20 citas de cara al XXIII Congreso de Libreros. 19. Las librerías son de los lectores

Reflexiones a modo de píldoras ante el XXIII Congreso de Libreros en Sevilla.

Un librero admirable de Monterrey, a mediados de siglo, hizo obra cultural y prosperó con un método imposible. Revisaba los catálogos con los ojos de cada uno de sus clientes. Sabía qué libro le iba a interesar a quién, y apostaba con una puntería casi infalible. Compraba el libro equis para el lector zeta, y cuando éste llegaba y se ponía a ver las novedades, hacía el descubrimiento feliz: un libro que le interesaba y se llevaba… De hecho, Alfredo Gracia funcionaba como una especie de agente de compras, por su cuenta y riesgo, para un conjunto de lectores. En vez de comprar por encargo de ellos, adivinaba sus deseos. (Gabriel Zaid; Los demasiados libros; Anagrama, 1996, pag. 75)

El síndrome del lector de Elena Rius con prólogo de Lorenzo Silva. La receta para los enfermos de lectura

En el mundo editorial funciona también el boca-oreja. Tiene, además, cómplices discretos que sugieren e invitan.

No diré nombres.

Pero el libro del que les hablo llegó a Trama porque un editor sugirió a su autora que la colección Tipos móviles podía ser un buen cobijo y marco para el mismo, que se sentiría bien acompañada.

Así que en su momento se recibió un correo, siguió una conversación, después otra, correos e intercambios por medio y por distintos medios, sugerencias, cambios, tiempo, la generosidad, también de Lorenzo Silva que lo prologa y como resultado, El síndrome del lector que empieza a llegar a las librerías.

No se crean que todo es como parece.

Ni Elena Rius es Elena Rius, ni los textos que forman el libro estuvieron pensados inicialmente para ir más lejos de la pantalla. Pero, como la autora dice algo había que hacer para que todo aquello no cayese en el pozo sin fondo en que se ha convertido Internet. 

El síndrome del lector no es una enfermedad que venga reseñada en ningún manual de medicina, pero ha sido descrita con frecuencia en la literatura. Es imposible pasar por alto sus síntomas: el enfermo lee y lee sin medida, llueva o haga sol, de día o de noche, en la salud o en la enfermedad. Los afectados, sin embargo, no creen estar realmente enfermos ya que leer es para ellos algo tan necesario y tan natural como respirar. Son personas que en su maleta incluyen más libros que ropa y para las que el plan perfecto de un sábado por la tarde es ir de librerías. Gente, ya lo ven, que no tiene remedio. Y es que si alguien inventase un remedio para curar este síndrome, ninguno de los enfermos querría tomárselo.

Los textos que componen este volumen tratan de ellos, y lo hacen desde el conocimiento más profundo, pues la autora padece una variedad aguda de este síndrome. En él se estudia desde todos los ángulos posibles a los lectores, la propia lectura y una de las consecuencias más frecuentes del síndrome del lector: la bibliomanía o bibliopatía. Por él desfilan, entre muchas otras cosas, bibliotecas, autores olvidados, acumuladores de libros, experiencias de lectura, packs literarios, recetas lectoras, formas de guardar los libros, viajes literarios y, por supuesto, las biografías de algunos grandes –y a menudo excéntricos– coleccionistas de libros.

El síndrome del lector –que tiene su origen en el blog Notas para lectores curiosos– es un libro para enfermos de la lectura, para lectores compulsivos, para aquellos que conciben la lectura como un acto de creación permanente. Lectores apasionados y activos que encontrarán en él aún más motivos para afirmarse en el valor de la lectura y el amor por los libros. Pues «la lectura y la vida no están separadas, son simbióticas», como dijo Julian Barnes.

Elena Rius, en su otra vida, fuera del universo bloguero, es María Antonia de Miquel, una profesional de la edición con una larga carrera a sus espaldas, en la que ha tenido ocasión de ejercer casi todos los oficios relacionados con los libros. Entre otros, ha llevado la dirección literaria de Edhasa, Destino o Alba Editorial. Es autora también de dos manuales de técnicas de escritura: Cómo escribir una novela histórica (2013) y Leer mejor para escribir mejor (2016). En la actualidad, compagina la edición freelance con su actividad como profesora en la Escuela de Escritura del Ateneo barcelonés.

Así que ya sabes, si eres un enfermo o un adicto aquí puedes conseguir tu dosis.

Y gracias a esos cómplices enfermos también con síndrome del lector y del editor que van por ahí haciendo el bien ejerciendo de buenas celestinas.

Escribe Lorenzo Silva en el prólogo:

Hay en las páginas de este libro suculentas y brillantes anécdotas, frases agudas y consideraciones de inusual hondura. Pero por sobre todas ellas revolotea una idea diáfana y sencilla, que es la que creo que nos reúne en comunidad a quienes leemos y también a quienes, además de contraer el vicio de leer, hemos caído en el de escribir. La formula de modo explícito: «El mundo, hay que reconocerlo, no está hecho para los lectores». Ni los lectores para este mundo, apostilla a renglón seguido. Y para quienes escriben, la idea se traduce en un consejo que recuerda a otro de Chandler: «Escribe lo que te apetece escribir, no lo que creas que pide el público».

 

 

Las librerías son de los lectores

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Un gusto poder disfrutar ayer de la conversación a varias voces entre libreros en el Koldo Mitxelena.

NoLlegiu, Tipos infames, Ler Devagar, Altair y Garoa, sabia y astutamente moderados por Jordi Carrión, nos ofrecieron sabiduría y reflexión en ricas píldoras experienciales.

Unas pinceladas de las mismas que no está de más repetir.

La paternidad de las reflexiones no creo que importe en este caso.

  • Las librerías siempre han sido espacios de hibridación.
  • Las librerías siempre han sido espacios conversacionales y las conversaciones, a veces, acaban creando librerías.
  • Quien trabaja en una librería acaba desarrollando una doble mirada que ve a través de ojos no coincidentes: el ojo del lector y el ojo del librero.
  • El ejemplar de un libro es distinto en función de los contextos en que se encuentra.
  • Librerías con ‘parroquianos’.
  • Librero como hacedor de contactos.
  • Libreros que intentan hacer realidad sus imaginarios.
  • Si ‘pasan cosas’ la gente viene a la librería.
  • Librerías con probadores y con tiempo para comparar…
  • ¡Hay que combatir la tiranía del excel!
  • Conviene saber de dónde se viene para enfocar la mirada hacia el futuro.
  • Sin lectores no somos nada.
  • Quizás haya ya que hablar de Lectorerías.

Compromiso final

En cuanto pueda me escapo a ver y conocer todos los proyectos que giran en torno a Ler Devagar. Se admiten compañeros de viaje

Quien tenga gana y posibilidades de seguir reflexionando y conversando en torno a las librerías, el 12 de mayo se puede acercar por Madrid a la Jornada organizada por la Fundación Santillana, la Embajada de México y el Instituto de México en España.

 

Lectores de Revistas Culturales: más que usuarios de Bibliotecas y menos que compradores de librerías

El estudio de Hábitos Culturales también se ocupa de los lectores de Revistas culturales (página 182 y siguientes).

Ya adelanto que los ciudadanos se acercan a las revistas menos que a las librerías, pero más que a las bibliotecas. Por lo menos, en el último año. El 31,9 de los ciudadanos parece que ha tenido por lo menos una vez una Revista cultural entre sus manos, mientras que sólo el 25,6 han traspasado las puertas de una biblioteca. Y en este sentido es francamente preocupante el poco interés que las mismas despiertan entre los ciudadanos.

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Podemos señalar también que la franja de edad más lectora de Revistas culturales se sitúa entre los 25 y los 55 años y va unido con claridad a niveles de estudios superiores y más específicamente a los universitarios.

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Digo todo esto porque en el reciente Liber ARCE presentó algunos de los resultados de un reciente estudio que han realizado sobre el perfil de los lectores de revistas Culturales y que en estas primeras percepciones es bastante coincidente. Se pueden consultar unas primeras notas y un perfil genérico en el catálogo que ARCE ha publicado recientemente.

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Hablaremos con más calma sobre el mismo una vez que lo leamos y que se haga público.

El 23, viernes de la semana que viene, me han invitado a participar en una mesa redonda en Tabakalera que, no sé si intencionadamente o por casualidad lleva el título de Bibliotecas ¿para qué?

La verdad es que algunos datos no lo ponen fácil. Quizás, como acertadamente señalaba P en un comentario y enlazaba a un interesante artículo, se valoran los principios, pero no los servicios.

En el fondo es un proceso muy común en los procesos de institucionalización donde la mediación se absolutiza y hacer perder el sentido a la práctica que le dio origen. Se pretende mantener su defensa en un función de unos principios convertidos en discurso  que al final es vacío y que está alejado realmente de las demandas o que no tienen ningún interés para la ciudadanía.

Quizás resulte que al final su función principal sea siendo la de ‘guarda y custodia’.

Lo dicho: por seguir provocando y por ir preparando algunas reflexiones para el viernes 23.

Y, ya ven que en todo esto, lo digital parece pintar poco.

Librería: algunos atributos

Tengo la sensación de que para bien o para mal las librerías, sus aperturas, sus cierres, están ocupando un espacio en los medios de comunicación que hasta ahora nunca les había sido concedido.

Es más, creo que se habla más de ella en estos momentos que de las editoriales o del sector editorial.

Recojo tres referencias vistas estos últimos días.¡ y que de una manera u otra inciden sobre los atributos que pueden tener las librerías.

  • En Librópatas. La apuesta por la especialización llevada a su extremo como es el caso de la ‘librería del único libro‘ en Japón. El objetivo es incidir en la idea de que cada libro merece ser leído y tratado como algo único. Una iniciativa parecida la intentó ya hace años Alessandro Baricco.
  • El mestizaje que se da, por ejemplo en las librerías o tiendas de Museos, donde el espacio se ve obligado a dialogar por un lado con otras manifestaciones y otro espacio cultural y con otros objetos-contenidos que también son mediadores.
  • La llamada a la complicidad y a la lectura por parte de los libreros que hace Jorge Carrión en una reciente entrevista cuando dice:  … no creo que cambie la relación entre el librero y el lector y el librero y el autor, porque cuando vas a una librería lo haces sobre todo como lector. Tiene que haber respeto, complicidad, algo de psicología, un apoyo mutuo. Si un escritor, por ejemplo, no compra en Amazon y  apoya las librerías de su barrio, me parece justo que éstas tengan bien expuestas las novelas de ese autor. En cualquier caso, tanto los lectores como los libreros, que son o deberían ser súper-lectores, tienen un importante rol de prescriptores. Y una gran responsabilidad como tales.

La 74 Feria del libro de Madrid ya casi a la vuelta de la esquina

Estamos a 12 días vista del inicio de la Feria del libro de Madrid. El 29 de mayo será el pistoletazo de salida.

El excelente libro sobre Historia de la edición publicado por Marcial Pons permite echar la vista atrás y tomar un poco de perspectiva para darnos cuenta que hay muchas situaciones que vienen ya de hace unos añitos y que ahí parecen, con sus matices y requiebros, seguir estando estancadas.

No tengo ninguna intención de polemizar sobre ellas. Sí creo que es interesante constatar que hay ‘polvos y lodos’ históricos.

Situémonos hace 50 años o ahora….

DSC_0001Claro que si modificamos el punto de vista y pensamos todos en los lectores quizás algo cambiaría porque como deja entrever Guillermo Schavelzon con inteligencia Vender más libros no significa crear lectores.

 

Encuesta a lectores de revistas culturales

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Nos queremos hacer eco aquí e invitarte, si eres público objetivo a colaborar con ARCE en la encuesta que está llevando a cabo.

ARCE invita a los lectores a participar en una encuesta on line para la realización de un estudio sobre su percepción de las revistas culturales

Dentro del plan de publicaciones de la Asociación para el estudio del sector y para facilitar a los editores herramientas de análisis, ARCE y las revistas culturales que reúne han puesto en marcha un trabajo, sobre los lectores de revistas culturales, su percepción de las revistas y los nuevos hábitos de lectura para el que se está llevando a cabo una encuesta on line.

La Asociación invita a participar en esta encuesta a la que se puede acceder en el siguiente enlace:

ACCEDER AL CUESTIONARIO PARA SUSCRIPTORES

ACCEDER AL CUESTIONARIO PARA LECTORES

Con esta iniciativa, que la Asociación realiza en colaboración con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, ARCE pretende buscar y dar a conocer la evolución en el perfil del lector,  ampliar y desarrollar actuaciones vinculadas a los lectores en el entorno digital y elaborar propuestas válidas para las revistas culturales, para entidades e instituciones relacionadas con el libro y la lectura, y para la Administración pública.

¿Cómo nos relacionamos con los libros?

El Pabellón infantil de la Feria del Libro de Madrid se plantea una tipología que ya nos avisan que es ‘nada científica’ sobre la relación de los niños con los libros.

En cualquier caso tiene una parte de juego que es de agradecer y que me he permitido trasladar al mundo adulto y a su comportamiento en la librería, porque, al fin y al cabo, seguimos siendo de mayores en muchos aspectos como niños y niñas.

Así que he hecho simplemente un pequeño tuneado y en cualquier caso seguro que se os ocurren muchas otras formas de relación que completen esta ‘tipología acientífica’ pero divertida.

Los compulsivos: Exploran la librería corriendo, incluso patinando, de estantería en estantería y de mesa de novedades a mesa de novedades,  tomando cada libro sin detenerse en ninguno. Vuelta y vuelta. Mueven uno, otro, otro. Y agotados de una búsqueda sin resultado aparente, deciden que leer les aburre.

Los indecisos: Escogen varios libros con entusiasmo y los llevan con ellos hasta un ricón o espacio para hojearlos. Inician una rápida exploración que no acaba de satisfacerles. Miran pero no se detienen en ninguno. Vuelven a las estanterías y recogen una nueva cosecha con la que inician el mismo proceso…¿Qué busca este lector que no encuentra?

Los de ideas fijas: Entran en la librería sabiendo lo que quieren. Puede ser un título, puede ser un tema, un género o un libro protagonizado por un personaje famoso. Eso y nada más. Si el libro buscado está en manos de otra persona, el de ideas fijas se sienta cerca y espera con mirada de reproche “¿ Cuándo va a terminar y por qué le interesará ese libro?”

Los inconformistas: El librero selecionó los libros que se proponen en las mesas de novevdades y en los destacados de las estanterías. Ninguno parece gustarle y atraerle.” No me gusta, otro”. Otro título. “Tampoco, otro”…Y finalmente, se detiene en uno que encontró sin más, allí, en el fondo de la última estantería, con polvo de varios meses. Y ese se convierte en su libro favorito para su próxima lectura.

Los libros  tienen infinitos caminos para llegar hasta sus lectores…

 

¿Por qué no conspiramos por el libro y, mejor, por la lectura?

CONSPIRAR

1. intr. Dicho de varias personas: Unirse contra su superior o soberano.

2. intr. Dicho de varias personas: Unirse contra un particular para hacerle daño.

3. intr. Dicho de dos o más cosas: Concurrir a un mismo fin.

4. tr. ant. Convocar, llamar alguien en su favor.

Juan Cruz ha escrito recientemente sobre la conspiración contra el libro utilizando viejos y repetitivos argumentos que lo único que ponen de manifiesto es que de tan viejos que son no sean probablemente los motivos reales. Cada vez que veo que en el sector se apunta hacia fuera recuerdo siempre la diferencia entre adversarios y enemigos con la que a veces se juega en política. Los adversarios son los otros y los enemigos los tenemos dentro. Dentro del sector en este caso como, por ejemplo, en el propio grupo Prisa montando a partir de una propuesta editorial que ahora, ya hace tiempo, se pretende poner en otras manos para, conspirando, desde dentro, cargarse parte de esa estructura que se quiere defender, pero con el único fin de dar de comer a meros socios capitalistas, auténticos enemigos, quizás del libro, pero que como buen zorro se han colado en el gallinero.

Siguen sobrando los cantos de plañideras y más si vienen desde grupos mediáticos que han cambiado a los lectores por el capital.

Siguen sobrando los discursos que no se sabe bien qué pretenden y reivindican cuando mitifican al libro, la librería, el editor…. como si todos y cada uno fueran por abstracción ‘divinos’ y parte de una ‘santísima trinidad’ intocable y que quizás hasta la fecha no ha mirado con suficiente nitidez hacia los lectores y las bibliotecas, sino sólo hacia su modelo de negocio que poco tiene que ver con la lectura.

Con los enemigos en casa difícil será conspirar (convocar, llamar a alguien a su favor) a favor de la lectura. Quizás los únicos que puedan hacerlo son aquellas personas que no se mueven directamente por los intereses económicos y de negocio: los bibliotecarios y los lectores

Sin lectura, sin lectores, no habrá ni libros, ni editores, ni libreros.

La pregunta no es si el libro sobrevivirá o no…La cuestión es más bien si los actuales editores podrán sobrevivir al cambio.[1]

La concentración creciente de editoriales en un puñado de grupos lleva tarde o temprano a una manipulación de la memoria y de la conciencia histórica… En su reseña sobre ‘A la sombra de los libros’ Christopher Domínguez toca con su dedo crítico la llaga mexicana: “En México y en el resto del mundo, el principal problema está en la concentración oligopólica de la industria editorial  en un puñado de empresas que, en pocas décadas, ha arrojado del mercado a cientos de editores independientes cuya sobrevivencia incumbe tanto a la vieja libertad de comercio como a la diversidad cultural que exigen las formas avanzadas de democracia. Los remedios (o los correctivos o los paliativos) están a la vista y en manos de los políticos. Esta paradoja sólo puede alimentar como un caldo de cultivo el crecimiento del autoritarismo en el seno de una sociedad conformista –y perdónese la redundancia- que está muy conforme con serlo. La lección de este ensayo provocador que recuerda ciertos textos críticos de la Escuela de Frankfurt, estriba en la dialéctica de la Ilustración que se viene debilitando alarmantemente desde hace unos cuantos años a medida que decaen las luces y se desarrolla la industria pesada de la llamada ‘cultura de masas’.[2]

Sólo una nota final. Es difícil que las conspiraciones se hagan desde el centro, desde el poder. Al igual que los movimientos sociales deben surgir desde aquellas personas y grupos que el día a día se les hace irrespirables y esto raramente ocurre entre los ‘poderosos’.

“A lo largo de la historia, los movimientos sociales han sido, y siguen siendo, las palancas de cambio social. Normalmente surgen de una crisis en las condiciones de vida que hace que a la mayoría de la gente le resulte insoportable el día a día. Les mueve una profunda desconfianza en las instituciones políticas que gestionan la sociedad. La mezcla de deterioro de las condiciones materiales de vida y una crisis de legitimidad de los gobernantes y su gestión de los asuntos públicos induce a la gente a tomar sus asuntos en sus manos, participando en acciones colectivas diferentes de los canales institucionales prescritos, para defender sus reivindicaciones y, en última instancia, cambiar a los gobernantes e incluso las reglas que conforman su vida… Los movimientos sociales no surgen sólo de la pobreza o de la desesperación política. Requieren una movilización emocional desencadenada por la ira contra la injusticia flagrante y por la esperanza de la posibilidad de un cambio”[3]


[3] Castells, Manuel; Redes de indignación y esperanza; Alianza; pag. 209 y 211


[2]  Castañón, Adolfo; Trópicos de Gutenberg; Trama; pag. 164-165


[1] Zenker, Alejandro en Varios; El libro y las nuevas tecnologías; Solar editores; pag. 24

 

 

 

 

 

El lector

A veces creo que los buenos lectores son cisnes aún más tenebrosos y singulares que los buenos autores…Leer, por lo pronto, es una actividad posterior a la de escribir: más resignada, más civil, más intelectual. (Jorge Luis Borges; en prólogo a la primera edición de Historia universal de la infamia)

La buena literatura

Hoy ha sido un día de reunión en reunión.

Fructíferas y agradables todas.

Por quedarme con alguna me quedo con la del mediodía.

Siempre puede existir la capacidad de sorprender o de proponer lo inesperado y eso es bonito. Crea incertidumbre, duda, pero detrás se palpaba una ilusión.

Como hemos andado en ese trasiego hablando de libros y lectura, con comida incluída, disfrutando de cigarro liado por otras manos, siempre tiene un signficado especial lo que pasa de mano en mano, no quiero dejar pasar una referencia de Félix de Azúa sobre la buena literatura.

Si la línea ensarta un lector, la bella página cubierta de líneas ha hilado un público. Un público que no es ni de hoy ni de mañana, porque el escritor quiere que su lector sea eterno (y en algún caso lo consigue). Ese lector es la única razón de ser de la escritura cuando ésta pasa a llamarse ‘literatura’, hasta el punto de que sólo podemos llamar buena literatura a aquella escritura que añade un lector nuevo, no una repetición, a la cadena. Jave Austen los añadió a su manera y Proust a la suya. Machado inventó lectores magníficos, pero, aunque modestos, los que inventó Campoamor no son en absoluto desdeñables. (Lecturas compulsivas. Una invitación; pag. 15-16)

Los lectores siempre han sido wikis

La comunidad lectora siempre ha sido Wiki. Lo nuevo es la tecnología. Lo nuevo es el éxito llamativo de una cooperación intelectual que ha sido milenaria. En todo caso, si se quiere hablar de un cambio de paradigma, habría que situarlo en el Renacimiento, cuando la gente de libros opta por la tertulia frente a la cátedra, la imprenta frente a la universidad, el saber libre frente al saber jerárquico. El cambio coincide con la aparición de una tecnología (la de Gutenberg), y se reanima con la aparición de otra. Ambas refuerzan las estructuras horizontales (la conversación, el networking) frente a las verticales (la universidad, el Estado, la televisión).
Del interesante artículo de Gabriel Zaid en Letras Libres Lectores en wikilandia

Los lectores de las revistas culturales

Interesante el estudio de perfil elaborado por ARCE en relación a sus lectores.

Estudio que se convierte, a su vez en herramienta que permite saber por un lado con qué sectores sociales se mantiene una interrelación y cómo se puede llegar a utilizar comercialmente.

Estudio que, probablemente y debido al tamaño de las empresas que sustentan las revistas, sólo se puede hacer desde el ámbito asociativo que, además puede enriquecerlo al poder establecer algunas posibles diferencias entre unos tipos de revistas y otras.

¿Cuál es la pregunta?: ¿leer o en qué leer?, ¿textualizar o comprender?

Bajo el título ¿leeremos periódicos en papel en 2020? Mediabriefing plantea un debate e interrogante abierto que cada vez va a ser más necesario contestar. Pero ¡cuidado!, siempre hat preguntas con trampa. Dicho de otra manera, y trasladándolo al sector del libro: ¿leeremos libros en papel en el 2020?. ¿Es esta realmente la pregunta? o es esta otra: ¿sabemos hacer llegar nuestros contenidos a los lectores a través del soporte más adecuado en cada caso?.

Aunque la relación parezca difícil se me une en la reflexión con la siguiente relacionada con el libro de texto que la formulo de la siguiente manera: el libro de texto obligatorio, único y gratuito que probablemente durará poco tiempo, responde al modelo de educación obligatoria, universal y gratuita, pero, quizás nos encontramos ya en otro estadio que es la tendencia progresiva a los curriculums individualizados. ¿De verdad el texto único, o el mismo texto para todos, es la mejor respuesta al curriculum indivualizado?, ¿no existen otros soportes que permiten una mejor adecuación al curriculum personalizado?

Y nos podemos repetir de nuevo la pregunta: ¿qué vendemos papel o contenidos adaptados?

Abandono de los lectores por parte de los editores (Luis Mateo Díez) (La frase)

-¿Han abandonado los editores a los lectores?

-Creo que sí. Hay un proceso de abandono de los editores a los lectores. La búsqueda denodada de la cuenta de resultados, de cómo el comercio ha entrado en el mundo editorial y de los libros -que es por otro lado razonable ya que es un mundo industrial- nos está llevando, como en tantas otras cosas, a una gran contradicción: la búsqueda del lector que no existe, que es quien lee un libro, pero no se engancha para el siguiente, la denodada búsqueda de ese lector que no existe porque ése es el lector más multitudinario, el que no lee. Eso conlleva el olvido hacia el lector que lee, que tiene un reto: que exige. Y decide lo que quiere. Yo creo que hay una navegación contradictoria en el mundo editorial y se está perdiendo el norte. Menos mal que algunas editoriales pequeñas están sosteniendo la vela atendiendo al lector que lee e intentando ganar lectores para la lectura. Y los lectores que ganas no son aquéllos que ganas para entretenerles un rato, sino que los ganas para la pasión. Y no te abandonan. (Luis Mateo Díez; ABC 08/10/05 )