Clubs de lectura en librerías y más…

informe_2017A continuación… una cita sobre las librerías, la lectura y los clubs recogida de Jesús Arana Palacios en el capítulo Clubes de lectura en La lectura en España. Informe 2017.

Palabras sugerentes: apuesta, rompedores, originales, reconversión, espacios híbridos, cuidados, acogedores… Líneas que sin ser las únicas merecen la pena ser transitadas siempre y cuando tenga sentido en un proyecto global e integrador.

Si las bibliotecas públicas son las instituciones que primero acogieron los clubes de lectura y que más han hecho por extenderlos hasta el último rincón del país, en los últimos años las librerías han apostado decididamente por ellos. A menudo con planteamientos más rompedores y más originales. Se trata de un aspecto más de la tremenda reconversión que han experimentado las librerías y que las ha llevado a convertirse en espacios híbridos donde no es solo habitual que dispongan de cafetería y restaurante sino que en ocasiones los clientes pueden encontrar entre los libros expositores con botellas de vino, productos ecológicos, juguetes eróticos o, en el otro extremo, repostería elaborada por monjas de clausura. Lo que está claro es que los espacios están cada vez más cuidados y son más acogedores, y que entrar en una librería es en sí mismo toda una experiencia. Por supuesto se presentan libros por parte de los autores, como se ha hecho siempre, pero también se organizan conciertos, conferencias, exposiciones, degustaciones, y en ese contexto, los clubes de lectura encuentran un caldo de cultivo idóneo. (144)

Librerías independientes: ¿quizás en la fragilidad esté su sentido y su razón de ser?

Los que tenéis la amabilidad de acercaros por aquí, sabréis ya que me gusta cruzar miradas, complementar lecturas.

El Roto Diciembre 2016

Este año uno de mis propósitos, por seguir dejándolo claro, es aportar todavía con más asiduidad, reflexiones y miradas en torno a las librerías (lectorerías), las buenas librerías, culturales, independientes o como queráis llamarlas.

José Manuel Anta escribe en La lectura en España. Informe 2017:

el universo de las librerías independientes se compone, mayoritariamente, de pequeñas librerías, las cuales además son las que cuentan con estructuras financieras más frágiles lo que las hace más vulnerables a los vaivenes del mercado. (José Manuel Anta, pag. 51)

Es cierto que desde la exclusiva lógica del mercado pueda ser así. No debemos dejar de reconocer que en Francia a las librerías se les considera una ‘anomalía económica’

Quiero cruzar el texto de José Manuel con uno de Enrique Bustamante que ya he citado con anterioridad y que dice así:

Me molestan esas lecturas economicistas de la cultura que dicen que es débil porque está atomizada en muchas pymes y creadores autónomos. La cultura debe ser así: plural, socializada, con muchos creadores. No debe identificarse como otro sector económico moderno en el que los grandes grupos controlan el mercado.

¡Cuidado! No digo que José Manuel Anta esté haciendo una lectura economicista. Constata la realidad del mercado.

Si el acento lo ponemos en lo cultural, deberemos aceptar la atomización, la pluralidad, la socialización, el hecho del movimiento contínuo reflejado unas veces en cierres y otras en aperturas, la aparente fragilidad.

Claro que es muy probable que ese continuo movimiento micro escape a las grandes cifras y a los algoritmos que pretenden, en gran medida, ponernos a todos el mismo traje. Cuando toda esa variedad la convertimos en una única cifra sin matices, sin aparentes fisuras, acabamos enfriando la realidad.

Y, estos fríos números, quizás convivan mal con el calorcito socializador, emocional y frágil que se puede vivir en algunos espacios lectores, sean libreros o bibliotecarios.

Los números sirven para saber lo que ya sabemos: para convencernos de lo obvio. Los respetamos, creemos que dicen la verdad. Los números son el último refugio de la verosimilitud contemporánea. Y son, también, el mejor modo de enfriar las realidades: de volverlas abstractas. (Martín Caparrós; El Hambre; Anagrama, pag. 138)

Puede que sean los últimos reductos del cuidado del libro y los lectores…