Librerías 400 años después

La Fundación Santillana, la Embajada de México y el Instituto de México en España, nos han invitado a las siguientes personas

para que el 12 de mayo conversemos a lo largo de todo el día, partiendo de la siguiente reflexión e interrogantes:

Seguir leyendo “Librerías 400 años después”

¿Por qué no leer gratis si se puede? Sobre los Hábitos de lectura 2012

Los editores en su estudio de parte sólo nos hablan de lectura gratis cuando se mueven en los entornos digitales. La gratuidad, también existe en el papel. Basta ir a las bibliotecas.

En su nota de prensa es aparentemente aséptica:

Entre los lectores de libros electrónicos las formas de acceso son diversas. El 64,4% de los lectores entrevistados se descarga libros de Internet gratuitamente. Un 37,9% afirma que consigue ebooks a través de familiares o amigos. Sólo un 32% se descarga libros de Internet pagando.

Aunque ese ‘Sólo’ final señale con claridad que les parece poco y quisieran más. ¿Qué importancia tendrá si lo que importa es leer y no comprar?

Cuando ya en la rueda de prensa o fuera de notas oficiales se les calienta la boca esos datos empiezan a no gustarles y caen en el tremendo error de situar todo lo gratis cerca de la ‘piratería’.

El propio sector propicia y anima a la lectura gratuita y es de entender que si así lo hace será porque le parece una estrategia adecuada de negocio.

El primero que lo hace es el más grande: Planeta. Basta acercarse a su Casa del Libro para que nos inviten a LEER GRATIS.

casadellibroebooksgratisLos que se descargan libros de aquí entendemos que son de los que no pagan, pero son lectores legales. ¿Consideran los editores que esto es un ‘mal hábito’ y las suman también en ese batiburrilo de descargas ilegales?

Hay, por supuesto más iniciativas. Desde Amazon hasta 24symbols donde, por cierto, sí hay un intento de nuevo modelo de negocio y en el que participan de una manera u otra más de 65 editoriales ofreciendo parte de su fondo y muy lejos del modelo de Libranda.

Hay mucha más gratuidad legal que, supongo, también será utilizada por los lectores de lo gratis.

En cualquier caso, mientras siga el despiste editorial centrado en el ‘money’ los lectores seguirán migrando hacia los nuevos espacios. Y ¡cuidado! el tratamiento fiscal y la postura avestruz mantenida por el sector tiene también mucho que ver con todo esto.

En cualquier caso, el interrogante del título no dejaba de ser una pequeña provocación. Ojalá algún día uno de mis sociólogos de cabecera se anime a hacer una reflexión sobre la banalización en torno al libro y la lectura. Seguro que es más provechosa.

Bibliotecas públicas digitales. ¿Se puede prestar lo alquilado?

En fechas recientes he mantenido reuniones con algunas de las plataformas que desean buscar nicho de negocio en el entorno de las bibliotecas públicas.

Una reciente entrada de Antonio Agustín Gómez en el blog La mar de libros  me ha traído el recuerdo de las conversaciones mantenidas.

En alguno de los casos me he encontrado con la postura de la plataforma, que parece venir marcada por los editores de que: para las bibliotecas lo digital no es posible comprarlo, sino solo alquilarlo. Es decir: el libro digital nunca será propiedad de la biblioteca, sino que solo será posible un número X de licencias de uso en función de lo que se haya abonado.

Todo ello muy cercano en el fondo a lo ya señalado hace tiempo por Rikfin en La era del acceso.

Ahora bien, si el fondo digital en este caso no es propiedad, sino que es solo alquilado, ¿es realmente un fondo propio de la biblioteca o de la red?

Antonio quien por ciertotambién ha escrito en el último número de Trama y texturas (Las bibliotecas públicas ante el libro electrónico) señala también con claridad en el blog:

Independientemente de las soluciones tecnológicas propuestas lo que menos nos convence es el modelo de negocio que se nos trata de imponer: el pago de licencias anuales de acceso y no la propiedad de las colecciones.

Y, en el artículo de la revista dice:

Está claro que el modelo de gestión de licencias que nos ofrecen es un regimen de alquiler de las colecciones. ¿Qué diríamos si la propuesta que nos ha puesto Libranda encima de la mesa se trasladara a la venta de libros en papel, y el año que viene tuviéramos que volver a pagar por ellos o devolverlos a la editorial porque nos han cortado el presupuesto?

Hay algo, en la oferta de las plataformas que a mí me sigue sin cuadrar. Más cuando parte de la estrategia ha recibido una importante inyección o facilidades con dinero público.

Nos volvemos a encontrar con el juego del huevo y la gallina o de la industria y la cultura. Qué adjetiva a qué.

La propuesta que se hace por ahora probablemente sea un mal camino para dinamizar el acceso y el uso de los contenidos digitales y tal y como está planteada provoque, probablemente, dos movimientos:

1. El rechazo de las bibliotecas en la medida en que no pueden generar catálogo estable con sentido.

2. El aumento del uso de contenidos digitales no controlados por parte de los usuarios.

Mal camino en los dos casos y la duda teórica sobre si es muy claro prestar aquello que no es mío y ni siquiera está en mis servidores.

Las nuevas papeleras del libro

En este Día del Libro que hoy se celebra y seguirá siendo palpable no sé cómo se van a manejar para su celebración las plataformas digitales de cara a la venta y comercialización.

El Día del Libro y sus vísperas suele ser una fecha utilizada para que nos llenen la cabeza de datos sobre libros publicados, libros vendidos.., poco se dice de los libros devueltos y destruidos, aunque también sería un dato importante en un sector al que parece que la crisis no va con él porque parece seguir yendo sobrado en devoluciones y demás.

Un dato que todavía no he visto es cuánto nos hemos gastado por estos lares en aparatitos (e-readers) y cuánto nos hemos gastado en contenidos (e-books).

Parece existir una amplia variedad y una gran competencia en relación a los psibles modelos, pero poco sabemos en general para qué se usan y cuánto nos gastamos en llenarlos de contenido.

Con el tiempo se deberán reciclar los contenedores de papel convirtiéndolos en contenedores tecnológicos donde podamos tirar los bits sobrantes o los aparatos que deban reciclar otros, muy al estilo ‘Bildu local’ bajo el lema ‘la mierda para otros

Los ópticos y optometristas ya han metido también baza en el asunto indicándonos los peligros de la lectura en estos soportes y mostrando aparente preocupación por nuestra salud física en una sociedad más necesitada cada vez deatención mental.

Unos bilbaínos también han entrado en este nuevo mundo de sensaciones aunque todavía empleen el ‘read more’ al mismo nivel que el ‘leer más’ cuando se navega en castellano.

La duda que me queda es si hoy en Barcelona, Madrid o Bilbao, si me paseo con mi ebook recién comprado habrá algún autor que me lo pueda firmar.

Amazon, por ejemplo, sí se ha apuntado a la oferta de descuento, aunque parece que sin rosa de por medio.

A Libranda, como siempre, se le sigue esperando.

Son sólo dos ejemplos de la distancia entre la realidad y el deseo.

Mientras tanto y en medio de mi humilde campaña por un Día de la Lectura ahí va un guiño para los bibliotecarios y bibliotecarias.