Y algunos seguirán buscando dónde están los lectores de libros… en la red parece que no

Acabo de dar un vistazo al sugerente estudio de AIMC Marco general de los medios en España elaborado con datos del 2015.

Abundante información con series de datos desde el año 1999.

Dejo por aquí sólo algunas pinceladas.

Clase-nivel social, edad y tamaño de población siguen siendo variables claves para ver que no todo el monte es orégano. Internet tampoco ‘iguala’ las diferencias reales ni penetra de la misma manera. Aquí lo único que nos iguala sigue siendo la ‘caja tonta’ que parece ser la más democrática y accesible como canal. (página 15).

La audiencia de los periódicos, en su conjunto, es un 20% menos que en 1999 (de 35,2 millones a 28,5). La de los suplementos se ha quedado reducida, en el mismo período a un tercio (de 31, 3 a 11).

Al libro en la red ni se le espera. Hay lectores ¡faltaría más! como buscadores-sabuesos de información, lectores de correo electrónico, incluso algunos serán escritores, y, también lectores de información de actualidad.

Encontraréis a quienes ven cine, juegan, se descargan podcast, compran, oyen música, leen incluso también en redes sociales, son activos en blogs y foros…; pero ¿leer libros? No parece ser la lectura la actividad que enamore.

usointernet

Más datos… (página 69). En el año 1999 el 30,6% de la población compraban libros para uso personal. En el año 2015, el 20,5. ¿Cuándo empezó a cambiar la tendencia con claridad? En el año 2006.

En cambio, aunque con menor porcentaje poblacional, los espectáculos en vivo como los conciertos y el teatro se mantienen estables. No así el espectáculo del fútbol que ha perdido casi el 60% de la audiencia.

Algunos se seguirán empeñando en que es el nuevo medio para la lectura, los usuarios no parecen tener interés en que puedan confirmar sus hipótesis. El estudio de la ONTSI sobre el perfil demográfico de los internautas marca también la misma tendencia.

Alguna flota pesquera seguirá haciendo el agosto mientras seguimos comprobando que el libro pinta menos.

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Más que libros. ¿Sutileza o torpeza?

Paso delante del escaparate de una gran cadena.

Veo este anuncio.

DSC_0004Y me quedo con algunas dudas.

– La primera, el interrogante que he señalado en el título: ¿sutileza o torpeza? Me inclino por la segunda.

– La segunda. Hay una prueba evidente de que libros y e-books no son lo mismo. No sé si la clasificación se ha hecho en función del IVA impositivo o como reconocimiento de diferencia situando además al e-book en el punto medio entre un aparato y el juego.

– La tercera. ¿Será que se quiere mantener, gráficamente por lo menos, la superioridad del libro frente a los otros productos?

– La cuarta. Ese mucho más ¿qué quiere indicarnos? ¿cantidad en la oferta o calidad en la nueva oferta que antes no existía?

– La quinta. Esta os la dejo como regalo de Navidad aunque supongo que muchos habréis visto este mismo anuncio. ¿A qué cadena se le puede ocurrir anunciarse así?

Abrazos y que este 25 sea tan moderadamente feliz como debería ser todo el año.

¿Por qué no conspiramos por el libro y, mejor, por la lectura?

CONSPIRAR

1. intr. Dicho de varias personas: Unirse contra su superior o soberano.

2. intr. Dicho de varias personas: Unirse contra un particular para hacerle daño.

3. intr. Dicho de dos o más cosas: Concurrir a un mismo fin.

4. tr. ant. Convocar, llamar alguien en su favor.

Juan Cruz ha escrito recientemente sobre la conspiración contra el libro utilizando viejos y repetitivos argumentos que lo único que ponen de manifiesto es que de tan viejos que son no sean probablemente los motivos reales. Cada vez que veo que en el sector se apunta hacia fuera recuerdo siempre la diferencia entre adversarios y enemigos con la que a veces se juega en política. Los adversarios son los otros y los enemigos los tenemos dentro. Dentro del sector en este caso como, por ejemplo, en el propio grupo Prisa montando a partir de una propuesta editorial que ahora, ya hace tiempo, se pretende poner en otras manos para, conspirando, desde dentro, cargarse parte de esa estructura que se quiere defender, pero con el único fin de dar de comer a meros socios capitalistas, auténticos enemigos, quizás del libro, pero que como buen zorro se han colado en el gallinero.

Siguen sobrando los cantos de plañideras y más si vienen desde grupos mediáticos que han cambiado a los lectores por el capital.

Siguen sobrando los discursos que no se sabe bien qué pretenden y reivindican cuando mitifican al libro, la librería, el editor…. como si todos y cada uno fueran por abstracción ‘divinos’ y parte de una ‘santísima trinidad’ intocable y que quizás hasta la fecha no ha mirado con suficiente nitidez hacia los lectores y las bibliotecas, sino sólo hacia su modelo de negocio que poco tiene que ver con la lectura.

Con los enemigos en casa difícil será conspirar (convocar, llamar a alguien a su favor) a favor de la lectura. Quizás los únicos que puedan hacerlo son aquellas personas que no se mueven directamente por los intereses económicos y de negocio: los bibliotecarios y los lectores

Sin lectura, sin lectores, no habrá ni libros, ni editores, ni libreros.

La pregunta no es si el libro sobrevivirá o no…La cuestión es más bien si los actuales editores podrán sobrevivir al cambio.[1]

La concentración creciente de editoriales en un puñado de grupos lleva tarde o temprano a una manipulación de la memoria y de la conciencia histórica… En su reseña sobre ‘A la sombra de los libros’ Christopher Domínguez toca con su dedo crítico la llaga mexicana: “En México y en el resto del mundo, el principal problema está en la concentración oligopólica de la industria editorial  en un puñado de empresas que, en pocas décadas, ha arrojado del mercado a cientos de editores independientes cuya sobrevivencia incumbe tanto a la vieja libertad de comercio como a la diversidad cultural que exigen las formas avanzadas de democracia. Los remedios (o los correctivos o los paliativos) están a la vista y en manos de los políticos. Esta paradoja sólo puede alimentar como un caldo de cultivo el crecimiento del autoritarismo en el seno de una sociedad conformista –y perdónese la redundancia- que está muy conforme con serlo. La lección de este ensayo provocador que recuerda ciertos textos críticos de la Escuela de Frankfurt, estriba en la dialéctica de la Ilustración que se viene debilitando alarmantemente desde hace unos cuantos años a medida que decaen las luces y se desarrolla la industria pesada de la llamada ‘cultura de masas’.[2]

Sólo una nota final. Es difícil que las conspiraciones se hagan desde el centro, desde el poder. Al igual que los movimientos sociales deben surgir desde aquellas personas y grupos que el día a día se les hace irrespirables y esto raramente ocurre entre los ‘poderosos’.

“A lo largo de la historia, los movimientos sociales han sido, y siguen siendo, las palancas de cambio social. Normalmente surgen de una crisis en las condiciones de vida que hace que a la mayoría de la gente le resulte insoportable el día a día. Les mueve una profunda desconfianza en las instituciones políticas que gestionan la sociedad. La mezcla de deterioro de las condiciones materiales de vida y una crisis de legitimidad de los gobernantes y su gestión de los asuntos públicos induce a la gente a tomar sus asuntos en sus manos, participando en acciones colectivas diferentes de los canales institucionales prescritos, para defender sus reivindicaciones y, en última instancia, cambiar a los gobernantes e incluso las reglas que conforman su vida… Los movimientos sociales no surgen sólo de la pobreza o de la desesperación política. Requieren una movilización emocional desencadenada por la ira contra la injusticia flagrante y por la esperanza de la posibilidad de un cambio”[3]


[3] Castells, Manuel; Redes de indignación y esperanza; Alianza; pag. 209 y 211


[2]  Castañón, Adolfo; Trópicos de Gutenberg; Trama; pag. 164-165


[1] Zenker, Alejandro en Varios; El libro y las nuevas tecnologías; Solar editores; pag. 24

 

 

 

 

 

Libro, lectura y conversación

Empiezo la lectura de Pensar el siglo XX de Tony Judt.

En el prólogo de Timothy Snyder encuentro algunas reflexiones que me acercan a personas y ello me va dejando un buen sabor de boca.

La primera persona que me viene a la cabeza es quien me regaló el libro con quien he mantenido, pocas hasta la fecha, pero jugosas y ricas conversaciones.

  • … de la conversación podía emerger algo imperecedero (pag. 11)
  • Este libro aboga en favor de la conversación, pero quizá todavía más de la lectura (pag. 11)

Y también, fruto de las conversaciones mantenidas, esta sensación que Timothy refleja perfectamente cuando dice:

  • Las personas somos más bien como inmensas cuevas subterráneas, inexploradas incluso por nosotros mismos, y no agujeros cavados directamente en el suelo…Cuando le preguntaba a Tony sobre su vida, mi intención no era saciar la sed de una explicación simple, sino tantear las paredes de la caverna, buscando pasadizos entre las cámaras subterráneas cuya existencia, al principio, sólo percibía débilmente. (pag. 12)

La segunda para mi amiga R. con la que más de una vez he hablado de los imaginarios y lecturas compartidas que ahorran a menudo hacer explícito algo que en ese contexto de conversación y en función de la lectura y la(s) historia(s) personal(es) es obvio:

  • Nuestras lecturas anteriores creaban un espacio común dentro del cual Tony y yo podíamos aventurarnos juntos, deteniéndonos en lugares y paisajes conocidos, en un momento en el que otro tipo de movimiento era imposible.

Comía ayer con C. Hemos leído los dos recientemente Pizca de sal del que iré dejando a lo largo de agosto por aquí algunas pizquitas y alguna otra he dejado ya correr por facebook y twitter.

Dos cosas me han llamado la atención.

– El cierre casi perfecto del círculo lectores, autor, editor. Gracias a esas pizquitas que dejé caer por facebook ayer estuve intercambiándome mensajes con su autora y espero que en breve nos podamos ver. Mi amiga, tras la lectura, le había mandado una nota al editor agradeciéndole el regalo del libro con el que ambos hemos disfrutado.

– La segunda es algo que ya he constatado otras veces. Es el hecho de que ante un texto, ante un libro, antes ‘pizcas’ en este caso, resonamos cada uno de manera distinta. Esto solo ocurre de verdad con libros que nos dicen y nos hablan.

Si esto pasa, como si se establecieran lazos invisibles empiezan a salir a la luz personas, ideas, vivencias de la manera más natural.

Y ello, en estos tiempos que corren, sigue siendo un auténtico regalo.

La lectura tiene por lo tanto una dimensión de conectividad con los otros y con uno mismo que es, probablemente, uno de sus grandes valores.

Nota: La fotografía es de Ouka Leele y la pude disfrutar en la exposición “Ouka Leele. Inédita” que está es  Santillana del Mar hasta mediados de septiembre

Más lectores, más lectura

Robo el título a una editorial de La Vanguardia porque me parece sugerente.

Parece que la cifra de facturación del sector editorial se estanca o baja mientras que la cifra de lectores, incluso la de esos jóvenes que pensamos que no leen, y su frecuencia aumenta lo que parece indicar que no más libros y más ventas hacen automáticamente más lectores sino que son otros elementos los que inciden e influyen, la red de bibliotecas entre otras. Es decir: más socios de bibliotecas sí que correlaciona con más lectores.

Así que parece que el negocio del libro y sus preocupaciones y las preocupaciones lectoras no son ni mucho menos coincidentes.

La lectura antes que el libro. Así parece verlo también Ángel Gabilondo:

debatimos sobre el fial del libro y la muerte del autor, pero sin lector activo, vivo, y en esa medida consciente de su propia finitud y de su necesidad de leer, no será preciso un libro final, ni un libro para el final, el final se habrá producido sin libros, o incluso con ellos. (Darse a la lectura; pag. 186)

Algún librero sí lo ve claro cuando dice:

Declaro hoy, 23 de abril de 2012, mi amor por la lectura. Digo lectura y no libros por no confundir el soporte con su contenido.

El amor y las personas amadas, el boca-boca, como beso e historia que sigue sigue siendo un buen hilo comunicador de lecturas a lectores existentes o posibles. El regalo pensando en el otro y utilizando el libro-lectura como vehículo de comunicación sigue siendo uno de los mejores canales.

Darse es más que ofrecerse. Y no falta quienes se dan a la lectura con pasión, como quien elige lo que parece no poder evitar y no pocas veces desea. Hay encuentros que solo se producen cuando nos entregamos. (pag. 9)

La librería ambulante

Una tarde como la de ayer en lo que hay que hacer es sólo estar, acompañar con un ojo listo fue una buena ocasión para disfrutar de La librería ambulante de Cristopher Morley que Javi me recomendó el sábado.

Me suelo fiar de los libreros, no de los vendedores de libros y más cuando no me meten gato por libere o bestseller de rápida ranciedad por longseller reposado.

Me encanta encontrarme en el leer apacible de textos escritos ya hace unos años ecos o adelantos de temas que siguen, quizá en algunos casos porque lo han estado siempre, de gran actualidad en el trasfondo de un libro amable, sencillo que no simple, con una gran ternura que poco a poco va aflorando y que deja un estupendo sabor de boca. Más, en algunas situaciones.

Ahí van algunas pinceladas no de la historia sino de pequeñas entresacas en un libro escrito en 1917.

Sobre el sector del libro, para que veamos que algunas cosas casi no han cambiado nada o, quizás, van a peor:

– Resulta casi increíble ver las bajas estratagemas que los editores están dispuestos a emplear para convencer a un autor. (pag. 14)

– “¿Sabes una cosa? Es cómico”, dijo. “Incluso los editores, los tipos que imprimen los libros, no se dan cuenta de lo que estoy haciendo por ellos. Algunos se resisten a darme crédito porque vendo los libros por lo que valen y no por los precios que ellos les ponen. Me escriben cartas sobre la política de los precios fijos y yo les respondo hablándoles de mi política del mérito fijo. Que publiquen un buen libro y ya verán cómo lo vendo a buen precio. ¡Eso les digo! (pag. 43)

Sobre la vida misma..

– ¡Qué absurdas vístimas de deseos contradictorios somos las personas! El hombre que se ha establecido en un sitio anhela la vida del vagabundo. El hombre que viaja anhela tener un hogar. ¡Y, aun así, cuán bestial es el conformismo! Todas las grandes cosas de la vida fueron hechas por gente que no estaba conforme. (pag. 132-133)

– La buena vida tiene tres ingredientes: aprendizaje, satisfacción y deseo. Un hombre debería aprender sin cesar sobre la marcha, también debería ganarse el pan para él y los suyos; y debería desear también, desear conocer lo incognoscible. (pag. 133)

Para ella…

– A pesar de mis modales campechanos y sentimentales, en los momentos difíciles soy más reservada que una ostra. (pag. 155)

Pasión inútil

Sé muy bien que la lectura, la literatura, los ‘libros’, es (y debe ser) la verdadera ‘pasión inútil’, que en cuanto se quiere encontrar una utilidad utilitaria a la literatura se la ve languidecer, encogerse y perecer, que una librería, aunque venda también ‘libros de consulta’, libros de cocina, manuales de bricolage y tratados de navegación, es ese lugar gratuito y perfecto que no puede servir para nada, del mismo moso que no amamos de entrada a los que amamos porque nos sirvan para algo… sino porque les amamos por puro placer, sin ninguna justificación práctica, por el solo encanto de amarles. (Claude Roy; El amante de las librerías; pag. 33-34)