¿Sube o baja la facturación del sector del libro en España? 2. El espejismo digital

La facturación del libro digital en España, según los datos que facilita la FGEE sigue siendo una realidad cercana al espejismo.

Conviene señalar que nadie más, que yo sepa, ofrece a fecha de hoy datos absolutos de facturación y menos clasificados por materias. El resto del personal habla o tiende a hacerlo de porcentajes, pero sin aportar, insisto, que yo sepa, datos absolutos, evolutivos y comparables con otros soportes, formatos y canales.

La FGEE nos dice dos cosas:

  1. Que la facturación en 2017 en libros digitales es de 119,100 millones de euros.
  2. Que los libros de ciencias sociales y humanas acaparan el 43,4% de la facturación de los libros digitales.

Yo añado las siguientes:

  • Que su peso sólo es significativo realmente en ese área y aún así, el mismo ha descendido desde el 2014.
  • Que en el otro único caso que supera el 5%, como es el de la literatura, su peso también ha descendido ligeramente, pasando del 5,31% en 2016 al 5,24 de 2017.

  • El libro digital tampoco aguanta en los últimos años la subida del IPC. Tomando como base el año 2009 que es cuando la FGEE empieza a aportar datos , sólo en el período entre 2011 y 2014 el crecimiento del digital ha sido superior al del IPC. Para haber mantenido ese comportamiento, la facturación en este año 2017 debería haber sido por lo menos de 10 millones de euros más. Es pues difícil de afirmar que se está produciendo una evolución disruptiva del sistema.

  •  Parece pues que en lo referente a negocio su peso sigue siendo poco significativo.

 

La ralentización de los formatos digitales. Tres notas

No es igual leer para repetir el mundo que leer cuando se tiene la motivación de cambiarlo. (Remedios Zafra; El entusiasmo. Precariedad y trabajo creativo en la era digital; Anagrama, p. 223)

1- La Fundación Telefónica ha presentado recientemente el informe Sociedad digital en España 2017.

Ya en el informe del 2014 dejaba entrever con cierta claridad que el libro se mantenía inexpugnable al avance digital.

En el que ahora nos ocupa se dice:

Pero no en todos los ámbitos se impone lo digital. La lectura de libros sigue estando asociada al formato tradicional para el 77% de los usuarios, frente al 27,3% que utiliza el libro digital. (140)
E incluso en otros sectores se produce un ligero retroceso reflejo en parte de una evolución discontinua con incidencia clara de otros factores que choca con la unidimensionalidad y excesiva linealidad que tanto gusta al ‘solucionismo tecnológico’.

2- En Estados Unidos el comparativo de los 10 primeros meses Enero-Octubre 2016 y 2017 señala con claridad que el papel es el soporte que más crece en dólares y aumenta su peso porcentual en relación a los otros soportes. El audiolibro es el formato con menor presencial t su subida es a cuenta de la bajada del ebook.

 

3- Una última referencia para la reflexión y la constatación de que todo es más complejo de lo que parece. En las predicciones para España que Deloitte ha realizado para 2018 en lo referido a modelos de suscripción al libro, frente al vídeo, la música, los juegos y las noticias, y sus posibles modalidades ni se le ve, ni se le espera.

 

El libro y las derivas digitales… ¿Todas las de perder?

Algunos de los titulares relacionados con los últimos datos de producción editorial con ISBN ponen en evidencia que hay amigos del ‘conflicto entre formatos’.

Así, por ejemplo, El Mundo titula: Más papel, menos e-book. Telecinco dice que el papel triplicó a todos los otros soportes juntos. InfoLibre dice que el papel aumenta y el digital cae. El Heraldo que “el papel le gana terreno al’ ebook’ ” (digo yo que quizás sería más lógico decir que le saca más). Revista de Arte dice que el 25% ya no se publican en papel.

Me permitiréis que, ahora que ando enredando en otro sector como el sanitario (disponer de visiones cruzadas y mestizas enriquece un montón), haga una comparación.

¿Os suponéis que al final de un año o como balance las empresas farmaceúticas los datos que nos presentaran y sobre los que se hicieran fundamentalmente eco fueran sobre si aumenta, por poner un caso, el laxante Rovi en supositorio o por toma oral?

Algo así como: ‘la toma oral le gana un 25% de terreno a la toma anal”. O ‘la Amoxicilina en vena desplaza a la toma oral’. Todo ello argumentado y acompañado lógicamente sobre qué agujero y qué formato es mejor para la toma medicamentosa. Sus ventajas, sus desventajas, su huella ecológica…

Pues a esos niveles parecemos andar en el sector del libro. Y los laboratorios (editores) y farmacéuticos (libreros) son los que hemos posibilitado y generado el caldo de cultivo para esos niveles de discurso.

Raquel Paris hace en facebook un comentario suficientemente clarificador:

Preferiria que lo que subiese fuese la venta de libros, en papel o digital. Creo que teniamos un exceso de titulos publicados y esta noticia me muestra que ¿no aprendemos?

Creo que lo relacionado con el ámbito digital tiene otro tipo de trascendencia cuando lo ponemos en perspectiva y en comparación con otros sectores.

Recientes datos del Eurostat parecen señalarnos que:

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  • Comparado con otro tipo de contenidos (música, audiovisual, juegos), el libro es lo que menos interés despierta.
  • Parece que el que despierte tan poco interés no es porque no haya contenido, ya que más del 75& encuentra lo que quiere.
  • Entre los contenidos culturales es el que menor interés despierta, a nivel europeo, para pagar una suscripción. En España hay un poco más de interés que, por ejemplo, la música.

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Parece que en lo digital, y hay algunos otros datos que lo certifican y que se presentarán en Liber, el libro y la lectura no las tienen todas consigo ni siquiera entre la población de alto nivel lector.

Esto probablemente sí sea más importante para reflexionar que el si son galgos o podencos, papel o digital, culo o boca.

Añadiré un detalle más como opinión cualitativa. Charlando este verano de manera sosegada con personas que trabajan en el ámbito bibliotecario me señalaban como uno de los ‘miedos’ la apertura del préstamo digital al contenido audiovisual; algo que, por otro lado tiene toda su lógica y que alguien parece querer frenar. Piensan y probablemente acierten, que barrería al libro.

Ahí lo dejo.

Lectura: soportes, contenidos. ¿Tendencias?

Inicio de año y ya empiezan a aparecer los primeros datos relacionados con la lectura, la producción editorial y demás temas.

Hay una tendencia que cada vez va cogiendo más fuerza en lo referente a la presentación de los datos o a los datos que se presentan y que parecen querer marcar una única dirección de interpretación. Me refiero, básicamente, al ronroneo continuo sobre la evolución de la lectura en relación a los soportes.

Y ello creo que a futuro y ya en el presente actual es preocupante ya que es en mi opinión un claro reflejo de que la dimensión cultural del libro va quedando arrinconada, no digo que sea la única, en función de una dimensión industrial. Y ello no es un hecho inocente, sino que es el fruto de una apuesta empresarial y de un modelo de negocio que, en general, nada tiene que ver con la cultura.

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Texto y envoltorio. La frase

Año 1942, aproximadamente….

“Desde aquel momento tuve que aprender a separar el texto que conservaba intacto su prestigio, del envoltorio que le imponían según la época. Dos cosas distintas que tomaban su propia dirección por separado, aunque no del todo…Fue una dura aunque provechosa lección de realidad que iba abriéndose camino por los subterráneos de mi cerebro… para resurgir años después”. (La Travesía del Libro. Memorias de Jean-Jacques Pauvert ; pag. 19)

Evolución del soporte

Para tener un poco de perspectiva

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Entonces también se dejaban oír los ecos del que constituía su obstáculo principal: los enormes poderes de la escritura quedaban inutilizados si sus circunstanciales soportes no resultaban suficientemente perdurables o si, por otra parte, no mediaba la lectura, porque también podía considerarse muerta la letra que nadie dotaba, al leerla, de vida. (Fernando Bouza; Qué es un texto; pag. 46)

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….les digo algo obvio, pero que mucha gente no sabe y otra sí, pero nunca se lo pone a pensar. Les digo que los libros no siempre fueron así, portátiles, rectangulares, de papel, con letras negras sobre fondo blanco y con las páginas fuertemnte unidas con cola o hilo por el lomo. Y entonces, si alguna vez pudieron cambiar, por qué no podrían volver a hacerlo. (Esteban Rottman; ; Soñar con subtítulos en Trama y Texturas 4; pag. 112)

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‘No veo qué hay de radical en publicar de nuevo libros que tienen entre 100 y 2.500 años de antigüedad. No hay nada nuevo en el contenido, sólo algo nuevo en el medio’ (Michael Hart, coordinador del proyecto Gutenberg. www.promo.net/pg )

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Cada artefacto de lectura ofrece un espacio distinto, una secuencia de lectura distinta. El hipertexto… tiene como espacio de lectura la pantalla… Este espacio de lectura pide una dosificación considerable del texto en pantalla. (Qué es un texto; pag 97)

¿Continente contenido? La falsa alternativa

Voy ya de vuelta a Bilbao en el ‘bus con wifi’ que por ahora va funcionando.

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Ayer a la noche estuvimos en la presentación del libro de Iñigo Lamarca, ‘Diario de un adolescente gay’ y disfrutamos después de una buena ‘cena conversacional’.

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Hoy se ha celebrado la asamblea de ARCE y antes de la misma he tenido tiempo holgado para desayunar tranquilo con prensa.

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Me he encontrado en El País un interesante artículo de José Luis Pardo que aborda de nuevo la importancia de los contenidos en los medios de comunicación más allá de los canales. Algo sobre lo que también se reflexionaba en la asamblea ahora que se andan abordando nuevos proyectos.

La pregunta clave es qué es lo que leeremos, más allá de dónde lo leeremos.

Reflexión parecida aunque traída desde otro hecho concreto se plantea César Coca que escribe sobre los ‘infumables’ en papel que se podrán comprar en la Feria del Libro de Madrid que prohibe expresamente la compra de contenidos, quizás no tan infumables, en digital.

Sobre este debate, sobre e de la calidad de los contenidos parece que nadie quiere entrar. Los ‘digitalistas’ parecen querer moverse en el todo vale y en la falacia del ‘todo accesible’. Los ‘papelistas’ veneran al árbol finamente laminado capaz de acoger cualquier bodrío.

Sigue faltando sentido y perspectiva.

Las revistas también saben lo difícil que es moverse en estas aguas y lo siguen intentando.

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La respuesta de la Feria del Libro de Madrid ha sido peregrina ya que una es la dimensión del sentido que puede tener o no la presencia del libro electrónico y otra, que es la que da el reglamento que es la prohibición expresa.

Mal camino es el prohibir y malo también el creer que todo da lo mismo.

Ya lo recogimos en su momento en un comentario cuando escribimos:

En relación a la Feria del Libro de Madrid el texto es meridianamente claro en su artículo 6.1.IV excluídos dice: Los libreros, editores, distribuidores y servicios de publicaciones de organismos oficiales e instituciones públicas que se dediquen principalmente a la venta, edición y distribución, respectivamente, de libros electrónicos o de libros que se publiquen por Internet o mediante cualquier otro soporte distinto de la tradicional edición impresa.

Y en el artículo 13.1 de derechos dice Vender libros, con excepción de libros de viejo, libros de saldo, libros electrónicos o libros que se publiquen en Internet o mediante cualquier otro soporte distinto de la tradicional edición impresa u otros objetos o producto comercial sin registro ISBN.

Sin comentarios.

 

Frankfurt:10-Liber:0

Si empiezan a rastrear los periódicos españoles, no digo los alemanes, verán que el espacio que ocupa ya en los mismos y la profundidad de la información en relación a la Feria del Libro de Frankfurt empieza, ya casi antes del partido, a ganar por goleada al Liber.

La lectura bondadosa, ingenua y torpe quizás llegue a decir que al Liber no le ha falta visibilidad y una lectura quizás un poco más seria y con un punto de maldad podría decir ¡para lo que hay que ver!.

Este ‘resultado’ nos sirve también para acercar las apuestas sobre qué soporte ganará en 10 años. Por cierto ¿por qué no llevar esta predicción a una casa de apuestas y comprobar posteriormente quién gana y si el nivel de acierto es semejante al de previsiones hechas ya hace años en las que para la fecha actual deberíamos estar ya sin papel?

No seré yo el que diga que no se está produciendo ya desde hace tiempo ese proceso y que están modificandóse tanto las lógicas creativas, de producción, comercialización, venta y distribución, pero……. ¡quién sabe! También hay cada vez más papel.

Lo que sí está claro es que los medios de comunicación españoles parecen haber mandado al Liber a la segunda división. Veremos qué pasa con la información de Guadalajara. Igual ya le resulta a la feria española imposible recuperar la primera categoría.

Campaña veraniega de los libreros

Los libreros asociados en Cegal también, como los editores, se han lanzado a la campaña veraniega, aunque todo hay que decirlo, un poco tarde.

Me llama poderosamente la atención el lema que parece han escogido para la misma por lo que he podido leer en algunos medios ya que en la web de Cegal a fecha de hoy no encuentro ninguna información sobre la misma.

Dice así: “Sin Ram, sin memoria, sin USB, sin ABS. Sin batería, sin enchufe. Sin aditivos, sin colorantes. Sin mantenimiento, sin contraindicaciones. Y sin gasolina. Pregunta a tu librero“.

Al mismo tiempo me encuentro hoy en El País en su edición en el País Vasco una librería de la que ya hemos hablado aquí recientemente  a la que podríamos calificar de díscola en la medida que vende dispositivos para consultar libros electrónicos.

Es curioso que aunque en la ley, que contó con el beneplácito de los libreros, se diga expresamente que: Se entienden incluidos en la definición de libro, a los efectos de esta Ley, los libros electrónicos y los libros que se publiquen o se difundan por Internet o en otro soporte que pueda aparecer en el  futuro….(art. 2 a) se plantee en la campaña un concepto de libro excluyente.

La comparación, además, sobre los soportes  y el teórico mantenimiento y gasto podría ser ecológicamente muy discutible sobre todo en un sector que genera un importante volumen de devoluciones y unos gastos logísticos desmesurados.

Vamos a ver si tenemos suerte y encontramos un cartel para constatar que lo dicho por los medios es lo que realmente pone, pero nos parece poco acertado y ‘defensivo’ en su tono.

Qué es o no es un libro

“Cuando tengamos una novela descomponible e interactiva, cuyo disfrute proceda de la lectura del texto, de la audición de la banda sonora y de la observación de imágenes, no sé si aún podremos hablar de libros, aunque sean electrónicos. Nos encontramos ante una realidad completamente nueva en su concepción, en su realización y en su disfrute. Y que, en esa medida, implica a autores y a editores con capacidades inéditas, entre la edición de libros, la realización televisiva o cinematográfica y la producción musical”

Este texto de Giuseppe Laterza recogido en un libro de lectura muy recomendable, por lo menos en sus inicios que es donde me encuentro como es “El papel y el píxel” de José Alfonso Furtado y editado por Trea y que si hubiera sido leído previamente por los legisladores quizás hubiera tenido como consecuencia otra definición de libro en la Ley del año pasado, se une a la reflexión que como tantas veces de manera acertada nos acerca Joaquín en Los futuros del libro sobre a mi entender el mismo tema aunque quizás discrepe con él sobre la intencionalidad industrial o intelectual de mantener esa vaguedad que señala en la definición, pero esto será motivo seguro que agradable de una charla más cara a cara y distendida.

Un último apunte nos lo acerca Rodríguez Rivero en El País con una llamada a la seriedad a la industria .

Que la reflexión y el debate sigue siendo necesario lo podemos ver, por ejemplo, en el marco de las Ferias.

Así en el Reglamento de la Feria del Libro de Madrid se dice en su artículo 6.1 que se refiere a los ‘sujetos excluidos’: Los libreros, editores, distribuidores y servicios de publicaciones de organismos oficiales e instituciones públicas que se dediquen principalmente a la venta, edición y distribución, respectivamente, de libros electrónicos o de libros que se publiquen por Internet o mediante cualquier otro soporte distinto de la tradicional edición impresa.

Y en la Feria del Libro de Sevilla nos encontramos con otro mensaje y otra realidad expositiva.

Sería seguramente de interés plantear un debate reposado que separara a ser posible los elementos conceptuales de los industriales.

El libro de Héroes del silencio

El domingo me entregaron con El País el libro de Héroes del Silencio. ¿El libro? Sí. El libro.

¡Qué me dice! ¿Que a usted le dieron un CD con 61 páginas que incluían las canciones (13 páginas), fotos (23 páginas), índice y créditos (9 páginas) y texto (16 páginas)?

No, no a usted le han dado un libro con un material complementario sonoro.

Vea:

obra científica, artística, literaria o de cualquier otra índole que constituye una publicación unitaria en uno o varios volúmenes y que
puede aparecer impresa o en cualquier otro soporte susceptible de lectura.

Se entienden incluidos en la definición de libro, a los efectos de esta Ley, los libros electrónicos y los libros que se publiquen o se difundan por Internet o en otro soporte que pueda aparecer en el futuro, los materiales complementarios de carácter impreso, visual, audiovisual o sonoro que sean editados  conjuntamente con el libro y que participen del carácter unitario del mismo, así como cualquier otra manifestación editorial.

Pero, ¿no se ha dado cuenta que hasta tiene ISBN? Dos además, a falta de uno. El de Obra Completa (978-84-9815-852-6) y el de volumen dentro de esa obra (978-84-9815-837-3).

Como buen libro que se precie, además, no está en el ISBN.

Bueno, pues nada. Héroes del silencio abandona la cultura musical y se adentra en la cultura del libro.

¡País!

¡Cuidado bibliotecarios no vayan a situar el soporte junto al resto de CDs!

El libro, el soporte más evolucionado

Si pensamos desde la lógica del usuario y de las nuevas tendencias que llevan hacia la movilidad, el uso individual y silenciosos, la selección de contenidos a la medida, quizás resulte que el soporte más avanzado sea el libro que ya evolucionó hace mucho hacia esa demanda de sus usuarios.

Interesante la reflexión y el punto de vista de Juan Cueto al que llego gracias a Documentalista enredado