Recordar y proyectar…

Pensando en los próximos días…

Con la noticia caliente de la muerte de José Luis Sampedro que nos invitaba, entre otras cosas, a ser aprendices de nosotros mismos me sumerjo en breve en mi propio proceso de ‘evaluación de ese aprendizaje’ que me mantendrá, por decisión propia, alejado de los diversos medios digitales de comunicación durante una temporada.

Quiero aprovechar este tiempo para

– Recordar: Del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón.

– Proyectar: Los sueños soñados despierto que quizás algún día se hagan realidad.

– Dejarme llevar:

“Si uno ya sabe lo que busca

no hay hallazgos posibles” (A pie; pag. 53)

– Ver amanecer. ‘Quienes van a pie se levantan antes de la salida del sol, para caminar más cómodamente. En medio de los campos desiertos, el amanecer se les presenta bello y enigmático’ (El camino de Santiago para paganos y excépticos; pag. 23)

– Celebrar íntimamente mis contradicciones. ‘Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos. La identidad no es una pieza de museo, quietecita en la vitrina, sino la siempre asombrosa síntesis de las contradicciones nuestras de cada día’. (Eduardo Galeano; El libro de los abrazos)

– Dejar hablar al cuerpo, como me recordaba el martes Luis.

El tiempo dirá

lo que fuimos,

no lo que seremos (Luis Cubas)

Nos vemos a la vuelta.

8 años… Luis Cosme Cubas

Cuando me enfrenté por primera vez con estas páginas pense “esto de
Convalor parece como Con Buevos pero en fisno”, con el cambio de nombre
otra confusión, porque eso del Tercio me sonaba a tauromaquia y yo he preferido en lo del Arte de Cúchares el primer Tercio y lo de cambiar me incomoda, así que sigo viéndolo como un espacio de un recibir a Puerta Gayola y también en unas largas cambiadas, pero la verdad lo que yo siempre he pensado es que son Trabajos de Amor Dispersos, pero no como el poema de Jaime Gil de Biedma, ni tampoco como los Ensayos de Auden sobre la Obra de Shakespeare, no, simplemente como “Trabajos de Amor Dispersos”, o quizá también podrían ser “Trabajos de Amor Disperso”, y sus contenidos Amor Disperso, Trabajos Dispersos, siempre un ejercicio de Humanidad Renacentista.

Todos sabemos que en estos tiempos que corren el nombre de las cosas es crucial, por éso lo de “Trabajos de Amor Disperso”, me vas a perdonar, me lo voy a quedar para ganar muchos lectores, así que tu te tendrás que conformar con esta historia que cuenta Issa en el apartado 20 de su libro más famoso: “La Primavera de mi vida”, que he traducido libremente para recordarte tus costumbres:

<<Un día precioso una semana después del solsticio me levanté temprano para preparar un buen desayuno. En este día en años anteriores mi vecina Mari Carmen hacía siempre pasteles de arroz y me daba generosamente algunos. Así que era normal suponer tener sus pasteles de arroz recientes y calentitos para el desayuno.>>

Y también para darte las gracias por acompañar ya desde hace mucho
tiempo mi desayuno.

Y el haiku -de Issa- al final:

Solo un recuerdo:
los deliciosos pastelitos de arroz de mi vecina
en mi puerta, como antes.
Issa

Gracias Txetxu

8 años blogueando

Poesía y sosiego

Me preguntaba el otro día una amiga cómo estaba y le decía que sereno.

En estos momentos de ir, venir y estar he encontrado a ratos buena compañía para el estado de ánimo en la poesía.

Ya me decía un amigo poeta, que no es lo mismo que un poeta amigo, en una conversación mañanera que la poesía hay que leerla de manera lenta. Leer, mirar, dejarse llevar y al cabo de un rato o de otro día quizás volver sobre lo leído o sobre el siguiente poema.

Disfrutaba ayer con la lectura de uno de los libros de Luis Cosme Es ese típico tango interminable. Me quedo hoy con algunos textos.

– Lo primero con el propio título que me sitúa en lo que empieza y no se sabe cuándo terminará.

– No pretendo competir con las estrellas

tampoco superar lo insuperable,

ni entrar en laberintos, ni salir.

ni cruzar las barreras del desánimo. (pag. 12)

–   Milonga para recordarte

Milonga sentimental

otros sé que están llorando

yo canto pa no llorar.

(Carlos Gardel) (pag. 59)

– El recordar es todo un privilegio

de aquellos que vivimos en el tiempo,

el olvido es privilegio de los muertos. (pag. 79)

Haikus para acabar el día

No hemos comido algo de fundamento hasta las seis y media de la tarde. No importa.

Un día que se presentaba complejo en reuniones, algún curso, subida y bajada a Vitoria, una reunión de más no programada pero que convenía tener, ha terminado de manera apacible primero en la Casa del Libro de Colón de Larreategui, donde también hemos tenido tiempo de tener una mini-reunión y, posteriormente, en algunos de los bares de la zona.

He conocido a Luis Cubas gracias hacia estos azares relacionales que tiene la vida que luego, además, se ramifica, se entrelaza y donde hoy mismo aparecían nuevas ramas jóvenes que hasta la fecha no habían estado presentes. Todo ello el mejor reflejo de la frase de ‘Bilbao es un pañuelo’.

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No esperaba ver por allí a algunas de las personas que conocía por otros lados y allí estaban. Posiblemente a ellas les haya pasado lo mismo.

Algunas pequeñas perlas escuchadas hoy que daban sosiego al ritmo pelín frenético de todo el día.

– Recoger momentos para después mostrarlos y quitarse del medio.

– La vida es una colección de momentos vividos.

– Todo se convierte en nuevo aunque sea algo que ocurre todos los días.

Y en el ir y venir de hoy acompañado en algunos ratos me quedo con…..

Tu sonrisa,

esa con que me obsequias de repente,

ésa, precisamente ésa, nunca tuvo precio.

Sí, sí….. la tuya…

¡Sorpresa!

Sorprender:

2. tr. Conmover, suspender o maravillar con algo imprevisto, raro o incomprensible. U. t. c. prnl.

A la mañana ¡Sorpresa! Un director que cambia todos los planes de trabajo previstos para la misma.

Al mediodía ¡Sorpresa! Una visita inesperada y una invitación a comer a un sitio muy pero que muy recomendable en Vitoria: El Clarete. Nos hemos sorprendido y disfrutado con la comida, espléndida, la compañía y la conversación.

A la tarde ¡Sorpresa! Lo que pintaba y parecía que iba a ser una reunión de trabajo a las 19:00 se convierte en un paseo de descarga y relajo en buena compañía cerca del mar.

A la noche ¡Sorpresa! dos dulces besos inesperados…

Tu sonrisa,

ésa con que me obsequias de repente,

ésa, precisamente ésa,

nunca tuvo precio.

(Luis Cosme Cubas; El Aroma de los Tilos; pag. 81)