España. Comercio interior del libro. De 2006 a 2016. Algunas reflexiones. 6. Devolución de libros

Ya dejó escrito Gabriel Zaid que “el mayor costo de un libro es el costo de equivocarse” (Los demasiados libros; Anagrama, pag. 104).

Y si entendemos la devolución como una equivocación del editor en la medida en que el resultado inicial de su acción de editar es un ejemplar que no ha sido ni comprado ni leído, tendremos que concluir que el sector, entendido en su conjunto, parece no haber aprendido nada a lo largo de este siglo de sus equivocaciones ya que el porcentaje de devoluciones es superior en siete puntos porcentuales al del 2001.

No parece pues que algunas nuevas posibilidades como puede ser la impresión bajo demanda cale, según estos datos, en el conjunto del sector.

Cierto es también que la necesidad, lo digo pensando en las editoriales de menor facturación, parece obligar a tomarse las cosas más en serio y aunque ellas también tienen porcentajes superiores a los del año 2001 han iniciado ya hace tiempo un largo viaje de vuelta desde cifras que en su momento, año 2007, rondaron el 48,5% o, lo que es lo mismo, la mitad de la producción, al 19% actual.

No está de más recordar algunas reflexiones sobre las devoluciones:

El derecho a la devolucióndel sobrante que debiera ser uno de los grandes aliados de toda librería se está tornando, cada vez más, en un enemigo que, como un niño mal criado, nos extorsiona sin que seamos conscientes de ello. Los costes derivados de la gestión de devoluciones están perjudicando notablemente nuestra cuenta de resultados. Nuestro objetivo, el objetivo de todos a corto y medio plazo tiene que pasar por ser capaces de reducir nuestros índices de devolución. En la actualidad, los principales beneficiados con el derecho a la devolución están siendo las agencias de transporte. Y esto no deja de ser un enorme disparate. Es urgente dar una solución a este problema. (Juan José Ginés; UIMP; 11/07/2007)

Si hay algo que caracterice la situación actual del sector es el exceso de producción editorial. Es este uno de los eternos debates de este gremio de la abundancia. Todos somos conscientes de que estamos ante un mal endémico que nos está atenazando y que empieza a tomar tintes dramáticos. La hiperinflación de novedades está generando desorientación en un punto de venta que es incapaz de distinguir entre grano y paja. Además genera desorientación en el lector que no es capaz de asimilar la enorme cantidad de información que recibe. Y bien es sabido que la desorientación no es buena consejera.(Juan José Ginés; UIMP; 11/07/2007)

Jesús Badenes consideró ya en el año 2005 a las devoluciones como la mejor medida del fracaso de la industria editorial.

Parece que se sigue en muchas ocasiones predicando en el desierto.

 

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Los demasiados libros

¿Se acuerdan? Es el título de un ensayo de Gabriel Zaid publicado hace ya diez años.

Su volumen ha llegado ya a Bilbao y le ha sugerido una reflexión a Juan Bas que Roger ha acompañado sabiamente de una imagen.

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Todo como en la vida es cuestión de equilibrio y de tiempo

Los libros imprescindibles

El mundo del libro parece, todavía, no haberse dado cuenta de que los excesos nunca son buenos. A este sector le es perfectamente aplicable, en estos momentos, gran parte de las ’teorías’ de la Infoxicación.

Ayer, en el programa Estravagario que dirige Javier Rioyo estuvieron presentes tres libreros, reflejo de alguna manera de tres realidades libreras distintas, la historia de Méndez, el compromiso de Fernando Valverde y la culturalidad y ’centralidad’ de Estrella y Oletvm, pero con muchos puntos importantes en común. Quizás, el más llamativo, en el marco del programa, fue el ’papel’ de prescriptores que jugaron al final, junto con su defensa de la pequeña y mediana editorial, no tanto por el tamaño, sino por el papel de diversidad y recuperación que, en muchos casos, están jugando. Ello no fue inconveniente para que recomendasen, también, libros de algunas editoriales pertenecientes a los ’grandes grupos’.

Volviendo a lo que hoy nos trae a cuento estas líneas, creo que se definió con sutileza cuál debería ser una de las líneas políticas a seguir en relación a las publicaciones y a lo que se publica. Ya se llevan muchos años en el sector hablando de que la cantidad de títulos que salen a la calle no tienen sentido, que se edita mucho más de lo que el mercado puede asumir. En fin que, todavía, siendo un sector cercano al conocimiento y al capital intelectual sigue funcionando con la lógica de la producción industrial.

Lógicamente no van a ser los libreros quienes digan lo que no hay que publicar, pero utilizando como argumento inteligente lo que allí y ayer mismo se dijo de ’dejar de lado lo prescindible’ quizás sea bueno que las librerías empiecen a dar ejemplo de ello y siguen apostando, en unos casos y en otros empiecen, dentro de su variedad y diversidad por apostar por lo ’imprescindible’.

Ayer nos dieron 9 buenos motivos con los libros que recomendaron y que habían leido. Esperamos que cunda el ejemplo.