¿Sube o baja la facturación del sector del libro en España? 2. El espejismo digital

La facturación del libro digital en España, según los datos que facilita la FGEE sigue siendo una realidad cercana al espejismo.

Conviene señalar que nadie más, que yo sepa, ofrece a fecha de hoy datos absolutos de facturación y menos clasificados por materias. El resto del personal habla o tiende a hacerlo de porcentajes, pero sin aportar, insisto, que yo sepa, datos absolutos, evolutivos y comparables con otros soportes, formatos y canales.

La FGEE nos dice dos cosas:

  1. Que la facturación en 2017 en libros digitales es de 119,100 millones de euros.
  2. Que los libros de ciencias sociales y humanas acaparan el 43,4% de la facturación de los libros digitales.

Yo añado las siguientes:

  • Que su peso sólo es significativo realmente en ese área y aún así, el mismo ha descendido desde el 2014.
  • Que en el otro único caso que supera el 5%, como es el de la literatura, su peso también ha descendido ligeramente, pasando del 5,31% en 2016 al 5,24 de 2017.

  • El libro digital tampoco aguanta en los últimos años la subida del IPC. Tomando como base el año 2009 que es cuando la FGEE empieza a aportar datos , sólo en el período entre 2011 y 2014 el crecimiento del digital ha sido superior al del IPC. Para haber mantenido ese comportamiento, la facturación en este año 2017 debería haber sido por lo menos de 10 millones de euros más. Es pues difícil de afirmar que se está produciendo una evolución disruptiva del sistema.

  •  Parece pues que en lo referente a negocio su peso sigue siendo poco significativo.

 

Aprendiendo con y de Antonio de Marco, el librero que llegó del ‘lado oscuro’

Antonio de Marco ha visto al final la luz y le ha llegado la ‘reconversión librera’. Aquellos trabajos de juventud que servían para ampliar el número de copas nocturnas se han convertido con el paso de los años y después de idas y venidas en su ‘hacer’ principal en la estupenda librerías Pasajes de Madrid.

Ha salido del ‘lado oscuro’ y esto ha permitido que algunas personas podamos disfrutar no sólo de su conocimiento, sino de él como persona que al final suele ser lo que acaba mereciendo la pena de verdad.

Hay por cierto algunas otras personas que se mueven en el ‘lado oscuro’ que son también gente estupenda. Ocurre a veces que la vida con sus recodos laborales es caprichosa y nos ubica a veces en sitios casi inesperados.

Con motivo del Congreso de libreros que acaba de terminar en Sevilla Francisco Camero le ha hecho una amplia entrevista a ADM para el Diario de Sevilla que, en mi opinión, no tiene desperdicio.

Os invito a leerla entera.

Yo, aquí, os ofrezco algunos de mis subrayados personales.

  • Hay algo que no se puede discutir: Amazon está siempre enfocada en el cliente y presta un servicio excelente. Eso es esencial, y lo hace muy bien.
  • Los libreros, y creo que el sector del libro en general, se dejaron engañar con la amenaza del libro digital, cuando lo que estaba haciendo Amazon era montar una colosal librería, on line, pero una librería. Y esto sí que era el problema. En muchos países Amazon domina el 60% del mercado de ventas por internet.
  • Cada librería tiene su alma… Se trata de reforzar la experiencia de visitar una librería y el servicio de cercanía, pero lo que no podemos hacer es competir con la venta on line, ninguna librería puede competir con Amazon en ese terreno, es imposible.
  • Las multinacionales tecnológicas llevan la ley al límite. Y al límite significa al límite más absoluto. En todos los sentidos. No sólo la tributación, también ciertos derechos.
  • Si los libreros son conscientes de dónde están sus 8.000 o 5.000 o 3.000 clientes y los cuidan y les prestan un servicio de calidad, si saben crear un lugar con alma y tienen una gestión financiera adecuada, esas librerías pueden sobrevivir lo que sea.
  • Negroponte dijo hace tiempo que pasados cinco años no habría ya libros en papel, y ya vemos… Con respecto a esta cuestión ha habido mucho gurú interesado, y también mucho gurú muy desinformado.
  • Tenemos ahora dos mercados paralelos, el de las librerías de siempre y el digital, y se dan casos curiosos y elocuentes. Conozco por ejemplo a gente que se autopublica, y algunos han vendido mucho, incluso ganando cantidades importantes de dinero, y han querido tener su libro también en papel, en una librería de prestigio, y ahí no han vendido nada de nada. El mercado se ha partido en dos, que van en paralelo y casi no se tocan.
  • Es evidente que no salen los números para tantísimo libro.
  • Creo que en el mundo editorial hay una burbuja importante, un exceso de títulos. Tiene que haber un revolcón en todo el sector. Pero seriamente. Nos tenemos que sentar todos, libreros, editores, distribuidores, y decir: “Oye, vamos a ver si lo podemos hacer de una forma más racional”. Porque el mercado no crece.
  • Este sistema de comprar y devolver-comprar y devolver no funciona bien. Sentémonos todos y veamos de qué otro modo podríamos hacerlo… si el negocio fuera un supermercado en vez de una librería, no podría sobrevivir de este modo, todo el rato devolviendo cosas. Al final, el trabajo del librero no sólo no es estar ahí idílicamente con una tacita en el mostrador leyendo Guerra y paz, sino que es estar casi todo el tiempo tramitando las devoluciones.

Todo esto y más da para una buena conversación con él.

Lo más visto en Cambiando de tercio en el mes de octubre y en lo que va de año…

Los cinco más vistos en octubre

Los cinco más vistos en lo que va de año

“El libro digital ha muerto”. Algún día tendremos que acostumbrarnos a titulares así.

Javier Rodríguez Marcos ha escrito un inteligente artículo en El País que me da la sensación que va a traer como consecuencia el aumento de las dosis de tilas y valerianas entre algunos que viven del cuento del futuro que reinventan permanentemente porque no van acertando casi ninguna mientras, al mismo tiempo, por el camino van quedando regueros de intentos de empresa del futuro digital que han ido pasando a mejor vida y son ya ‘pasado digital’.

Recojo algunas de las afirmaciones que se hacen en el artículo y que comparto:

  • Los apóstoles del futurismo harían bien en contar con las predicciones de los mil de Fráncfort (hechas en 2008).
  • Casi la mitad de los españoles confiesa no leer nunca. …  Parece difícil que un nuevo formato les haga cambiar de gusto.
  • La cuestión es saber quién tendrá no más cultura sino más memoria con la que producir imaginación.
  • ¿Nos daría igual un cuadro que una inyección que produjera los mismos efectos que ese cuadro? Algo así se preguntaba Wittgenstein.

Lo dicho: el libro digital tiene los días contados.

 

Diego Moreno: la sofisticación está en el papel.

Dos afirmaciones contundentes sobre la palpabilidad por parte de Diego Moreno que leo hoy en El País gracias a María Jesús Espinosa de los Monteros y  que comparto en el doble sentido de participar de ellas y de haceros partícipes, si queréis.

  1. “Yo fui de los primeros abanderados del libro digital. Ahora creo que no lo hemos hecho bien ni los editores ni la industria en general. No hemos hecho nada nuevo. Sólo hemos copiado lo que ya hacemos en papel. Y al mismo tiempo, y esto es lo más revelador, en el papel cada vez somos más sofisticados”.
  2. “Los libros son ante todo compañía. Tú puedes entrar en una librería y aunque no compres ningún ejemplar, te vas a llevar algo”.

¿Época dorada del papel gracias a lo digital?

Parece que la coexistencia entre papel y digital sigue su curso si a literatura nos referimos.

Parece, también, que como el medio forma parte consustancial del mensaje, las experiencias no pueden ser las mismas. Un reciente estudio realizado en Noruega señala unas cuantas ventajas de la lectura en papel (memoria, concentración, lectura lenta, empatía…)

Lo del olor, como nos cuentan en Seebook, cuela menos.

En cualquier caso y como siempre, la aparición de algo nuevo o distinto genera nuevas preguntas e interrogantes.

No tengo yo tan claro, como parece tenerlo Manuel Gil, la lenta muerte del libro en papel, menos todavía después de ver, por ejemplo, el último barómetro del libro digital en Francia.

Quizás algunas creaciones y contenidos en papel vivan una época dorada distinta ante la todavía planicie digital.

 

 

 

 

 

 

Libro digital y comida liofilizada frente a croquetas y libro en papel

Aquí va lo prometido ayer.

Andaba ya dando vueltas desde hace unos días a este pequeño desvarío o variación de punto de vista.

En un afán, por un lado, de llevar la contraria a ese discurso tecnológico-mesiánico que básicamente nos viene del país de la hamburguesa en serie y en una constatación, por otro, de la distinta lectura y el distinto nivel de satisfacción que un mismo texto produce en función de los conceptos y soportes se basa en parte esta reflexión sabatina que les aconsejo se la tomen como un divertimento no vaya a ser que a algún melindre le provoque gastritis y sería una pena.

Hace pocos días le comentaba a Manuel las distintas sensaciones y los distintos niveles de lectura que había tenido en relación a algunos artículos del último número de Texturas. En todos los casos el soporte papel encuadernado, es decir, la revista ha resultado en todas las ocasiones, en mi experiencia, el mejor.

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El negocio digital ¡ja!

Me levanto y disfruto con el tratamiento que El Correo da al premio a la Librería Cámara.

Tan palpable que, por ahora, no lo encontrarán en versión digital a no ser que paguen.

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Junto a este alegrón me encuentro con este twit de Roger Domingo con unos datos que supongo escalofriantes para los vendedores de ‘humo-humus’ digital.

Y, mientras va avanzando la mañana y me voy poniendo al día, que si un poquito de sindicación por aquí, que si un poquito de facebook por allá va Manuel Gil en facebook y le da a la misma piedra, pero por el otro lado cuando cuenta

Conversación ayer con el jefe de producto de la división de consumo tecnológico (dispositivos) de una multinacional. Me dice: “Estas navidades se venderán miles y miles de tabletas y smartphones”.
Le digo: ¿Y contenidos?
Me respondió: Muy pocos, el contenido gratuito y los hiperenlaces matarán la edición profesional. En la economía de la atención la industria editorial es un valor a la baja.

Va a resultar al final que Iwasaki va a tener razón con su teoría de los cachivaches

Carrefour también tiene ya el suyo.

El escenario se va poniendo que ni pintado.

1. Intentos, que creo vanos, de materialización del digital, modelo Seebook, en espacios físicos que deben competir con el producto de siempre más los nuevos productos que acompañan al libro en las librerías. Ojalá les vaya bien.

2. Seguirá aumentando, esa será su guerra, la venta de cacharrería, término que también yo he utilizado con frecuencia, para llenarla de contenidos gratuitos. Nunca ha acabado de funcionar el pago en pantalla doméstica; y no seremos tan ilusos de pensar que el libro va a acabar funcionando cuando, además, por ejemplo, es más barato ver cine, que leer libros.

3. La atención sólo se recuperará por la relevancia y la relevancia empieza en la escasez y la selección. Quizás haya que iniciar el proceso, sobre todo desde la especialización  e incluso haya que ir pensando en el abandono de los ‘lugares comunes’ el adios a las plataformas masivas. Al fin y al cabo el libro, en general y cada libro en particular ha sido el negocio de las muchas minorías que ni siquiera han compartido espacios comunes. Sé que esto puede sonar raro, pero… hablaremos en la próxima semana sobre cómo la sobreabundancia genera y agudiza en cultura la distancia social y la posibilidad real de acceso.Atenció

4. El 2015, en cualquier caso, creo que seguirá ofreciendo una nueva bajada de facturación en el sector y, al mismo tiempo, un mayor porcentaje de la facturación global en menos manos. esta, en cualquier caso, sigue sin ser ni la guerra ni el campo de batalla de la mayoría del mundo editorial y, en este caso, no hablo de la facturación sino de la diversidad que es lo que da la riqueza y el valor al sector.

En esta competencia a sangre y fuego por obtener el recursos más escaso de todos –la atención de potenciales compradores- los proveedores de futuros bienes de consumo –incluidos quienes suministran información- buscan con desesperación alzarse con las migajas del tiempo de los consumidores, esos intersticios entre compra y compra que todavía están en barbecho, para atiborrarlos de nueva información…como el número de contendientes que pujan por conseguir algo de atención de los potenciales consumidores también aumenta con un ritmo exponencial, la capacidad de esos filtros se ve sobrepasada ni bien son inventados e incluso antes de ser puestos en funcionamiento. (Zygmunt Bauman; Vida de consumo; FCE; pag. 62-63)

¿Está funcionando el préstamo digital en Bibliotecas? Cartagena: algunos datos

En fechas recientes vio la luz un manifiesto que reivindicaba El derecho a leer en electrónico.

El ámbito de los derechos, la realidad así nos lo muestra, es un terreno resbaladizo. Si los derechos humanos son pasados ampliamente por el forro de los caprichos de algunos y si ni siquiera existe en la mayoría de los países una referencia clara al derecho de acceso a la cultura, todo el resto de supuestos derechos o reivindicaciones quedan de alguna manera descontextualizados o pueden acabar sonando a peligrosas ‘peticiones’ de parte.

Hoy mismo he leído un par de sugerentes artículos relacionados con el libro electrónico y las bibliotecas.

En el artículo de Pablo G. Bejarano en Eldiario.es, parece, en parte, que se sitúa la pelota en el tejado de los editores.

Elena Cabrera, en El Confidencial, urga en la duda que puede surgir ante el nuevo futuro papel del bibliotecario en una situación en la que parece que ‘todos podemos ser bibliotecarios’.

Sigue siendo curioso la escasez de cifras que se aportan sobre la evolución y situación de realidades que ya existen en España y los resultados que están teniendo hasta la fecha.

La Red de Bibliotecas de Cartagena lleva por lo menos dos años ofreciendo el servicio de préstamo en digital. A través del mismo se pueden hacer unas consultas que creo son sugerentes. La red de bibliotecas de Euskadi, por ejemplo, ofrece también información sobre los más prestados en papel.

En su momento, que quizás debería a empezar a ser ya, sería de sumo interés ir analizando préstamos comparados frente a inversiones hechas y tipo de libro prestado a través de cada uno de los soportes.

En el caso de Cartagena y a lo largo de estos dos años, estos son los diez libros más prestados, sobre un catálogo de 808 títulos.

prestamo_cartagenaSeñalar también, a título informativo, que un tercio del catálogo, aproximadamente ha tenido más de dos préstamos y 341 libros, un 40% del fondo, no ha sido todavía solicitado en préstamo.

Datos que por lo menos deben hacernos ver que es un terreno en el que se debe avanzar con cautela en cuanto a inversiones y política se refiere.

Queda, por lo tanto, mucho por ver y analizar. En cualquier caso, los datos ayudan y son los que sitúan a los teóricos discursos en su dimensión real, económica y de sentido.

Todo lo demás es fuego de artificio interesado de algunos y/o quizás un intento de subvertir la prioridad de los derechos.

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¿Por qué no leer gratis si se puede? Sobre los Hábitos de lectura 2012

Los editores en su estudio de parte sólo nos hablan de lectura gratis cuando se mueven en los entornos digitales. La gratuidad, también existe en el papel. Basta ir a las bibliotecas.

En su nota de prensa es aparentemente aséptica:

Entre los lectores de libros electrónicos las formas de acceso son diversas. El 64,4% de los lectores entrevistados se descarga libros de Internet gratuitamente. Un 37,9% afirma que consigue ebooks a través de familiares o amigos. Sólo un 32% se descarga libros de Internet pagando.

Aunque ese ‘Sólo’ final señale con claridad que les parece poco y quisieran más. ¿Qué importancia tendrá si lo que importa es leer y no comprar?

Cuando ya en la rueda de prensa o fuera de notas oficiales se les calienta la boca esos datos empiezan a no gustarles y caen en el tremendo error de situar todo lo gratis cerca de la ‘piratería’.

El propio sector propicia y anima a la lectura gratuita y es de entender que si así lo hace será porque le parece una estrategia adecuada de negocio.

El primero que lo hace es el más grande: Planeta. Basta acercarse a su Casa del Libro para que nos inviten a LEER GRATIS.

casadellibroebooksgratisLos que se descargan libros de aquí entendemos que son de los que no pagan, pero son lectores legales. ¿Consideran los editores que esto es un ‘mal hábito’ y las suman también en ese batiburrilo de descargas ilegales?

Hay, por supuesto más iniciativas. Desde Amazon hasta 24symbols donde, por cierto, sí hay un intento de nuevo modelo de negocio y en el que participan de una manera u otra más de 65 editoriales ofreciendo parte de su fondo y muy lejos del modelo de Libranda.

Hay mucha más gratuidad legal que, supongo, también será utilizada por los lectores de lo gratis.

En cualquier caso, mientras siga el despiste editorial centrado en el ‘money’ los lectores seguirán migrando hacia los nuevos espacios. Y ¡cuidado! el tratamiento fiscal y la postura avestruz mantenida por el sector tiene también mucho que ver con todo esto.

En cualquier caso, el interrogante del título no dejaba de ser una pequeña provocación. Ojalá algún día uno de mis sociólogos de cabecera se anime a hacer una reflexión sobre la banalización en torno al libro y la lectura. Seguro que es más provechosa.

Bibliotecas públicas digitales. ¿Se puede prestar lo alquilado?

En fechas recientes he mantenido reuniones con algunas de las plataformas que desean buscar nicho de negocio en el entorno de las bibliotecas públicas.

Una reciente entrada de Antonio Agustín Gómez en el blog La mar de libros  me ha traído el recuerdo de las conversaciones mantenidas.

En alguno de los casos me he encontrado con la postura de la plataforma, que parece venir marcada por los editores de que: para las bibliotecas lo digital no es posible comprarlo, sino solo alquilarlo. Es decir: el libro digital nunca será propiedad de la biblioteca, sino que solo será posible un número X de licencias de uso en función de lo que se haya abonado.

Todo ello muy cercano en el fondo a lo ya señalado hace tiempo por Rikfin en La era del acceso.

Ahora bien, si el fondo digital en este caso no es propiedad, sino que es solo alquilado, ¿es realmente un fondo propio de la biblioteca o de la red?

Antonio quien por ciertotambién ha escrito en el último número de Trama y texturas (Las bibliotecas públicas ante el libro electrónico) señala también con claridad en el blog:

Independientemente de las soluciones tecnológicas propuestas lo que menos nos convence es el modelo de negocio que se nos trata de imponer: el pago de licencias anuales de acceso y no la propiedad de las colecciones.

Y, en el artículo de la revista dice:

Está claro que el modelo de gestión de licencias que nos ofrecen es un regimen de alquiler de las colecciones. ¿Qué diríamos si la propuesta que nos ha puesto Libranda encima de la mesa se trasladara a la venta de libros en papel, y el año que viene tuviéramos que volver a pagar por ellos o devolverlos a la editorial porque nos han cortado el presupuesto?

Hay algo, en la oferta de las plataformas que a mí me sigue sin cuadrar. Más cuando parte de la estrategia ha recibido una importante inyección o facilidades con dinero público.

Nos volvemos a encontrar con el juego del huevo y la gallina o de la industria y la cultura. Qué adjetiva a qué.

La propuesta que se hace por ahora probablemente sea un mal camino para dinamizar el acceso y el uso de los contenidos digitales y tal y como está planteada provoque, probablemente, dos movimientos:

1. El rechazo de las bibliotecas en la medida en que no pueden generar catálogo estable con sentido.

2. El aumento del uso de contenidos digitales no controlados por parte de los usuarios.

Mal camino en los dos casos y la duda teórica sobre si es muy claro prestar aquello que no es mío y ni siquiera está en mis servidores.

En Liber, los editores hablan de cultura, pero solo les interesa el libro…

… aunque muchos no tengan nada que ver con la cultura.

Hoy a la mañana leo la reflexión que deja en Facebook nuestro JavierForcoliano‘:

Reflexión: si el sector del libro es un pilar fundamental de la cultura en España, tal como aseguró ayer en la inauguración de Liber José María Lassalle -Secretario de Estado de Cultura (en la foto a la izquierda) -, ¿por qué no asistió al acto, acompañándonos a editores, distribuidores y libreros, el propio Ministro de Educación y Cultura? La que sí asistió fue la Ministra de Cultura de Paraguay (en la foto, en el medio), país invitado de esta 30 edición de Liber.

Curioso que en una información en la página del ICEX se dice que el Señor Ministro va a estar en la inauguración. ¿Estaría de incógnito?

De lo que recogen los medios, en general corto y pego de alguna nota de prensa, me llama la atención lo que a continuación sigue:

– La rectificación del 21% para el libro digital. Nada parece que se dice del resto de los sectores de la cultura.

– El marco regulador parece que solo perjudica a los editores. Nada se dice de libreros, autores, distribuidores, lectores…

– Esta frase me parece gloriosa: Si la mediación del editor desaparece, el mundo cultural peligra. Ya sabe el mundo del teatro, del cine, de la música, de la danza, de las artes plásticas dónde está el peligro de la desaparición del mundo cultural. Seguro que ellos creían que en otros sitios, pero ¡no! está en la situación de los editores. No estaría de más revisar los datos de comercio interior y ver qué porcentaje de libro y cifra de negocio tienen una relación directa con la cultura.

– Lassalle pide un trabajo en común. Nos dice que no hay ni buenos ni malos, ni indios y vaqueros, pero sí hay quien tiene capacidad de recorte y dádiva que en vez de buenos y malos genera vivos y difuntos.

– Tampoco está mal Ferrán Mascarell augurando la reinvención de la rueda: Ustedes reinventarán la función del papel y los sistemas electrónicos.

¡Vamos que tanto Kleenex como Microsoft están pendientes y preocupados de lo que pasa en Barcelona estos días!

Ya me escribía ayer Marc en relación al Liber que: El verbo no es si todavía se celebra, sino si todavía se usa. En mi caso, es más la ocasión perfecta para saludar a buenos amigos.

Cada vez se va a parecer más a una quedada blogera.

Libro digital: dos avisos para consolidar el modelo de negocio

Nos los ofredce Juan Triviño en el último número 17 (pag. 95 y 96) de Trama y Texturas:

– La industria parece tener la obsesión de repetir el mismo esquema: si los libros físicos pasan por distribuidoras y libreros antes de llegar al consumidor final, los digitales también. El problema evidente es que el modelo tradicional ya no parece funcionar para muchas editoriales; el volumen de devoluciones ( que en 2011 superó el 40% en muchos casos) ha dejado de hacer viables los modelos de producción de siempre. Por lo tanto, parece un grave error repetir un modelo de distribución que empezamos a ver que está obsoleto en un ecosistema diferente y con un producto distinto.

– En carecer un producto con un sistema de seguridad que penaliza al usuario que compra legalmente el libro no parece ser la mejor idea ahora que se necesita consolidar un proyecto, un modelo de negocio y unos usuarios contentos y satisfechos, no sólo con los productos adquiridos sino también con la experiencia de compra. Y en estos momentos ni el DRM ni un precio exhorbitado aportan cosas positivas a la condolidación del modelo de negocio.

Lecturas del día 24 de mayo

  1. Las tertulias literarias salen de bibliotecas y aulas y toman la calle en Vitoria-Gasteiz
  2. El cierre de librerías
  3. “El uso de la investigación para promover la alfabetización y la lectura en las bibliotecas: directrices para bibliotecarios”
  4. Convergencia de crisis y paradigma digital del libro
  5. Veinte propuestas para desarrollar el activismo social europeo del siglo XXI
  6. ¿Es posible un nuevo modelo de Feria?

Sector del libro y blogosfera francesa

Livres Hebdo nos ofrece un listado de bloggers franceses activos con lo que tiene relación con el libro y ‘lo digital’.

Ésta es la lista:

Affordance : Olivier Ertzschei
Aldus : Hervé Bienvault
Amontour : Constance Krebs
Babelio : Pierre Frémaux, Guillaume Tesseire
Bibliobsession : Sylvère Mercier
Feedbooks : Hadrien Gardeur
Homo numéricus : Pierre Mounier, Marin Daco et site web
Immateriel : Xavier Cazin
La Feuille : Hubert Guillaud
Lectures numériques : Christelle Derda
Par-delà : Vincent Piccolo
Read write Web : Fabrice Epelboi
teXtes : Virginie Clayse «Apprenons à éditer des textes numériques»
Un petit cabanon : Francis Verger

¿Ha llegado ya el libro del futuro?

Javier Celaya escribe hoy un interesante artículo en El País con el título de El libro del futuro ya está aquí.

Probablemente, ese futuro ya es presente porque además tiene por detrás un pasado de ya casi 30 años, con lo cual no es nada nuevo, sino una evolución sobre un estrato latente que ya venía tiempo funcionando.

Me parece clave el párrafo final:

Los libreros y editores están preocupados por el impacto que está teniendo la crisis en el sector (descenso en las ventas, cierre de librerías, avalancha de devoluciones y quiebra de distribuidoras, etcétera), pero no deben olvidar que la principal repercusión que tendrá la crisis es que acelerará la transformación hacia un mundo digital. El cambio ya está en marcha.

Algunos están intentando un posicionamiento claro y otros andan balbuceando sobre el mismo.

Como casi siempre las empresas también en este sector se mueven con más agilidad que las instituciones sectoriales que se encuentran en preprocesos de reflexión en la mayoría de los casos y pensando que pueden funcionar todavía con las ideas antiguas.

Me puede resultar comprensible esta postura en pymes que se encuentren a pocos años de su cierre-jubilación  y que pueden desaparecer-cerrar como ocurre en muchos otros sectores industriales y comerciales. Soy también optimista con la frescura que aportan nuevas empresas que entran en este sector pero que en la mayoría de los casos son ninguneadas por las estructuras institucionales.

Y creo que más allá del soporte el juego de verdad va a estar en el entorno digital ya que la evolución del uso del tiempo que al final es lo que tiene una limitación así parece indicarlo.

Para ver una ‘comparativa de soportes‘.

También el grupo Vocento a través de su XL Semanal nos acercan este domingo un amplio reportaje firmado por Daniel Méndez sobre el libro electrónico con el título El ‘eBook’ ya tiene quien lo escriba.