Subrayados personales de la Guía para los libreros de hoy… hasta que llegue mañana de Antonio Marcos

Querido Antonio:

Ayer me hice eco rápido y hoy he disfrutado mucho con la lectura de esta Guía para acompañar el viaje en el presente, en el mientras tanto, de algunas librerías que con cariño y buena pluma has escrito.

Nada que objetar a lo planteado en ella. Sí creo que sería interesante conversar sin ningún afán de fijar posiciones, sino de enriquecer los puntos de vista y los planteamientos a través de la propia conversación que sería reflejo de la experiencia sobre cuál debería ser una posible nueva conceptualización o nominalización de los espacios. No me acaba de convencer el de librería-cafetería y me sigo inclinando, incluso con lo leído aquí y con el papel clave que sobre todo en los vídeos los libreros dan a los lectores, por el de lectorerías.

Según la iba leyendo iba tomando notas, subrayaba aquellas reflexiones que me han resultado más sugerentes.

Al final me han salido 20. 16 notas y los cuatro vídeos que creo merece la pena ver y escuchar ya que son la ‘ortopraxis’ en gran parte de lo escrito. Por respeto a la decisión del propietario que ha decidido mantener los vídeos ocultos no los insertaré aquí.

Aquí las dejo. Gracias por tu trabajo y por la experiencia de los cuatro libreros.

    • Pretende ser el resultado de la búsqueda de unos elementos comunes que están diferenciando a las librerías de nuevo cuño, la constatación de una serie de circunstancias y prácticas que están constituyendo un modelo tan válido como cualquier otro, pero que si se caracteriza por algo es por la consciencia evidente de su nacimiento en época de crisis. Crisis económica y crisis cultural.
    • El retrato robot de la hipotética librería que saldría de una aplicación práctica de estas páginas quedaría mas o menos así: un proyecto unipersonal o cooperativo con fines de autoempleo, centrado especialmente en lo literario (englobando aquí ensayo, poesía, teatro, cómic, infantil y juvenil…), con atención a sellos editoriales independientes, que practica un marketing de guerrilla e intenta construir a su alrededor una comunidad lectora asentada en una cuidada selección de títulos, en la prescripción y en su carácter de espacio cultural, abierto a encuentros con autores y lugar de referencia para colectivos afines de la ciudad. Suelen cuidar su estética y es probable que creen rincones para sentarse a leer e, incluso, los combinan con una pequeña barra de café-bar porque son conscientes de que la visita a la librería se está convirtiendo también en una forma de ocio.
    • Vivimos tiempos donde lo micro está tomando protagonismo: igual que ahora se hace más microteatro que montajes con compañías de veinte actores, las librerías que surgen están respondiendo a esquemas que tienen mucho que ver con el autoempleo y la recuperación de la propia fuerza de trabajo ante la precariedad laboral imperante.Desde lo pequeño y desde la independencia también se puede realizar una labor cultural de alto nivel. Tal vez, el sentido último de un lugar donde se venden libros sea hacernos llegar, facilitarnos el acceso, a las voces, a los puntos de vista que nunca vamos a escuchar por otros medios. La librería postcrisis parece consciente de ese papel tan necesario.
    • El criterio de selección es algo que forma parte del núcleo fuerte de tu negocio y lo encuentras respondiendo a la pregunta más importante (después de «¿cómo consigo el dinero?») que vas a hacerte: qué es lo que voy a vender.
    • Cada librería tiene su personalidad y siempre es un reflejo de la personalidad del librero, especialmente de sus gustos literarios. Podría decirse que el fondo de una librería es una mezcla entre dos necesidades: los títulos que el público necesita encontrar con los que tú necesitas tener para sentirte a gusto con lo que estás haciendo. Confía en tus puntos fuertes y no hagas algo en lo que no creas.El cliente debe tener dos sensaciones principales, que conoces y ofreces asuntos que él también conoce y domina, y que intuye que se le van a abrir otras puertas interesantes que no aprecia todavía. Ese es un lector que vuelve.
    • Revisa muy cuidadosamente las condiciones de venta y anota en rojo en el calendario las fechas en las que tienes que devolverlos. Podría parecer que la devolución es un hecho marginal de tus tareas, pero el volumen puede llegar a ser tan importante que, si no lo afrontas con la misma determinación y el mismo orden que pones en el cuidado de lo que está a la vista, se convertirá en un agujero por donde tu librería puede empezar a desaparecer.
    • Un almacén bien ordenado, bien organizado, es un seguro de vida para tu negocio, lo protege de lo inesperado y de los olvidos, da una buena imagen de ti aunque nadie lo vea. Debe tener, al menos, los siguientes espacios bien delimitados: los libros para devolver, los pedidos de los clientes, los libros a la espera de una presentación, un momento… y los libros de banquillo que siempre pueden dar la vuelta a un ‘partido’.
    • Debes tener un conocimiento mínimo de cómo funciona un comercio, desde hacer un plan de negocio realista y analítico que tenga en cuenta tanto tus virtudes como tus vulnerabilidades hasta saber dónde trazar una línea roja que diga: por debajo de esto, nos vamos al garete. Deja el trabajo administrativo en manos de un profesional. Será un dinero muy bien gastado.
    •  Ajusta tu programa informático de gestión para que te ofrezca alertas fiables sobre los vencimientos y devoluciones.
    •  Tal vez, el mejor diseño para una librería es aquel en el que los libros luzcan por encima del resto de elementos. Y el que propicie un espacio agradable y cómodo para que el lector conciba como agradable el tiempo que va a pasar allí, haciendo lo que más le gusta, que es mirar libros, darles la vuelta, echar un vistazo a las primeras páginas, deambular de un sitio a otro guiado por esos hilos invisibles que tú has dispuesto.
    • Si concebimos la librería como un artefacto cultural donde se pueden encontrar aquellas voces que el gran mercado no integra, las voces de los márgenes, parece que una de nuestras obligaciones será intentar parecernos lo menos posible, en el fondo y en la forma, a nuestros competidores invisibles.
    • Una de las únicas salidas para la supervivencia librera sea convertirse en el punto de referencia de una comunidad, el lugar de elección para aquellos que siguen comprando libros.
    • Si quieres estar seguro de tener una continuidad en tu estrategia online, construye tu propia página web. Si consigues que tus seguidores en redes confluyan en tu propio sitio estarás trabajando en la dirección correcta.
      Sobre todo, si tienes una tienda en línea. Valora crear una lista de correo. Es una manera mucho más cercana de comunicarte con un cliente, sin ningún tipo de intermediarios. Sé cuidadoso y aporta siempre valor en lo que
      envíes: no quieres hacer spam ni bombardear con mensajes publicitarios.
    •  Si decides crear un lugar agradable que invite al sosiego, estarás fomentando una práctica que siempre va a ser positiva. A cambio, eso te obliga a permanecer abierto en esos momentos de ocio: los sábados tarde ya son casi irrenunciables y no es difícil encontrar tiendas abiertas los domingos. Sopésalo con calma y busca los apoyosnecesarios para que este ritmo de vida no termine con tu salud.
    • El librero dirige su análisis para determinar, primero, si el título debe ocupar un espacio en su local y, segundo, a qué lector y de qué manera recomendárselo. Además del asesoramiento ocasional, de elaborar tu escaparate y tus expositores preferenciales, no dejes de mostrar los resultados de tus elecciones a un público que pueda apreciarlas.
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Guía para los libreros de hoy… hasta que llegue mañana. Antonio Marcos

La Fundación Germán Sánchez Ruipérez, con la subvención de la Junta de Castilla y León ha editado esta guía escrita y coordinada por Antonio Marcos, librero y hacedor de uno de los mejores boletines semanales que funcionan por este rico y plural mundo de las librerías como es el que elaboran en Letras Corsarias.

Hoy sólo quiero dar razón de su existencia y sentirme también feliz de aparecer en ella y notar que a veces lo que uno hace y propone es recogido y parece útil.

Esa idea, además, del ‘mientras tanto’ entre el hoy y el mañana es algo que en Texturas nos gusta mucho.

En la página 22 se puede leer:

El consultor editorial Txetxu Barandiarán, uno de los actores del libro más atentos a la creación y cierre de librerías a través de su blog Cambiando
de tercio, publicaba recientemente unos números «con la cuenta de la vieja, escritos en una servilleta», que pudieran servir de orientación para conocer los gastos y los beneficios de una librería y cuántos libros hay que vender para conseguir los objetivos. Cada caso es particular: depende mucho del precio de los alquileres en tu ciudad o incluso en la zona donde vayas a abrir; de si es un proyecto individual o tienes socios; de si es un pequeño local donde exponer tus fetiches editoriales o si vas a tener todas las novedades; de si vas a solicitar una licencia de hostelería o no… Los casos son infinitos, pero resultan útiles los datos que ofrece Barandiarán: una librería con un tamaño medio, regentada por una sola persona, con un horario partido de siete horas y media de trabajo, debería vender unos noventa y cinco libros al día para ganar un sueldo de alrededor de mil quinientos euros, lo que implicaría una facturación de ciento cincuenta mil euros. Estas cifras, teniendo en cuenta un precio medio de los ejemplares e imaginando que solo vendes libros y no otro tipo de material asociado (papelería, tazas, pósteres, etc.), cuyo margen es mayor. Si trabajas con otra persona y mantienes las demás variables, suma ochenta mil más de facturación. Son datos orientativos, pero algo nos indican: hay que vender muchos libros para que todo vaya bien. Y, bueno, ya sabemos que la gente no compra libros. O eso dicen por ahí.

Leeré, con la calma que se merece la propuesta y reflexiones de Antonio y los libreros entrevistados que seguro que serán sugerentes y enriquecedoras y os presentaré en unos días mi síntesis personal.

#ApoyemosANuestrasLibrerías.

Babel de Castelló. 25 años

No me hubiera perdonado no acordarme en este 2017 de los 25 años que Babel lleva entre nosotros como librería.

Babel nace en 1992, en la calle Herrero, junto al hotel Mindoro, gracias al entusiasmo y esfuerzo de un grupo de personas de nuestra ciudad que se unen para crear un espacio comercial pero con objetivos claramente culturales.
Los primeros años de la librería sirvieron para ir conformando y poniendo los pilares imprescindibles para llegar a conformar un modelo de librería distinto al que se conocía en Castellón, e incluso en el resto del Estado español. Aprendizaje sobre la práctica, elaboración de las líneas teóricas necesarias, contactos con otros libreros españoles y europeos … nos han llevado a la Babel que conocemos hoy en día.
En el año 1998, nuestra librería abre en su nueva sede, donde en la actualidad se encuentra, en la calle Guitarrista Tárrega. Un espacio de más de 750 m2 y diseñado para poder aplicar los planteamientos y acciones que trazan como objetivos desde la creación de Babel.
La Babel actual cuenta con unos 100.000 libros de fondo editorial, organizados en más de 50 secciones temáticas. La gestión de la librería, en todas sus vertientes, está completamente informatizada, contando con los últimos avances en las nuevas tecnologías que permiten un trabajo más ágil y eficaz que revierte en un mejor servicio a los clientes. Babel utiliza los sistemas más eficaces en su trabajo con los proveedores. También contempla servicios para sus clientes, como el servicio de novedades y libros a examen, asesoramiento para grandes compras o para adquisiciones especializadas, aviso automático y personalizado de llegada de libros pedidos …

Personalmente a Pere y a Lledó les debo mucho y el conjunto de los libreros y del sector les deben las primeras reflexiones serias y estructuradas sobre el papel cultural de la librerías.

Más de una vez he hablado con Pere de nuestra ‘pipiolez’ hace años en medio de los ‘popes’ libreros y en las estructuras sectoriales y, al mismo tiempo, el cariño y la ‘bolilla’ que nos daban nuestros mayores para aportar nuestras a veces atrevidas opiniones y puntos de vista.

La compañía, el aprendizaje y la empatía que nos brindaron libreros y libreras históricas fue y es de un valor incalculable.

Quizás en estos 25 años alguien debería ser consciente del aporte teórico y práxico que ha supuesto el hacer de Babel.

¡Felicidades amigos!

Vaya como un pequeño homenaje estas fotos de principio o fin de siglo, año 2000,  con motivo del curso que hicimos en Babel sobre La vertiente cultural de la librería.

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Se decía ya allí:

Considerar que nuestros competidores son fuertes y potentes , es una buena estrategia empresarial para no dormirse en los laureles… Pero, cuando esa idea actúa como justificante de todos los males e impotencia de nuestra propia empresa, se convierte en un “tópico nocivo”. Nuestros rivales y competidores no todos son iguales. Su fuerza y peligro también es diverso. Con cada uno deberemos luchar con unas armas diferentes. La Librería Cultural tiene algunos puntos fuertes que no todos sus competidores tienen y, que debe explotar en su propio beneficio. Convertir la ibrería en un punto de encuentro, en una tribuna socio cultural, es un activo que no todos los competidores pueden conseguir. Hacerlo de “abajo arriba”, buscando la complicidad de la sociedad civil
es más eficaz, y no todos los competidores pueden hacerlo. La implicación personal del librero en el entramado socio cultural de su entorno, vuelve a ser un aspecto que no está al alcance de todos los competidores.

Se convoca la decimonovena edición del Premio Librería Cultural

Intento hacerme siempre eco de esta Convocatoria que tiene un significado y a la que tengo un cariño especial.

CEGAL impulsa desde el año 2000 el Premio Librería Cultural y desde entonces ha concedido esta distinción a librerías de todo el territorio. El objetivo de esta iniciativa es contribuir al reconocimiento público de aquellas librerías, que se caractericen, por realizar una tarea continua de dinamización cultural y de difusión del libro y de la lectura dentro o fuera del espacio físico de la librería.

Las librerías que han obtenido el Premio Librería Cultural en estas quince ediciones son:

  • 2016 – Librería Canaima (Las Palmas de Gran Canaria)
  • 2015 – Librería Traficantes de Sueños (Madrid)
  • 2014 – Librería Cámara (Bilbao)
  • 2013 – Librería Gil (Santander)
  • 2012 – Librería Los portadores de sueños (Zaragoza)
  • 2011 – Librería Taiga (Toledo)
  • 2010 – Librería Entre Libros (Linares, Jaén)
  • 2009 – Librería Anónima (Huesca)
  • 2008 – Librería Oletvm (Valladolid)
  • 2007 – Librería La mar de letras (Madrid)
  • 2006 – Librería Sintagma (El Ejido, Almería) (Cerró)
  • 2005 – Librería Escarabajal (Cartagena, Murcia) (Cerró)
  • 2004 – Librería Rafael Alberti (Madrid)
  • 2003 – Librería Plumier (Ibi, Alicante)
  • 2002 – Librería Cervantes (Oviedo)
  • 2001 – Librería Cálamo (Zaragoza)
  • 2000 – Librería Diagonal (Segovia)
  • 1999 – Librería Babel (Castellón)

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En Katakrak son unos cracs

El martes a la mañana, al salir de Katakrak, pensaba en la importancia y el cuidado que hay que poner en el trato y que Eduardo había puesto conmigo.

Escaparate Katakrak

Suelo disfrutar y me gusta desenvolverme a mi aire, modo y manera en las librerías que visito. No negaré que en algunas puedo ser conocido o reconocido, pero me gusta, en principio el vagabundear por el espacio. Soy, de los clientes que prefieren preguntar que ser preguntados.

Y fui a buscar mi oxígeno a las bibliotecas y librerías. Bibliotecas, grandes y pequeñas librerías en las que entraba cada día, que exploraba una por una, intentando descubrir en cuál me sentiría más a gusto, durante los próximos meses, quizás años. (Pierre Péju; El librero Vollard; Tropismos, pag. 75)

Pasé un buen rato vagando, mirando, ojeando y hojeando, viendo qué me llamaba, que libro se me ponía a tiro o yo en su punto de mira.

Ya fue una buena señal encontrarme  Informe de lectura casi nada más entrar.

Subí a la segunda planta donde las veces anteriores que había estado estaba, y sigue estando, la sección que yo denomino de ‘libros sobre libros’.

Creo que en estos momentos es una de las más amplias, si no la más, que se puede encontrar en las librerías españolas. Multipliquen la foto por cuatro. ¡Espléndida!

Libros sobre libros en Katakrak

 

Al pagar y pedir factura, una forma al final de darse a conocer, Eduardo me preguntó con toda la delicadez por La tres catorce. Ahí pegamos la hebra y entre pedido, cobro, consulta, recomendación a las personas que entraban  fuimos llevando la conversación sobre libros, librerías, modelos, futuros, problemas, sueños…

A la tarde volví con Manolo a disfrutar, ahora los dos, e hilar de nuevo la conversación de la mañana. Aprovechamos además para conocer el increíble espacio que tienen para las presentaciones y actividades de ‘formato grande’.

Más compañeros se sumaron a la charleta y fue, mañana y tarde, un gusto en la atención, la normalidad y el reconocimiento mutuo.

Así que los dicho… Los de Katakrak son unos cracs y con las ideas, a su modo y manera que es como debe ser, bastante claritas.

Qué sugerente es ver crecer y cambiar los proyectos en el tiempo… y ver cómo siguen con vida e ilusión.

Francisco, Gonzalo y Alfonso, los Tipos Infames de Madrid. Nuestra apuesta es el funambulismo, como todos los libreros y en general el mundo de la cultura.

Nos llamamos Francisco Llorca, Gonzalo Queipo y Alfonso Tordesillas y desde 2010 trabajamos en Tipos Infames.

Abrimos Tipos Infames en la creencia de que era necesario redefinir el concepto tradicional de librería para adaptarlo a los nuevos tiempos. Por ello además de estar especializados en narrativa literaria de carácter independiente hemos intentado diversificar la actividad articulando un espacio dinámico y abierto a la cultura. Para ello nuestro espacio cuenta con diferentes ámbitos en los que desarrollar sus actividades: librería, sala de exposiciones, cafetería, enoteca…

Nuestra apuesta es el funambulismo, como todos los libreros y en general el mundo de la cultura. Atravesamos constantemente la cuerda floja sin fin, felices por nuestro oficio pero con el riesgo y la fragilidad del entorno en el que estamos.

Nos gusta  porque es pasional y lo vivimos con intensidad. Tipos Infames nace de la pasión literaria y la amistad de Francisco, Gonzalo y Alfonso. Hacer lo que te gusta con la gente que quiere debería de ser obligatorio en la vida, así todo es más fácil.

Cuando teníamos doce cada uno quería ser una cosa. Creo que con esa edad deseas algo con éxito o reconocimiento social: futbolista, bombero…

Cuando nos toca explicarle a una persona que no conozco por qué nos gusta nuestro oficio le decimos que por los intangibles que nos aporta. Seguramente todos los trabajos se parecen, pero trabajar con algo que te apasiona va más allá. Poder seleccionar, recomendar, defender determinada literatura en la  que crees y  te entusiasma proporciona grandes satisfacciones. Además, aunque es un mundo en continua precarización, las relaciones personales que se establecen con los lectores son francamente bonitas, las recomendaciones bidireccionales, las conversaciones sobre libros…

Seguir leyendo en Lasaiblog.

Judith de Intempestivos en Segovia. Cuando un cliente vuelve, sabes que todo está bien.

Me llamo Judith.

Trabajo en la librería Intempestivos situada en Segovia, que viene funcionando desde el año 2014 (sí, ese en el que cerraron no sé cuántas mil librerías)

La idea de montar/trabajar aquí vino motivada por un sueño de juventud. Luego las circunstancias nos lo pusieron en bandeja (a Jesús, mi socio en la librería y en la vida) et voilà!

Considero que mi apuesta profesional es preciosa y se caracteriza fundamentalmente por la ilusión y las ganas de que todo el mundo disfrute como nosotros de los libros y la cultura.

Me gusta ser librera porque es el trabajo más enriquecedor que se me ocurre: conoces a gente muy interesante todos los días, abres decenas de cajas llenas de historias que pueden cambiarte la vida y huele siempre a papel.

Cuando tenía doce años no tenía claro lo que quería ser, pero sabía que iba a estar relacionado con libros. Por eso estudié filología y mi vida profesional siempre ha estado vinculada a los libros (excepto un breve periodo de tiempo en el que trabajé en televisión. Todos tenemos un pasado).

Cuando me toca explicarle a una persona que no conozco por qué me gusta mi oficio le digo que solo tiene que fijarse en nuestras caras cuando abrimos las cajas y buscamos el sitio perfecto para cada libro.

Más allá de las apariencias, la realidad de mi día a día en el trabajo no es tan idílica como parece, porque hay mucho trabajo administrativo y menos gratificante detrás. Y las devoluciones, que son casi lo peor. Muchos días se pasan en esas tareas y son los que cabrean.

Lo más raro que me ha sucedido nunca en la librería ha sido cuando, hace bien poquito, entró un chico y preguntó si se podía tomar un café. Cuando le dije que sí, me dijo: «Huy, menos mal, pensaba que tenía que leer o algo».

Y lo peor, lo complicado que fue abrir; los permisos, la burocracia. Fue una pesadilla. Desde que abrimos no ha habido nada peor. Y aquello va a ser difícil de superar.

La imagen que tienen las personas sobre el trabajo que realizo creo que se caracteriza por ver a una señora canosa leyendo incasablemente. Y sí, pero hay otras cosas menos gratificantes, que creo que son las que odiamos todos los libreros del mundo.

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