Librerías Con-sentido. Todas deberían tenerlo. 10 preguntas a contestar.

Miércoles y jueves he podido disfrutar de la profesionalidad de algunas librerías en Valladolid y Salamanca.

Cada una con su estilo, cada una con su especialidad, su toque, su forma de trabajar.

Pero en todos los casos hemos sido recibidos con atención, amabilidad y nos han ofrecido y regalado interesantes sugerencias.

Son, todas las que hemos visitado, Librerías Con-sentido.

Y lo digo, por seguir el hilo del nacimiento, uno más y este múltiple, de un nuevo proyecto librero en Andalucía que lleva precisamente ese nombre: Librerías Con-sentido, del que se hacen un amplio eco en Letras anfibias en un artículo de Sonia Domínguez. Me alegro del nacimiento, pero me atrevería a decir que el nombre es reiterativo porque todo proyecto librero o tiene un sentido o es proyecto muerto.

Me parece metafórico e interesante en estos tiempos que de los ‘despojos’ de un megaproyecto como fue Beta, quizás ya desnortado hace tiempo, surjan nuevos brotes.

Para buscar, rebuscar o reencontrar el sentido de los proyectos os ofrezco diez interrogantes sencillos, probablemente muchos ya los conoceréis, que son una invitación para pensar y repensar lo que te traes entre manos.

1. Qué se quiere hacer. Describir la idea.
2. Por qué se quiere hacer. Razones que motiven la puesta en marcha. Las posibles causas o constataciones que hemos realizado.
3. Para qué se quiere hacer. Señalar el objetivo.
4. Con quién se quiere hacer. Indicar los posibles “socios” o implicados en el proyecto.
5. Cuándo se quiere hacer. Indicar un posible proceso temporal.
6. Para quién se quiere hacer. Indicar los posibles destinatarios clientes.
7. Dónde se quiere hacer. Sede y marco geográfico de actuación.
8. Cómo se quiere hacer. Indicar la estrategia y las posibles actividades.
9. Con qué se quiere hacer. Indicar los recursos no monetarios con los que se cuenta.
10. Cuánto. Posible presupuesto.

 

La librería, como agente dinamizador y agitador, no es algo nuevo…

Me han gustado las declaraciones de Esperanza Alcaide librera desde hace 21 años en El gusanito lector de Sevilla.

Señalaré dos ideas que me parecen importantes de las mismas.

La primera es que conviene hacer historia y mirar hacia atrás. Si lo hacemos nos daremos cuenta que la librería como dinamizadora y agitadora cultural en torno al libro y a otras actividades no es algo nuevo sino que tiene una larga historia que de alguna manera muchos libreros y libreras van reinventando, adecuando, adaptando y enriqueciendo.

La segunda, me parece una reflexión de calado y dice así:

La librería no es sólo un trabajo, es una forma de vivir. Cuando intento dinamizar la calle y el barrio con libros, con autores, con temas culturales, no sólo estoy dinamizando la zona en la que tengo mi negocio, sino el barrio en el que vivo. Cada cosa que haga la voy a comentar con mis vecinos, con mis amigos, con mi familia. Está todo unido”.

Aunque sea de otra librería y de otra ciudad, creo que esta imagen del traslado de Nollegiu, recogida en la espléndida crónica de Natàlia Farré, es un buen reflejo visual de esta idea.

(Imagen Jordi Cotrina en El Periódico)Barcelona 31 01 2016 Barceloneando Cadena humana para el traslado de los libros de la libreria Nollegiu en el Poble Nou a su nueva sede a una calle de la anterior de distancia Fotografia de Jordi Cotrina

Todo muta y se reinventa para adaptarse continuamente a la realidad y para hacer realidad las ideas libreras en un tiempo y un entorno concreto.

Y entre historia y actualidad aprovecho también para recordar que la llibreria Quera acaba de cumplir un siglo de vida… ¡ahí es nada!

Archivolibreriaquera

Nunca viene mal echar la vista atrás.