La Lumbre, una nueva librería en Madrid

Septiembre y la vuelta del verano traen una nueva librería a Madrid.

La Lumbre en la calle Granada 48

Con cafetería y oferta cultural.

Así se presentan ellos:

Una nueva librería junto al Puente de Pacífico donde te proponemos una amplia selección de libros de todos los géneros, desde la últimas novedades hasta los mejores clásicos, sin olvidar a los más jóvenes.

Pero eso no es todo, también podrás disfrutar en nuestra cafetería de un fabuloso Café de Especialidad tostado artesanalmente, o refrescarte con una cerveza de temporada, o quizás prefieras paladear alguno de los vinos que hemos seleccionados para ti.

Además aportamos a la oferta cultural del barrio las propuestas de nuestra Agenda de Actividades: club de lectura, cuentacuentos, talleres de escritura y un par de cosas más…

Te esperamos.

Andan ya enredando por instagram y facebook.

¡Suerte en la aventura!

 

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Jorge y Bego de La esquina del zorro en Madrid. Pequeños Quijotes del día a día

Somos Jorge y Bego

Trabajamos en La esquina del zorro, situada en la calle Arroyo del olivar 34, en el popular barrio de Vallecas –Madrid-, librería que viene funcionando desde el año 2011. Y también en la editorial Desacorde Ediciones, con la misma dirección, y que viene funcionando desde 2012.

La idea de poner en marcha estas dos iniciativas vino motivada por el hartazgo que nos producían nuestros antiguos trabajos, y por el deseo de libertad. La libertad del que busca con su esfuerzo y desvelo un día a día que repercuta positivamente tanto en la sociedad como en sí mismo. Bueno y lo de disfrutar trabajando también, porque nos encantan la literatura y la música, así que intuíamos que disfrutaríamos de lo lindo, como así ha sido.

Consideramos que nuestra apuesta profesional e
s arriesgada y que alguien con cabeza la descartaría de raíz. Sin embargo, y puesto que se caracteriza fundamentalmente por el amor por lo que haces y por la inconsciencia, nos venía que ni al pelo. Ahí radica la libertad de la que hablábamos antes, en el hecho de sonreír y en tomar decisiones en las que el aspecto económico sea lo menos importante.

Nos gusta  porque nos da la oportunidad de conocer a artistas a los que admiramos, porque jamás dejamos de aprender, porque tenemos línea de comunicación abierta con nuestro barrio y un espacio de diálogo abierto a quien lo demande.  

Cuando tenía doce años, Bego recuerda que en aquella época soñaba con ser veterinaria y cuidar de las vacas de su pueblo (glups!). Y Jorge con conducir uno de aquellos trenes del metro en los que tanto le gustaba montar, además de hacerse con unas muletas e impulsarse con ellas; para su desgracia aún no se ha roto un hueso, aunque ya sabe que no es un juego y que quien las lleva no se divierte lo más mínimo.

Cuando nos toca explicarle a una persona que no conocemos por qué nos gusta nuestro oficio le decimos que trabajar en algo relacionado con los libros en concreto, y con la cultura en general, te enriquece la vida.

Más allá de las apariencias, la realidad de nuestro día a día en el trabajo difiere de lo que piensa la mayoría. Por lo general la gente cree que un librero pasa buena parte de la jornada leyendo los libros que llegan a la librería y otro tanto lo pasa en animadas conversaciones literarias con los clientes. En realidad, lo que se lee son albaranes, facturas, correos electrónicos, etc. Y otra buena parte del día la pasas haciendo y deshaciendo cajas que tienes que esconder detrás del escaparate para que la librería no parezca un almacén.

Lo más raro que nos ha sucedido nunca en el mismo, ha sido cuando un viandante entró  para preguntar si el nuestro era uno de esos lugares en los que se prestan los libros, además de pedirnos que le guardásemos la comida para gatos que acababa de comprar. Aseguró que llegaría en un rato pero nunca volvió. El pobre gato debe andar bastante desnutrido y el caballero puede que aún  busque su última adquisición en la tienda de animales. Tampoco nos dejó sus señas para refrescarle la memoria.

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Pablo Bonet de Librería Muga en Madrid. Un refugio y lugar de encuentro para los lectores

Me llamo…Pablo Bonet Ayllón

Trabajo en Librería Muga situada en el barrio de Vallecas de Madrid que viene funcionando desde finales del año 2000.

La idea de montar/trabajar aquí vino motivada por la necesidad y la apuesta de montar una buena librería en una zona nueva del barrio de Vallecas, por medio de cuatro chicos jóvenes con pasión por los libros.

Considero que mi apuesta profesional es ser un buen librero y gestor cultural y se caracteriza fundamentalmente por seleccionar y fomentar las buenas lecturas y organizar actos culturales en torno al libro.

Me gusta  porque ya somos parte de este barrio y es muy gratificante el contacto con los lectores, el intercambio de lecturas y ser uno de los referentes culturales del barrio.

Cuando tenía doce años quería ser escritor y periodista. Hago reseñas literarias en la revista Los Diablos Azules de Infolibre, por lo que puedo aunar mi formación como periodista y librero.

Cuando me toca explicarle a una persona que no conozco por qué me gusta mi oficio le digo que cada día descubres algo nuevo en el contacto con la gente y con los autores y lectores de libros.

Más allá de las apariencias la realidad de mi día a día en el trabajo es pedir, descubrir, ingresar y leer libros. Hay también mucho trabajo administrativo y de devolución de la montaña de novedades que editan las editoriales.

Lo más raro que me ha sucedido nunca en el mismo ha sido cuando me han pedido algún libro muy extraño o imposible de conseguir porque no existía.

Y lo peor, cuando no has podido conseguir algún libro agotado o descatalogado y el lector que lo pidió se mosquea

La imagen que tienen las personas sobre el trabajo que realizo creo que se caracteriza porque creen que tenemos mucho tiempo para leer cuando no es cierto.

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Francisco, Gonzalo y Alfonso, los Tipos Infames de Madrid. Nuestra apuesta es el funambulismo, como todos los libreros y en general el mundo de la cultura.

Nos llamamos Francisco Llorca, Gonzalo Queipo y Alfonso Tordesillas y desde 2010 trabajamos en Tipos Infames.

Abrimos Tipos Infames en la creencia de que era necesario redefinir el concepto tradicional de librería para adaptarlo a los nuevos tiempos. Por ello además de estar especializados en narrativa literaria de carácter independiente hemos intentado diversificar la actividad articulando un espacio dinámico y abierto a la cultura. Para ello nuestro espacio cuenta con diferentes ámbitos en los que desarrollar sus actividades: librería, sala de exposiciones, cafetería, enoteca…

Nuestra apuesta es el funambulismo, como todos los libreros y en general el mundo de la cultura. Atravesamos constantemente la cuerda floja sin fin, felices por nuestro oficio pero con el riesgo y la fragilidad del entorno en el que estamos.

Nos gusta  porque es pasional y lo vivimos con intensidad. Tipos Infames nace de la pasión literaria y la amistad de Francisco, Gonzalo y Alfonso. Hacer lo que te gusta con la gente que quiere debería de ser obligatorio en la vida, así todo es más fácil.

Cuando teníamos doce cada uno quería ser una cosa. Creo que con esa edad deseas algo con éxito o reconocimiento social: futbolista, bombero…

Cuando nos toca explicarle a una persona que no conozco por qué nos gusta nuestro oficio le decimos que por los intangibles que nos aporta. Seguramente todos los trabajos se parecen, pero trabajar con algo que te apasiona va más allá. Poder seleccionar, recomendar, defender determinada literatura en la  que crees y  te entusiasma proporciona grandes satisfacciones. Además, aunque es un mundo en continua precarización, las relaciones personales que se establecen con los lectores son francamente bonitas, las recomendaciones bidireccionales, las conversaciones sobre libros…

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Jesús Trueba de La buena vida en Madrid. Una forma de vida modesta en lo económico, pero muy enriquecedora en lo personal.

Me llamo Jesús Trueba.

Trabajo en la Librería La Buena Vida situada en la calle Vergara, 5, junto al Teatro y Palacio Real de Madrid, con la que estamos cumpliendo, como dice nuestro lema, “inesperadamente 10 años”.

Como editores en Plot y como lectores, siempre nos resultó atractiva la idea de crear una librería. Pero además, la idea de intentar que el espacio estuviera abierto a todo tipo de actividades y fuera un punto de encuentro de personas inquietas y curiosas.

Considero que mi apuesta profesional es demasiado arriesgada. Lo sabía cuando la tomé y el tiempo me lo ha confirmado. Afortunadamente, visualizar el fracaso ayuda a prepara el cuerpo para el largo invierno librero y medir bien la fuerza del deseo.

Ahora el trabajo de librero, sobre todo en La Buena Vida, es multiperfil. Desarrollamos tantas iniciativas que podemos encontrar espacio para el propio desarrollo profesional y personal en facetas impensables hasta hace unos años para un librero.

Me gusta porque realmente me pemite leer sin límite y me facilita una forma de vida modesta en lo económico, pero muy enriquecedora en lo personal.

Cuando tenía doce años quería ser entrenador de baloncesto, y lo fui, pero la vida es muy larga y cada época debe plantear retos y aventura.

Cuando me toca explicarle a una persona que no conozco por qué me gusta mi oficio le digo que he encontrado en los libros el sustituto perfecto para la conversación vanal y superficial, y que encuentro en los libros y los clientes habituales una compañía perfecta para crecer en lo personal.

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Cuando nace una librería, renacemos todos…

Ayer las amigas y amigos de La tres catorce celebraron su nacimiento, su inicio en la vida, con amigas y vecinos y vecinas,que hasta ahora les eran desconocidos.

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Entre las personas que se acercaron a la inauguración estaba Ángel Gabilondo que nos regaló una frase que llama a la esperanza.

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Dos detalles.

El primero vivido a lo largo de la semana:

Cuando entra sola una niña de doce años, revisa con cuidado la sección infantil y juvenil, pide consejo, se decide por un libro, te confiesa que le gusta mucho leer y que volverá pronto… Hoy hemos ganado una amiga que nos ha pagado con su hucha… Momentos #trescatorce….

El segundo, entre los muchos que ayer disfrutaron… la llegada de un buen amigo con este vino… que es todo un guiño en su nombre a una parte importante de la filosofía de La tres catorce.

Lo dicho: ¡Larga vida!

Ciento volando se inaugura hoy en Madrid

Aunque desde inicios de la semana ha abierto sus puertas, hoy jueves es la puesta de largo oficial de la librería Ciento volando, situada en el barrio de Malasaña, en la calle Divino Pastor 13.

¿El nombre? Sus fundadores han decidido saltarse el conformismo habitual del ‘pájaro en mano’, será desde el primer día una librería de referencia no sólo en el distrito Centro sino para todo Madrid. Combinará nuevos servicios y productos, potenciará el valor de la librería de proximidad y a su vez conectará con el entorno online.

Una de sus señas de identidad será el asesoramiento personalizado y se plantea como un punto de encuentro, un lugar de trabajo y de ocio, un espacio para el aprendizaje y para el esparcimiento: reuniones con bibliotecari@s, jornadas de lectura, un café relajado, té… , tertulias literarias para niños y adultos y donde también los clubs de lectura se combinarán con mini conciertos y conferencias de músicos, artistas y actores.

Detrás del proyecto está Infobibliotecas, empresa especializada en el suministro y la gestión de fondos documentales para Bibliotecas y Centros de Documentación (entre ellos el Ayuntamiento de Madrid). Una empresa en la que su principal activo es el equipo humano, compuesto por un 45% de trabajadores con discapacidad.

Bienvenidos a esta nueva aventura.