¿Pensarán los libreros franceses que es en España donde las librerías viven una situación dorada?

El punto de vista, marcado en gran parte por la posición desde donde miramos las situaciones, es importante y a veces clave a la hora de abordar los problemas.

En este lado de los Pirineos parecemos envidiar las políticas culturales y de defensa de la librería que existe al otro lado de las montañas porque tenemos la sensación que la música suena bien y parecemos concluir a partir de ese sonido que todo debe ir mejor que aquí.

Cuando luego esas sensaciones, que es lo que en el fondo son, se cruzan con los datos, quizás el asunto no esté tan claro.

¡Cuidado! No quiero decir con esto que no debamos aprender o tomar en consideración para su posible adaptación políticas y acciones del otro lado. Lo que quiero señalar es que igual la realidad que esas políticas y acciones han conseguido puede ser peor en algunos aspectos que la que tenemos a este lado del Pirineo.

Creo que de lo que se hace en Francia se puede aprender mucho. Así lo he señalado en alguna otra ocasión en este blog, sobre todo en lo que hace referencia a políticas y líneas de acción relacionadas con las librerías.

Ayer mismo, sin ir más lejos, hablaba de la reflexión y línea de trabajo en torno al libro usado por parte de las librerías y citaba un documento elaborado en Francia.

Hoy, acerco también para su lectura otro documento elaborado al igual que el de ayer por la Agence Régionale du livre Provence-Alpes-Côte d’AzurLivre et numérique: Enjeux – InnovationsIntentaré abordar y reflexionar sobre el contenido específico del mismo de manera más amplia en posteriores ocasiones.

Hoy me interesa resaltar para que seamos conscientes, en este lado de los Pirineos, lo siguiente:

  1. Mantienen con mucha más claridad y radicalidad el discurso de la diversidad y la creación.
  2. Cuando vemos la realidad de mercado de las librerías quizás nos llevemos algunas sorpresas si lo comparamos con la situación en España.
    1. En Francia las librerías parecen tener el 22% de la ‘tarta’ comercial’. En España, según los datos de Comercio interior de 2015, las librerías tienen el 35 % de la tarta y si les sumamos las cadenas de librerías tienen el 52,6%.
    2. El volumen de negocio global en Francia para el 2014, año de los datos es de 2.517 M de euros y en España en 2015 se sitúa en 2.257 M de euros. Es decir, la penetración y el peso de la librería en España en el negocio global parece ser mayor.
    3. En Francia, dicen ellos que con 3.000 librerías independientes disponen de la red más densa del mundo de librerías independientes. Puede ser. Si comparamos esas cifras con los puntos de venta en España, que podemos situarlos en torno a los 3.500, unos cientos arriba o abajo, vemos que la red es casi tan tupida como la francesa y además parece tener más cuota de mercado.
    4. Qué hay por lo tanto que envidiar a los franceses en lo relativo al potencial de la red de librerías y a la parte de tarta que se consigue sobre el negocio global. Quizás nada o poco. ¡Cuidado de nuevo! Eso no quiere decir que muchas de las ideas y propuestas puestas en marcha en Francia no puedan ser, lo son de hecho, de sumo interés, pero no nos rasguemos tanto las vestiduras en relación al número de librerías y demás.
    5. Sí es más interesante y preocupante, porque la realidad será posiblemente muy pareja, el hecho de que la librería en Francia, y aquí sí que probablemente la española sale peor parada, es uno de los sectores de comercio al detalle con menor nivel de rentabilidad, llegándola a considerar una ‘anomalía económica’. Digo que es probable que la situación española sea peor porque los márgenes/descuentos son por lo general inferiores a los que las librerías tienen en Francia.
  3. Quizás convenga bajar el volumen de voz en relación al descenso de los puntos de venta. Probablemente tanto en España como en Francia sean superiores a la demanda generada por los libros. Los mestizajes y otras fuentes de negocio que conviven con el libro permiten en muchas ocasiones esa capilaridad. Lo que sí parece claro es que hay dos claras líneas sobre las que trabajar:
    1. Los márgenes y condiciones comerciales. Aquí, como bien señala Manuel Gil, sí creo que conviene mirar a Francia y plantear modelos de buenas prácticas que den aire a esa ‘anomalía económica’ que es la librería.
    2. Si se cree al mismo tiempo el papel de ‘tejedor de ciudad’ que la librería puede tener algo debería de pensarse, más allá de lo ya iniciado, desde las miradas de lo público/administrativo.
  4. Todo lo anterior se refiere lógicamente a lo que irónicamente señala Jordi Carrión en Librerías: desapariciones, permanencias, metamorfosis que forma parte de La lectura en España. informe 2017. cuando escribe: Supongo que si le dijera a Ferlinghetti que su establecimiento es una «librería cultural», sonreiría irónico por la redundancia.

Si en cambio lo miramos desde el negocio, quizás los libreros franceses quieran venirse a España a pillar mayor cacho de tarta.

 

 

Revista Texturas 29 llega florida en mayo

Txt_29-700x700Todo va llegando.

A cada día y a cada mes les basta su afán.

El número 29 centra su mirada y el foco en la realidad librera con distintos enfoques y puntos de vista.

Ha entrado en máquinas y estará disponible a partir del 8 de mayo. Ya podéis ir haciendo vuestro pedidos.

Ahí va el sumario completo.

Sumario de Texturas nº 29

01_Frutiger

–Sobre la biblioteca municipal, es decir, sobre la gloria; Umberto Saba

02_Caslon

–Las benditas librerías del futuro; Jorge Carrión

–El libro como relación y la librería como nodo en la ciudad posmoderna; Imanol Zubero

–Hibridaciones para el diálogo; Rafael Muñoz

–Innovar la librería: retorno a la esencia; Roberto Gómez de la Iglesia

–La librería infantil en los bordes; Raquel López

–Una propuesta de formación para los libreros; Lluís Agustí & Amadeu Pons

–Las ¿nuevas? librerías; Xavier Vidal

–Para escapar de la voz media: la librería como artefacto cultural; Rafael Arias & Antonio Marcos

–Las librerías: ¿crónica de una muerte anunciada?; Jean-Pierre Castellani

03_Bodoni

–El último editor del siglo XX. Entrevista a Alejandro KatzPatricio Zunini

–Cómo editar libros para niños. El caso del editor suizo Daniel Keel; Ana Garralón

–Edición de libros y grupos de presión; Mike Shatzkin

–Repensar el ecosistema del libro; Manuel Gil

–Sin mono azul. Breve historia del sindicalismo en el trabajo cultural; David García Aristegui

–El elefante blanco del salón; Beatriz Celaya & Antonio de Marco

–La edición universitaria: un equilibrio de intereses; Doris Elena Aguirre Grisales

–El libro electrónico en Perú. Un acercamiento desde el sector editorial universitario; Lizbeth Alvarado Campos

–El rápido crecimiento de China South Publishing & Media Group (CNS); Gong Shuguang

04_Helvética

– Libros y webs

Librerías 400 años después

La Fundación Santillana, la Embajada de México y el Instituto de México en España, nos han invitado a las siguientes personas

para que el 12 de mayo conversemos a lo largo de todo el día, partiendo de la siguiente reflexión e interrogantes:

Leer más “Librerías 400 años después”

Las extrañas compras de libros digitales de eLiburutegia y la poca transparencia del proyecto

El mes pasado Manuel Gil se preguntaba dónde compra una biblioteca libros digitales y más recientemente, reflexionaba sobre la posible competitividad digital de algunas editoriales españolas en el mercado latinoamericano.

Lo que quizás no se le había ocurrido pensar es que el mercado digital latinoamericano podía encontrar un hueco en el mercado, no diré español, sino vasco en este caso.

Lo digo por lo siguiente:

De los 1592 títulos editados en 2015 que figuran en el fondo del catálogo de e-liburutegia a fecha de hoy 871 han sido editados en Latinoamérica. El 54,7 por ciento.

Así que resulta que quizás lo planteado por Manuel Gil en el caso de Euskadi haya sido en dirección contraria.

Creo que este dato, que no es un detalle insignificante es una punta de un iceberg de una gestión de un proyecto estratégico que cada vez va dejando más interrogantes en el camino y menos claridad en las explicaciones que tampoco han sido dadas con fundamento en el último Consejo Vasco de la Cultura celebrado el martes de la semana pasada.

Conviene quizás recordar que al Consejo le compete adecuar, desarrollar y evaluar el Plan Vasco de la Cultura . Y, señalar también que el proyecto 16. Biblioteca Digital o electrónica vasca. Desarrollo de una plataforma préstamo On line forma parte del actual Plan.

Como miembro del Consejo y como persona participante en el seguimiento de este proyecto me siento con una cuota de responsabilidad sobre el mismo y, lógicamente, sobre los dineros públicos y los procesos que para su consecución se están llevando a cabo.

A lo largo de este tiempo he tenido, además ocasión de conversar y contrastar aspectos del mismo con bastantes personas tanto del ámbito público como del privado y en todas las ocasiones en las que se me ha solicitado con claridad he trasladado mi opinión sobre el mismo.

En este blog he hablado en varias ocasiones sobre el proyecto y quiero, en esta ocasión, trasladar algunas reflexiones y llamadas de atención que no me sitúen, creo que no suele ser mi estilo, en la tibieza.(Cfr.; Mery Cuesta; La Rue del Percebe y la niebla de la cultura digital; pag. 20).

  1. En política cultural y en proyectos públicos, los procesos y las formas son elementos consubstaciales, también de los proyectos; sobre todo si se acepta y se apuesta con coherencia desde la praxis un determinado modelo de gobernanza que en el caso de la cultura en Euskadi suele pasar como mínimo por la transparencia y la participación activa del sector. El Proyecto de la Biblioteca Digital de Euskadi se ha ido alejando con el tiempo del modelo de la gobernanza participativa con el que nació y no se han respetado por parte de la administración los compromisos informacionales y de reuniones a los que se comprometió.
  2. Esa falta de información hace que a un servidor le entren serias dudas sobre si tanto el desarrollo tecnológico y la coordinación del proyecto como la compra de los fondos han seguido los canales habituales y normalizados de la contratación pública. No he sido capaz de encontrar referencia alguna en la página del Gobierno a ningún contrato o concurso relacionado con este proyecto. Puede que existan. Yo no los he encontrado.
  3. Se ha venido comentando y afirmando en foros públicos que los responsables de la selección del fondo son los bibliotecarios. Me extraña mucho que los bibliotecarios hayan seleccionado el fondo al que estoy haciendo referencia. ¿Se imaginan ustedes a una persona que trabaje en el ámbito de las bibliotecas de Euskadi seleccionando como título preferente Alto riesgo obstétrico editado por Ediciones UC en Chile? Si los bibliotecarios confirman que ellos han sido los que han propuesto estos títulos mi duda quedará resuelta, pero seré crítico, desde luego, con dicha selección. Es cierto que se afirmaba con claridad que Una comisión formada por bibliotecarios se encargará de seleccionar los ebooks a comprar. Tengo sobre ello una duda más que razonable.
  4. Desconozco también si los bibliotecarios son los encargados de la selección de los 1.000 títulos en inglés sobre los que en el último Consejo se comentó que en breve iban a estar presentes en la Biblioteca Digital de Euskadi. Por lo que he podido contrastar tengo, también, mis serias dudas.
  5. No las tengo, en cambio, sobre la no presencia todavía y a fecha de hoy de todo el fondo en euskera existente en e-pub.
  6. Se informó en la última reunión del Consejo que eBiblio, a saber qué es exactamente hablar de eso, había mostrado un gran interés por adaptar la plataforma de eLiburutegia. Es curiosos que algunas de las últimas noticias o rumores que se escuchan en torno al proyecto de eLiburutegia rondan más en torno a posicionamientos hacia fuera que a dar respuesta a los propios usuarios de las bibliotecas y a seguir con un cierto criterio y forma unos planteamientos iniciales que desde un principio han sido difusos y parecen venir más marcados desde fuera que desde el propio ámbito bibliotecario y de los usuarios.
  7. Me consta igualmente que ha habido escasa permeabilidad a contrasta de verdad el proyecto tanto con algunas otras administraciones como con otras empresas que desarrollan su trabajo desde el ámbito privado. En muchas ocasiones la única respuesta ha sido el ‘silencio administrativo’.
  8. Mientras eBiblio ya ha hecho públicos los datos de préstamo, para el conocimiento de ciudadanos y profesionales del 2015, eLiburutegia sigue en modo silencio. Los últimos datos conocidos son de Octubre. El silencio y los balones fuera suele ser señal de no cumplir las expectativas
  9. El Viceconsejero señaló que habrá una próxima reunión en torno al proyecto. Espero que en la misma presenten lo que no presentaron, según se habían comprometido, para febrero de 2015: un plan de trabajo justificado y con cronograma sobre la evolución del proyecto.
  10. Como pequeño colofón. Todo va tomando un cierto tufillo a podrido y a responder a intereses distintos a los de la ciudadanía y a los profesionales bibliotecarios. Hablamos de dinero público y no de que algún público hago negocio con el dinero de todos.

Ahí lo dejo.

¿Época dorada del papel gracias a lo digital?

Parece que la coexistencia entre papel y digital sigue su curso si a literatura nos referimos.

Parece, también, que como el medio forma parte consustancial del mensaje, las experiencias no pueden ser las mismas. Un reciente estudio realizado en Noruega señala unas cuantas ventajas de la lectura en papel (memoria, concentración, lectura lenta, empatía…)

Lo del olor, como nos cuentan en Seebook, cuela menos.

En cualquier caso y como siempre, la aparición de algo nuevo o distinto genera nuevas preguntas e interrogantes.

No tengo yo tan claro, como parece tenerlo Manuel Gil, la lenta muerte del libro en papel, menos todavía después de ver, por ejemplo, el último barómetro del libro digital en Francia.

Quizás algunas creaciones y contenidos en papel vivan una época dorada distinta ante la todavía planicie digital.

 

 

 

 

 

 

¿Huele a muerto por su seriedad el sector del libro?

Roberto Calasso refiriéndose a los editores escribía:

Si la actividad del editor no es sacudida con frecuencia por una carcajada quiere decir que hay algo que no funciona. Entonces, si nuestra vida de editores no nos ofrece suficientes ocasiones para reír, esto significa sólo que no es suficientemente seria. Roberto Calasso; La marca del editor; Anagrama, pag. 126)

Es algo que quizás se puede aplicar no sólo a los editores, sino a todas las personas que trabajan en el sector del libro.

El sector del libro español (incluyendo el vasco, gallego, catalán, andaluz y demás)  tiende a serio, estirado, con cierto sabor a rancio y con menos peso en su conjunto que, por ejemplo El Corte Inglés por no irnos lejos.

Si, al fin y al cabo, nos movemos en un sector que, siguiendo a Julieta Lionetti, ni nos va a hacer ricos, ni va a ser disruptivo,

¿no es mejor tomarnos todo con un poquito más de alegría vital? Al fin y al cabo al editor sí que diría Einaudi o al editor consistente, siguiendo a Calass,o le queda como tarea atender a una tribu dispersa de personas a la búsqueda de algo que sea literatura, sin calificativos, que sea pensamiento, que sea investigación (también estos sin calificativos)… (Roberto Calasso; La marca del editor; Anagrama, pag. 146. Y estos es más divertido que andar pensando en papel o en digital y demás tonterías varias que sólo interesan a los que se creen consultores visionarios de algo que, al final, como señala Manuel Gil acaban viviendo de una economía de los bolos que tiene poquito que ver con el sector. Los libreros, algunos con los que hemos hablado, están cansos también de lo viejunas, aburridas, tristes y quejosas que parecen parte de las estructuras gremiales. ¡Vamos! que son poco divertidas y que para no reírse mejor llorar la pena en soledad o buscarse el divertimento fuera.

Las bibliotecas parecen montárselo mejor ya que, por lo menos, se nos ofrecen, así nos lo cuenta Librosfera, como fábricas de fantasías sexuales y eso ya mola más. Así que, un poco de divertimento, de risa y de humor nunca está de más.

Y sigan contestando la encuesta que el domingo haremos un primer adelanto de los resultados recibidos.

Desde Trama siempre hemos mantenido la importancia de los Estados de ánimo así que ¡que no decaiga la fiesta y menos en estas fechas!

La tristeza de los datos del Comercio interior del libro

Doy un vistazo rápido al avance de los datos de comercio interior del 2014 que como es habitual no están en la página web de la Federación. Algunas notas rápidas porque merece la pena perder poco el tiempo.

– Hay 41 empresas menos asociadas en relación al 2013 y han contestado, también menos empresas (15) que en el 2013. No vamos por lo tanto a insistir de nuevo sobre la validez de la muestra y demás.

– Es curioso que en el avance de los datos no nos hablen de la única magnitud que se ha mantenido, aún con la crisis, en constante crecimiento: la de la devolución. En cualquier caso, no debemos preocuparnos. Este sector que tan industrial y medido parece querer ser, sigue produciendo con precisión científica para generar 226.579.860 millones de ejemplares y conseguir sólo vender 153.620.000. Seguimos así en la maravillosa línea de obligar al comprador a pagar la ineficiencias del sector.

Manuel Gil anda pre-ocupado por la imposibilidad de hacer análisis fino en el digital. Yo viendo la cifra de facturación y viendo lo que aumenta y qué temáticas aumentan, teniendo en cuenta además que hay muchos más títulos digitalizados que en años anteriores, me lo tomaría a beneficio de inventario.

– Las librerías, sean cadenas o independientes, parece que siguen manteniendo el tirón. Nótese el descenso de los hipermercados que en los momentos de la burbuja del sector  supuso un giro no sólo en los canales de comercialización a los que se ofrecía más descuento, sino, también y sobre todo en algunos grandes grupos, sobre qué tipo de libro se editaba. Ahora, cuando alguna gran superficie, les llama y les dice que va a retrasar el pago… empieza el tembleque de piernas.

En fin… ¡mejor no seguir! No vaya a ser que nos desplomemos con el sector editorial.