Libro, lectura, lentitud… con L de Librería

Terminaba la entrada de ayer Librería y ciudad con una cita de Imanol Zubero en la que plantea una reflexión relacionada, entre otros temas, con el ritmo de vida y los modelos de ciudad y se constata la conveniencia, quizás, de un ritmo más sosegado y de unos espacios que posibiliten y faciliten la creación y la adecuación de las personas a esos ritmos que son, además, los que permiten el encuentro de los unos con los otros y de la lectura. Al fin y al cabo, ya lo decía Zaid, los libros  son muñidores de conversaciones.

Cuando ayer escribía la entrada se me cruzó en la pantalla el espléndido artículo de Juan Cruz, Los libros no tienen prisa. Casi parecía que la caprichosa pantalla me lo ponía delante para señalarme el camino por donde seguir con el hilo discursivo. De los ritmos de la ciudad a los ritmos de los libros, sus entornos, y sus posibles alteraciones.

JosebaLopezortega_naturalidad_niños_lectura

Foto del muro de facebook de Joseba Lopezortega

Juan ha unido, de manera inteligente en mi opinión, la crítica velada a la construcción y puesta en valor de determinados modelos de ciudad desde lo público cuando se apoyan o se acompañan determinadas iniciativas, quizás con poca consciencia, sí, con S, con el ritmo que, aparentemente, ‘el libro’, algunos libros quieren mostrarnos…  la revolución de la prisa no va a matar la estrella del libro, que es el silencio, el sosiego, y por tanto el tiempo.

Lo que ocurre, tristemente, es que ha sido en ocasiones el propio sector del libro, con su ritmo de novedades, con la escasa duración de los libros en las librerías, con la burbuja continua y creciente de más, más, más, con la destrucción masiva de ejemplares devueltos quien, en gran medida, le ha enseñado el camino a Amazon.

Así que aceptando y compartiendo la reivindicación reflexiva sobre el silencio y el sosiego como medios naturales por humanos para el libro y su lectura quizás debamos también reflexionar sobre cómo cambiar los ritmos del sector e ir todos con más calma y sosiego para no entrar en el fascismo de la velocidad.

Para ello… quizás como siempre empezar por menos libros para que todos leamos más.

“El asunto es elegir. Y para eso no sirve la prisa. Lo que plantea la inmediatez en la adquisición, de libros, por ejemplo, remite al supermercado. En la librería tienes al librero, y ahí hojeas, con hache y sin hache. En los supermercados (del libro, por ejemplo) no te conocen. Ahí eligen por ti. Venderte un libro porque ya es best seller no significa que te estén vendiendo lo mejor”. Y si este fuera un episodio de la historia de la lectura, ¿qué tiempo sería? “Un tiempo bastante triste. La esperanza es el lector no contaminado por la propaganda, el pequeño editor que se atreve con lo que no tiene gran difusión… Y la librería, claro”. ¿Alguna ventaja en recibir el libro ya? “Cuando haces un trabajo urgente. Pero el placer de leer se busca lentamente”. (Carlos García Gual en Los libros no tienen prisa)

Sensualidad en Bilbao

En su segunda acepción: 2. f. Propensión excesiva a los placeres de los sentidos.

Siempre habrá que discutir si los palceres pueden ser excesivos.

Lo fantástico es cómo se puede llegar a determinadas situaciones.

Un correo de una antigua compañera de carrera.

Una quedada de hace algo más de un mes para pasar repaso a nuestras vidas y estados actuales.

Un libro por medio para seguir demostrando con la práctica la teoría de Zaid de que los libros acaban generando conversaciones.Obviaremos en este caso el título, aunque pueden intentar indagar por este blog, ya que no es lo importante en este caso.

Un correo del autor después de aquella quedada con la compañera para buscar un tiempo reposado, ¡qué mejor que una comida!, que se concreta hoy.

Una propuesta posterior de dos espacios para comer con posibilidad de elección.

Aterrizamos en el Bar Capuccino (Gordóniz 2). Os lo digo susurrando…. ¡No os lo perdáis!y disfrutad del tacto de la comida antes del gusto. Para comer con las manos, si se quiere.

Con los previos, cervecita en un día de calor cubiertos con buena sombrilla, se inicia la conversación que va y viene tejiendo los espacios personales, profesionales, sociales, familiares… como si nos conociéramos ya de antes.

Pasa algún buen amigo. ¡Es lo que tiene comer en la calle!

Se añade a última hora alguna generación más joven.

Pasadas las seis nos levantamos. Unos buscando un taxi. Otros, el camino fácil para llegar a casa.

Aquí le andamos tecleando.

Al fin y al cabo sólo hablábamos de libros y de vida. ¡Qué más se puede pedir en una tarde de bochorno en Bilbao!

Obviamos nombres, fotos y demás. Eso queda para los presentes en la conversación. Quizás en la próxima invitemos a alguna persona más siempre y cuando no le hayan zumbado los oídos hoy a la tarde.

Libros: ¿Comprar, dejar o intercambiar?

Con motivo de la Feria del Libro de Madrid nos llega información de una nueva propuesta que va más allá de la compra y del bookcrossing y plantea el intercambio. Así parece indicarlo la nota de prensa, aunque luego vemos los libros revueltos entre cochecitos de niño, colchones…… Me comentan que tienen ya 2500 usuarios y unas 1000 propuestas de cambio. Dudo, por lo que he visto que sean en todos los casos propuestas de cambios de libros.

Siempre que surgen propuestas novedosas en relación al libro y al encauzamiento de nuevas formas de conversación me pregunto por qué tienen que vivir o desarrollarse en espacios o plataformas distintas . Parecen, al final “negocios excluyentes” y no integradores.

Aún con todo cualquier experiencia de circulación de libros me parece interesante.

El libro lugar de conversación -1

Casi a diario de lunes a viernes envío una frase a las mañana bajo el título genérico de Para empezar bien el día. Ello ha ido provocando una relación interesante con algunas, bastantes, de las personas que lo reciben.

Un porcentaje importante de las frases giran, habitualmente, sobre el libro y la lectura y los ’receptores’ de las mismas con personas que trabajan y/o disfrutan de ese mundo.

Uno de ellos es Victoriano Colodrón que, actualmente, trabaja en Cedro. Ya nos conocíamos con anterioridad, pero en la distancia física hemos descubierto otros puntos de enlace como este medio de comunicación.

Victoriano dispone de una interesante página personal hecha con cariño que, desde aquí queremos, también, daros a conocer.

A lo largo de los próximos días os iremos contando otros casos de ’lugar de conversación’.