Cultura e industria. ¿Quién debe subordinarse?

galde_15El número 15 de la revista Galde trae un excelente dossier que lleva por título Cultura y Crisis, paisajes tras la tormenta.

El dossier se abre con una entrevista a que Santiago Burutxaga ha realizado a Enrique Bustamante, miembro del Consejo Editorial de la Revista Texturas (23-28).

En la misma Enrique Bustamente realiza algunas afirmaciones y reflexiones que creo sugerentes para estos tiempos que corren.

Antes de ir con ellas recomiendo el resto de artículos que recogen la opinión sobre distintas perspectivas de Eduard Miralles, Jaron Rowan; Luisa Etxenike, Beatriz Barreiro Carril, Aintzane Larrabeiti y Xavier Fina, Xabier Aierdi, Antonio Rivera, María Ptqk y Pello Gutiérrez.

Ahí van algunas de las reflexiones-afirmaciones de Enrique Bustamante:

  • La subida del IVA al 21%, uno de los más altos de Europa, ha penalizado a las familias en su peor momento, además de crear una discriminación arbitraria entre sectores, ya que la industria del libro y de la prensa escrita se ha mantenido en el IVA reducido. El mensaje implícito sería: “solo es cultura el mensaje escrito, no el audiovisual ni las otras artes”.
  • Me molestan esas lecturas economicistas de la cultura que dicen que es débil porque está atomizada en muchas pymes y creadores autónomos. La cultura debe ser así: plural, socializada, con muchos creadores. No debe identificarse como otro sector económico moderno en el que los grandes grupos controlan el mercado.
  • Lo grave no es que la cultura escrita se debilite, sino que las desigualdades socioeconómicas aumenten la desigualdad y la fragmentación en el acceso a una cultura de calidad.
  • Hay una confusión en los gobiernos conservadores, pero también en los socialdemócratas, entre política cultural y política industrial… la política industrial debería siempre quedar subordinada a la cultura como derecho democrático.
  • La Marca España refleja muy bien el papel que el PP asigna a la cultura: ser una mercancía complementaria a las multinacionales españolas.
  • Cuando llegó la crisis todavía había más de veinte proyectos de museos de arte contemporáneo pendientes de ejecución, mientras que los existentes no podían pagar los contenidos y a duras penas, el coste del personal.

….. Leed el dossier. Creo que os merecerá la pena…

 

¿A dónde vamos?, o, ¿a dónde nos quieren llevar?

Algunas lecturas recientes hacen que encabece esta entrada con ese interrogante.

Lo aplico al sector del libro, aunque alguno de los textox o imágenes no tengan relación directa con el mismo.

La primera llamada de atención me la ha producido una viñeta de El Roto

VamosbienLa segunda, la entrevista que aparece hoy en la contra de El País a Alberto Corazón donde, entre otras cosas, afirma: Vivimos deslumbrados por la apoteosis de la mediocridad. Nunca ha sido tan brillante ni ha gozado de tanto éxito.

La tercera, una referencia de Luisa Etxenike en el libro Literatura y placer en el que dice: el placer de leer es algo a lo que nuestro tiempo está renunciando o en lo que va claramente a menos. Probablemente porque leer libros verdaderos (también los hay falsos) requiere esfuerzo, y nuestra época tiene alergia al esfuerzo, o si lo prefieren, adicción a la facilidad. Y resulta altamente significativo y paradójico que mientras en ciertos ámbitos se invita a la sociedad a sofisticar sus gustos, a apreciar la comida deconstruida, o el vino de autor, en lo literario, se le incita a todo lo contrario, a conformarse con un puré insípido o con vino de tetrabrik. Y la sociedad se conforma. (pag. 56)

La cuarta, viene de la relectura de Homo videns de Giovanni Sartori donde en la reflexión de fondo de un ‘ver sin entender’ avisaba ya con claridad de fenómenos que son el pan nuestro de cada día:

Disponer de demasiada oferta hace estallar la oferta; y si estamos inundados de mensajes, podemos llegar a ahogarnos en ellos. (pag. 57)

La facilidad de la era digital representa la facilidad de la droga (pag. 59)

La ‘hipermediatización’ nos priva de experiencias nuestras, experiencias de primera mano y nos deja a merced de experiencias de segunda mano. Lo cual tiene graves consecuencias. Pues cada uno de nosotros sólo comprende de verdad las cosas sobre las que tiene una experiencia directa, una experiencia personal. (pag. 135)

A dónde quiero ir con todo esto. En el fondo quiero ir caminando en una dirección que ya perfilé, en parte, en mi entrada anterior y, en la medida de lo posible tener como propósito para este año el reflexionay hablar sobre realidades y experiencias que desde lo pequeño, la superación de la mediocridad, la oferta de libros y lecturas verdaderas nos permitan seguir entendiendo lo que pasa.

Me parece interesante en esta línea lo que señala Marcelino Elosúa en el informe de Omniprom 2013: Pretender prever dónde estaremos dentro de quince años es menos útil que analizar lo que ya está pasando a nuestro alrededor porque eso nos marca los caminos por los que podemos avanzar. (Marcelino Elosua; Informe Omniprom 2013)

Y, en esta línea creo que hay experiencias y realidades que merece la pena poner en valor para dejar también ver que no todo es lo mismo, aunque algunos sigan intentar queriéndonos hacer creer que lo suyo es lo que todos quieren.

Sigue habiendo muchos presentes y habrá, por lo tanto, muchos futuros. No conviene en cualquier caso avanzar por caminos de mediocridad, fáciles, intrascendentes y autocomplacientes.

Libres todo el tiempo. Luisa Etxenike

Ayer, en la entrega del manifiesto Publikoa a Patxi López, Luisa Etxenike leyó un para mí sugerente texto que reporduzco tal cual a continuación.

LIBRES TODO EL TIEMPO

Siempre que trato de representarme con absoluta seriedad lo que significa para mí la Cultura acudo, en realidad acude a mí, la imagen de cuevas como la de Altamira. Imagino a aquellos seres que empezaban a ser humanos inventando pigmentos (ese impresionante rojo de óxido de hierro o el negro de carbón vegetal); les imagino inventado pigmentos y escrutando el relieve de la piedra para aprovecharlo en las pinturas que todos conocemos. Aquellos seres humanos que apenas sabían hablar, que sólo estaban en el inicio del pensamiento, aquello sí supieron decírselo y pensarlo: que tenía que haber algo más que la estricta realidad; que a la pura y dura realidad había que oponerle una visión que contuviera la dulzura de lo estético, el amparo de lo ético,  la orientación de lo trascendente. Eso sí supieron pensarlo aquellos seres humanos; es más, creo que se hicieron humanos precisamente porque lo pensaron.

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Premios que interrogan

“Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas.” Mario Benedetti

Vuelvo a coger la frase de Benedetti.

Después de la tormenta informativa sobre Sarrionandia van surgiendo las preguntas y las ‘reacciones’ reflexivas.

Son muchas más, pero me valen como muestra algunas que he seleccionado. Sé que ha habido más voces, pero estas creo que valen como ejemplo.

Lo escrito desde el ámbito más literario y reflexivo tiene un gran valor porque en su propio texto permite que la cultura juegue uno de sus papeles: el de interrogar y no dar aparentemente todo por supuesto y el de remover algunos cimientos o aparentes verdades que quién sabe de dónde vienen.

A Pello Salaburu El Premio le hace situarse en un estado de preguntas y confusión: Como ven, no tengo más que preguntas, mi mente esta más confusa que la de otros.

Luisa Etxenike sitúa ya la duda en el propio título: El Premio y la duda. Y, en cualquier caso, situá sus afirmaciones en el terreno personal: Personalmente creo que no. Que la sociedad vasca puede exigirle a Sarrionandia, antes de hacerle efectivo el premio que ha obtenido su obra, una actualización de su estado de pertenencia a la misma, esto es, de respeto a sus instituciones (también judiciales) y de adhesión a sus fundamentos democráticos. Una regularización cívica definida y definitiva. No habla por otros. Habla por sí misma.

Pedro Ugarte nos cambiaba el sábado la pregunta y ya quizás las respuestas dadas no valían: por qué Sarrionandia no había conseguido aún el galardón. Y ya desde ahí la constatación de lo ocurrido cambia: Prueba la estupidez de esta polémica que, tras premiar a dos escritores extraordinarios, Iñaki Uriarte y Joseba Sarrionandia, de uno de ellos ni siquiera se da noticia y de otro la noticia nada tiene que ver con su trabajo. A algunos publicistas les escandaliza que Sarrionandia sea premiado. A otros nos escandaliza que a ellos les importe un bledo la literatura de Sarrionandia, la literatura de Uriarte y la literatura misma.

César Coca, que escribió más cerca de los hechos, ya tenía claro que no había que mezclar, que es lo que casi todo el mundo ha hecho, obra y personaje.

Miguel Sánchez  Ostiz lee irritado un titular y es probable que después escriba también irritado, pero ya lo señala al principio. Ay, aquellos philosophes que escribían que la primera obligación de un preso era fugarse, ay. ¿Mentían entonces o lo hacen ahora, o siempre? Ácratas de pega. Hace pocos años, cuando le dieron el Nacional de la Crítica también hubo sus más y sus menos, pero ahora el gobierno Vasco le retiene el premio en un gesto de arbitrariedad y falta de fundamentos jurídicos tan absoluta que lo acerca a la comisión de un delito.

Juan Ángel Juristo nos sitúa, finalmente en el ámbito del debate: Yo estoy en las antípodas de pensar de la manera en que piensa Sarrionaindia, pero reconozco que me gustaría tener un debate con él, por saber del Otro, de los oscuros motivos, de la linde peligrosa en que ha convertido su vida, cosa que, por otro lado, está en su obra.

Termino con una cita ya referida por aquí de

Kirmen Uribe:

“Siempre he desconfiado de las visiones de grupo. Aquellas que anulan a la persona, que anteponen los fines a nombres y a apellidos concretos. Me gustan las excepciones, los personajes que se encuentran entre dos o más mundos, esos individuos que se alejan de visiones simplistas o reduccionistas.” (Kirmen Uribe)

A los humanos quizás nos deban quedar siempre las preguntas en muchas ocasiones sin respuesta, en otras con respuesta equivocada y en alguna rara excepción con acierto.

Cruce de vías

He pasado unos días agradables en Burdeos y alrededores disfrutando del paseo, del mirar de cierta tranquilidad.
Me ha tocado algún día por motivos que no vienen al caso pasar un cierto tiempo sentado viendo la vida pasar en una terraza que está justo enfrente de la estación de trenes. Mientras pasaba allí las horas me iba haciendo mis historias del ir y venir de muchas personas que paraban allí mismo tras su llegada o que hacían tiempo antes de su partida.
Cuando llegaba hoy al mediodía a Biarritz y compraba El País como si de una casualidad se tratara me he encontrado en sus páginas con el artículo de Luisa Etxenike Vías cruzadas que termina así:
La historia europea reciente está ligada a los trenes con una intimidad y una significación al límite. Las imágenes más estremecedoras, más demoledoras, de nuestro siglo XX tienen como escenario una estación. Los europeos tenemos la memoria y el imaginario -infinidad de obras de arte han contribuido a cimentarlo- llenos de estaciones, de andenes abarrotados de personas maltratadas, empujadas por la barbarie hacia la deportación y el exterminio. Los europeos tenemos la responsabilidad ética llena de andenes. Pienso que cualquier proyecto de cultura debe tenerlo presente. Y ahora mismo, en esta coincidencia de noticias, cruzar los itinerarios de todos los trenes: el de la capitalidad y el de los inmigrantes; el que lleva alegría y el que carga sufrimiento; el que aspira a más riqueza y el que escapa de la pobreza. Creo que sólo hay cultura, que sólo habrá Europa, en una convicción de vidas-vías cruzadas.
Algo de eso había en mi espera.

Silbando con el Estatuto

Hoy se celebra el 29 Aniversario del Estatuto de Gernika. Lo más interesante que he leído en el día de hoy no parece tener nada que ver con el mismo, pero tal y como está por aquí el patio a mí me parece que sí.

Su contexto era otro: una interesante entrevistaen el suplemento Territorios, lástima que no exista en digital, de Lucía Martínez Odriozola a Luisa Etxenike que termina con la siguiente frase por parte de Luisa:

Uno de los beneficios que encuentro a la inmigración es que han llegado hombres que vuelven a silbar.

Es ya una manera de romper el silencio y la monotonía átona.

Por algo se empieza.

Conversando con Albert

Me voy a tomar un par de licencias navideñas que espero Albert y Jordi me permitan.

He terminado ahora mismito de leer el libro Pequeñas grandes cosas.

Les aconsejo que lo lean para que “descubran” las suyas y me permito traer aquí un pequeño consejo, ya que nos gusta tanto Finlandia para los tema del PISA para ver si tomamos también ejemplo de otros asuntos, que Luisa Etxenike nos acerca hoy en El País en su edición de País Vasco:

En los países nórdicos -que son el lugar de donde proviene el barbudo hombre de rojo con el trineo cargado de paquetes- está prohibida la publicidad dirigida a los menores de siete años. La razón oficial es que los más pequeños no pueden distinguir la intención de venta que encierran los anuncios. Yo apruebo esa decisión política. Y creo que merecería justificarse además con un segundo argumento: el de darles a los niños la oportunidad de construirse aficiones y gustos por sí mismos, con materiales de sus propias cosechas; es decir, el de impedir que todos sus deseos les vengan dictados, organizados, desde fuera y desde el principio. Felices Fiestas.

Al terminar de leer el libro he seguido uno de mis “rituales oxitocínicos” y he ido pasando las notas y algunas referencias bibliográficas a mi documento donde voy clasificando frases, citas, párrafos que por algún motivo me han llamado la atención.

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En la última nota tenía apuntada una referencia bibliográfica que, torpe de mí, no he encontrado completa en castellano.

Ello ha dado lugar a este correo que transcribo y aderezo con un par de fotos y que es traído aquí con todo el cariño que la amistad puede intentar llevar.

¿Sabes si el libro de Lacroix “El culto a la emoción” al que haces referencia en la pag. 146 tiene traducción en castellano? Sólo he conseguido ver referencias a la edición en catalán de La Campana.

Me quedo con cinco cosas que serían “mis recetas” para mí conmigo:

·. …En este terreno no existen la fórmulas de aplicación universal. Ante la complejidad y la variabilidad de las personas –algo que hace tan ameno y rico el género humano-, quizá la mejor respuesta sea proporcionar el conocimiento que nos explica el porqué biológico y el cómo neurológico, el substrato científico que nos permita identificar los elementos que le funcionan mejor a cada persona. (Albert Figueras; Pequeñas grandes cosas; pag. 27). Aplicable también a la consultoría. De ahí la inteligencia de Julen Iturbe al denominar a su blog “Consultoría artesana en red” porque cada acción-trabajo-relación es una pieza única.

·…es la hormona que nos beneficia a partir de las relaciones sociales satisfactorias –de sentirse parte del grupo-, aquellas que dan importancia a lo que el escritor Josep Plá nombró en alguna ocasión: “el círculo de amigos, de conocidos y de saludados”. (Albert Figueras; Pequeñas grandes cosas; pag. 80). Los círculos deberían ser concéntricos sino algo parece fallar.

·…¡No lo olvide! La esencia de la imagen es el contraste. Sin contraste, el ojo se vuelve ciego. No puede percibir. (Albert Figueras; Pequeñas grandes cosas; pag. 109). El ojo y la vida se vuelve ciega, muda y plana también.

·No debemos dejar de explorar,

Y el final de nuestra exploración

será llegar de nuevo al comienzo

y descubrir ese lugar por primera vez

(T.S. Eliot en Albert Figueras; Pequeñas grandes cosas, pag. 19) (Ya hice referencia a ella )

·Quien anda mirando atrás tiene muchas probabilidades de pegarse un tortazo con una farola. Y es recomendable saber dónde nos gustaría llegar; planifique el futuro, pero no viva en él. (Albert Miralles; Pequeñas grandes cosas; pag. 138) que relaciono con la que he recogido hoy de Sánchez Piñol y que nos vale como personas y colectividades.

Un abrazo oxi-tocino (de cerdo ibérico). No sé si admite el masculino, pero como el cerdo, aunque lo corte Jordi es un buen placebo, pues seguro que vale.

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