lazo social, un encuentro, un objeto poético social y político”. En esta librería le pondremos cara y palabras a la cadena de producción de los libros, para si corresponde ir escribiendo en tanto leemos, y luchando porque está en riesgo la posibilidad del saber que es también la posibilidad de seguir viviendo.

Bienvenida sea esta nueva iniciativa que demuestra que sigue habiendo vida en torno a las librerías y en torno también a muchas editoriales. Dejo una reflexión final. Creo que queda todavía mucho camino por hacer en el tejido de redes de complicidades entre algunas librerías y algunos editores. Pensemos que Contrabandos nacíó en parte como necesidad de visualización y complicidad entre fondos editoriales que en muchas ocasiones no disponían de suficiente visualización en espacios libreros.