Los internautas parece que siguen prefiriendo el soporte papel. Sobre todo, los jóvenes

Teresa Cremisi afirmaba en unas recientes declaraciones que “la lectura digital no ha aumentado sino que disminuye en todo el mundo”.

La AIMC ha presentado un estudio en el que afirma que el 64% de los internautas prefiere los libros impresos frente a los electrónicos.

Este porcentaje, en el global, es un punto superior al del año pasado.

Si bajamos un poco más al detalle y comparamos los dos años, parece que el comportamiento en relación al soporte preferido no es homogéneo, aunque siempre y en todas las franjas, el papel es preferido.

Lo que más me llama la atención es:

  1. Son los jóvenes los que más prefieren el papel y es, al mismo tiempo, el grupo de edad en el que más ha aumentado la preferencia junto con el grupo de 35-44 años.
  2. En el grupo de mayor edad es en el que más desciende la preferencia por el papel, también desciende el electrónico y aumenta la indiferencia ante los soportes.
  3. En ningún caso el soporte electrónico es preferente para más de un cuarto de la población. El mayor crecimiento porcentual de este soporte se produce en la franja 45-54 donde aumenta 5,7 puntos.
  4. Sigue quedando un amplio espacio para la duda a la luz de estos datos para frases y afirmaciones del tipo… ‘será digital o no será’.

 

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Txetxu Barandiarán: “Debemos mover el foco desde los soportes hasta los lectores”

Con motivo del encuentro Librerías 400 años después, celebrado en mayo de 2016, Pedro de Alzaga me realizó una sosegada y amplia entrevista.

Me gusta y comparto el titular que ha seleccionado y que he escogido para titular esta entrada.

Escribe Pedro: Txetxu Barandiarán es un consultor y asesor cultural que tiene las ideas muy claras sobre el futuro del sector del libro, en el que ha desarrollado gran parte de su carrera profesional, sobre el resto de un sector cultural que describe inmerso en profundos cambios y paradojas. No obstante, un mensaje optimista prevalece en su discurso: “Todas aquellas empresas e instituciones que han sido capaces de girar su punto de vista del soporte al área de conocimiento acabarán ganando”. Barandiarán lamenta el poco tiempo que la situación actual deja para la reflexión sobre la obra cultural -“Me da cierto vértigo esta rapidez continua y esta huida hacia delante que deja poco tiempo para el poso que toda experiencia necesita”- y espera un futuro “lleno de conversaciones enriquecedoras para las personas (…) y de espacios físicos donde nos podamos encontrar”.

Aquí podéis ver y oír la entrevista.

Gustosamente escucharé y leeré otras opiniones y sugerencias sobre lo dicho y planteado en la misma.

Lectura gourmet

Quizás este inicio de semana viene influenciado por las ricas croquetas de chorizo de Pamplona del restaurante Los Fueros que tomé ayer de aperitivo en una media ración compartida y acompañadas con un txakolí Itsasmendi 7 y un verdejo de Marqués de Riscal.

Unas croquetas gourmet, pensadas para personas con gusto delicado y exquisito paladar.

En fechas recientes, el 21 de marzo para ser precisos, Antonio Rivero Taravillo dejaba caer como quien no quiere la cosa esta reflexión en su muro de  facebook:

El estado de la cuestión: hay poesía, prosa y, finalmente, subprosa que no tiene la calidad de esta y se disfraza de aquella. Es la subprosa la que con alguna excepción últimamente está en las listas, no vayamos a equivocarnos. No hay que cerrar los locales de comida rápida, lo que hay que hacer si se tiene paladar y ambición de salud es no entrar en ellos.

El viernes, en una sugerente e interesante sesión de trabajo reflexionábamos en algún momento sobre la importancia de cultivar y educar el gusto ya que no lo traemos de serie.

A primeros de marzo, el periódico Hoy titulaba: Los lectores gourmet mantienen a las pequeñas editoriales locales.

Servidor prefiere situarse más cerca de lo gourmet y sibarita que de los ‘locales de comida rápida editorial’ que pueden, por encontrar un símil, representar las cacareadas plataformas de autoedición que quieren convertirnos a todos en ‘cocinillas’ de la escritura.

Mejor poco, pero siempre rico, que la comida-lectura basura. Porque ni en comida ni en lectura da todo igual. Y ya puestos, la verdad es que prefiero cambiar de plato para cada lectura que no tener que tomar todo en la misma bandeja de autoservicio.

¡Buena semana!

¿Llegará a tener algún peso el audiolibro en España?… lo dudo

En España, a fecha de hoy, no hay excesivos datos del volumen de negocio que supone el audiolibro.

En un artículo del año 2013 Paula Corroto hablaba ya, en el caso español, de negocio frustrado. Entre las razones de esa frustración señalaba dos razones claves: el hábito cultural distinto en España al mundo anglosajón y nórdico y, el idioma sobre el que se decía:  Si bien no hay obstáculos en leer un libro en español pero con vocabulario mexicano, colombiano o argentino, la escucha del acento ya es otra cosa.

Mientras los datos en Estados Unidos parecen situar la facturación en torno a los 285 millones de euros, en España no parece que supere los 200.000. La situación parece distinta de unos lugares a otros.

En Canadá tampoco parece que acabe de cuajar.

Me llama la atención cómo muchas veces parece que el único espejo que tengamos para mirarnos sea Estados Unidos e, incluso, que hubiera una cierta obligación en pensar que esa será la tendencia que se irá dando en el mercado en español. Si Estados Unidos vende más y el mercado crece, aquí en España hay también un potencial de negocio… parecen decir algunas de las voces-guías del futuro del sector. Hay quien no lo ve tan claro.

Quizás, y el caso del audiolibro creo que puede servir como ejemplo, en muchas ocasiones no situamos en las realidades concretas los productos o los soportes. Los comportamientos, los hábitos y los usos culturales cambian y son distintos no sólo de un país a otro, sino incluso dentro del propio país.

Amén de la diferencia de los ritmos de vida en lo referente, por ejemplo, al uso del tiempo, desplazamientos casa-trabajo, en qué y cuanto ocupamos nuestra escucha… tengo la sensación de que por estos lares tiene más futuro, para ocupar nuestro oído, la música e incluso los podcasts radiofónicos, aunque esto también es puesto en duda, que el tan cacareado por algunos audiolibro.

En cualquier caso, tanto en lo referente al leer como al libro, deberíamos pararnos a pensar sobre la pregunta que deja en el aire en el último número de Texturas Daniel Goldin cuando reflexiona sobre los modos y formar lectoras infantojuveniles y dice:

Desde luego, leen libros para niños. Pero también leen información de las más diversas materias en muy distintos formatos. Leen chismes para evadirse y para encontrar su identidad. Para conocer el mundo y a ellos mismos. Exploran con fruición Internet, el más grande reservorio de información en la historia. Y ahí y en muchos otros sitios encuentran incluso lo que fue escrito pensando en ellos. Leen mucho, pero también lo hacen de otra manera. Por ejemplo, para ellos no hay una separación tajante entre imágenes, audios y textos. También ha perdido contundencia la separación de autores y lectores, y la propia división entre oralidad y escritura. Leen en una relación de continuidad fluida entre textos, audio y video, entre lectura y escritura. En una relación de continuidad,más que de oposición con escritura y oralidad. Ante tal variedad de objetos y finalidades, ¿podemos seguir agrupando todas esas conductas con un solo verbo: leer?

En Francia, la lectura es un placer que se transmite de padres a hijos. En España, también.

Se ha presentado recientemente en Francia un estudio sobre  los jóvenes y la lectura. (Acceder).

Algunas notas breves que aunque no sean nuevas quizás reafirmen tendencias y haga que no nos rasguemos tanto las vestiduras por estos lares tan dados al flagelo y a considerarnos en ocasiones ‘raras avis’.

Leer más “En Francia, la lectura es un placer que se transmite de padres a hijos. En España, también.”

Daniel Innerarity, el libro y la lectura

Sugerentes las respuestas de Daniel Innerarity a las preguntas planteadas por Antonio Adsuar y que podéis leer en Libros de ensayo.

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Os dejo alguna para que vayáis haciendo boca y que seguro que pueden ser campo de conversación y reflexión para los matices.

  • Cuando leemos un libro pareciera que somos menos libres y autónomos que cuando navegamos por mundos-web pero, en el fondo, el lector es más soberano que el internauta.
  • Los libros son un antídoto necesario contra la impaciencia, la lectura lineal y pausada tiene virtudes inestimables.
  • Aquellos que señalan que el libro ha perdido en parte la supremacía en la esfera de la cultura tienen toda la razón.

Ver entrevista completa.

Felices lecturas pacientes para este fin de semana.

 

Y algunos seguirán buscando dónde están los lectores de libros… en la red parece que no

Acabo de dar un vistazo al sugerente estudio de AIMC Marco general de los medios en España elaborado con datos del 2015.

Abundante información con series de datos desde el año 1999.

Dejo por aquí sólo algunas pinceladas.

Clase-nivel social, edad y tamaño de población siguen siendo variables claves para ver que no todo el monte es orégano. Internet tampoco ‘iguala’ las diferencias reales ni penetra de la misma manera. Aquí lo único que nos iguala sigue siendo la ‘caja tonta’ que parece ser la más democrática y accesible como canal. (página 15).

La audiencia de los periódicos, en su conjunto, es un 20% menos que en 1999 (de 35,2 millones a 28,5). La de los suplementos se ha quedado reducida, en el mismo período a un tercio (de 31, 3 a 11).

Al libro en la red ni se le espera. Hay lectores ¡faltaría más! como buscadores-sabuesos de información, lectores de correo electrónico, incluso algunos serán escritores, y, también lectores de información de actualidad.

Encontraréis a quienes ven cine, juegan, se descargan podcast, compran, oyen música, leen incluso también en redes sociales, son activos en blogs y foros…; pero ¿leer libros? No parece ser la lectura la actividad que enamore.

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Más datos… (página 69). En el año 1999 el 30,6% de la población compraban libros para uso personal. En el año 2015, el 20,5. ¿Cuándo empezó a cambiar la tendencia con claridad? En el año 2006.

En cambio, aunque con menor porcentaje poblacional, los espectáculos en vivo como los conciertos y el teatro se mantienen estables. No así el espectáculo del fútbol que ha perdido casi el 60% de la audiencia.

Algunos se seguirán empeñando en que es el nuevo medio para la lectura, los usuarios no parecen tener interés en que puedan confirmar sus hipótesis. El estudio de la ONTSI sobre el perfil demográfico de los internautas marca también la misma tendencia.

Alguna flota pesquera seguirá haciendo el agosto mientras seguimos comprobando que el libro pinta menos.

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