20 citas de cara al XXIII Congreso de Libreros. 2. Una civilización sin libreros

Reflexiones a modo de píldoras ante el XXIII Congreso de Libreros en Sevilla.

Una civilización sin libreros es inimaginable. Como los santuarios y otros lugares de reunión sagrados, las librerías son componentes esenciales de la naturaleza humana. El tacto de un libro cogido de una estantería y sostenido en la mano es una experiencia mágica que une al lector y al escritor. Pero para competir con la WWW las librerías del futuro serán distintas de las hipertiendas concebidas para masas que ahora dominan el mercado. Las tiendas del mañana tendrán que ser lo que la Web no puede ser: tangibles, íntimas y cercanas al domicilio; santuarios colectivos, quizás con cafeterías que ofrezcan placer y ciencia en compañía de otras personas que comparten tus mismos intereses, y donde el libro que uno quiere siempre pueda encontrase y cada anaquel depare sorpresas y tentaciones. (Jason Epstein; La industria del libro; Anagrama, pag. 50-51)

El imaginario librero -16

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  • Independencia

La librería independiente es el único sector que ha mantenido su saludable dispersión. La paradoja es ésta. Esa dispersión, aparentemente desfavorecedora, se transforma en una garantía de autonomía. Se puede comprar con un único cheque, no importa qué grupo de edición o qué cadena de librerías, pero no se puede adquirir las mil librerías más importantes de Francia. (Laurence Santantonios; pag. 167) 

Para los editores, la red informal de libreros independientes ha sido un indicador fiable de un mercado literario variado y fluctuante, un Internet primitivo que nos conectaba estrechamente con las diversas comunidades de lectores…La desaparición de los libreros independientes privó a los editores de un órgano sensorial, les hizo perder el contacto con el mundo externo. El resultado fue una leve paranoia, una reacción típica de la desorientación, a medida que el mercado, ahora concentrado en un nuevo tipo de librería integrada en las galerías comerciales, se volvía mecanizado e impersonal, una fuerza uniforme para la que los libros no eran objetos preciosos o peculiares, sino una mercancía más. (Jason Epstein; La industria del libro; pag. 113) 

  • Diversidad

Una librería es un proyecto que se transforma todos los días con la ambición de sorprender y satisfacer las necesidades de quien entra en ella. Sin embargo nos cabe a nosotros mantener intacta su personalidad, conservando a toda costa nuestra manera de ser expresada en la imagen gráfica escogida, en la decoración, en el método para disponer y arreglar las cosas, en la dinámica del equipo de trabajo, en el tipo de lenguaje utilizado por los libreros, en la calidad de las relaciones con los proveedores y clientes, en las actividades que promovemos, en la elección y selección de los libros, en los materiales de divulgación y en el arreglo de los escaparates. (Mafalda Milhoes; Palabras por la lectura; pag. 124)

  • Encanto

Nos dice la R.A.E. sobre ‘encantar’:

  1. tr.Someter a poderes mágicos.
  2. tr.Atraer o ganar la voluntad de alguien por dones naturales, como la hermosura, la gracia, la simpatía o el talento.
  3. tr.germ. Entretener con razones aparentes y engañosas.
  4. intr.Gustar en gran medida, agradar mucho. Le encanta el cine.

Es una invitación, casi, a movernos en terrenos fronterizos. Entre los ‘dones naturales’ y la apariencia. Pero algo tendrán algunas librerías para demostrar sus encantos cuando hasta una periodista, Raquel Blanco, ofrece toda una serie de entrevistas con libreros en Jot Down que precisamente llevan esa palabra de acompañamiento: Librerías con encanto.[1]

Quizás, ese encanto, sea también la razón de por qué nunca pueden ser demasiadas las librerías de verdad existentes.

Cada librería tiene su propio encanto, y por esa razón nunca habrá demasiadas. (Lewis Buzbee; pag. 165)

[1] Se puede consultar la serie completa en la siguiente url: http://www.jotdown.es/tag/librerias-con-encanto/

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Día de las Librerías. 8

libroregalo– Robert Louis Stevenson observó que el destino de un viaje importa menos que el viaje mismo, y que un viajero cabal es aquel que viaja sin destino. Esta ha sido casi siempre mi intención durante mis recorridos en librerías. Y aún en los casos en que mi excursión tuvo como propósito una meta fija, la de encontrar tal o cual libro, la variedad ofrecida a mi codicia (variedad que es la esencia misma de una librería) me distrajo implacablemente de tal meta. (Alberto Manguel; Autorretrato de un lector; Ourense 2002)

– Pero para competir con la WWW las librerías del futuro serán distintas de las hipertiendas concebidas para masas que ahora dominan el mercado. Las tiendas del mañana tendrán que ser lo que la Web no puede ser: tangibles, íntimas y cercanas al domicilio; santuarios colectivos, quizás con cafeterías que ofrezcan placer y ciencia en compañía de otras personas que comparten tus mismos intereses, y donde el libro que uno quiere siempre pueda encontrase y cada anaquel depare sorpresas y tentaciones. (Jason Epstein; La industria del libro; pag. 50-51)

¿Será digital el futuro del libro?

Depende, depende. Nuevos interrogantes de JPQ.

Al no estar ya los libros encerrados de por vida dentro de encuadernaciones fijas, los editores disponen en Internet de oportunidades inagotables de crear productos nuevos, útiles y lucrativos. La Web habría sido ideal para Walt Whitman y sus cambiantes ediciones de Hojas de Hierba. También lo habría sido para Teodoro Dreiser y Vladimir Nabokov, amargados por editores melindrosos e ignorantes, así como para los escritores de samizdat (literatura impresa y divulgada de forma clandestina en la Unión Soviética y otros países de su órbita comunista) en la antigua Unión Soviética, y lo será para sus homólogos sometidos a las tiranías actuales. Entre las muchas esclavitudes que suprimirá la WWW figura la de las exigencias de rotación de que son víctimas los libreros. En las estanterías infinitamente ampliables de la web habrá espacio para una variedad prácticamente ilimitada de libros que pueden imprimirse por encargo o reproducirse en libros electrónicos o aparatos similares. La invención del tipo movible creó oportunidades que no podían perverse en la época de Gutenberg. Las que aguardan a los escritores y a sus lectores en el futuro próximo son infinitamente mayores. (Jason Epstein; La industria del libro ; pag. 174-175)