Las librerías nunca serán como las bibliotecas

No es cierto como afirma el artículo de El País que nunca se haya preguntado a los lectores de las librerías españolas.

En los inicios de este siglo se hizo un estudio Servqual con una muestra representativa a 1500 clientes de librerías tras un pretest de validación de cuestionario y modelo a 100 clientes.

El estudio actual del Laboratorio de la edición, 619 respuestas, como ellos mismos indican, no tiene carácter muestral ni ha sido realizado en los establecimientos.

Algunos de los resultados pueden incluso dar a entender que el cliente de librerías españolas es bastante distinto al francés. Todo puede ser.

Comparto en cualquier caso la mayoría de los puntos señalados en el ánálisis final, aunque creo que son necesarios muchos matices y adecuaciones para cada una de las realidades libreras.

Lo que no comparto es esa idea que aparece en  el titular del artículo de El País firmado por Winston Manrique

Los lectores quieren que las librerías recojan el espíritu de una biblioteca

Creo que la diferencia ‘espiritual’ entre ambas entidades la dejó sutilmente marcada Jorge Carrión en su ensayo Librerías cuando escribió:

La confusión entre vida privada y pública es paralela a la confusión entre librería y biblioteca. Samuel Pepys habla en sus diarios de librerías donde ‘se disponían asientos para que los clientes pudieran leer durante tanto tiempo como desearan’. Y fueron los propios libreros quienes impulsaron en el siglo XVIII las bibliotecas de préstamo, mucho más democráticas que las sociedades literarias y la única forma en que los aprendices de artesanos, los estudiantes o las mujeres podían acceder a la lectura sin la necesidad de invertir la elevada suma que costaba un libro. Se diría que la librería, pese a las apariencias, nunca ha tenido claros sus propios límites. (Jorge Carrión; Librerías; Anagrama; pag. 266)

Los límites y las finalidades son distintas.

Tomás Granados, hablaba de las librerías como ‘bibliotecas en movimiento’.

Héctor Rojas lo contempla como una parte de una síntesis más amplia cuando dice:

Las librerías han dejado de ser simples expendios de lectura al por mayor para convertirse en una grata y fecunda síntesis de biblioteca, tertuliadero y galería de arte.

Pero… la variante económica, la adquisición o el préstamo señala y marca, se quiera o no, dos lógicas distintas. Conviene no confundirse.

Dos notas finales:

– Hoy Jorge Carrión está triste por el cierre de La hune en París y Leonardo da Vinci en Río. Ambas aparecían en su estudio. Seguro que encontrará nuevas que respondan a dos ideas que él ha señalado en entrevistas posteriores y que me siguen pareciendo sugerentes y con sentido:

  • Lo que va a ocurrir, intuyo, es que serán menos frecuentes las librerías muy grandes y mucho más frecuentes y normales las pequeñas, de cercanía, en la cual el librero es un prescriptor de una pequeña comunidad de cómplices. (La Jornada)
  • ‘No hay un único modelo de librería y el modelo clásico es viable, pero el camino natural es fundirse con otras actividades, porque nuestra época es promiscua’, sostiene Jorge Carrión …“Hay que poner en valor la ceremonia y la visita al librero, la conversación y la desconexión. No hay un único modelo de librería y el modelo clásico es viable, pero el camino natural es fundirse con otras actividades, porque nuestra época es promiscua. La gran superficie es la que ha perdido todo su sentido” (Jorge Carrión. En el espléndido artículo de Peio H Riaño; Las librerías confían su supervivencia a las emociones).

– Segunda nota final triste también. La Feria del Libro de Bilbao es un desierto de librerías. he contado tres que conociera y ninguna, con todo el respeto para los presentes, de cierta relevancia. Nos lo deberíamos hacer mirar.

El libro y su sector, ¡qué panorama!

Se presentó ayer en la Feria del Libro de Madrid la Primera oleada sobre el sector del libro en España elaborado por el Laboratorio de ideas sobre el libro.

Dedicaré varias entradas a lo largo de la semana que viene a comentar algunos aspectos del mismo que me parecen muy preocupantes.

De hecho creo que más que una oleada es un tsunami lo que el informe esconde y, como bien dice Riaño, el sector y el libro sale claramente perdiendo.

De todo ello ya iré escribiendo con un poco más de calma.

Vayan por delante algunas notas previas:

1. Agradecer el informe, el que se haya hecho con recursos propios, sin subvención que yo sepa y felicitar a quienes ‘pierden su tiempo’ o lo invierten.

2. Creo que hubiera sido importante incluir en el informe la encuesta, el cuestionario, que sirve de base al mismo.

3. Una segunda sugerencia para próximas oleadas si es que no nos vemos definitivamente arrastrados. El perfil de las personas que contestan a la misma es muy distinto. Ello puede aportar riqueza, aunque no excesiva, en el sentido de que, por lo que recuerdo, la mayoría de las preguntas eran cerradas; pero al mismo tiempo es probable que fuera interesante en algunos casos ver si existen diferencias significativas en las respuestas entre lo que puedan, por ejemplo, contestar los editores y los libreros; o, también, lo que ambos colectivos contesten frente a consultores, tecnólogos y demás. Los puntos de vista desde donde uno se sitúa siempre son importantes. Y, en este sentido y aunque sea un estudio cualitativo los porcentajes de los subsectores participantes creo que están claramente sesgados hacia la investigación y los servicios y no hacia la cadena de valor.

areastrabajoHay así, por ejemplo más gente del ámbito universitario que de las librerías lo cual hace que muchas de las conclusiones presentadas haya que cogerlas con pinzas o atentos a segundas lecturas.

Sirva esto como aperitivo y vaya con ello un primera conclusión-hipótesis disruptiva con el propio estudio.

1. Los resultados del estudio piensan más en los agentes que se mueven en torno a la cadena de valor que en la propia cadena. Para tener lecturas y opiniones más claras sería por lo menos conveniente situar las respuestas que la cadena ofrece (escritores, editores, distribuidores, libreros) y contrastarla con quienes ofrecen servicios a la misma.

En cualquier caso, lo dicho. Hay elementos sugerentes y preocupantes porque en cualquier caso rezuma de fondo una visión pesimista.

En próximas entradas intentaré abordar los siguientes aspectos:

-¿Sector del libro o sector editorial?

– El paternalismo del estudio hacia los libreros

– La estructura institucional

– Las bibliotecas y su papel

– La aparente o cierta sobreproducción

– El falso precio único.

¿Laboratorios silenciosos?

El 1 de octubre se presentó el Laboratorio del libro con un primer informe plagado de cuestiones abiertas, pero sin ningún planteamiento en el mismo excesivamente claro de por dónde empezar a meter cuchara.

Uno que ya es viejo y resabiado, quizás demasiado, tiene algunos interrogantes en la cabeza que aumentan en la medida en que pasan los días.

Os contaré por qué.

Con fecha 30 de septiembre se me invitó desde el mismo a participar en el panel de expertos. Invitación que por lo que sé ha llegado a muchas más personas. Por encima de 300 como mínimo por lo que he podido testear.

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