El último día de Terranova. ¿Qué significa el cierre de una librería?

ultimodiadeterranovaYa nos habíamos hecho eco del libro de Manuel Rivas.

Hoy, tras disfrutar de su lectura, acerco por aquí sin más un párrafo del mismo:

¿Qué significa el cierre de una librería, otro cierre más? Un hueco, un vacío, otro hueco. El vacío avanza, y por su naturaleza, nadie se da cuenta de ese imperio hasta verse en el vacío. El desalojo de las almas, el abaratamiento del cerebro, la pérdida de oxígeno. Los viveros de las librerías, los talleres que bullen y cantan, las revistas de arte insurgente son los anticuerpos de la cultura libre que expulsan el vacío. Somos los objetivos de una guerra no declarada. (239-240)

Añadiremos, sólo como información, que el próximo número de Texturas circulará por territorios libreros en muchos de sus artículos.

Si no queremos huecos y vacíos #ApoyemosANuestrasLibrerías.

Alegra ver, en cualquier caso, que siguen existiendo personas atrevidas que tapan huecos.

Esto me he encontrado hoy a la mañana paseando prontito por Bilbao. Louise Michel ocupará un espacio que había quedado, temporalmente, vacío.

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Las librerías como metáfora necesaria de la presencia… humana

Hace pocos días recogí en el blog una frase que fue pronunciada en el encuentro de Valencia y que me pareció acertada

Un pueblo sin librería no es un pueblo, es una urbanización

En una entrevista a Manuel Rivas en El Periódico con motivo de su último libro “El último día de Terranova” se puede leer:

el mantenimiento de las librerías como algo más que un comercio de libros, como un punto de encuentro -“creo que habrá una reacción ante ese fetichismo de lo virtual, esa estafa para vender cacharros; la gente buscará otro tipo de relación”- es, cree, algo tan necesario como inevitable para sobrevivir a una crisis que no es solo comercial.

“Viene dada también por el achicamiento que se va dando de los lugares humanos. Hay mucha gente que vive sin libros y no les pasa nada, pero la ciudad no existiría sin librerías. Las librerías son una metáfora del lugar humano, en el que se da la relación presencial -sostiene Rivas-

Volvemos de nuevo con ello a la importancia de los contextos y la necesidad de los mismos para dar sentido a las relaciones humanas y a las relaciones comerciales ya que es el espacio que posibilita el encuentro con el libro, con otros lectores y con otros libros con mediación humana. .

Quizás convenga también aclarar que si no se posibilita ese ‘lugar humano’ no se deba hablar de librería, por lo menos en su dimensión cultural.

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Las librerías, lugares humanos

¿El cierre de librerías de qué es síntoma en esta sociedad?

– La primera impresión es que se ve como otro local más que cierra por la crisis, pero yo creo que va más allá. Hay una crisis existencial con un gran componente simbólico y metafórico que lo hace especial. Es una crisis del lugar humano.

Así contestaba Manuel Rivas en una reciente entrevista en el Diario Vasco.

Habrá que pensar, por lo tanto y en contrapartida, que las aperturas son, quizás, las nuevas esperanzas de los lugares humanos.

La explicación, en parte, de este lugar humano la encontramos también reflejada en este texto de Petra Hartlieb en Mi maravillosa librería:

Los propietarios de las pequeñas librerías podrían haberles demostrado de antemano, con unos simples cálculos, que uno no puede hacerse rico con los libros (muchas de las pequeñas empresas familiares lo saben desde hace generaciones). La diferencia entre nosotros y los grandes es banal y un poco cursi: nosotros vivimos nuestro sueño, y haciéndolo pretendemos financiar más o menos nuestra vida; ellos quieren obtener beneficios, y que éstos sean cada año mayores…. nosotros amamos los libros (por no decir que somos unos locos de los libros), aunque no vaya absolutamente nada con nuestro tiempo, marcado por la obsesión de crecer y la borrachera del beneficio. (168-169)

Las personas que trabajan en las(algunas) librerías quizás son el reflejo claro del principio esperanza, los realizadores de los ‘sueños soñados despiertos’ porque se están realizando.

Librerías y educación sentimental

Ayer a la tarde el hablar pausado de Manuel Rivas, al que Almudena Cacho con inteligencia le dejó que deambulara y fuera y viniera a su gusto modo y manera, nos ofreció a los asistentes a su presentación-conversación en Bilbao algunas perlas y algunas reflexiones que aunque conocidas no está de más repetir y recordar.

Aquí las dejo en modo telegrama.

  • La librerías deben formar parte de la educación sentimental de las personas.
  • Avanzamos hacia la distopía en vez de hacia la utopía.
  • Seguimos confundiendo valor y precio.
  • Las librerías son más que un comercio. Son el lugar humano donde hay emoción, donde los seres reales conviven con los imaginarios. es el espacio de refugio de lo humano y del intercambio.
  • La desaparición de las humanidades en la educación tendrá consecuencias insospechadas.
  • En relación a lo digital. Las herramientas no pueden ser más importantes que lo que se transmite.
  • Antes… el libro era el pan del futuro.

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Mañana aterrizaré por Barcelona e intentaré sacar algún rato para enriquecer mi educación sentimental e ir… más allá.

Librerías, factor humano y aire fresco en un tiempo de infoxicación

La semana que viene me acercaré a Barcelona unos cuantos días. Ya tengo claro cuáles van a ser las lecturas del viaje.

Mi maravillosa librería de Petra Hartlieb editado por Periférica y que me regaló mi amiga Raquel en mi reciente visita a Salamanca y El último día de Terranova de Manuel Rivas me acompañaran los próximos días en el tren, en el metro, en el hotel…

Manuel Rivas ante la pregunta de por qué ir a comprar a una librería responde:

Si desaparece el factor humano en los intercambios —y una librería es un lugar donde alguien que te da el libro con la mano—, también va a desaparecer lo humano en el libro. Tal vez es demasiado determinista, pero hay parte de razón. La ciudad existe porque existen librerías, el taller de bicicletas, las tabernas… En Coruña abrieron un centro comercial. La gente se sentaba allí porque llueve. Pensaron: “Si se sientan, no compran”. Quitaron los bancos y la gente se sentaba en las fuentes, así que pusieron unos hierros. En los libros te puedes sentar siempre. La literatura es resistencia, una intervención contra la realidad.

Los mayores del lugar, sobre todo si asististéis al Congreso de Libreros que se celebró en el año 2002 en Ourense, quizás recordéis la memorable intervención inaugural del mismo a cargo de Manuel Rivas.

La Voz de Galicia lo recogió así:

Rivas, que se presentó acompañado de una poia de pan de Cea y una flor de toxo simbolizando Galicia, trazó unas pinceladas sobre las características definitorias de una librería: espacios para la esperanza y la biodiversidad de la cultura -«os libros como unha forma da ecoloxía das palabras, coma espacios de osixeno que nos protexen dos espacios tóxicos e da usurpación»-, con una compleja geografía interior y un lugar para el contrabando «de libros en gallego, en catalán y en euskera».

Juan Cruz, en El País, en la crónica que recogía parte de lo abordado en el congreso escribía:

El poeta Manuel Rivas dijo en Ourense, hablando en el congreso de los libreros españoles, que las librerías debieran estar, en nuestro país, marcadas como territorios prohibidos, pues de ellas se sabe cómo se entra pero se desconoce la salida.

Ya entonces también había preguntas sobre el futuro. Así lo recogía Juan:

¿Qué será el futuro? ¿En serio estamos en un mundo en el que cabe vislumbrar, con el poeta, que las librerías se configuran como territorios peligrosos, o podemos decir, como los agoreros, que las librerías son especies en extinción?

Parece pues que todo fluye un día además como el de hoy que se inaugura una nueva librería.

Que el libro sea editado en gallego por Xerais donde se bate el cobre Manuel Bragado me trae recuerdos de alguna maravillosa velada cerca de las playas de Vigo conversando sobre el libro y las librerías. Diré y él me perdonará mi atrevimiento, que es una de las personas que más aprecia y valora el trabajo de las librerías y, de manera particular, de muchas de las pequeñas que nutren Galicia.

Aquel Congreso se clausuró también con unas bellas palabras de Xabier Senín:

Un profesor de una universidad americana decidió hace unos años deshacerse de todos los libros que almacenaba en su casa y consultar únicamente las obras en internet. Decidió que no necesitaba para nada el papel y, caso de necesitar un libro, no necesitaba de intermediarios ente él y la obra. Sus máquinas – el ordenador y los libros electrónicos- eran más que suficientes. Poco tiempo después cayó en la cuenta de que estaba en un error y de que las máquinas no podían sustituir nunca a las personas. ¿Con quién iba a hablar de lo que había leído? ¿Quién le aconsejaría sobre lo que leer? Porque las reseñas de sus máquinas eran muy publicitarias, del tipo “Beba Coca-cola” o “compre esto o lo otro? ¿Y el placer de tocarlos? ¿Podría sustituirse una mujer de carne y hueso por una muñeca? ¿Y el olor de la tinta fresca? Cuatro años después volvió a entrar en una librería y aquel simple hecho vino a ser como un descubrimiento. Temblaban de emoción como el enamorado en presencia de la armada. Y comenzó otra vez a recorrer la geografía de aquella librería que tanto había amado, aquella geografía de toda librerías que tan magistralmente nos describió hace tres días Manuel Rivas en su conferencia de inauguración. Y volvió a ser amigo del librero que no era gruñón, que era una chica joven y bella, pero que además amaba los libros. Y se dejó aconsejar y acarició los lomos de varios libros.

Quizás después de 13 años siguen existiendo porque los humanos necesitamosespacios de oxígeno, libros que pasen de mano en mano, tiempos y espacios para perdernos para encontrarnos.¡, librerías-amigas que nos lleven de vida cada vez que las visitamos.

¡Quién sabe!

Premios Cálamo. Breve crónica.

La crónica de los medios la pueden leer, por ejemplo, aquí.

Paco nos había invitado a asistir al acto y cena posterior y, la verdad, ha sido una gozada de experiencia.

Los premiados este año de estos premios que se vienen celebrando desde el 2000 han sido:

– Premio Otra mirada: Michel Onfray por su Tratado de ateología

– Premio Cálamo: Isidro Ferrer por el Libro de las preguntas

– Premio Extraordinario: Manuel Rivas

Antes de ir a la primera parte del acto nos dimos una vuelta por La tasquilla de Pedro y pudimos comprobar que existe el Jamón con chorrera.

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Cafecito, después en el Gran Café Zaragoza para dirigirnos al cercano Centro Joaquín Roncal donde se celebra la primera parte del acto con una presentación abierta de los tres premiados.

Algunas de las “perlas” recogidas durante la presentación:

– Todo lo que surge de Paco es un golpe de pasión (David, de la Librería Cálamo)

– El Libro de las preguntas es una de las cosas con las que te premia la vida (Isidro Ferrer, autor del libro )

– La editorial Media Vaca, en referencia a la literatura infantil, ni aflauta la voz ni estupidiza el contenido. (Isidro Ferrer)… y uno se acuerda de ésto .

– No hay escritura sin deseo (Manuel Rivas)

– Las librerías son espacios de resistencia y re-existencia en un tiempo de consumo en el que nos intentan robar el “otro tiempo” (Manuel Rivas)

– No se puede reducir la literatura a entretenimiento (Manuel Rivas)

– La literatura transporta una información básica que no se puede comunicar de otra forma (Manuel Rivas) y, ahora me acuerdo de esto otro .

La segunda parte de la fiesta se celebró en el Restaurante Garden. Más de 200 personas compartimos una cena de celebración y disfrute de los premios, de la amistad y de la tertulia. Mesa compartida con algún abogado, escritor, actor de teatro, técnico municipal. Mucha gente, lectores y amigos de la gente de Cálamo. Al fin y al cabo, son los lectores los que escogen por votación el Premio Cálamo.

Pensaba durante la celebración de toda la fiesta en la que la Ministra Salgado se habría sentido pelín incómoda ante los brindis continuos propuestos por uno de los animadores, fantástico el momento, de la velada que cuando una librería cuando se lo propone y lo trabaja de manera continuada se puede convertir en referente lector, lo primero, referente social, lo segundo y referente festivo, siendo capaz, hasta en ese momento de no perder parte de la vena comercial. Allí, en el propio restaurante seguían los chicos y chicas de Cálamo intentando y lográndolo hacer caja. Hasta la becaria Erasmus estaba feliz en aquel ambiente agradable y distendido.

Felices se veía también a la gente de la librería Luces de Málaga y El Puente de Lanzarote.

Más libreros deberían asistir a esta fiesta de la lectura, del libro y de los amigos.

Ya Manuel Rivas podrá decir a sus hijos que tiene un premio, aunque no sea el Planeta. La anécdota entera queda para quienes disfrutamos del momento.

Suite francesa. Irène Némirovsky

Termino de leer Suite francesa en el reciente viaje a Madrid anoto de casi el final: “Lo peor es la tierra de uno. En los demás sitios, ni me odian, ni me quieren”.

Inicio el día siguiente camino a Zaragoza Los libros arden mal de Manuel Rivas, premio Cálamo Extraordinario. Leo, casi al principio: “Todo el mundo sirve para la guerra. Si no sirve para matar, sirve para morir”.

¡Qué desasosiego! Menos mal que voy a encontrarme con amigos.