Lectura y liberación

… aprender a leer y ejercitar ese saber es una forma extraordinaria de liberación. Y de socialización y democratización del conocimiento. Crear condiciones para la palabra de todos y de cada uno, de todas y de cada una, dejar hablar, no es una tarea de permisividad sino de reconocimiento. La lectura convoca a la apropiación, pero no a la posesión, ni a la patrimonialización de los textos. Por eso, aprender a leer es aprender a difundir, expandir y entregar lo leído, a transmitir y a compartir la palabra, sin exclusiones ni marginaciones. Pero no se trata de entregar sin más lo ya leído, es cuestión de ofrecer el texto a la lectura para que cada quien haga su propia experiencia, su propia travesía. No se puede pensar en vez de otro, ni vivir su vida, ni decir su palabra, ni leer en su lugar, si por tal se entiende que no será necesario que despliegue su acción. (Ángel Gabilondo; Darse a la lectura; pag. 173-174)

Dar crédito a los que lo niegan

Parece que Europa ya viene a rescatar a los bancos y a sus accionistas que no a los epañolitos de a pie.

Supongo que habrá liberales de derechas clamando al cielo por esta intromisión del Estado en eso que llaman ‘los mercados’ aunque todavía no he oio a ninguno. Debo estar sordo.

Al final como siempre acabamos pagando todos las tropelías de algunos.

Es en esos momentos cuando aparecen los conceptos aparentemente grandilocuentes. Se habla de España y no de ciudadanos. Se habla de rescate y no de robo.

Supongo que el primer uso de ese dinero será para regular y permitir que los desahucios que las entidades bancarias han llevado a cabo tenga su marcha atrás. Supongo desde mi ingenuidad que ese dinero servirá para que en primer lugar y siguiendo ellos con el ejemplo rescaten a los que han dejado sin su derecho a la vivienda ya que para esta sí hay derecho pero para la usura no.

El tamaño parece que sigue importando. Tienen que ser muchos miles de millones para que a todos nos entre el susto en el cuerpo o para que nos lo metan.

Maruja Torres en su artículo de hoy en El País habla de un libro de Antonio Baños definiéndolo como un lirbo anticapitalista cien por cien.

Termina su artículo haciendo un llamamiento al decrecimiento, “una de las formas nobles y eficaces del anticapitalismo (por no decir la última), que debe ser -citando a Carlos Taibo- ‘autogestionario y antipatriarcal’. Se trata de reducir las necesidades para que las preferencias afloren y que el consumo mínimo y la no colaboración nos permitan comprender que ‘es en el don, lo gratuito, lo no monetarizable, los afectos y cuidados y el valor no alienable, donde se encuentra la verdadera humanidad’. Y formar una masa sólida, resistente, inamovble, no colaboracionista. Desde donde podamos.

En cualquier caso poco podremos hacer si no asumimos nuestra responsabilidad personal.

No, la inquietud que de pronto experimentan todos los ciudadanos es individual; pues lo que ayer estaba aún escrito en los periódicos o circulaba como voces alarmistas difundidas por ‘pusilánimes’… hoy ha entrado en sus vidas, ya no es una noticia sino la realidad, de la cual son responsables. Han comprendido que lo que sucedió… no son ‘noticias alarmistas’ ni ‘mera propaganda’, sino su responsabilidad personal.

Se han dado cuenta de que son responsables. Por eso gritan. (Sándor Márai; Liberación; pag. 84)

Es lo mismo que sea la Segunda Guerra Mundial, como es el caso del libro de Márai que la actual situación económica.

Quizás sea ya hora de dejar de ‘dar crédito’

dar ~.

1. loc. verb. creer.

a los que lo niegan.

Es ya hora del agnosticismo económico.

Política y amistad

El lunes a la noche en medio de un duermevela empecé la lectura de la última novela traducida de Sándor Márai, Liberación.

Toda la obra de Márai me parece atrayente. Me plantea y presenta nuevos puntos de vista, nuevos interrogantes.

Ayer cuando lo empezaba, casi en las primeras páginas, me encontré con un texto que no está de más tener en cuenta por estos lares en casivísperas de unas elecciones que en su contienda partidista parecen presentarse en la óptica del ‘y tú más’ y el ‘o conmigo o contra mí’.

Decían que era de izquierdas, lo acusabanm pérfidamente de simpatizar con los ingleses, con los judíos, de que era pagado por unos u otros, de que había llegado a acuerdos secretos con Moscú, de que había traicionado los ideales nacionales húngaros, incluso a la ciencia… Pero su padre no militaba en ningún partido político, sus amigos de izquierdas le echaban en cara precisamente su reserva cautelosa. Tampoco frecuentaaba reuniones clandestinas; entre sus amigos había judíos, pero asimismo muchos otros que no tenían ningún vínculo con la comunidad hebrea, y también en la cuestión judía, al igual que respecto a sus ideas pol´ticas, tenían opiniones distintas y discutían acaloradamente con el científico. Pese a ello eran amigos… (pag. 13)

Y ahí lo deja Márai con sus puntos suspensivos como para situarnos en la duda de si será posible o un sueño.