Librerías: las nuevas casas conspiradoras de los lectores.

Me tomo la licencia, que espero Eduardo Laporte me permita y perdone, de hacer un ‘dos en uno’ con los titulares que hoy me encuentro en el suplemento Territorios de El Correo y que estas dos imágenes reflejan.

Pocas veces en la historia del periodismo cultural en España las librerías abren a toda página un suplemento y reciben en su interior, en las dos primeras páginas, un tratamiento de tal amplitud.

Por parte de las librerías, es de agradecer  el tratamiento recibido con una centralidad en la periferia, que, aunque parezca una contradicción, es quizás poner con inteligencia el foco donde se mueve una parte importante de lo interesante y sugerente en este sector y, agradezco personalmente, el que se me pidiera opinión que en este esplédido artículo queda perfectamente recogida.

Opinion_artículoMe he permitido pues unir la ‘casa refugio-acogida‘ y el elemento conspirador en el título de la entrada.

Añadiré que creo además de interés constatar que con la red (como medio), pero fuera de ella, en el espacio físico real, es donde acaban pasando cosas y para esto las librerías y las bibliotecas siguen siendo, si se trabaja con sentido y ciertas dosis de militancia cultural, insuperables para ser la referencia cercana y empática con los lectores, aunque todo ello pueda tener algo de sanamente ‘quijotesco’.

Así que si tienes ocasión, lánzate a la búsqueda del periódico. Es posible, también, que salga reproducido en otros medios regionales del grupo Vocento.

 

NoLlegiu crece y se taslada. El poder de los pequeños cambios

Tuve conocimiento de la buena nueva en mi última visita a Barcelona en la primera quincena de diciembre. Estuve a punto de poder asistir a la ‘comunicación oficial’ que se tuvo que retrasar al final una semana. Me encantó ver la ilusión que contagiaba el proyecto entre las personas que me lo comunicaron.

elpoderdelospequeñoscambios

Ya cuando la visité en junio me quedé admirado de su dinamismo.

Quien haya seguido estos últimos días algunos medios de comunicación habrá podido tener conocimiento más preciso de la noticia.

El 18 de diciembre ellos mismos lo ‘comunicaron oficialmente‘ en su blog e invitaron a ser parte activa del proyecto apostando por la microfinanciación. Cuando escribo esta entrada el proyecto Nollegiu ha conseguido ya implicar a 108 personas y conseguir y superar la primera cantidad, ronda de financiación dirían otros, que se habían propuesto.

Xavier reconoce en una reciente entrevista en Ara que ‘nada de esto hubiera sido posible sin la implicación de la gente‘.

Algunas notas que me parecen importantes en la apuestay en la evolución del proyecto:

  • La recuperación para el proyecto de un ‘edificio emblemático’ en la trama urbana y relacional de Poblenou.
  • La generación de un espacio de convivialidad, donde los libros serán importantes, pero hay un guiño claro hacia las personas.
  • La apuesta conjunta con La Petita para realizar actividades.
  • La apertura a otras actividades y expresiones culturales.
  • Su sintonía con otros sectores que trabajan en torno a la librería. Me pareció todo un detalle, obviaré el nombre, que un escritor me planteara quedar en la librería. Conseguir que un escritor considere a una librería como ‘su casa’, su espacio me parece todo un logro y reflejo de sintonía.

El mismo día de la noticia del paso hacia delante de NoLlegiu me llegaba también la noticia, triste, del cierre de Valdeska.

Las aperturas y cierres sigo pensando que son signos de vida. Dolorosos en la medida que han sido capaces de crear una comunidad fiel, pero no suficiente, pero que también han sido capaces de ir dejando poso y modelos que en muchas ocasiones se reinventarán o servirán de idea para nuevos nacimientos.

Librerías… nos acordaremos cuando faltéis

Aunque en un caso ya se había dado la noticia, esta semana nos encontramos con dos despedidas libreras: la de Negra y criminal en Barcelona y la de Sintagma en El Ejido. Habrá y hay muchas otras que se quedan fuera del alcance de los focos mediáticos que parecen estar más animados a dar noticias de muerte de que de vida.

Hay, por suerte, también nacimientos como el de La Temerària o el de Ça Trencada que se han llevado hasta la fecha, menos espacio informativo. Quizás seamos un país con tendencia necrófila.

A la sombra de estos hechos hay dos reflexiones que me han parecido pertinentes y sugerentes.

La primera de Eva Cosculluela e Los portadores de sueños en facebook. Escribe:

Leo que la librería Negra y Criminal anuncia su cierre e instantáneamente las redes se llenan de comentarios de gente lamentándolo, mucha de ella con visibilidad pública. No deja de ser un gesto bonito, pero no puedo evitar pensar que, tal vez, si hubieran hablado de ella mientras estaba abierta, si la hubieran apoyado cuando todavía era importante hacerlo, no hubiera cerrado.

Tampoco puedo evitar pensar que en los últimos tiempos, los medios de comunicación nacionales han hablado de las librerías sobre todo cuando cierran o cuando salen estadísticas de bajadas de ventas. Siempre con un tono fúnebre. Parecemos enfermos terminales postrados en una cama y escuchando a quienes se reúnen a nuestro alrededor diciendo “pobrecito, qué poco le queda”.

Quienes entendéis la importancia de las librerías y tenéis relevancia pública, por favor: hablad de nosotras, recordad a quienes os siguen que estamos ahí, dadnos visibilidad y contad cuánto disfrutáis visitándonos. Y sobre todo, hacedlo mientras todavía estamos vivas. Acompañadnos en la vida en lugar de velar nuestro entierro.

Y la segunda de Jorge Carrión que más que una reflexión es una observación con pregunta reflexiva, también en facebook.

Ante el cierre de Negra y Criminal y la apertura de Casa Usher, paseando por Poblenou (con al menos tres buenas librerías, Etcètera, La Petita y Nollegiu), me pregunto si un barrio puede ser barrio sin como mínimo una librería; y si la apertura y el cierre de librerías no configuran el latido de una ciudad. Sobre eso hablaba mi crónica del domingo en El País Semanal, pero en clave de librerías vascas.

Si me permitís, añadiré una más. Somos un país de nuevos ricos que vamos llegando tarde a todo y sin los posos democráticos y culturales suficientes para asimilar y valorar tanto lo que tenemos como lo que realmente cuestan las cosas. Los nuevos ricos viven habitualmente más preocupados por la imagen y por lo que vendrá que por el cuidado y el mimo de lo existente y esto, en el mundo de la cultura y sus mediaciones, es un camino casi seguro para cavar una tumba sin fondo.

Librerías nacidas en tiempos de crisis. A estas no se la dan con queso

Los quesos de la cena compartida…. reflejo de la coherencia en la variación. Al igual que en las librerías visitadas.

DSC_0021

Casa Usher (3-4 meses), Nollegiu (18 meses), La Petita (3 años), Al.lots (3 años) y Re-Read (2 años) entre otras son librerías o modelos de librerías nacidas y crecidas ya con la crisis galopando. Re-Read tiene con claridad un concepto empresarial distinto a las anteriores, pero su apuesta por el libro de segunda mano, deja entrever el posible peso de la propia situación económica en el modelo de negocio.

Pude visitarlas ayer y anteayer. Sé que hay muchas más y agradezco las sugerencias que me habéis hecho llegar vía facebook y las tendré en cuenta para sucesivas ocasiones.

Pude hablar con unas cuantas personas que trabajan en las distintas librerías.

Garcias a María, Gerard, Miguel, Judit, Paula y Xavier por su tiempo, la conversación y las experiencias.

Señalaré sólo algunas ideas que fueron apareciendo en las conversaciones.

– El buen rollo. Clave e importante. Respeto por el trabajo de otros. Claro sentimiento de colegas que ‘no deben pisarse la manguera’, admiración incluso en algún caso.

– Son librerías que denomino de dimensión humana. Abarcables y trabajables. De estructuras pequeñas y que, como ya he señalado alguna otra vez, tienen en mi opinión el tamaño suficiente para tener una oferta atrayente.

– Ese tamaño hace, al mismo tiempo, que la selección que ofrecen sea clave debiendo resultar atractiva también para una comunidad potencial de clientes que sustenten el negocio.

– Al mismo tiempo la necesidad de hacerse un ‘hueco en la plaza’ obliga a aguzar el ingenio para ir atrayendo gente y se abren algunos debates que me da la sensación que a algunas librerías de otros lares les pueden sonar a música desafinada. ¿Abrir los domingos? ¿Unir los ritmos de apertura de las librerías a los ritmos de ocio del público? … Tela interesante para cortar.

Entre visita y visita hubo tiempo para trabajar y también tiempo para degustar una buena cena y una comida, hoy queda otra, con estupensa conversación en ambos casos.

Ambas en sitios que ya conocía, pero que vuelvo a recomendar.La Viblioteca y el Gresca.

Aquí algunas fotos que quieren ser también señal de agradecimiento.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.