Conexiones improbables… en Castrillo de los Polvazares

Manuel Ortuño y un servidor tenemos ya la costumbre desde hace algunos años, no muchos, de disfrutar en los meses de verano, julio o agosto de un par de días en el que intentamos regalarnos todo el tiempo posible, utilizando como excusa el cierre de un número de la revista Texturas, la preparación del siguiente y de las novedades que aparecerán en la última parte del año.

Alguna de estas escapadas la solemos hacer acompañados de alguna persona más para disfrutar de la conversación a tres bandas.

El punto de destino de este año era Asturias, aunque el viaje siempre es caprichoso, divertido e inesperado cuando el mismo se hace con calma.

Así que pensando en llegar a comer a la Costa Asturiana, lo terminamos haciendo en Castrillo de los Polvazares para terminar durmiendo en Oviedo y comiendo al día siguiente cerquita de la costa.

¿El motivo? En el fondo, el dejarnos llevar y disfrutar de lo que nos fuimos encontrando.

Así que, aunque no lo teníamos previsto, nos acercamos a Urueña que ninguno de los tres viajeros conocíamos.

Servidor había mantenido ‘contacto digital’ con Tamara Crespo de Primera página y allí que nos fuimos a ver, charlar y ponernos cara.

Siempre es un gusto coger el hilo y darle a la ‘sinhueso’ como si estuviéramos continuando una conversación iniciada el día anterior. Tamara, fue un gusto que intentaremos repetir.

En el mismo pueblo, casualidades de la vida, está también el Café El Portalón regentado por una buena amiga de nuestro acompañante. Así que hicimos una ‘segunda estación’ en su terraza para el refresco, la contemplación y la conversación.

Así que con una, otra y el paseo, nos dieron la una y casi las dos…, variando nuestro plan inicial para aterrizar en el nuevo en Castrillo de los Polvazares a eso de las 15:15 y dudando, al ver el aparcamiento y la hora, sobre la posibilidad de conseguir condumio de fundamento.

Para no complicar, decidimos empezar por el primero que salió a nuestro paso que fue el Almacén del Arriero donde Alfonso en la cocina y Patricia en el servicio nos ofrecieron un típico y rico cocido maragato, justo en la mesa que aquí aparece.

Terminando la comida Manuel lanzó una pregunta al aire. ¿Dónde podemos encontrar una librería?

Y… vino la sorpresa del día, cuando Patricia nos contestó: Yo voy a abrir una el año que viene en Astorga.

A partir de ahí y a dos bandas, Manuel y Antonio con Alfonso hablando de libros de cocina y yo con Patricia hablando de su proyecto, los libros se convirtieron durante un rato en el centro de la conversación…

El proyecto se titula ‘Book&Coffe‘, un espacio cultural, privado y multifuncional, donde se divulgue la literatura contemporánea en los idiomas más hablados del Camino de Santiago, todo ello acompañado de un café recién hecho.

Espera abrir sus puertas en el año 2018 y esperamos estar en la inauguración.

Terminamos nuestro recorrido librero, con esta Conexión improbable e imprevista en Castrillo de los Polvazares, en Oviedo visitando y conversando con Fredi Quirós de Cervantes.

Siempre nos tratan él y todo el personal de Cervantes con cariño, atención y en todas las ocasiones aprendemos y entendemos también cómo es posible que puedan estar ya casi a las puertas de los 100 años de existencia.

Así que en esta excursión, una futura librería, como el proyecto de Patricia, una joven librería, como la de Tamara y una histórica como la de la familia Quirós se han convertido en los puntos de paso de dos días de conversación, paseo, sosiego y planes…

¡Un placer compañeros!

Dos notas finales.

  1. Divertida… Hubo quien nos situó a los tres en el ámbito de los marchantes de arte. No deja de ser un arte seguir manteniendo inicitaivas empresariales en el ámbito del libro.
  2. Culinaria. Estos txipirones, mal fotografiados, de El Hórreo en Antromero nos hicieron llorar de alegría y placer.

Librería Cervantes. Cuánto he aprendido. En víspera del Día de las Librerías

logo-ddll-2016Mañana, viernes 11, se celebra el Día de las Librerías.

Esta misma semana, Inés Martín Rodrigo nos ha acercado a través de las páginas de ABC a Concha Quirós, todavía pilotando y enredando la nave de Cervantes que se va acercando al puerto-escala de los 100 años.

No voy a desgranar aquí lo vivido, compartido y aprendido con y gracias a los Quirós, Concha y Fredi, a los que quiero y admiro, al igual que a todo el personal que sigue siendo pieza clave en ese proyecto.

Hoy, víspera de un día importante para las librerías sí quería aprovechar para reconocer a través de Cervantes y de Concha la labor de todas las librerías y de todas las libreras, donde siempre me encuentro como en casa.

Librerías: las nuevas casas conspiradoras de los lectores.

Me tomo la licencia, que espero Eduardo Laporte me permita y perdone, de hacer un ‘dos en uno’ con los titulares que hoy me encuentro en el suplemento Territorios de El Correo y que estas dos imágenes reflejan.

Pocas veces en la historia del periodismo cultural en España las librerías abren a toda página un suplemento y reciben en su interior, en las dos primeras páginas, un tratamiento de tal amplitud.

Por parte de las librerías, es de agradecer  el tratamiento recibido con una centralidad en la periferia, que, aunque parezca una contradicción, es quizás poner con inteligencia el foco donde se mueve una parte importante de lo interesante y sugerente en este sector y, agradezco personalmente, el que se me pidiera opinión que en este esplédido artículo queda perfectamente recogida.

Opinion_artículoMe he permitido pues unir la ‘casa refugio-acogida‘ y el elemento conspirador en el título de la entrada.

Añadiré que creo además de interés constatar que con la red (como medio), pero fuera de ella, en el espacio físico real, es donde acaban pasando cosas y para esto las librerías y las bibliotecas siguen siendo, si se trabaja con sentido y ciertas dosis de militancia cultural, insuperables para ser la referencia cercana y empática con los lectores, aunque todo ello pueda tener algo de sanamente ‘quijotesco’.

Así que si tienes ocasión, lánzate a la búsqueda del periódico. Es posible, también, que salga reproducido en otros medios regionales del grupo Vocento.

 

El sello de calidad desde la plural óptica librera

Sin títuloRecoge Anna María Iglesias en Llanuras algunas de las opiniones de los libreros que han pasado por el proceso del sello de calidad.

Por aquí ya me he explayado en más de una ocasión sobre la propuesta y el modelo.

En esta ocasión, se recogen las opiniones de los libreros, siempre interesantes, variadas y que aportan matices.

Las recojo aquí de manera telegráfica, pero os invito a leer el artículo completo.

  • “La idea en principio me parece buena, pero tengo serias dudas sobre si realmente llevará acaparadas algunas ventajas para las librerías como en el caso del país vecino” (Paco Goyanes de Librería Cálamo).
  • “Más allá de la pegatina en la puerta, ¿para qué sirve?” (Judith y Jesús de Intempestivos).
  • “El sello es y debe ser un distintivo de calidad y debe ayudar a que el propio librero quiera mejorar” (Alfredo Quirós de Cervantes).
  • “El sello nos ha aportado una publicidad incalculable”. (María Vaquero de Todolibros).

Dicho esto, también parece que la sombra de la duda y de cierto excepticismo sobrevuela sobre la propuesta porque

En un país donde el incumplimiento de promesas e, incluso, de programas electorales forma parte ya de la rutina cotidiana –“nuestras autoridades son muy propensas a sacar normativas y leyes que luego ni se cumplen ni sirven para nada. Valga por ejemplo el caso de  la ‘Ley del libro’”

De esto ya saben que los políticos nos dice que quizás hablen ‘la semana que viene’

Llegan los primeros sellos de calidad a librerías…

… y me alegro al ver las librerías de esta primera hornada.

Diré, y espero que el resto de librerías amigas con sello me lo permitan, que me alegro especialmente por Todolibros y su incombustible María.

TFGP.
(Fotografía Periódico Hoy).

Es el inicio de un camino que esperemos no pare. No conviene olvidar que el 31 de diciembre termina el convenio. Así que dejo ahora algunos comentarios e interrogantes.

  1. ¿Tiene ya fecha de renovación y calendario de actuación para 2016?
  2. Conviene no equivocar los términos como por ejemplo ha hecho el ABC. Las librerías con el sello de calidad que, conviene recordar, no es obligatorio, no son, por tenerlo, las mejores;  sino las que cumplen un determinado número de características que se han fijado y decidido en un momento concreto.
  3. Se puede tener el sello de calidad y estar en una situación económica que impida el seguimiento de la actividad. Sobre esto ya escribí en su momento, pero quiero insistir en ello.
  4. Parece que, por ahora, sólo hay 29 librerías más interesadas. Si fuera así creo que son pocas y habría que analizar las razones.
  5. Será ahora también muy interesante que las librerías que han conseguido el sello evalúen tanto la calidad del proceso seguido como que aporten las sugerencias y propuestas de mejora o de modificación de criterios.
  6. Hoy muchos medios se hacen eco de la noticia y es claro que las 9 librerías lograrán una cierta rentabilidad de imagen puntual. Pero, este sello no está pensando, creo yo, como un elemento de imagen, sino como un elemento que permita a aquellas librerías que lo deseen situarse en un proceso más silenciosos, pero probablemente más eficaz de mejora continua. Procuremos por lo tanto no convertir las posibles externalidades en criterios de centralidad.
  7. Permitidme una maldad dicha con cariño y como último punto. Habría estado bien que alguna librería de la Junta Directiva de CEGAL hubiera estado en esta primera hornada para ‘predicar con el ejemplo’.

Dicho todo lo anterior con cariño y con mucho reconocimiento a todas las librerías que lo han conseguido.

Cervantes (Oviedo); El Búho Lector (Oviedo); Carmen (Parla, Madrid); Ícaro (La Granja de San Ildefonso, Segovia); Oletvm (Valladolid); Del Burgo(Palencia); Didacticalia (Madrid); Margen (Valladolid) y Todolibros (Cáceres)

Tomémoslo como un punto y seguido porque queda mucho por hacer y por avanzar.

Librerías ¿Deben convivir los libros más allá de las edades, los usos, los años y los formatos en un mismo espacio?

Cada vez en las librerías los libros van ocupando más espacio. Si echamos la vista atrás pongamos que 50 años en las capitales de provincia eran pocas las librerías que sólo vendieran libros. El libro de enseñanza y la parafernalia papelera escolar ocupaba en muchos espacios un lugar importante.

Así sigue siendo todavía en muchos pueblos donde además en ocasiones la prensa y las revistas también se han sumado a la compañía.

Al mismo tiempo en las capitales han ido floreciendo primeramente librerías que vendían casi en exclusiva libos en papel y que después en algunos casos han evolucionado hacia el merchandisisng relacionado no con la papelería  sino con el libro, la imagen y la textualidad.

En algunos casos, como el de Laie que puede ser paradigmático, dicha evolución lleva casi a otro nuevo concepto: el de tienda cultural mimetizada en el espacio al que se pretende prestar servicio. Una evolución, en mi opinión, sugerente e interesante.

Otra línea de trabajo que también ha estado ahí siempre conviviendo en unos casos y justo al lado en otros es la comercialización y venta de libros descatalogados en un caso, de segunda mano en otros, antiguos ya por años o, incluso, sin ISBN.

Todo esta otra línea de negocio se intenta mantener, a no ser que de libro antiguo hablemos, como en un segundo plano, con una cierta sordina mientras que al mismo tiempo hay cada vez más espacios que hacen con claridad negocio con ello. En unos casos como puede ser el de Re-Read como un modelo  de negocio muy específico centrado en la segunda mano y en otros, como por ejemplo Arrebato Libros, donde conviven segunda mano, antiguo, nuevo con especialización y la faceta editorial. Sin olvidar muchas de las librerías habituales de las que consideramos cabecera que no hacen ningún feo a determinados saldos. O el de Papasseit donde entre libros de distintas generaciones pulula también la actividad.

Todo, por lo tanto, va adquiriendo nuevas variedades de mestizaje que hace que por lo tanto cada vez resulte un mayor sinsentido analizar, por ejemplo, en los estudios de comercio, por lo menos en los de las librerías, exclusivamente el libro nuevo.

Creemos que es de interés abrir una reflexión sobre los posibles límites o no, si es que hay que ponerlos, en torno a la comercialización con las consecuencias que ello puede tener tanto en estudios de ventas y comercio como en entramados asociativos y demás.

Desde aquí abogo modestamente por ir haciendo cada vez los límites más líquidos y ligeramente difusos. Si toda la evolución digital ha conseguido ya que los límites del libro queden difusos y que quizás debamos ir pensando más en el término ‘obra’ que acertadamente lanzó de nuevo José Antonio Millán en el cierre del II Congreso de libro electrónico por qué no plantear desde los espacios libreros (culturales), que son además la única red amplia de espacios de comercio cultural, que su objetivo es estar cada vez más cerca del cliente, usuario lector tanto de lo nuevo como de lo usado como de lo antiguo como de lo descatalogado bien sea en papel en digital, en libro en revista en camiseta o en cuaderno, en música o en imagen. Con o sin ISBN… Los imaginarios son múltiples nunca unidimensionales.

Atentos en esta línea a la propuesta que hará la Librería Cervantes el 23 de abril y que ya nos la van adelantando con un guiño.

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Quizás haya que seguir buscando el elemento subversivo.

La cultura no es un simple amasijo ruinoso de problemas, un cementerio de conceptos: la cultura puede ser lo que nos han enseñado en el colegio y en la universidad, o, también, una cultura nueva, que se va haciendo y que intenta dispersar las miasmas estancadas de la primera. La cultura siempre corre el riesgo de tener algo de subverivo. (Carlo Feltrinnelli; Senior Service; Tusquets; pag. 209)

O quizás las librerías deban situarse en la tendencia de la sostenibilidad y de las segundas vidas a lo publicado y del decrecimiento.

La novedad por la novedad sólo interesa a algunos editores.

Por ahora y por nuestra parte vamos a incluir a todas en Librerías twitteras

Mujeres libreras. Por muchos años…

Glòria Forteza-Rei lleva ya más de treinta años al frente de Embat llibres. Este año la librería celebra su 40 aniversario.

Lola Larumbe celebra también los 40 años con Alberti.

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A Concha Quirós cada vez le van pillando más cerca los cien años de Cervantes.

Tres mujeres con trayectoria librera y hay muchas más.

Nos encanta hacernos eco por ello de la iniciativa que Cristina Pineda va llevando adelante en el blog de Sílex en el que han ido desfilando hasta la fecha algunas mujeres libreras como Concha Quirós, la última, de Cervantes; Cristina Sanmamed de La Puerta de Tanhauser; Marina P. de Cabo de Literanta; Clo Vautherin de La Central y Lola Larumbe de La Alberti.

Os dejo algunas frasecillas

Lo más bonito, sí, son los grandes amigos que haces en la librería. Lola Larumbe.

Los perdones que tenía que pedir ya los he pedido. Clo Vautherin.

Los libreros que estamos al frente de Literanta tratamos de ser brújula y consejero para el lector visitante. Marina P. de Cabo.

Ahora, después de más de tres años, el modelo de negocio cambia, muta, quizá la clave está en saber adaptarse a los cambios. El café es el valor añadido, pero el pilar de nuestro negocio es la librería. Cristina Sanmamed.

Estoy convencida que volvería a ser librera tantas veces como la vida me diera la oportunidad de hacerlo. Concha Quirós.

Y nos encanta ver que hay librerías y libreras que van cumpliendo años.

Escribía hace unos años Lola Larumbe en Pasión de papel:

Lo ideal y lo práctico. Cómo no pasarse de ideal, cómo no pasarse de práctico: esta es la causa del mal vivir de los libreros, el motivo de sus malas noches y del aire taciturno y gris de algunos a fin de mes. La pugna continua entre el espíritu romántico y la necesidad de vender para poder mantenerse en la ilusión de que vive en el mejor de los mundos posibles; un mundo cuyos límites son la cultura y el saber, un mundo que compartes con gentes que aman y respetan las mismas cosas. Sin embargo, para mantener este sueño, y no hay otra manera (para la librera, en este caso, independiente), hay que ponerse el mandil y salir a despachar: hay que vender. Y lo que para algunos podría considerarse un menoscabo de ese espíritu idealista o un desdoro o una mácula en un alma pura, la venta y no cualquier venta, la venta de un libro, es la expresión de un don raro, inusual, la manifestación de un arte que sólo los virtuosos están llamados a realizar, un puñado de escogidos, un puñado de santos: porque vender un libro, además de ser un arte, es un milagro. (Lola Larumbe en Varios Pasión de papel; 155)

Se ve que los milagros siguen existiendo