La borraja y el libro tienen muchas cosas en común. Paco Goyanes

Hace pocas fechas di cuenta por aquí del nombramiento de Paco y Ana como cofrades de honor de la Cofradía de la borraja.

Coincidió casi en el tiempo, fue unos días antes, con el hecho de que entre plato y plato una buena amiga me pusiera al tanto de las ‘hojas volanderas electrónicas’ que desde Cálamo hacen llegar periódicamente a un conjunto de miembros privilegiados.

Si uno se mueve y enreda un poco se puede conseguir que te llegue para después poder disfrutar con ella y hacer, como es mi caso hoy, de vocero y divulgador.

Aquí os dejo con la natural y ecológica reflexión que las amigas de Cálamo nos han hecho llegar y sobre la que estoy seguro la mayoría de los humanos lectores no os habíais puesto a reflexionar. Yo, por lo menos, no.

si estamos a libros y borrajas estamos a libros y borrajas

La borraja y el libro tienen muchas cosas en común.

Una y otro exigen paciencia y dedicación. La borraja se ha de lavar y pelar para evitar sus asperezas. Un libro se ha de seleccionar con cuidado para salvar autores ásperos y con poco que contar. La borraja es una verdura humilde y discreta, que se nos ofrece sin grandes alaracas. La literatura en la más humilde de las artes, se construye en soledad, sin más artificios que la imaginación y el papel (o la pantalla del ordenador), bien que le pese al exceso de producción editorial que lanza al mercado libros como churros, pues churros muchos de ellos son.

La borraja nos tienta desde sus mil recetas, con almejas, con arroz, con patatas. El libro se nos ofrece de mil y una maneras, con poemas, con relatos, con filosofías. La borraja es sana y sabrosa, pero puede resultar indigesta si se cocina mal. El libro es cultura y sabiduría, pero también puede ser indigesto por pedante, mal escrito o peor hecho.

La borraja a veces tiene manchas. El libro siempre tiene erratas. No hay nada más hermoso para un agricultor que una mata de borrajas frescas. No hay nada más bello para un librero que un montón de libros recién publicados…y vendidos.

Zaragoza, ciudad de 700.000 habitantes con un río por el medio, el Ebro, disputa la capitalidad mundial de la borraja a la bella Tudela. Frankfurt, ciudad de 700.000 habitantes con un río por el medio, el Meno, disputa la capitalidad mundial del libro -merced a su Feria Internacional- a Nueva York. También de las finanzas, pero si estamos a libros y borrajas estamos a libros y borrajas.

En Zaragoza hay vida literaria merced a sus buenas librerías y bibliotecas, a sus pocas editoriales y a un escaso pero generoso público lector del que tú formas parte. En Frankfurt también saben de borrajas gracias a su pasión por la Grüne Sosse, salsa verde muy popular que se elabora con sietes hierbas diferentes: perifollo, berro, perejil, pimpinela, acedera, cebollino y… ¡borraja! Zaragoza y Frankfurt, hermanadas por borrajas y libros.

¡Viva la borraja, viva el libro!

(Aconsejamos no cocer libros, ni regarlos con aceite de oliva. En eso la borraja es más dúctil, no nos engañemos)

La importancia del objeto libro. Diego Moreno y Éric Vigne

Me ha resultado muy interesante la entrevista de Teresa Peces a Diego Moreno, editor de Nórdica, en Zenda libros.

Me interesa hoy poner el foco en la siguiente afirmación que es hecha por el propietario de la primera editorial española que tuvo una aplicación para el ipad y que nunca ha hecho ‘ascos’ a las nuevas tecnologías.

Dice Diego:

Nuestros libros no son libros habituales, el valor añadido de la impresión y el papel que utilizamos es muy importante y en América eso no se puede conseguir. Cuando vendes no solamente un texto, sino que vendes también una edición, el lector lo valora de veras, de hecho en América nuestros libros son un poco más caros que la media pero el lector lo valora mucho. Si utilizamos papeles normales y ediciones simplonas, bajaría mucho nuestra imagen de marca. La edición bajo demanda está muy pensada para el lector anglosajón que da mayor importancia al contenido y no tanto al continente. Yo creo que un libro bien editado aporta un plus de placer al lector. El buen vino no se bebe en un vaso de plástico, no sabe igual. En un libro, igual la experiencia de lectura está relacionada con su presencia final.

Me interesa, por un lado, la referencia que hace a la impresión bajo demanda, pensada para el lector anglosajón y que da más importancia al contenido y no tanto al continente. Recuerdo como en fechas recientes se nos ha intentado ‘colar’ por lo menos en sus titulares, la impresión del papel clave que puede jugar la impresión bajo demanda.

Me interesa el concepto que Diego maneja de ‘vender una edición’, no solamente un texto, poniendo así en valor el objeto, muy en línea en mi opinión con lo que escribe Éric Vigne en el último número de Texturas, el 32:

El objeto libro es el resultado del trabajo del editor a partir del momento en que da una existencia objetiva a un texto literario. Es un proceso que tiene lugar íntegra y exclusivamente dentro del universo literario: el editor tiene que dar con la forma material más adecuada para una escritura única y darle así el mayor eco posible. En los albores del siglo XX este desafío era esencialmente literario: en un momento en el que los procesos industriales ofrecen la posibilidad de hacer llegar estas obras a un lectorado cada vez más amplio, la alternativa entre el simbolismo, que tiende a degenerar en hermetismo para bibliófilos, y el naturalismo, que se deja tentar por los cantos de sirena del entretenimiento de una mayoría, es, a ojos de una nueva generación de editores, una trampa en la que no están dispuestos a caer.

Y me centro ahora, en el segundo comentario que hace, al señalar que ese modelo está muy pensado para el lector anglosajón, lo cual nos deja entrever que en su opinión, que comparto, existen modelos distintos, y sectores distintos en el fondo por su modo de hacer, de ver y de netender, la cultura y el objeto libro que en algunos casos sirve como mediación de la misma.

Ante un modelo anglosajón aparentemente más industrial y con menos alma tenemos también un modelo francés, como el que puede representar Antoine Gallimard que sigue afirmando: La edición es pura artesanía. Este espíritu recoge también mejor el punto 10 de las propuestas para una política cultural del que me hacía eco ayer:

Se recomienda generar y trabajar desde los tiempos y los ritmos de las personas, no influidos por valores exclusivamente económicos o por dinámicas de cumplimiento de objetivos cuantitativos (de promoción, de público, de rentabilidad…).

Y es que no todo es lo mismo ni es la primera vez que Diego pone el acento sobre en dónde se encuentra en su caso la sofisticación de su trabajo: en el papel.

 

Marina Garcés, o de cómo el libro hace palpables las ideas

Encuentro en esta entrevista a Marina Garcés realizada por Bárbara Bayarri en Pliego Suelto una reflexión que estoy convencido que a Manuel Ortuño le va a sonar y creo que agradar porque por lo menos a mí me trae ecos de conversaciones mantenidas…

Dejo aquí, sin más, la pregunta y la respuestas que creo son bastante claras para personas de mente abierta y capaces de moverse en los matices y lejos de la unidimensionalidad.

Fuera de clase compila los textos que escribiste para el Diari Ara. Teniendo en cuenta que todos ellos pueden consultarse on line, ¿qué te lleva a reunirlos en un libro?

Estos textos han tenido, y siguen teniendo, lecturas distintas según cómo son recibidos: durante dos años, columna a columna, en el periódico en papel o en la subscripción digital; de forma salteada en el archivo digital del periódico y a través de las redes sociales, independientemente de su momento de publicación; y finalmente reunidos en un libro.

Esta tercera lectura da otro cuerpo a la escritura en su conjunto. No es una simple colección, hay un tejido tanto en las ideas como en el modo de aproximarme a ellas que a través del libro se hace palpable

.

Lectura… quizás no todo es lo mismo

No voy a entrar en si es galgo o podenco, en si es papel o digital, pero sí que me parece que requiere una reflexión sosegada lo que afirma Emilio Lledó en una reciente entrevista en El Mundo cuando dice:

en este tiempo nuestro existe también una educación inmovilizadora cada vez más extendida. Es la que tiene que ver con el ámbito de las redes sociales y de los teléfonos móviles. Eso podría conducirnos a una sociedad inmovilizada. Los flashes momentáneos que generan las redes sociales impiden el pensamiento, lo anestesian. Pues pensar es una forma de dotar al individuo de fluidez, de agilidad, de amplitud. Lo opuesto al sedentarismo de los mensajes instantáneos. El mejor reflejo para representar esta idea es el libro y la lectura. Ellos, los libros, ofrecen siempre una posibilidad de diálogo. Pero cada vez hay menos interés por dialogar.

Quizás la doble afirmación de McLuhan: el medio es el mensaje y, también, el medio es el masaje reflejan con claridad la intencionalidad de la pantalla: sedentarizarnos y acomodarnos con el suave arrullo del masaje que relaja la mente. Quizás, y digo sólo quizás. Reflexionar sobre ello, sobre el hecho de que es probable que no sea lo mismo el dónde y el qué se lee si lo que queremos es más fluidez, agilidad y amplitud, no estaría de más.

El reflexionar, digo.

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A veces, la industria, tiene demasiada prisa, la tecnológica más que la cultural y parece no tener tiempo para lo que quizás sea lo importante.

Espera con La mujer de la libreta roja de Antoine Laurain entre las manos

Hoy, ha tocado repetir la espera en los mismos espacios que ya visitamos en septiembre del año pasado.

Cinco horas de silencios compartidos en los que un libro intento que sea siempre una posible compañía para la espera.

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La mujer de la libreta roja me ha acompañado de principio a fin.

Y como me ocurre muchas veces con los buenos libros iba encontrando guiños más allá de la preciosa historia para el más acá que estaba viviendo-esperando.

Os dejo algunos de ellos.

  • Sólo lo sublime puede ayudarnos a sobrellevar lo ordinario de la vida (7)
  • Existen amores efímeros, destinados a morir desde el comienzo y en un plazo muy breve, aunque enn general no se cobre conciencia de ello hasta el momento en que se acaban. (73)
  • ¿Cómo puede uno desaparecer tan fácilmente de la vida de alguien? Quizá con la misma facilidad, a fin de cuentas, con la que se entra en ella. Un hecho azaroso, un breve intercambio de palabras y empezaba una relación. Un hecho azaroso, un breve intercambio de palabras y terminaba esa misma relación. (75)
  • Los llamados «remordimientos», relacionados con algunos episodios de nuestra vida en que casi estamos seguros de no haber tomado la decisión correcta, tienen una variante más singular, que nos envuelve en una embriaguez misteriosa y dulce: la nostalgia de lo posible. (123)
  • Hay seres misteriosos -siempre los mismos- que montan guardia en todas las encrucijadas de nuestra vida. (129)

Haga cosas hermosas, Laure, sea feliz, al menos inténtelo, la vida es muy frágil, como usted misma ha podido comprobar. (120)

Daniel Innerarity, el libro y la lectura

Sugerentes las respuestas de Daniel Innerarity a las preguntas planteadas por Antonio Adsuar y que podéis leer en Libros de ensayo.

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Os dejo alguna para que vayáis haciendo boca y que seguro que pueden ser campo de conversación y reflexión para los matices.

  • Cuando leemos un libro pareciera que somos menos libres y autónomos que cuando navegamos por mundos-web pero, en el fondo, el lector es más soberano que el internauta.
  • Los libros son un antídoto necesario contra la impaciencia, la lectura lineal y pausada tiene virtudes inestimables.
  • Aquellos que señalan que el libro ha perdido en parte la supremacía en la esfera de la cultura tienen toda la razón.

Ver entrevista completa.

Felices lecturas pacientes para este fin de semana.

 

El (un) libro como parte de un ecosistema.

Todo objeto necesita su sujeto que lo nombre y lo contextualice.

El libro no es un objeto, sino el genérico de muchos objetos distintos que son, al mismo tiempo, contextualizados de manera distinta por los sujetos.

El libro, en genérico, no es por lo tanto un objeto cultural porque todas sus concreciones no lo son. Algunos libros serán objetos y mediaciones culturales

Hay algunos libros que son contextualizados y puestos en relación por algunos sujetos con el ‘genérico cultural’ y son concreción y/o mediación cultural.

Algunos libros pueden ser excelentes objetos de intercambio social o de puesta en valor cultural.

Ahora bien, los objetos tienen forma y contenido y ambos como elementos de significante y significado les hacen jugar un papel simbólico específico en un ecosistema.

Si cambia el significante o la forma cambiará casi con seguridad el papel simbólico que juega y puede incluso llegar a cambiar el significado que supera al propio contenido.

En la medida en que la cultura y sus manifestaciones es un fenómeno complejo que no está vinculado únicamente a una función comunicativa sino también a unas prácticas sociales y unos modos y maneras, es difícil pensar que el cambio de un significante y de un formato sea algo neutro y sin efecto en el ecosistema cultural, relacional y comunicacional.

Cuando se pasa a generar un discurso donde lo que prima es el elemento objetual sobre el elemento del significado, la consecuencia a medio plazo suele ser la pérdida de sentido en favor de la mediación que nunca es neutra porque siempre tiene un valor económico.

Todo lo anterior me viene en parte sugerido por algunos fragmentos de Elogio del papel de Roberto Casati

Libro electrónico, bibliotecas y operadoras

Es claro que alreredor del libro electrónico hay nuevos agentes y también un replanteamiento del papel y funciones de otros históricos.

Dos reseñas rápidas pero de interés:

1. El nuevo papel,  los nuevos servicios y nuevas formas de acceso que pueden llegar a ofrecer las bibliotecas.

Biblioteca digital

(Visto en Ediciona)

2. Los nuevos medidadores o distribuidores que pueden aparecer como son las operadoras telefónicas.

Curiosamente a las segundas les falta llo que a las primeras les sobra…Contenidos.

El libro de Héroes del silencio

El domingo me entregaron con El País el libro de Héroes del Silencio. ¿El libro? Sí. El libro.

¡Qué me dice! ¿Que a usted le dieron un CD con 61 páginas que incluían las canciones (13 páginas), fotos (23 páginas), índice y créditos (9 páginas) y texto (16 páginas)?

No, no a usted le han dado un libro con un material complementario sonoro.

Vea:

obra científica, artística, literaria o de cualquier otra índole que constituye una publicación unitaria en uno o varios volúmenes y que
puede aparecer impresa o en cualquier otro soporte susceptible de lectura.

Se entienden incluidos en la definición de libro, a los efectos de esta Ley, los libros electrónicos y los libros que se publiquen o se difundan por Internet o en otro soporte que pueda aparecer en el futuro, los materiales complementarios de carácter impreso, visual, audiovisual o sonoro que sean editados  conjuntamente con el libro y que participen del carácter unitario del mismo, así como cualquier otra manifestación editorial.

Pero, ¿no se ha dado cuenta que hasta tiene ISBN? Dos además, a falta de uno. El de Obra Completa (978-84-9815-852-6) y el de volumen dentro de esa obra (978-84-9815-837-3).

Como buen libro que se precie, además, no está en el ISBN.

Bueno, pues nada. Héroes del silencio abandona la cultura musical y se adentra en la cultura del libro.

¡País!

¡Cuidado bibliotecarios no vayan a situar el soporte junto al resto de CDs!

El libro por venir

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Así se titula un libro de Blanchot editado por Trotta y el artículo de Sandra Santana del que he tenido conocimiento por dos hechos: el estupendo servicio que presta la plataforma colaborativa Dialnet y la decisión de La Complutense de volcar los textos completos de muchas de sus revistas en la plataforma.

Me ha parecido que este artículo refleja parte de esas nuevas posibilidades abiertas y que dejan sobre la mesa, sobre la pantalla o sobre el espacio todo un interrogante abierto.

Los legisladores, y los parlamentarios quizás deberían leer eel artículo de Sandra antes de abordar de nuevo la tarea de exposición de motivos de la nueva ley que tan poco nos ha gustado .

¿49 páginas?

Juan Varela lanza una incitación que comparto como planteamiento. A la hora de abordar este debate hay una frase de Millán que se la escuché en Santiago en Noviembre, creo, del año pasado que, creo, resume la tesis de partida: Los libros son los envoltorios de papel en los que llegan los libros a nosotros. llevan bitios dentro.

No es, por tanto, un problema de soporte o canales, sino de concepciones .

Antonio Rodríguez de las Heras en el tan traído y llevado por mí Primer Congreso Nacional de la Lectura del que en fuentes oficiales todavía nada podemos leer señalaba que nos encontramos en una situación en la que hay:

– Nuevos espacios de lectura.

– Nuevos tipos de lectura.

– Nuevos artefactos de lectura.

– Nueva movilidad.

y que como consecuencia de ello muchos de los sueños de la cultura libresca se cumplirán mejor.

Todo ello le llevó a afirmar al final que “el encuentro entre Tic y nuevos lectores va a dar lugar a una era de esplendor en la lectura y escritura”.

Bienvenida sea la era

Siempre hay algún libro que dé respuesta a nuestra necesidad más íntima

‘Para nosotros, lo sagrado de un libro eran las palabras, pero el papel, la tela, el cartón, el pegamento, el hilo y la tinta que las contenían no eran más que un recipiente, y no era ningún sacrilegio tratarlos con toda la licencia que dictan el deseo y el pragmatismo. El mal uso de un libro no era una señal de falta de respeto, sino de intimidad’ (Anne Fadiman. Ex Libris. Confesiones de una lectora)

Hoy al llegar a casa de mi madre, muchos sábados, seguimos comiendo las ya tres generaciones juntas, me encuentro esta imagen que me produce la ilusión de lo cotidiano, de algo que siempre nos ha acompañado y lo sigue haciendo.

En unos días podrán volver a sus estanterías.

Libro, memoria e imaginación. Jorge Luis Borges. La frase

De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación. (Jorge Luis Borges)

Los oficios del libro

oficios-del-libroAddenda et corrigenda publicó hace tiempo una entrada referente a los oficios del libro y a una “feria” que en relación a los mismos se había celebrado en Francia.

Nos vamos acercando ya al inicio de Ferias del Libro y pensamos que sería una buena idea el contextualizar el soporte, cada uno de los libros con un mejor conocimiento de todos los “oficios” intervinientes en la creación y comercialización del mismo.

Por si alguien se anima aquí esta el programa.

Libro y contenido

Libro no es igual sólo a papel. La R.A.E. dixit

Libro no es igual a literatura. La Industria editorial dixit.

De hecho, algunos de los grandes grupos editoriales se han construido al margen de la literatura que ha funcionado, en algunas ocasiones, como “guida” visible del pastel. Así el libro de texto ha servido para crear industria (Santillana-Prisa-Alfaguara) o el “contenido científico” para ser deglutido por grandes empresas (Aranzadi-Thomsom; Praxis-Wolters Kluwer).

Sobre las peculiaridades de estos últimos se reflexionó también en las Jornadas de la Edición en el Siglo XXI.

Mañana en Bilbao lluviosa y destemplada. Levantada tardía. Desayuno en la cama, encima servido. Música escogida cerquita de la oreja. Un libro recién empezado la noche anterior y… el disfrute de poder seguir leyendo sin prisa y con todo el tiempo a disposición propia.

¿Quién? ¿Yo? No. Mi hijo.

Pero nosotros disfrutamos viéndole y oyendo la música.

Bien mirado, la cama es un gran invento y el libro otro.

El libro: la mejor máquina de leer. José Antonio Millán (La frase)

’La lectura a través de la red está por lo general al servicio de la búsqueda de datos, de asimilación de informaciones breves. Nadie lee una novela extensa, un ensayo largo en pantalla (entre otras cosas porque es muchísimo más incómodo). Y la lectura detenida y extensa es la que más forma los hábitos lectores, los automatismos y las capacidades de una extracción eficiente de información. Por no hablar de la articulación interior y de la capacidad del diálogo con los otros, sobre la que pronto tendremos que decir algo. Para educar en la lectura siguen siendo necesarios los libros, porque los libros son las mejores máquinas de leer’ (José Antonio Millán, La lectura y la sociedad del conocimiento pag. 55-56)