Mercado libro Estados Unidos. El papel sigue creciendo y supone el 75 por ciento de las ventas

Entre los nuevos soportes, según los datos facilitados por la Association of American Publishers que recoge información de 1375 editores, el papel sigue creciendo y ocupando claramente el primer lugar como soporte.

2016 % sobre total 2017 % sobre total 2018 % sobre total
Papel 5715,3 76,60 5774,9 76,39 5882,2 75,50
Audio book 264,8 3,55 342,2 4,53 469,3 6,02
eBook 1157,7 15,52 1054,2 13,94 1016,2 13,04
Otros 323,1 4,33 388,5 5,14 422,8 5,43
7460,9 7559,8 7790,5

El segundo lugar, en cifras absolutas, lo sigue ocupando todavía el ebook. El audiolibro y otros soportes no alcanzan siquiera a la cifra del ebook que es la quinta parte de la del papel.

Estados Unidos y la persistencia de los datos. El soporte papel es el que más crece. ¿Se oye?

Los datos  , los números enteros, los porcentajes, las fuentes, las comparaciones…

El error está en entender el dato como un fin en sí mismo y no como un elemento que contribuye a generar un conocimiento que previamente no existía o no estaba explicitado. (Álvaro Fierro, Andoni Garaizar, Andoni Lastra & Aitzol Batiz en Revista Texturas 32; Trama editorial, pag. 44)

En el mundo del libro cada vez se parecen más a prospectivas electorales. ¿Quién gana, quién pierde? ¿Qué presento? ¿El crecimiento porcentual?, ¿los datos absolutos? ¿con quién comparo? Si este soporte crece… ¿quién baja? ¿qué mido? ¿quién me da los datos?…

Ahora parece que sólo existe el crecimiento del audiolibro. Hace unos años, pocos parecía que reinaba el eBook… A rey muerto, rey puesto, pero… siempre, por ahora, en los márgenes de algún sistema. Porque lo de Amazon es otra historia que se presenta en modo monarquía absolutista. Mientras tanto… el papel parece seguir limpiando la honra.

  • De los 140 millones de crecimiento, 109,7, el 78% es en papel.
  • El papel es el soporte que más crece.
  • Si el papel crece, el audiolibro canibaliza al ebook y su peso conjunto es menor en 2018 que en 2017.

Los datos de la AAP resumidos, en evolución del primer cuatrimestre comparado entre 2017 y 2018 vienen a decir esto en números y en porcentajes de presencia en mercado por soportes.

En cualquier caso la pérdida de centralidad de la lectura leída, mirada, palpada, susurrada, ¿escuchada?… sigue su camino hacia los márgenes del negocio del entretenimiento.

 

 

Ventas de libros en EE.UU. Primer trimestre 2018

La tendencia de ventas en lo referente a soportes en Estados Unidos no parece hasta la fecha ofrecer cambios sustanciales en lo referente al peso de los mismos. Habrá que ver cómo evoluciona en los próximos trimestres.

2016 2017 1º T 2018
ebook 16,32 15,40 17,03
Papel 70,68 69,71 71,79
Audiolibro 3,58 4,51 6,23
Otros 9,43 10,38 6,96

 

El peso del papel es el que más aumenta de 2017 al primer Trimestre de 2018.

 

El papel…¡pero sigo siendo el rey! en Estados Unidos por lo menos…

Ya sé, ya sé… que lo importante es leer…. ¿cualquier cosa?

Que no importa en qué soporte se lea… ¿seguro?

Que vivimos en la sociedad del porcentaje ¡eso sí!

Vistos estos datos de año completo quizás lo único que se puede afirmar con claridad es que según los mismos el papel sigue siendo el rey.

El titular probablemente más fiel sería: según  los datos de la Asociación de Editores Americanos, el papel sigue suponiendo el 75% del mercado del libro en Estados Unidos.

2016 % sobre total 2017 % sobre total
Papel 5715,3 76,60 5774,9 76,41
Audio book 264,8 3,55 343,4 4,54
eBook 1157,7 15,52 1103 14,59
Otros 323,1 4,33 336,6 4,45
7460,9 7557,9

 

Y algunos seguirán buscando dónde están los lectores de libros… en la red parece que no

Acabo de dar un vistazo al sugerente estudio de AIMC Marco general de los medios en España elaborado con datos del 2015.

Abundante información con series de datos desde el año 1999.

Dejo por aquí sólo algunas pinceladas.

Clase-nivel social, edad y tamaño de población siguen siendo variables claves para ver que no todo el monte es orégano. Internet tampoco ‘iguala’ las diferencias reales ni penetra de la misma manera. Aquí lo único que nos iguala sigue siendo la ‘caja tonta’ que parece ser la más democrática y accesible como canal. (página 15).

La audiencia de los periódicos, en su conjunto, es un 20% menos que en 1999 (de 35,2 millones a 28,5). La de los suplementos se ha quedado reducida, en el mismo período a un tercio (de 31, 3 a 11).

Al libro en la red ni se le espera. Hay lectores ¡faltaría más! como buscadores-sabuesos de información, lectores de correo electrónico, incluso algunos serán escritores, y, también lectores de información de actualidad.

Encontraréis a quienes ven cine, juegan, se descargan podcast, compran, oyen música, leen incluso también en redes sociales, son activos en blogs y foros…; pero ¿leer libros? No parece ser la lectura la actividad que enamore.

usointernet

Más datos… (página 69). En el año 1999 el 30,6% de la población compraban libros para uso personal. En el año 2015, el 20,5. ¿Cuándo empezó a cambiar la tendencia con claridad? En el año 2006.

En cambio, aunque con menor porcentaje poblacional, los espectáculos en vivo como los conciertos y el teatro se mantienen estables. No así el espectáculo del fútbol que ha perdido casi el 60% de la audiencia.

Algunos se seguirán empeñando en que es el nuevo medio para la lectura, los usuarios no parecen tener interés en que puedan confirmar sus hipótesis. El estudio de la ONTSI sobre el perfil demográfico de los internautas marca también la misma tendencia.

Alguna flota pesquera seguirá haciendo el agosto mientras seguimos comprobando que el libro pinta menos.

redessocialesnormal

Más que libros. ¿Sutileza o torpeza?

Paso delante del escaparate de una gran cadena.

Veo este anuncio.

DSC_0004Y me quedo con algunas dudas.

– La primera, el interrogante que he señalado en el título: ¿sutileza o torpeza? Me inclino por la segunda.

– La segunda. Hay una prueba evidente de que libros y e-books no son lo mismo. No sé si la clasificación se ha hecho en función del IVA impositivo o como reconocimiento de diferencia situando además al e-book en el punto medio entre un aparato y el juego.

– La tercera. ¿Será que se quiere mantener, gráficamente por lo menos, la superioridad del libro frente a los otros productos?

– La cuarta. Ese mucho más ¿qué quiere indicarnos? ¿cantidad en la oferta o calidad en la nueva oferta que antes no existía?

– La quinta. Esta os la dejo como regalo de Navidad aunque supongo que muchos habréis visto este mismo anuncio. ¿A qué cadena se le puede ocurrir anunciarse así?

Abrazos y que este 25 sea tan moderadamente feliz como debería ser todo el año.

¿Por qué no conspiramos por el libro y, mejor, por la lectura?

CONSPIRAR

1. intr. Dicho de varias personas: Unirse contra su superior o soberano.

2. intr. Dicho de varias personas: Unirse contra un particular para hacerle daño.

3. intr. Dicho de dos o más cosas: Concurrir a un mismo fin.

4. tr. ant. Convocar, llamar alguien en su favor.

Juan Cruz ha escrito recientemente sobre la conspiración contra el libro utilizando viejos y repetitivos argumentos que lo único que ponen de manifiesto es que de tan viejos que son no sean probablemente los motivos reales. Cada vez que veo que en el sector se apunta hacia fuera recuerdo siempre la diferencia entre adversarios y enemigos con la que a veces se juega en política. Los adversarios son los otros y los enemigos los tenemos dentro. Dentro del sector en este caso como, por ejemplo, en el propio grupo Prisa montando a partir de una propuesta editorial que ahora, ya hace tiempo, se pretende poner en otras manos para, conspirando, desde dentro, cargarse parte de esa estructura que se quiere defender, pero con el único fin de dar de comer a meros socios capitalistas, auténticos enemigos, quizás del libro, pero que como buen zorro se han colado en el gallinero.

Siguen sobrando los cantos de plañideras y más si vienen desde grupos mediáticos que han cambiado a los lectores por el capital.

Siguen sobrando los discursos que no se sabe bien qué pretenden y reivindican cuando mitifican al libro, la librería, el editor…. como si todos y cada uno fueran por abstracción ‘divinos’ y parte de una ‘santísima trinidad’ intocable y que quizás hasta la fecha no ha mirado con suficiente nitidez hacia los lectores y las bibliotecas, sino sólo hacia su modelo de negocio que poco tiene que ver con la lectura.

Con los enemigos en casa difícil será conspirar (convocar, llamar a alguien a su favor) a favor de la lectura. Quizás los únicos que puedan hacerlo son aquellas personas que no se mueven directamente por los intereses económicos y de negocio: los bibliotecarios y los lectores

Sin lectura, sin lectores, no habrá ni libros, ni editores, ni libreros.

La pregunta no es si el libro sobrevivirá o no…La cuestión es más bien si los actuales editores podrán sobrevivir al cambio.[1]

La concentración creciente de editoriales en un puñado de grupos lleva tarde o temprano a una manipulación de la memoria y de la conciencia histórica… En su reseña sobre ‘A la sombra de los libros’ Christopher Domínguez toca con su dedo crítico la llaga mexicana: “En México y en el resto del mundo, el principal problema está en la concentración oligopólica de la industria editorial  en un puñado de empresas que, en pocas décadas, ha arrojado del mercado a cientos de editores independientes cuya sobrevivencia incumbe tanto a la vieja libertad de comercio como a la diversidad cultural que exigen las formas avanzadas de democracia. Los remedios (o los correctivos o los paliativos) están a la vista y en manos de los políticos. Esta paradoja sólo puede alimentar como un caldo de cultivo el crecimiento del autoritarismo en el seno de una sociedad conformista –y perdónese la redundancia- que está muy conforme con serlo. La lección de este ensayo provocador que recuerda ciertos textos críticos de la Escuela de Frankfurt, estriba en la dialéctica de la Ilustración que se viene debilitando alarmantemente desde hace unos cuantos años a medida que decaen las luces y se desarrolla la industria pesada de la llamada ‘cultura de masas’.[2]

Sólo una nota final. Es difícil que las conspiraciones se hagan desde el centro, desde el poder. Al igual que los movimientos sociales deben surgir desde aquellas personas y grupos que el día a día se les hace irrespirables y esto raramente ocurre entre los ‘poderosos’.

“A lo largo de la historia, los movimientos sociales han sido, y siguen siendo, las palancas de cambio social. Normalmente surgen de una crisis en las condiciones de vida que hace que a la mayoría de la gente le resulte insoportable el día a día. Les mueve una profunda desconfianza en las instituciones políticas que gestionan la sociedad. La mezcla de deterioro de las condiciones materiales de vida y una crisis de legitimidad de los gobernantes y su gestión de los asuntos públicos induce a la gente a tomar sus asuntos en sus manos, participando en acciones colectivas diferentes de los canales institucionales prescritos, para defender sus reivindicaciones y, en última instancia, cambiar a los gobernantes e incluso las reglas que conforman su vida… Los movimientos sociales no surgen sólo de la pobreza o de la desesperación política. Requieren una movilización emocional desencadenada por la ira contra la injusticia flagrante y por la esperanza de la posibilidad de un cambio”[3]


[3] Castells, Manuel; Redes de indignación y esperanza; Alianza; pag. 209 y 211


[2]  Castañón, Adolfo; Trópicos de Gutenberg; Trama; pag. 164-165


[1] Zenker, Alejandro en Varios; El libro y las nuevas tecnologías; Solar editores; pag. 24