¿Por qué ese empeño de algunas personas de comparar las librerías con los bares?

Leo en un artículo de Raquel Jiménez Jiménez en Zenda:

En el año 2014 había censadas 3.650 librerías en España (información procedente del mapa del sector encargado por CEGAL, Confederación de Gremios y Asociaciones de Libreros). Por hacernos una idea de qué significa esa cifra, me gustaría recordar que en España hay 244.088 bares (sumando bares de día, nocturnos y bares de hoteles y restaurantes) a los que hay que añadir 7.416 locales tipo franquicia.

No sé y me cuesta entender cuál es el interés que mueve a comparar la cifra de librerías con la de bares en la que, además, se entra en especificaciones y se tiene el cuidado de explicarnos cuáles son los tipos que se han tenido en cuenta: de día, nocturnos, de hoteles restaurantes, tipo franquicia…

Es decir, la autora parece tener más cuidado e interés con los bares que con las librerías.

¿Considera ella que los bares en su cantidad, en su finalidad y en su modo de negocio, es el modelo al que deben tender las librerías y en el que deben mirarse?

¿Considera que es el mejor ejemplo comparativo para intentar sacar no se sabe qué conclusiones?

Por qué no lo ha comparado, por ejemplo, con las tiendas de discos, con los teatros, con las salas de conciertos, con los cines, con las galerías de arte, con los espacios colaborativos, con las fábricas de creación, con los talleres de artesanos, con el número de bibliotecas, con los centros cívicos.

¿Qué diríamos de una comparación de centros de salud con bares o , por ir más cerca, peluquería con bares o tienda de ultramarinos con bares? ¿Tienen algún sentido?

Comparar dos lógicas de negocio y de respuesta a demandas distintas es como se suele decir confundir el tocino con la velocidad, que es una forma de hacer palpable que quizás se tiene poca idea del tema que se tiene entre manos o que se tienen otro tipo de intereses.

Voy a ver si tomándome una copa y leyendo un poco lo veo más claro.

La Slow Innovation, profunda más que lenta, se adapta bien al ritmo de las librerías

Las reflexiones ortopráxicas de Roberto Gómez de la Iglesia siempre me resultan sugerentes. No siempre estoy de acuerdo con ellas hasta los últimos extremos, pero tenemos, ambos, la ventaja de haber conversado bastante y con franqueza y de respetarnos, yo por lo menos, y apreciar el trabajo y las propuestas que realiza.

Digo ortopraxis porque sus reflexiones tienen por lo general una base importante de trabajo real que ayuda a retroalimentar, modificar y enriquecer el discurso.

Hace unos días, en c2+i, ha escrito una sugerente entrada que lleva por título Por una slow innovation.

Lleva  ya un tiempo dando vueltas y dándole la vuelta a todo lo relacionando con la innovación en las organizaciones, sobre todo las culturales. Incluso trasladó esta reflexión al ámbito de las librerías en el artículo que vio la luz en Texturas 29 que llevaba por título Innovar la librería: retorno a la esencia y en el que ya recogió algunso de los elementos que aquí plantea.

En Slow innovation dice:

Seguramente, ahora más que nunca, la verdadera innovación en el ámbito cultural vuelva a estar en su capacidad de construir comunidad, de articular ciudad, de servir de conector entre diferentes, de abrirse a mundos no habituales… Vuelva a estar en el contacto no jerárquico entre agente cultural y público, en el placer de la desexpertización desde un amplio conocimiento del oficio, en convertirse en verdaderos generadores de experiencias culturales. Hoy, quienes vivimos en la sociedad de la abundancia (evidentemente mal distribuida) volvemos la mirada a lo pequeño, a lo doméstico, a lo auténtico, a lo colaborativo, a lo comprometido, a lo próximo…al pensamiento, a la divergencia, al conflicto positivo, a la creatividad…a las ideas.

Las organizaciones culturales y fundamentalmente las personas que las crean y gestionan, tienen que volver a hacerse las preguntas básicas, aquellas que a veces “matan”, pero que son, por esenciales, las que nos abren las puertas al futuro: ¿por qué? y ¿para qué? Luego vienen las demás.

Leámoslo desde la óptica de librería cultural y ¿no creéis que cuadra y encaja?

Los imaginarios, siguen siendo importantes.

Roberto más adelante en el propio texto señala unos principios que deben conducir este trabajo:

  • Materia prima local.
  • Marco sostenible y de valores.
  • Experiencia de colaboración no estandarizada.
  • Relaciones que se cuidan y se alimentan.
  • Saboreando el proceso.

No es por lo tanto una innovación lenta sino profunda, cercana y relacional.

Hoy, mientras empiezo a escribir esta entrada, recibo la edición en la colección Compactos pero ampliada de Librerías de Jorge Carrión. ¡Gracias!

La pongo junto a la anterior que guarda todavía las notas y adhesivos que me acompañaron en la conversación que mantuvimos en Donosti

El índice onomástico me ayuda a encontrar con facilidad un texto nuevo que me conduce al recuerdo de un encuentro posterior con Carrión, también en Donosti, que me incitó a reflexionar e ‘inventar’ el término lectorería.

El texto, que creo tiene mucho que ver con la reflexión planteada por Roberto vista desde una óptica librera concreta dice así:

Como me dijo José Pinho, el alma mater de la lisbotea Ler Devagar, una librería es capaz de regenerar el tejido social y económico de la zona donde es abierta, porque es puro presente, acelerado motor de cambio. Por eso no es de extrañar que muchas librerías formen parte de proyectos sociales… Son librerías que tienden la mano para construir cadenas humanas. No hay mejor metáfora de la tradición libresca, porque leemos tanto con los ojos como con las manos. (pag. 72)

En esa línea de profundidad más que de lentitud aunque siempre es difícil acercarnos velozmente a lo que nos mueve y conmueve y pensando en las librerías planteo, por mi parte, cuatro dimensiones de trabajo:

Consumo responsable= Valor=Para qué

Pequeño= Dimensión=Dónde

Autenticidad=Actitud=Cómo racional

Amistoso=Aptitud=Cómo empático

 

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Librería y ciudad

ciudadaniamikelalonsoEn este blog he hablado en varias ocasiones sobre la relación existente entre ciudad y librerías.

Os recomiendo la lectura del artículo de Imanol Zubero, sociólogo, voraz lector y usuario asiduo de librerías, publicado en el número 29 de Texturas con el título de El libro como relación y la librería como nodo en la ciudad posmoderna.

Leo hoy unas declaraciones de Paco Goyanes al Periódico de Aragón con motivo de la concesión del premio Boixareu Ginesta al Librero del Año.

Quiero resaltar algunas reflexiones de las mismas que me parecen sugerentes e importantes:

  • Sentido grupal. No soy sólo yo. “Las librerías de Zaragoza han hecho una grandísima labor en crear tejido cultural en esta ciudad”.
  • Fondo, personal, clientes. La triada sobre la que todo gira. “Me gustan las librerías que tengan una buen fondo bibliográfico, tenga libreras y libreros que sepan aconsejar, atender y que de alguna manera están al servicio del público que les visita”.
  • Sentido en el contexto. Una buena librería tiene que participar en la vida social, cultural y política de su comunidad.

Termino con dos citas del artículo de Imanol Zubero que me permiten enlazar con lo que escribiré mañana.

  • Si el espacio que ocupan los libros en un hogar es el mejor medio de controlar la memoria, tal vez también el espacio que ocupan las librerías en la trama urbana sean el mejor modo de controlar nuestra memoria colectiva, de construir ciudad de una determinada manera.
  • Uno de los riesgos más importantes a los que se enfrenta la ciudad de hoy y, sobre todo, la de mañana, es que, al margen de nuestras intenciones y deseos, el espacio urbano realmente existente haga físicamente imposible la interacción social imprescindible para la construcción de la cultura ciudadana. Que se diseñe como un espacio para la rapidez, los flujos, la velocidad, y no para el detenimiento. Este espacio urbano donde la interacción social y el encuentro entre vecinos se vuelve crecientemente dificultoso es el que Pietro Barcellona denomina ciudad postmoderna, “una enorme superficie pulimentada en la que se puede patinar hasta el infinito”.

 

Editoriales y bibliotecas que quieren ser librerías. Lo palpable ‘mola’

Parece que lo de ‘montar librería’ se está poniendo de moda por estas tierras.

España no es Estados Unidos ni los modos, modas, costumbres y usos son coincidentes ni tienen necesariamente por qué serlos. Así que los movimientos y tendencias ni coinciden ni coincidirán. Editores-libreros y editores-analógicos.

Así que parece que por aquí, se le va cogiendo gusto a montar librerías e incluso la ‘enfermedad librera’ llega a contagiar a algunos editores.

Es estos últimos días he visto por lo menos tres noticias relacionadas con editores que amplían sus puntos de vista convirtiéndose en libreros. No nos debería extrañar si echamos la vista atrás y vemos que siempre ha habido aquí y allá esas dos funciones trabajando ‘bajo el mismo techo

  1. Gadir

Lino_Microlibreriamutante2. Lino, la microlibrería mutante de Blackie Books ubicada en un hotel

La oferta de Lino es, por así decirlo, una mezcla de libros de Blackie con «algunos infantiles, nuevos y antiguos, clásicos ilustrados, algunas recuperaciones de los 70 en ediciones preciosas, algunos libros de importación con ediciones de lujo, algunos libros de no ficción con temas curiosos, libros que nos hubiera gustado publicar, libros que están en la órbita de algunos de Blackie, etc…». Jan lo resume así: «Estaríamos contentísimos de tener esta misma selección en el salón de nuestra casa».

3. Malpaso abrirá librería

Malpaso, ultima los preparativos para la apertura, a la vuelta del verano, de una librería en el cruce de las calles Girona y Diputació. Tendrá unos 100 metros y habrá un poco de todo: fondo de narrativa, secciones temáticas y otras hechas en colaboración con prescriptores culturales. Desde la editorial prometen, además, «espacios sorpresa».

Finalmente, parece que también a las bibliotecas les están entrando ‘ansias libreras’.

Bienvenidos sigan siendo los mestizajes y las visiones más amplias y abiertas. Quizás es también momento de volver a pensar y reflexionar sobre los modelos asociativos, sobre el con quién y el para qué.

Librerías: las nuevas casas conspiradoras de los lectores.

Me tomo la licencia, que espero Eduardo Laporte me permita y perdone, de hacer un ‘dos en uno’ con los titulares que hoy me encuentro en el suplemento Territorios de El Correo y que estas dos imágenes reflejan.

Pocas veces en la historia del periodismo cultural en España las librerías abren a toda página un suplemento y reciben en su interior, en las dos primeras páginas, un tratamiento de tal amplitud.

Por parte de las librerías, es de agradecer  el tratamiento recibido con una centralidad en la periferia, que, aunque parezca una contradicción, es quizás poner con inteligencia el foco donde se mueve una parte importante de lo interesante y sugerente en este sector y, agradezco personalmente, el que se me pidiera opinión que en este esplédido artículo queda perfectamente recogida.

Opinion_artículoMe he permitido pues unir la ‘casa refugio-acogida‘ y el elemento conspirador en el título de la entrada.

Añadiré que creo además de interés constatar que con la red (como medio), pero fuera de ella, en el espacio físico real, es donde acaban pasando cosas y para esto las librerías y las bibliotecas siguen siendo, si se trabaja con sentido y ciertas dosis de militancia cultural, insuperables para ser la referencia cercana y empática con los lectores, aunque todo ello pueda tener algo de sanamente ‘quijotesco’.

Así que si tienes ocasión, lánzate a la búsqueda del periódico. Es posible, también, que salga reproducido en otros medios regionales del grupo Vocento.

 

Librerías con criterio. Guillermo Schavelzon

Algunas veces en Barcelona voy a una Fnac, y otras a una librería literaria como Laie o La Central, y me queda la sensación de haber estado en dos países diferentes. Todo es distinto: son otros libros, es otra la forma de exhibirlos, y la de atender al público también.

Guillermo Schavelzon ha publicado recientemente en su blog un sugerente artículo con el título de Dilema para escritores: ¿una editorial grande o pequeña? En el mismo, que merece una lectura reposada, hay unas cuantas referencias a las librerías que recojo a continuación y que creo son un guiño que cada uno puede entender como crea y quiera

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