Lecturas del día 4 de junio

  1. Los consejos sobre internet que tu abuela tenía que haberte dado
  2. Nuevo informe IFLA sobre préstamo de ebooks
  3. Feria del Libro de Madrid: se necesitan clientes
  4. De la música a los libros: aprendiendo de los errores de otros
  5. Por qué los libros de texto serán sigitales y se distribuirán desde una única plataforma

Libro de texto. Además de los modelos, ahora los soportes

Parece que la propuesta genérica del PP gallego para pasar del préstamo a la titularidad o propiedad en las rentas bajas y medias agrada a libreros y editores gallegos. A El País el modelo de préstamo existente le sigue pareciendo que es gratuidad. Santillana, perteneciente a su grupo haría bien en explicarle las diferencias.

El problema es que cuando pensemos o evolucionemos hacia el digital habrá que repreguntarse qué queda en préstamo o titularidad y hacia dónde irán las inversiones de las administraciones públicas.

Los balbuceos digitales en Cataluña parecen estar generando tensiones en Cataluña.

El cambio de soporte que se irá produciendo de manera gradual con toda seguridad dibujará en un plazo no excesivamente amplio un panorama más complejo en principio porque suponiendo que los contenidos entendidos como uan de las claves necesarias para la educación deban ser gratuitos cómo podrá concretarse ese proceso ¿con plataformas abiertas y con pago de ordenadores?¿qué deberá ser asumido en una nueva situación donde las mediaciones cambian por las administraciones y qué por los padres?

Pudiendo además en modelos de plataformas abiertas estra presentes referencias de distintos editores o de distintos proveedores de información tendrá sentido la ‘exclusividad editorial’ que hasta ahora iba unida al libro en papel.

Se atisban momentos de peligroso lobby editorial donde como tanta veces los intereses educativos quedarán en segundo plano.

Esperemos que los responsables públicos sepan estar a la altura de los ciudadanos y no de las empresas.

Libro de texto ¿electrónico o en fascículos?

Mientras por un lado se nos anunciaba hace poco más de un mes pasos ya consistentes hacia la digitalización del sistema educativo y, por ejemplo en el País Vasco empieza a haber partidas presupuestarias específicas para compra de aparatos pero no para cambios de actitudes tan o más necesarios. Por otro empiezan a ponerse en marcha el ‘libro de texto en fascículos‘ que a modo de casi coleccionable quizás encuentre un nuevo nicho.

Juan Freire lanzaba ya hace tiempo la pregunta sobre quién necesita libros de texto.

Hay una pregunta más seria por detrás ¿iremos a plataformas digitales con estructura casi casi de oligopolio? y ¿cómo permitirán las mismas la adecuada adaptación a procesos individualizados de eneñanza aprendizaje?.

Si pensamos sólo en los contenidos seguimos dejando fuera dos patas claves del proceso educativo las aptitudinales y las actitudinales.

Hay algo más: si la escuela sigue funcionando a destiempo  ¿no aumentaremos todavía más la brecha con proyectos y propuestas poco asentadas y alejadas, tristemente, de la rancia realidad escolar en muchos de los casos?

En este panorama quien ofrezca lo más cómodo para el enseñante tiene muchas posibilidades de llevarse el gato al agua. Aunque siempre salvaremos algunas honrosas excepciones.

Todavía hay mucho que pensar y reflexionar sobre el libro de texto digital.

Quizás lo primero a cambiar sea el propio nombre.

Libros y lectores digitales. Reflexión desde la librería

Hace ya más de un mes nos hacíamos eco de la apuesta de la librería Cámara por el libro electrónico.

Está también muy bien el reconocimiento por parte de otra librería, de Bilbao de nuevo, quizás podamos decir que es donde proporcionalmente hay en estos momentos más I+D+I libreroindependiente, que los libreros están un poquito ‘apocados‘ con este asunto.

Cito textualmente: la mayoría de las librerías – sea por falta de capital, sea por conservadurismo y falta de olfato comercial – todavía va en pañales en lo que concierne las nuevas tecnologías.

Hoy comía con otro librero y le comentaba que lo peor que se puede hacer, ya se hizo lo mismo en otros momentos con otros soportes, revistas hace mucho tiempo, cd-rom después, es adoptar la postura del ‘vade-retro’ y más pretender que sea mantenida colectivamente.

En breve, y sobre todo en estas fechas, probablemente el debate del costo del libro de texto y los modelos de gratuidad empiece a verse desplazado por el ‘papel’ del libro electrónico, que esperemos también sea gratuito, en  la educación reglada.

¿A dónde irán a comprar o recoger los padres los libros electrónicos con sus correspondiente carga de saber?

¿Se podrá cargar en un único soporte las ciencias de Santillana, el euskera de Erein, la religión de S.M?

Cuando está sea la opción del texto, que es posible, qué harán los libreros que sólo protestaron y no reflexionaron?

Probablemente cerrar.